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Colores en favor del desarrollo de los pueblos #17O

Los seres humanos somos capaces de colorear las sombras más oscuras. En la forja del pintor urbano que todos llevamos dentro, te encuentras con otros que hacen desaparecer tus miedos en oleadas de pigmentos de colores. No era más que un adolescente cuando comencé a relacionarme con todos los “artistas” de la acción social y la lucha por el desarrollo de mi ciudad.  De ellos aprendí y de ellos dependía que yo, a su vez, fuera capaz de rellenar de tinta los tonos grises de los que me rodeaban.

Mi devoción por el tercer sector comenzó un 28 de agosto de hace algunos años. Tomé un vuelo y viaje fuera de España para residir en otro país. Entonces el mundo se volvió un poco más cercano. Las metas que me habían inculcado los pintores urbanos de Salamanca se volvieron un objetivo a conseguir. Promover la igualdad, erradicar la pobreza, defender el Estado de bienestar, potenciar el desarrollo de otros pueblos en otros recodos del mundo…son solo algunas de las acciones que conformarán el mundo perfecto por el que lucha un gran conjunto de la población. Yo me uní a ellos cuando tenía diecisiete años, y que me llamen utópico pero aún creo que dichos cambios son posibles.

Observas, apuntas y aprendes. El compromiso con el tercer sector aumenta según  te involucras en los problemas sociales de la población. Luchas para que el desarrollo de los pueblos sea una prioridad. Sigues jugando a desprender colores y a recibir los de otros. Cada persona con la que te rodeas en tu trabajo, directa o indirectamente, sigue inspirando tus cuadros. Son ellos los que transforman tu día a día y lo convierten en una paleta cromática en favor del desarrollo y el bienestar de los pueblos.

Diego Maldonado, Técnico de Educación para el Desarrollo y Técnico de Comunicación, Fundación ADRA


La capacidad educadora llevamos dentro #EsPosible

Siempre hemos tenido herramientas pedagógicas para construir un mundo mejor. Revisarlas, actualizarlas y añadir un toque de innovación son los pasos que debemos aplicar sobre las teorías que siempre han iluminado nuestro propósito y nuestros objetivos.

En septiembre de 1920 un joven pedagogo ruso se adentraba en el reto definitivo de su carrera. Se alababa con cánticos el triunfo de la revolución soviética, mientras Anton Semiònovich Makarenko, maestro de profesión, aceptaba la tutela de una comuna de adolescentes. Eran niños convertidos en adultos. Criados bajo la oscura expresión de la guerra. Con esfuerzo y trabajo Makarenko convirtió la comuna en el referente económico de la zona, gestionado bajo los dictámenes de los propios educandos. Su innovación, alejada de la oficial educación comunista impartida por el estado, conllevo su triunfo. Ajeno al poderío económico, el joven maestro ruso motivó a los adolescentes convirtiéndolos en un grupo social unido, que se educaba a sí mismo, procurando apoyarse, ayudarse y respetarse por el bien grupal. Dichas relaciones interpersonales originadas en la comuna, fueron su verdadero éxito. Aquel que pasaría a la historia.

Fuera de los aspectos positivos, el modelo también trajo consigo críticas: comunistas y occidentales. A pesar de los errores del pedagogo, su interés por el bien social le convirtió en uno de los grandes teóricos de las “pedagogías olvidadas”.

La barbarie originada por los estados beligerantes de la Segunda Guerra Mundial y los conflictos desarrollados durante la Guerra Fría, sirvieron de inspiración para otra rama pedagógica: la Educación para la paz. Con la bandera de la No Violencia por delante, la Educación para la Paz promueve actitudes cooperativas entre los educandos. Potencia a los pupilos incentivándolos a participar en actividades comunitarias con el fin de ser testigo y actor de las cuestiones de familiares, amigos, vecinos y otros seres humanos.

La Educación en Valores pretende romper los esquemas estigmatizados del sistema proponiendo alternativas. Uno de los objetivos básicos de esta metodología es acabar con el etnocentrismo, que nos convierte mentalmente, muchas veces sin saberlo, en el ombligo de nuestro mundo.  Valores, basados en la igualdad, nos alejan de nuestras características más narcisistas. Rompemos los muros que nos impiden ver a otros semejantes, acercándonos a su historia, a su cultura y a su situación actual. Apoyándonos en los valores inculcados nos volcamos en el entendimientos del otro.

Las ONGD también tenemos nuestra herramienta. Durante más de cuarenta años hemos promovido la Educación para el Desarrollo. Atendiendo a nuestra labor en los países periféricos nos convertimos en denunciantes de las situaciones de vulnerabilidad. Educamos a la sociedad de los países enriquecidos. Concienciar e incentivar a la acción internacional han sido siempre nuestros dos grandes objetivos.

La globalización aportó posibilidades a todas estas ramas educativas.  Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de los educadores y de la necesidad imperante de potenciar cada una de ellas, en ocasiones dichos intentos quedaron supeditados a la nada o sus valores fueron desgraciadamente convertidos en lo contrario por el propio sistema. La situación actual, en un mundo donde los medios de comunicación nos recuerdan la delicada etapa económica internacional, debemos repensar, más que nunca, la educación que queremos. Lo haremos por nuestros hijos, por nuestros jóvenes y por nosotros.

Es el momento de inculcar valores basados en la igualdad, en la paz y en el desarrollo de todos los pueblos. Debemos abrir todas nuestras ventanas y observar al mundo. Caminar por caminos que nunca antes pisamos, reconociéndolos como nuestros y defendiéndolos independientemente de donde se encuentren geográficamente. Enfatizar con el otro y romper los miedos, atendiendo a una sociedad global que lucha y se unifica por lo que desea: un mundo en el desarrollo igualitario de todos los seres humanos.

Durante años nuestra sociedad se ha vendado los ojos alejándose de los problemas de otras  comunidades del mundo. El sistema, la globalización y la tecnología nos acercan a diferentes realidades dentro y fuera de nuestras fronteras. Realidades con situaciones de vulnerabilidad y pobreza, las dos plagas actuales que se expanden por todas las sociedades. Rompamos con nuestros sistemas unicelulares y abramos nuestras redes. Acabemos con las plagas.

Nosotros tenemos la respuesta del mundo en el que queremos vivir. Contamos con la experiencia que nos aporta un marco teórico y práctico, necesario e indispensable, otorgado por los grandes maestros de la pedagogía social. Abramos los libros, basémonos en las pedagogías anteriormente analizadas y apliquémosle innovación. Tenemos la práctica y la historia humana como referentes para la unión. Años de colaboraciones sociales nos avalan para cambiar el sistema individualizado en el que nos encontramos. Contamos con los retos: la pobreza y la vulnerabilidad son los enemigos. Elementos a eliminar con el apoyo de cada individuo. Lo tenemos todo, menos el mundo en el que deseamos vivir. Un planeta caracterizado por el desarrollo, la paz y la igualdad.  Es hora de que cada mujer y hombre asuma su rol y se conviertan, al igual que la juventud de la comuna de Makarenko, en el educador o la educadora que llevamos dentro.

   Fundación ADRA


#DerechoaSoñar: El mundo que queremos

En estas fechas en las que tendemos a soñar con más ganas, la Coordinadora de ONG para el Desarrollo-España ha animado a empezar con la “ilusión” de ser agentes de cambio en un año que “va a ser complicado” por la coyuntura económica y muestra su convicción de que “el cambio es necesario y es posible” porque “todas y todos contribuimos a construir una mejor sociedad”.

Durante la producción del “Derecho a Soñar”, la Coordinadora ha afirmado que “no todo se consigue con dinero”, y que “hay muchos sueños que están ahí y que se pueden cumplir”.

“El Derecho a Soñar” es un conjunto de vídeos de la sociedad civil que recoge una parte de esos sueños y propuestas de cambio y cuyo resultado muestra el optimismo, la ilusión, el compromiso y la exigencia del mundo que queremos y por el que apostamos.

La campaña Pobreza Cero nos invita a soñar con un mundo posible: el mundo que queremos. Esta iniciativa parte del proverbio africano “mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”, y se enmarca en una iniciativa global que coincide con el lanzamiento del informe del Llamado Mundial de Acción contra la Pobreza (GCAP[1] por sus siglas en inglés) sobre “El Mundo que Queremos”.

“Los sueños son más necesarios”

En un momento en el que parece que la sociedad civil no tiene nada que decir, y en el que el individualismo parece haberse apoderado de todo, el “derecho a soñar” intenta demostrar que estamos interconectados como ciudadanía y que, a través de nuestras acciones cotidianas y nuestras reivindicaciones políticas podemos contribuir a cambiar el rumbo de las cosas.

Tal y como Francisco Segarra, psicólogo clínico y coordinador general de la Clínica del Sueño Estivil, ha afirmado “todos soñamos, pero la mayoría de las veces lo hacemos dormidos, sin embargo, en estas fechas soñamos despiertos”, ha señalado, a la vez que insiste en que “es el momento de soñar con lo que cada uno quiere y desearlo con todas las fuerzas”.


[1] The Global Call to Action Against Poverty began as a movement to bring civil society together, across specific areas of thematic, geographic, or constituency focus, to unite diverse actions against poverty and inequality.


22 de Marzo: Día Mundial del Agua (Por: Elena Leiss)

22 de Marzo: Día Mundial del Agua

Meta 10 de los ODM: “Reducir a la mitad, para el año 2015 el porcentaje de personas que carezcan de acceso sostenible al agua potable y a servicios básicos de saneamiento”.

El acceso al agua potable y a los servicios básicos de saneamiento es un derecho universal para todas las personas sin distinción. Para que este derecho tenga un significado real, todos deberíamos poder disponer de un suministro de agua accesible y seguro, con un acceso mínimo de 20 litros de agua limpia al día por persona.

Si bien el agua potable es un elemento indispensable para la existencia de las personas, y el saneamiento básico necesario para reducir la incidencia de enfermedades, hoy en día hay unos 884 millones de habitantes de países en desarrollo, que carecen del acceso adecuado al agua, y aproximadamente 2.600 millones que no tienen acceso a un saneamiento sostenible.

La falta de acceso al agua y a un saneamiento básico, condicionan todos los aspectos del desarrollo humano, es entonces imperioso que se considere como condición necesaria su solución, para que todos los ODM se puedan lograr.

La Asamblea General de la ONU adoptó el pasado 28 de julio de 2010 la resolución presentada por Bolivia en la que se reconoce al agua potable como “un derecho básico” e insta a que se garantice su disfrute a las personas que aún carecen de acceso a ese elemento esencial para la vida.

Esta resolución llegó en un contexto en el que la crisis económica está golpeando especialmente a las personas más vulnerables y en el que, los gobiernos tienen la oportunidad de cambiar esta realidad y dar un paso importante en este sentido.

Se han registrado progresos que incluso en algunos casos han sido rápidos, lo que demuestra que los Objetivos de Desarrollo del Milenio, aunque ambiciosos, decididamente se pueden lograr con el trabajo de todos.

Algunos datos

-          Más de la mitad de la población mundial vive en zonas urbanas que experimentan  presiones demográficas cada vez más graves (cada segundo la población urbana aumenta en dos personas). Las infraestructuras existentes no aguantan ese ritmo de crecimiento.

-          El suministro inadecuado de agua y los limitados servicios sanitarios están produciendo un aumento considerable de enfermedades evitables como diarrea, cólera y malaria. La falta de saneamiento provoca la contaminación de los recursos hídricos superficiales y subterráneos -cada día, dos millones de toneladas de aguas residuales sin tratamiento alguno son vertidas a los cursos fluviales.

-          Las personas localizadas en asentamientos precarios se ven desprovistos del acceso al abastecimiento de agua, eso provoca que tenga que pagar hasta cincuenta veces más por el agua que los que están conectados a las redes municipales, teniendo que comprometer por ello entre el 30% y el 40% de los ingresos familiares.

Esta situación vulnera el derecho humano al agua al propiciar un contexto en el que el acceso al abastecimiento y al saneamiento no es universal, equitativo ni sostenible y en el que el suministro de agua se rige por criterios mercantiles y escasamente regulados.

Ante la problemática asociada al agua y al saneamiento básico, son muchas las acciones que deben de realizarse de manera inmediata; entre ellas:

1.     Un compromiso real y prioritario por parte de todos los gobiernos del norte y del sur de reconocer el acceso al agua como un derecho humano que supone la asunción de determinadas obligaciones:

  • La obligación de respetar, que implica que los Estados no deben interferir en el disfrute de los derechos (en este caso, podría representar la garantía del acceso al agua). Significa, en resumen, que el Estado debe abstenerse de impedir el acceso al agua o de realizar prácticas que impidan el acceso al agua.
  • La obligación de proteger, que implica la exigencia a los Estados, de impedir que se menoscabe el disfrute del derecho al agua por parte de particulares, empresas, grupos u otras organizaciones con intereses específicos. Esta obligación implica la necesidad de adoptar medidas tendentes a impedir que se produzcan limitaciones de cualquier tipo al acceso al agua potable.
  • La obligación de cumplir, que impone a los Estados el deber de adoptar las medidas necesarias para que sea posible el pleno ejercicio del derecho al agua, especialmente entre las comunidades más desfavorecidas y marginadas.

2.     La adopción del problema del saneamiento como prioritario en las políticas de reducción de la pobreza, así como el establecimiento de marcos institucionales adecuados para el desarrollo de los servicios.

3.     El aumento de los fondos disponibles para el agua y saneamiento por parte de todos los actores, así como la coordinación efectiva de esas inversiones. Es prioritario que tanto países donantes como gobiernos receptores, actúen de modo coordinado y coherente con las carencias.

4.     Que todos y cada uno de nosotros aportemos nuestro pequeño y a veces gran esfuerzo para que, se pueda reducir a la mitad, para el año 2015 el porcentaje de personas que carezcan de acceso sostenible al agua potable y a servicios básicos de saneamiento; para que entre todas y todos podamos logar UN MUNDO MEJOR Y MÁS EQUITATIVO.

Por: Elena Leiss – Fundación ADRA


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