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Nuestra razón de ser #pobrezacero

Vamos a intentar resumir algunas de las razones que nos hacen movilizarnos, participar e invitar a la participación en Pobreza Cero. Os invitamos a que también nos digáis vuestras razones en los comentarios a este post.

Pobreza Cero: ¿Por qué?

  • La política de recortes sociales en España tendrá graves consecuencias en casi 12 millones de personas en España que están en riesgo de exclusión social y de pobreza en España.
  • Los graves y desproporcionados recortes en cooperación internacional perjudicarán la satisfacción de derechos esenciales de millones de personas: 1.300 millones viven actualmente en situación de pobreza extrema, y casi mil millones pasan hambre.
  • La cooperación al desarrollo es una política social más que debe ser defendida, promoviendo a nivel global la dignidad, la calidad de vida y el bienestar de las personas que sufren las consecuencias de la pobreza.
  • Un modelo de desarrollo basado exclusivamente en el crecimiento económico y que no tome en cuenta el aumento de las desigualdades, los derechos básicos de todas las personas, los límites de nuestros recursos y la insostenibilidad de nuestros patrones de producción y consumo, no conseguirá responder de manera justa y eficaz a las aspiraciones de bienestar de los españoles y de todos los ciudadanos del mundo.
  • Para luchar efectivamente contra la pobreza, necesitamos crear un mundo justo y sostenible, en el que todos los seres humanos puedan realizar sus derechos, y disfrutar de una vida libre de violencia y de pobreza.
  • No se puede dejar en manos de los mercados la dirección de nuestras políticas económicas y sociales.  Los gobiernos se deben a su ciudadanía y no a los mercados: es un imperativo ético, moral y de justicia cumplir con compromisos como la carta de derechos humanos o la propia constitución española.
  • La solidaridad y la justicia desde una perspectiva global son parte de la solución a la crisis. Por tanto, el respeto y la promoción de los Derechos Humanos, Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales, es una obligación ineludible de nuestros gobernantes y un derecho de todos los ciudadanos.
  • Sí hay dinero para mantener las políticas sociales y el Estado de Bienestar: hay que atajar los problemas del fraude, la elusión y los paraísos fiscales y aplicar un impuesto a las transacciones financieras especulativas.
  • Para salir de la crisis, es urgente un cambio de nuestros hábitos de producción y de consumo. Crear una sociedad justa y solidaria, interna y externamente, implica respetar los límites de nuestros recursos y vivir ecuánimemente, permitiendo que otros puedan vivir mejor.
  • Lo que ahora está pasando en países desarrollados son situaciones que venimos denunciando desde hace mucho tiempo en otras partes del mundo.

Por eso…

  • Hacemos un llamamiento a la ciudadanía para que se movilice, acuda a las actividades convocadas y presione hasta lograr medidas concretas contra la pobreza mundial.
  • Es urgente emprender la lucha contra la pobreza y que se cumplan los compromisos políticos adoptados.
  • Transmitir la viabilidad técnica, económica y política del objetivo de lucha contra las causas de la pobreza.
  • Responsabilidad de la sociedad civil para ejercer presión y reclamar políticas más justas.
  • No podemos ser unos/as pocos/as, tenemos que ser todos/as.

Carta abierta a Ban Ki Moon #right2food #menoscumbresmaslegumbres

Carta abierta a Ban Ki Moon

Secretario General de Naciones Unidas

Excelentísimo Señor,

Nos dirigimos a usted como organizaciones de la sociedad civil que trabajan en la lucha contra la pobreza y sus causas. Se calcula que para 2015 unos mil millones de personas seguirán viviendo bajo el umbral internacional de la pobreza extrema, pese a los esfuerzos realizados para erradicarla. Esta cifra no es ajena a la realidad que se vive en España donde, desde 2008, la tasa nacional de pobreza extrema prácticamente se ha doblado, y la pobreza moderada y severa ha aumentado de manera muy significativa. Desde el inicio de la crisis se registra un aumento de cerca de un millón de personas por año en riesgo de exclusión y de pobreza; ya son casi 12 millones y medio de personas en España, el 26,9% de la población según los datos del INE de 2011.

Creemos firmemente que éste es un momento crucial para que crear un Comité Internacional Permanente que dé seguimiento a los avances en la lucha contra la pobreza, examine sus causas y proponga soluciones eficaces y realistas que permitan erradicar la pobreza extrema. Millones de personas demandan esa respuesta.

Según sus propias palabras, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, celebrada en junio del año pasado, los líderes de todo el mundo declararon que la erradicación de la pobreza es «el mayor problema que afronta el mundo en la actualidad». Pero, ¿qué va a hacer usted para acabar con este problema? ¿Cuál es la estrategia para afrontar este problema?

Desde que en el año 2000, la comunidad internacional adoptó los ODM, éstos han sido instrumento muy valioso que ha permitido exigir, cuantificar y demandar cambios políticos para  la reducción de la pobreza en el mundo. Se han conseguido grandes avances, pero son insuficientes. Ahora que se aproxima 2015, fecha en la que deberían haberse alcanzado esos objetivos, es necesario ir más allá y apostar por una visión más amplia de la pobreza en el mundo que contemple de forma holística su erradicación.

La erradicación de la pobreza y la lucha contra sus causas debe ser una prioridad ineludible que vaya más allá de los discursos y la teoría. Cada vez que se revisan los ODM, se constata lo mucho que aún queda para alcanzarlos; pero la voluntad política para cumplirlos es escasa. Si no se tienen en cuenta los problemas que se han generado para cumplir con la agenda de los ODM, cualquier revisión correrá el mismo riesgo de quedar en un nuevo listado que no llegue a materializarse, ni a reunir el suficiente apoyo político para situarse en el centro de las decisiones de la comunidad internacional.

Las más de mil organizaciones sociales que formamos la Alianza Española contra la Pobreza creemos que es necesaria la creación de un Comité Internacional permanente para el seguimiento de los objetivos de lucha contra la pobreza y exclusión social, que aborde este problema, sus causas y que plantee soluciones, recomendaciones y alternativas, hasta su total erradicación. No podemos permitirnos revisar el avance de la lucha contra la pobreza una vez al año. Creemos que es necesario que, como Secretario General de Naciones Unidas, proponga la creación de un comité que funcione de forma similar al Panel Intergubernamental contra el cambio climático, creado en 1998, que trabaja a lo largo de todo el año para analizar la situación del cambio climático, denunciar las malas prácticas y proponer soluciones.

En un contexto como el actual, las personas deberían estar en el centro de las políticas públicas; millones de vidas están en juego. Sin embargo, las políticas que se están aplicando no están teniendo en cuenta criterios de protección de los derechos de la ciudadanía, ni se ha contado con ella para implementarlas. Un panel como el que le sugerimos podría vigilar el cumplimiento de mecanismos financieros que deben ser instaurados si no queremos que los niveles de pobreza y desigualdad mundial continúen creciendo sin límite. Urgen mecanismos de reorientación económica, regulación financiera y medioambiental, aplicados desde estructuras institucionales democráticas. Instrumentos que alcancen a todo el planeta y que sean de obligado cumplimiento: la creación de sistemas fiscales eficaces capaces de recaudar  los recursos necesarios para establecer políticas sociales que garanticen el total cumplimiento de los derechos sociales, económicos, culturales y políticos. El Impuesto a las Transacciones Financieras especulativas a nivel global, la lucha contra los paraísos fiscales, la corrupción y la malversación; la revisión de la deuda odiosa y la implantación de políticas fiscales estatales activas y distributivas, son acciones necesarias para acabar con la pobreza y deben ser vigiladas por el Panel Internacional.

La erradicación de la pobreza no debe ser una dádiva en tiempos de bonanza; es una obligación política de los Estados y una cuestión de justicia. En este sentido, la Carta de Naciones Unidas es muy elocuente al defender los derechos humanos fundamentales, la dignidad y el valor de las personas, la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas. Tales principios continúan al día de hoy plenamente vigentes; no son una quimera. En nuestras manos, y en las suyas, está hacerlos realidad.

Firmado,
ALIANZA ESPAÑOLA CONTRA LA POBREZA


#FSM2013: Migrantes solicitan a las ONG más presión sobre gobiernos, para que se respeten sus derechos

lutte Mientras nuestras patrulleras embisten  pateras en aguas españolas, recortamos los derechos a la salud de muchos migrantes y algunos políticos como Cameron  desalientan la migración en el interior de la UE, la sociedad civil mundial reclama en el Foro Social de Túnez justo lo contrario……flexibilizar las fronteras, proteger los derechos humanos de los  mas vulnerables y sustituir políticas militares de control por procesos que promuevan la integración y combatan las causas de las migraciones.

Esto es lo que se habló en el coloquio, “Impacto de las políticas de migraciones de la UE en el Norte de África”, que comenzó a las 9 am en la sede del Foro Social Mundial, la Universidad de El Manar en Túnez. Allí explicaron cómo la política migratoria europea no está limitada a Europa. La complicidad de los países fronterizos del Norte de África para impedir la entrada de migrantes es comprada y para ello se utilizan las llamadas “condicionalidades”, donde se ofrece ayuda al desarrollo a cargo de que estos países del Norte de África controlen a los migrantes, con prácticas que en Europa no podrían desarrollar.

Los asistentes, migrantes de todo el mundo, denunciaron  la doble moral de los países europeos que les impiden escapar de la pobreza. Y nos sacaron los colores a la sociedad civil europea por no explicar el escándalo que supone que nuestros gobiernos esquilmen sus países empobreciéndolos y luego se nieguen a aceptar las migraciones que crean.

Entre estos colectivos  pudimos escuchar a Hassan Boubakri, del Centro tunecino de Migraciones y Asilo, que expuso la complicidad de las antiguas dictaduras en el Norte de África para complacer a los europeos en control de fronteras. Boubakri explico que hoy en día lucha para reorganizar los acuerdos migratorios en su país, que garanticen la protección del migrante, pero se niega a ser cómplice de políticas injustas.  El tunecino denuncio, asimismo, la situación de los refugiados libios abandonados en el desierto tunecino en el campo de Choucha.

luttdos

Una de las voces más autorizadas para hablar de las violaciones es Amadou M Bow, representante de la Asociación Mauritana de Derechos Humanos, que experimenta diariamente el hostigamiento y las sinrazones burocráticas para expulsarles.  M Bow explicó cómo la presencia de guardias civiles españoles patrullando costas mauritanas ha supuesto un escándalo dentro del país al cuestionar la soberanía nacional. Mencionó además que Mauritana, después del golpe de estado, utiliza los acuerdos migratorios para legitimarse, aunque éstos vayan en contra de sus habitantes. Por último recalcó la importancia de la  unión de la sociedad civil mundial para solucionar los problemas de violaciones, porque la migración es sobre todo un problema global.

Jean Louis NTumba, representante de una ong marroquí de apoyo a los subsaharianos en el país, expresó su preocupación por la situación de los migrantes en el norte del país y en concreto de la salida de algunas ong que les protegían como MSF. También incidió en la dificultad de trabajar con subsaharianos migrantes en el país, porque es un colectivo que esta ahí “pero no existe al estar en un limbo legal”. NTumba resalto el racismo en el país y la sorpresa de que los marroquíes  acepten que Marruecos sea un país de migrantes, pero no  que pueda recibirlos.

La jornada sirvió para que muchas organizaciones, que como Alianza por la Solidaridad trabajan a favor de la ciudadanía global, intercambiaran información y buenas prácticas.

El debate migratorio está servido en el foro y os lo iremos contando. Esperamos poder cubrir la presentación de la campaña Frontexit (contra el dispositivo de control de fronteras de la UE) de Migreurop y la presentación del Pasaporte de Ciudadanía Global.

Alianza por la Solidaridad es la suma de tres ONG españolas (Solidaridad Internacional, Habitafrica y Fundación IPADE) y cuenta con un área específica de trabajo sobe Migraciones y Ciudadanía Global que trabaja por defender los derechos de las personas en sus lugares de origen, tránsito y destino considerando que todos somos ciudadanos y ciudadanas.

Texto originalmente publicado aquí

 


¿Qué tiene valor, el envoltorio o el contenido? #marcaEspaña

Mercedes Ruíz-Giménez

Presidenta de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo

Últimamente se habla mucho de la economía de la reputación, qué es lo que nos da valor.  Aquí y allá se nos vende este concepto como el pilar de la acción exterior de nuestro país. Más allá de las alharacas que se escuchan, cabe preguntarse qué significa realmente ese concepto. El término “marca” corresponde al ámbito de la publicidad, está ligado al consumo y a la competencia entre iguales y se dirige a un público que se considera interlocutor en la medida que es consumidor. En  el caso de la Marca España estas características quedan claramente reflejadas en su afán de ligarse directamente a los intereses económicos y empresariales –tal como se recoge en su página web.

Este enfoque resulta, cuanto menos, limitado. En un mundo interconectado como el actual, el diferencial proviene precisamente de contribuciones colectivas por el bien común y actuaciones responsables que garanticen la protección de los derechos humanos y el futuro digno de las personas. Esa, y no otra, debería ser la carta de presentación que enarbolara España. Una carta en la que, las ONG de Desarrollo podríamos aportar de manera sustancial.

Los retos actuales exigen respuestas globales de colaboración y no de competencia; actuaciones en las que la ciudadanía sea entendida como sujeto de derechos y no como consumidora. No se trata de vender nada, sino de construir de manera conjunta apostando por el bien común de manera radical. Si colocamos en el centro los intereses económicos y empresariales perdemos el foco; lo perdemos, sobre todo, si no se establecen límites muy claros de control y comportamiento. No olvidemos que el beneficio no siempre significa mejores condiciones de trabajo, respeto por el medioambiente o reparto equitativo de la riqueza.

Más que Responsabilidad Social Corporativa

Situar a las empresas como actores protagonistas de la política exterior de España exige el establecimiento de una línea roja claramente definida a través de un marco de regulación basado en los Principios Rectores de Naciones Unidas sobre Empresa y Derechos Humanos. Principios éstos que van mucho más allá de la llamada Responsabilidad Social Corporativa, a la que las empresas se adscriben de forma voluntaria, ya que recogen normativa que es de obligado cumplimiento para aquellos países que han ratificado tratados de derechos humanos como es el caso de España.  El objetivo de estos principios es el de “mejorar las normas y prácticas en relación con las empresas y los derechos humanos a fin de obtener resultados tangibles para las personas y las comunidades afectadas, y contribuir así también a una globalización socialmente sostenible”.

Aunque la solidaridad internacional y la AOD han sido reconocidas como un activo importante de la política exterior española tanto por el Plan Director de la Cooperación Española 2013-2016, como por el Secretario General de Cooperación Internacional, Gonzalo Robles, o el Director de la AECID, López Dóriga, la realidad demuestra lo contrario. El valor que le dan a la política de cooperación en el discurso no se corresponde con la práctica. Mientras se enarbola a las empresas como la punta de lanza de la acción exterior española, se recortan los fondos destinados a cooperación hasta llevar a esta política casi al borde del desmantelamiento. Utilizar la situación económica en la que se encuentra España como excusa para no cumplir lo acordado no contribuye a la imagen de país. Estados  en situaciones similares, como Reino Unido o Irlanda –que incluso fue rescatada- han mantenido e incluso aumentado sus presupuestos, demostrando que sí es posible.

Más de 30 años de historia avalan a la cooperación española, un sistema integrado por múltiples actores con una enorme experiencia a sus espaldas y con casos de relevancia internacional como el modelo de cooperación descentralizada tan propio del sistema español. La cooperación ha demostrado su rol relevante en el fortalecimiento de las relaciones internacionales con zonas estratégicas para la acción exterior española. Hemos acompañado a la sociedad civil en situaciones similares a las vividas por España en este momento en el que se están recortando los derechos humanos de una manera escandalosa; tenemos mucho que aportar tanto en nuestro propio país como fuera de él. Desaprovechar ese capital para constituirnos en un actor global responsable y colaborativo sería un error de una notable torpeza política.


Las Naciones Unidas consultan a la ciudadanía acerca del mundo que desean #post2015

Naciones Unidas se ha aliado con organizaciones de juventud, instituciones del sector privado y ONG de todo el mundo para lanzar MY World, la encuesta Global de las Naciones Unidas para un Mundo Mejor. MY World tiene como objetivo preguntar a los ciudadanos y ciudadanas de todos los países cuáles son los temas y cuestiones que más directamente afectan a sus vidas.

Aunque los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) siguen articulando las iniciativas globales de lucha contra la pobreza y mejorarla vida de millones de personas, iniciativas como MY World se han puesto también en marcha con el objetivo de poder incorporar la voz de los ciudadanos y ciudadanas al debate global sobre la futura agenda de desarrollo para el periodo posterior a 2015, fecha designada para el logro de los ODM.

MY World es una encuesta anónima. La única información personal que se solicita a los participantes es su género, edad y país con el único fin de analizar los datos. Los resultados serán presentados a los líderes mundiales y ayudarán a definir cuáles son las seis cuestiones que más influencia ejercen en las vidas de las personas a nivel global.

La encuesta está actualmente disponible en la web www.myworld2015.org en los seis idiomas oficiales de la ONU —inglés, español, francés, árabe, ruso y chino—y pronto se ampliará a otros idiomas. Además, esta encuesta puede completarse también por teléfono (vía SMS y llamando a varios números de teléfono gratuitos) o en papel, gracias al apoyo de una extensa red de organizaciones de base, organizaciones religiosas, grupos de juventud, entidades del sector privado y ONG colaboradoras de todo el mundo.

El objetivo de MY World es ser el punto de entrada de los ciudadanos y ciudadanas en el proceso de consultas post-2015 y dar a conocer a los participantes la plataforma www.theWorldWeWant2015.org, una iniciativa conjunta de la ONU y la Sociedad Civil en la que ciudadanos y entidades colaboran en un debate más extenso e interactivo sobre la agenda post 2015.

Los resultados de MY World serán trasladados al Grupo de Alto Nivel para la Agenda de Desarrollo Posterior a 2015, establecido por el Secretario General, durante los encuentros que tendrán lugar en Monrovia, Yakarta y Nueva York. La intención es que las conclusiones de la encuesta global sean estudiadas por el Grupo antes de la presentación de su informe final al Secretario General de la ONU.

Posteriormente, MY World seguirá recopilando las voces de las personas y compartiendo los resultados con el Secretario General y otros líderes mundiales, de aquí a 2015. Esta iniciativa está coordinada por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, la Campaña del Milenio de las Naciones Unidas, el Overseas Development Institute y la Fundación World Web , con el apoyo de socios colaboradores de todo el mundo.

Las Naciones Unidas y sus socios invitan a los ciudadanos y ciudadanas de todos los países a hacer la encuesta y participar en este proceso de consultas para definir el mundo que queremos más allá de 2015.

Puedes votar en http://www.myworld2015.org


La #Solidaridad ahora y aquí

Artículo de: Álex Guillamón, coordinador de Entrepobles (Texto original en catalán. Traducción Lluis Ruíz-Giménez)

Fuente: Entrepobles

Los mensajes de los poderes económicos, políticos y mediáticos ante la crisis insisten en desactivar todos los resortes de la solidaridad, tanto cercana como internacional. Entre las entidades que han estado trabajando en cooperación los últimos años, y la sociedad en general, reina el pesimismo, el desconcierto y el temor ante un futuro incierto. Sin embargo, es ahora -ante el desmantelamiento y la privatización de las políticas públicas de cooperación- cuando más necesario resulta recordar que el internacionalismo, la solidaridad internacional, es un valor enraizado a nuestro pueblo que no nació por gracia gobernativa ni de ninguna convocatoria de subvenciones.

Hace más de cuarenta años que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la famosa Resolución 2626 (XXV), con el siguiente texto: “Todo país económicamente desarrollado se esforzará por efectuar cada año, a partir de 1972, una transferencia de recursos financieros a los países en desarrollo por un importe mínimo neto equivalente del 1% de su Producto Nacional Bruto a precios de mercado (…) Los países desarrollados que no puedan alcanzarlo el año 1972 se esforzarán en conseguir este objetivo en 1975, a más tardar”.

La Asamblea de Cataluña no pensaba en esta resolución cuando, a finales de 1973, hizo un llamamiento a solidarizarse con el pueblo chileno y el gobierno de la Unidad Popular, que acababa de padecer uno de los golpes de estado más sangriento, justamente un 11 de septiembre. Todavía desde la clandestinidad  y en un país en desarrollo, las actividades de solidaridad, que tomaban como base la plena conciencia de una lucha común, se extendieron.

El nacimiento de un movimiento popular

Una de estas actividades se realizó desde la parroquia de la calle Dos de Maig de Barcelona durante la misa del gallo de 1973. Bajo aquella oscura, helada y larga noche del franquismo, la iglesia se llenó hasta los topes: un cálido oasis de libertad y solidaridad. Nadie habría podido distinguir entre feligreses y militantes antifranquistas, unos y otros cantaban por primera vez Violeta Parra, la cantata de Santa Maria de Iquique de Quilapayún… y sobre todo, el gran Víctor Jara.

Unos pocos meses después, los barracones de Pedralbes de la Universidad de Barcelona, donde las paredes todavía gritaban “Salvemos a Puig Antich”, los Comités de Curso de los estudiantes organizaban una charla con un representante del Frente Polisario. El coloquio se alargó más de lo que recomendaban por seguridad, ya que no había demasiadas oportunidades de tener información de primera mano sobre esta cuestión. La gente quería saberlo todo sobre la guerrilla saharaui, cómo disputaba el territorio al ejército franquista y como se estaba negociando la autodeterminación. Se prevenía que la liberación del Sáhara sería un golpe duro para el franquismo, similar a la revolución de los claveles en Portugal. Nadie podía imaginar, por aquel entonces, que la noche que viviría el pueblo saharaui estuviera tan lejos del final.

Pero fue al inicio de 1978 que se pudo hablar más claramente del nacimiento de un movimiento popular de solidaridad organizado en nuestra casa. En los locales de hermanamiento, mucha gente y varias entidades se juntaron en la reacción ante lo que estaba sucediendo en un país que hasta hacía poco tiempo nadie podía ni siquiera ubicar en el mapa: Nicaragua. Un señor alto y formal, José María Valverde, daba lecciones aceleradas de fe, ética y poesía roja y negra e insistía que, a pesar de la represión sobre Masaya, la revolución era cuestión de meses.

Aquel febrero se produjo la prematura insurrección del barrio de Monimbó, en Masaya. Y cuando en agosto de aquel mismo año una columna sandinista asaltó el Palacio Nacional, en Barcelona ya existía el Comité de Solidaridad de Catalunya con el Pueblo de Nicaragua. El 12 de noviembre de aquel año, ocho meses antes de la revolución, en el polideportivo de Sant Andreu, Carlos Mejía Godoy y san Ovidi Montllor actuaron en el primer gran acto de solidaridad para recoger fondos para la insurrección sandinista, Catalunya con Nicaragua.

También por aquel entonces, en el teatro Romea, Lluís Llach presentó su nuevo disco Mi amigo el mar, que incluía la canción “Compañeros no es esto”. Y era exactamente eso lo que pensaba una generación entusiasta de activistas sociales y políticos, que mascaba la decepción por una transición que había abaratado el sueño y había dejado intactos los poderes fácticos y económicos de las últimas décadas y el Estado borbónico. En un contexto en que la sociedad levantaba la vista al mundo por primera vez en varias décadas, la revolución sandinista fue el inicio de un movimiento social de solidaridad internacional que propició el surgimiento de centenares de comités locales de solidaridad, primero con Nicaragua y más tarde con El Salvador y Guatemala.

Todavía faltaban siete años para la creación de la Secretaría de Estado para la Cooperación Internacional y para Iberoamérica y ocho para la primera convocatoria de ayudas al Tercer Mundo que inauguraría la Generalitat.

Durante años, centenares de personas acompañaron a la Nicaragua que resistía la agresión del gobierno de Reagan; en Morazán y Chalatenango (las zonas liberadas del FMLN en el Salvador), los campos de refugiados hondureños de Colomoncagua y Mesa Grande, en las montañas y las selvas guatemaltecas del Quiché o en los campos de Campeche, Chiapas o Quintana Roo (México). Maestros, médicos, enfermeras, personal administrativo, periodistas, lampistas, estudiantes… gente solidaria que quería ayudar a aquellos pueblos a impulsar un nuevo mundo, ya que no se había podido conseguir aquí. Faltaban ocho años, todavía para la aprobación del Estatuto de Cooperante.

En 1986, en Nicaragua, se hizo la segunda campaña de alfabetización Yo sí puedo. La noche de 10 de mayo de aquel año, el Palacio de Deportes se quedó pequeño para el emblemático Nicaragua Rock. Se impidió la entrada a muchísima gente. Después todo se relajó y al final la montaña de Montjuïc botaba a ritmo de ska con el tema “Nicaragua Sandinista” de Kortatu. Entre lo que se recolectó esa noche y en otras actividades prácticamente se superaba el presupuesto de la partida de Ayudas al Tercer Mundo de la Generalitat.

Aquel mismo verano, en Salt, se construyó el Fondo Catalán de Cooperación al Desarrollo, dentro del cual algunos ayuntamientos como el de Arbúcies jugaron un papel clave como motor reivindicativo y como palanca entre el movimiento social de la solidaridad y la implicación de la administración local.

El 0,7% y las políticas de cooperación

Los comités de solidaridad vivieron un debacle importante a principios de los 90’. Costó sobreponerse al bloqueo de los procesos revolucionarios en América Central. Había llegado el fin de la guerra fría y se proclamó el fin de la historia.

Pero en el otoño de 1994 la reivindicación del 0,7% iniciada por Justicia y Paz en 1981 se convirtió en una nueva ola social de solidaridad. Una convocatoria de la Plataforma 0,7% acompañada de una huelga de hambre se tradujo en acampadas en las plazas y las calles de todo el Estado, como reacción ante el desastre humanitario de la guerra de los Grandes Lagos africanos y para presionar a la clase política a emprender medidas de responsabilidad internacional. La Diagonal de Barcelona se llenó de tiendas de campaña desde la facultad de Económicas hasta la plaza Francesc Macià durante casi dos meses. Las analistas hablaron de una respuesta solidaria única en Europa.

La Plataforma 0,7% lo definía así: “El cumplimiento de la resolución de la ONU de destinar el 0,7% del PIB al desarrollo humano sostenible de los países empobrecidos, a pesar de que entendemos que es solo un primer paso, no es una concesión de los países ricos, sino una restitución, insuficiente, éticamente obligada porqué es un derecho básico de todos los pueblos de la Tierra”. El movimiento del 0,7% y más, la reivindicación de una política pública de cooperación internacional transparente, responsable y de calidad y con un sentido de restitución, abrió un ciclo sociopolítico de interrelación contradictoria entre la solidaridad de raíz popular y el despliegue de políticas públicas de cooperación internacional, forzadas por las movilizaciones y por un amplio apoyo de la opinión pública. Un ciclo que ahora se está cerrando con la crisis/estafa financiera.

Distintos colectivos continuaron poniendo los temas claves para la justicia global en la agenda pública y política. La crítica a la celebración del quinto centenario, la solidaridad con la rebelión zapatista de Chiapas, la campaña del cincuenta aniversario del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (durante la época de los ajustes estructurales en los países empobrecidos) y sobretodo la campaña y la consulta sobre la deuda externa, con continuidad en las movilizaciones antiglobalización de los primeros años del nuevo milenio, son algunos ejemplos de ello. Se reivindicaba una política pública que no fuera entendida como una ayuda, sino como una restitución, partiendo de la crítica al pasado y presente colonial y denunciando los nuevos mecanismos de dominio global, definidos más adelante como anticooperación.

Al mismo tiempo, como cualquier otro fenómeno que gana terreno entre la opinión pública de esta sociedad, la cooperación y la solidaridad fueron asimiladas por los medios de comunicación y la publicidad empresarial. Se ofrecía un espejo donde nuestra sociedad se reflejaba, por primera vez, como un país rico, optimista, y generoso (a golpes de hipoteca), un país modelo de transición hacia la democracia y de crecimiento económico, un país desarrollado que ayudaba a los que estaban en vías de desarrollo. Pero las políticas de cooperación no despegaron hasta que llegó la época de los Gobiernos de Zapatero en Madrid, y del tripartito en Catalunya. Durante estos años, el progresismo de los gobiernos confluyó con el cénit de la burbuja inmobiliaria. Sobraba dinero por todas partes, lo que hacía más fácil la generosidad, tan pronto para construir un AVE hacia ningún lugar, como para liderar el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de la ONU.

No se puede explicar de otra forma que la profunda superficialidad del discurso de la “lucha contra la pobreza, seña de identidad del gobierno incluso en tiempos de crisis” desapareciera de la noche al día, después de la famosa llamada que recibió Zapatero.

Durante estos años, ha habido una interrelación constante y en ambos sentidos entre la cara social y la institucionalizada de la solidaridad y la cooperación. La euforia socioeconómica y la abundancia han ido transformando a algunos colectivos de solidaridad popular en empresas de cooperación dependientes de las administraciones e instaladas en el crecimiento permanente de los presupuestos. Pero también ha habido colectivos que, partiendo de la cooperación asistencial o profesional, han evolucionado críticamente hacia un cuestionamiento sistémico. O personas que, sin abandonar nunca la solidaridad popular, han creído necesario social y políticamente reivindicar e intervenir en las políticas públicas.

La solidaridad hoy

Hoy, cuando se están desmontando las políticas de cooperación, cuando gran parte de la sociedad civil que trabaja en este ámbito afronta graves crisis de subsistencia debido a los impagos y por una gestión chapucera, es justo cuando hay que mantener la calma y sacudirse la impotencia y el pesimismo.

No se trata de menospreciar la importancia de la Res Píblica. Al contrario, hay que denunciar este neoliberalismo del Señor Esteve, rastrero, que gobierna deconstruyendo las políticas sociales. Una gestión que ha reconvertido a la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo en una suerte de ONG de la Cámara de Comercio y el Rotary Club, una política que mientras proclama la creación de estructuras de Estado, ha huido por la puerta trasera de los compromisos de cooperación con distintos pueblos y gobiernos, a los cuales tarde o temprano necesitaremos tanto como nos necesitan ellos.

La gallina fue antes que el huevo

Sin embargo, hay que ir más allá de la denuncia y recordar que la gallina fue antes que el huevo: la solidaridad no depende especialmente de las instituciones, sino del empuje y la capacidad que tenga el pueblo de rehacer las alianzas y el tejido social, de conquistar y construir los derechos colectivamente.

Cierto es que los retos son infinitamente más grandes hoy que hace cuarenta años. La crisis del capitalismo global, climática, energética, alimentaria, del bienestar y de los bienes comunes obliga a afrontarla la acción social y política con una perspectiva local y global. Incluso en la situación de crisis actual, nuestra sociedad utiliza un territorio tres veces mayor al que ocupa para satisfacer su nivel de consumo. Y no hablamos solamente de la huella ecológica; diariamente, en todo el mundo, millones de personas mueren, malviven o son perseguidas a raíz de la guerra silenciosa puesta en marcha por las multinacionales para hacer negocio vendiéndonos toda clase de artículos.

Por lo tanto, hay que replantear la inserción de este país dentro del planeta y la comunidad internacional para transitar hacia una forma de bienestar más responsable y justa y menos vulnerable, desvinculada de la perspectiva del crecimiento permanente, de la producción y el consumo material. Se necesita una cooperación para el postdesarrollo. Librarse de la religión del libre comercio y la dictadura de la especulación financiera y coordinar iniciativas con otros pueblos, del sur y el norte. Ojalá se reaccione ante el engaño de la deuda externa, tal y como han aprendido otros pueblos antes que el nuestro.

Hay que bajarse del pedestal del desarrollo de cartón donde estábamos y pensar que no solamente se puede dar mucho, sino también aprender de las semillas, las iniciativas y las alternativas sociales, económicas y culturales que han empezado otros pueblos. Y todo ello tendrá que hacerse con o sin políticas públicas, con o sin ONGD, con más o menos recursos, pero siempre de forma organizada y colectiva, con los movimientos que están saliendo en nuestro propio país. No hay más salida digna, equitativa, inclusiva y viable para construir una nación libre y solidaria, de mujeres y hombres libres y solidarios, entre todos los retos. Y tal vez algún día alguien recordará que a aquello antes se le llamaba internacionalismo…


La cooperación, a mí sí me importa #cooperaSi #amisimeimporta

Desmantelar 32 años de Cooperación Internacional supone condenar hoy a millones de personas a la pobreza y el hambre. La política de cooperación internacional está al límite de la desaparición en España. En los dos últimos años los Gobiernos han recortado cerca del 70 por ciento del presupuesto. Así no es posible cumplir con los compromisos de desarrollo. No es posible atender las necesidades básicas de las personas más débiles, las que sufren la pobreza y el hambre en todo el mundo. Sacrificar la cooperación no es gratis: de ella dependen muchas vidas.


Defended a las personas, no a los mercados

La celebración en Cádiz de la XXII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno da la oportunidad de presentar nuestras demandas y mostrar el descontento social a causa de los recortes y ataques al Estado de Derecho y su impacto diferencial sobre las mujeres.

Firma el Manifiesto

MANIFIESTO FEMINISTA Y SOCIAL ANTE LA XXII CUMBRE IBEROAMERICANA EN CÁDIZ, 6 y 17 de noviembre de 2012

Ante la celebración en Cádiz de la XXII Cumbre Iberoamericana de Jefaturas de Estado y de Gobierno, en el marco del Bicentenario de la Constitución de Cádiz, que supuso un avance liberal al abolir el feudalismo y proclamar la soberanía popular, la división de poderes, el derecho a la educación y la libertad de expresión y permitir las Juntas latinoamericanas, precursoras de la independencia. Tomando nota que no se reconoció la ciudadanía a las mujeres y ninguna mujer participó en su elaboración.

Promovido por Plataforma WIDE-E (Women In Development Europe-España)
Red GGEA (Grupos de Género Estatal y Autonómicos)
Marea Violeta Málaga
Mail: Coordinacion.WIDE.E@gmail.com

Las organizaciones feministas y sociales del estado español, Portugal, América Latina y el Caribe, y las mujeres y hombres abajo firmantes DENUNCIAMOS:

● Las medidas adoptadas por numerosos Estados para hacer frente a la crisis global del sistema capitalista neoliberal, dirigidas a explotar los bienes comunes, privatizar los recursos públicos y medioambientales, y mercantilizar los derechos humanos. Como afirmó en la XXI Cumbre Iberoamericana su anfitrión, el presidente de Paraguay, Fernando Lugo, depuesto por un Golpe de Estado el pasado junio, el actual modelo muestra la ‘incapacidad para generar un crecimiento sano y un desarrollo inclusivo’.
● El incumplimiento, bajo el pretexto de la crisis financiera, de los Derechos Humanos universales, así como de los acuerdos y compromisos suscritos por los Estados, entre ellos los de las propias Cumbres Iberoamericanas anteriores, en especial los llamamientos al Buen Gobierno y a la defensa de los Estados como garantes de los derechos de la ciudadanía, incluyendo a los colectivos más vulnerables a la pobreza y la exclusión, y como redistribuidores de los recursos y promotores activos de la igualdad de oportunidades, la justicia y la cohesión social.
● La aplicación de políticas y medidas de ajuste que vacían, de facto, a los Estados excluyendo a la mayor parte de su ciudadanía –entre ella los y las más jóvenes- del acceso a condiciones de vida dignas, a la igualdad y a un futuro esperanzador.
● La priorización de ‘los mercados’ sobre las personas, y el ‘secuestro’ de las democracias que se traduce en ofensivas contra la soberanía popular, la socialización de las pérdidas del sector financiero, la desregulación y privatización de bienes públicos y el fomento de una economía especulativa.
● El incremento de la feminización del cuidado de la infancia y las personas mayores en situación de dependencia, a consecuencia de los recortes de los servicios públicos.
● La ofensiva neoconservadora y patriarcal sobre los roles familiares y los derechos sexuales y reproductivos, incluyendo el derecho al aborto, atacando la igualdad y el derecho de las mujeres a decidir.

Por ello, DEMANDAMOS a los representantes de los Estados:

1. El reconocimiento de la participación democrática, los derechos humanos, la igualdad de género, la justicia y la diversidad, y el desarrollo económico equitativo como ejes que estructuran las políticas públicas.
2. La elaboración de políticas en pro del pleno empleo y el empleo decente, así como en el acceso universal a la educación, la salud y la protección social universal de calidad, como camino a la inclusión social y la equidad.
3. Estados democráticos, laicos, garantes de derechos, valedores del efectivo desarrollo de políticas públicas, libres de prejuicios e imposiciones religiosas, respetuosas con los derechos humanos, especialmente de las mujeres, minorías de toda condición, pueblos indígenas y migrantes.
4. El reconocimiento por parte de los Estados de la diversidad plurinacional, pluri-étnica e intercultural, así como afectivo-sexual, de género y diversidad funcional como centro del desarrollo, garantizando el pleno ejercicio de sus derechos.
5. El respeto y garantía de los compromisos acordados con la igualdad, los derechos de las mujeres así como el fortalecimiento de los mecanismos gubernamentales de políticas para las mujeres. Todo ello acompañado de recursos suficientes para hacer efectivo el ejercicio de estos derechos, incluidos muy especialmente los derechos sexuales y reproductivos, el aborto legal y seguro, y el derecho a una vida libre de toda forma de violencia.
6. El fortalecimiento de la Sociedad Civil Organizada y de los movimientos sociales, en toda su diversidad, como actores políticos y sociales garantes del Buen Gobierno y las democracias, y la no criminalización de los movimientos sociales críticos.
7. La rendición de cuentas públicas y el fortalecimiento de espacios y mecanismos para la participación sustantiva de la sociedad civil y los pueblos en los procesos políticos.
8. Aplicar políticas conducentes al desarrollo económico inclusivo y sostenible que den respuesta a los problemas reales de la ciudadanía dirigidas a reducir la pobreza, favorecer la igualdad de oportunidades y estimular la creación de empleo decente.
9. Propiciar la igualdad de condiciones y oportunidades entre mujeres y hombres en el ámbito laboral y económico, propiciando la autonomía económica de las mujeres con políticas adecuadas que eliminen las brechas de desigualdad, y garantizando la representación equilibrada en todos los ámbitos de decisión.
10. Consolidar un modelo de desarrollo productivo sustentable, que garantice la vivienda digna, el acceso a la tierra y promueva la soberanía alimentaria.
11. Los Estados deben apoyar el trabajo decente con calidad, con protección social universal y con sistemas contributivos progresivos que garanticen la distribución de la riqueza y la sustentabilidad de una sociedad justa.
12. Promover medidas que incrementen las oportunidades laborales y de desarrollo personal para la juventud, mujeres, migrantes, colectivos marginalizados y precarios entre otros.
13. El fin de la impunidad de la concentración injusta e indecente de recursos, que produce acumulación de pobreza y desigualdad, ya sea al interior de los países o entre éstos.

Las organizaciones sociales y feministas iberoamericanas NOS COMPROMETEMOS, por nuestra parte, a:

A. Defender las democracias realmente inclusivas, participativas, equitativas y justas.
B. Continuar con nuestra labor de seguimiento de la aplicación y respeto de los compromisos políticos y legales acordados, exigiendo su cumplimiento.
C. Seguir transformando las prácticas hegemónicas y excluyentes que privilegian el consumo en detrimento de la ciudadanía, poniendo en valor otros modos respetuosos con la tierra, la gestión sostenible de los recursos medioambientales y humanos, los usos equitativos del tiempo y los cuidados, y la absoluta soberanía de las mujeres para tomar decisiones sobre sus cuerpos y sus vidas desde una idea radical de igualdad.
D. A consolidar y tejer nuevas alianzas basadas en el diálogo transparente y respetuoso entre entidades y colectivos de ambas orillas desde el reconocimiento de la diversidad y la labor de los pueblos del continente latinoamericano en la resistencia contra las políticas de ajuste del modelo neoliberal.

Porque creemos que, efectivamente, el cambio es necesario y pasa por superar el modelo neoliberal basado en la explotación de los recursos medioambientales y humanos, en la precarización y mercantilización de la vida social, el crecimiento ilimitado de la especulación y la inmunidad de un pequeño grupo de intereses oculto bajo el paraguas de los mercados.

Este cambio debe dirigirse hacia modelos más participativos, equitativos, justos, inclusivos y sustentables que reconozcan y valoren el trabajo reproductivo y de cuidados, y donde mujeres y hombres se encuentren en el centro de las políticas públicas y las necesidades de Cuidado y Buen Vivir definan las prioridades del gasto público y el desarrollo económico y tecnológico de los países.


“Compromiso con la lucha por una sociedad más justa e igualitaria” #17O

Llevo en el sector de la cooperación toda mi vida profesional, desde que terminé la Universidad, allá por los años 70.  La educación recibida en mi familia y en el centro educativo en el que me formé,  sobre la responsabilidad de todos y todas en la promoción y defensa de los derechos humanos fue lo que me motivo a iniciar mi compromiso en este campo, entonces no era un sector como tal.  Me enganche en ello en mi larga estancia en la Universidad de Lovaina (Bélgica) desde donde di el salto a África. Posteriormente me fui a América Latina. La motivación profunda fue el constatar la injusticia existente en todos los contextos donde no todas las personas disfrutábamos de los mismos derechos. Me parecía que podía aportar algo y aprender mucho de otras culturas y de otros pueblos del mundo.

¿Por qué sigo movilizándome y reivindicando esta causa?

Hoy más que nunca con el retroceso que vivimos en España y en otros contextos en tema de derechos humanos creo que debemos seguir comprometidos y comprometidas en esta lucha a favor de unas sociedades más igualitarias y justas en las que la dignidad de cada persona sea respetada.

Merche Ruiz-Giménez, presidenta de la Coordinadora de ONGD-España


#17O – pongo manos a la obra #17Oyovoy

Dos principios básicos y un poema:

  1. Seguir creyendo que podemos erradicar la pobreza.
  2. Seguir trabajando para que esto ocurra.

Quede como invitación a ello y a las reivindicaciones del 17 de Octubre este poema de Jorge Riechmann:

Los sindicatos no son lo que deberían ser.

Los partidos políticos no son lo que deberían ser.

Las iglesias no son lo que deberían ser.

Las asociaciones de vecinos no son lo que deberían ser.

Los clubs deportivos y culturales no son lo que deberían ser.

Los movimientos sociales alternativos no son lo que deberían ser.

Las instituciones públicas no son lo que deberían ser.

Los intelectuales no son lo que deberían ser.

Yo no soy lo que debería ser.

Hermano, hermana: aparte de señalarnos unas a otras con el dedo ¿ponemos manos a la obra?

José Manuel Moreno Domínguez, de Entreculturas


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