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Nuestra razón de ser #pobrezacero

Vamos a intentar resumir algunas de las razones que nos hacen movilizarnos, participar e invitar a la participación en Pobreza Cero. Os invitamos a que también nos digáis vuestras razones en los comentarios a este post.

Pobreza Cero: ¿Por qué?

  • La política de recortes sociales en España tendrá graves consecuencias en casi 12 millones de personas en España que están en riesgo de exclusión social y de pobreza en España.
  • Los graves y desproporcionados recortes en cooperación internacional perjudicarán la satisfacción de derechos esenciales de millones de personas: 1.300 millones viven actualmente en situación de pobreza extrema, y casi mil millones pasan hambre.
  • La cooperación al desarrollo es una política social más que debe ser defendida, promoviendo a nivel global la dignidad, la calidad de vida y el bienestar de las personas que sufren las consecuencias de la pobreza.
  • Un modelo de desarrollo basado exclusivamente en el crecimiento económico y que no tome en cuenta el aumento de las desigualdades, los derechos básicos de todas las personas, los límites de nuestros recursos y la insostenibilidad de nuestros patrones de producción y consumo, no conseguirá responder de manera justa y eficaz a las aspiraciones de bienestar de los españoles y de todos los ciudadanos del mundo.
  • Para luchar efectivamente contra la pobreza, necesitamos crear un mundo justo y sostenible, en el que todos los seres humanos puedan realizar sus derechos, y disfrutar de una vida libre de violencia y de pobreza.
  • No se puede dejar en manos de los mercados la dirección de nuestras políticas económicas y sociales.  Los gobiernos se deben a su ciudadanía y no a los mercados: es un imperativo ético, moral y de justicia cumplir con compromisos como la carta de derechos humanos o la propia constitución española.
  • La solidaridad y la justicia desde una perspectiva global son parte de la solución a la crisis. Por tanto, el respeto y la promoción de los Derechos Humanos, Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales, es una obligación ineludible de nuestros gobernantes y un derecho de todos los ciudadanos.
  • Sí hay dinero para mantener las políticas sociales y el Estado de Bienestar: hay que atajar los problemas del fraude, la elusión y los paraísos fiscales y aplicar un impuesto a las transacciones financieras especulativas.
  • Para salir de la crisis, es urgente un cambio de nuestros hábitos de producción y de consumo. Crear una sociedad justa y solidaria, interna y externamente, implica respetar los límites de nuestros recursos y vivir ecuánimemente, permitiendo que otros puedan vivir mejor.
  • Lo que ahora está pasando en países desarrollados son situaciones que venimos denunciando desde hace mucho tiempo en otras partes del mundo.

Por eso…

  • Hacemos un llamamiento a la ciudadanía para que se movilice, acuda a las actividades convocadas y presione hasta lograr medidas concretas contra la pobreza mundial.
  • Es urgente emprender la lucha contra la pobreza y que se cumplan los compromisos políticos adoptados.
  • Transmitir la viabilidad técnica, económica y política del objetivo de lucha contra las causas de la pobreza.
  • Responsabilidad de la sociedad civil para ejercer presión y reclamar políticas más justas.
  • No podemos ser unos/as pocos/as, tenemos que ser todos/as.

El #FSM2013 denuncia que austeridad y recortes son formas de violencia contra las mujeres

DSC02135Tunez-.26/3/2013. Mujeres tunecinas, egipcias, palestinas, mexicanas, españolas y así hasta de más de cien países. En definitiva, mujeres en lucha en primera línea del movimiento por “Otro Mundo Posible”

Así comenzó esta mañana a las 10 am el Foro Social Mundial, que reúne en Túnez a más de 70.000 personas que forman parte del llamado movimiento antiglobalización, o dicho más positivamente, el movimiento altergloblalizador.

Por la sala de congresos de la Universidad El Manar pasaron esta mañana movimientos de mujeres con luchas comunes: su crítica al capitalismo salvaje y a todo modelo de desarrollo que las cosifica, las marginaliza y las violenta, abandonándolas al desempleo y a la precariedad, y  excluyéndolas de las toma de decisiones y de las riquezas. Desde las feministas tunecinas pidiendo solidaridad en su lucha por la representación política, hasta las mujeres campesinas del Movimiento Sin Tierra (MST) de Brasil, o discursos cargados de razón de las mujeres palestinas, dejaron patente la idea de que el sistema las margina.

asamblea 2

Desde África Subsahariana las mujeres denunciaron el acaparamiento de tierras y la necesidad de que la lucha sea global.

Especialmente interesante fue el discurso de Majda, una feminista polaca que describió el recorrido de su país y su transformación social desde el comunismo hasta las reformas actuales que penalizan a las mujeres en sistemas de trabajo manufacturados porque las confinan a ser el eslabón más bajo. La polaca puso el ejemplo de los recortes en guarderías, que empeoran la calidad de vida de las mujeres, sobre la que todavía sigue recayendo la labor de cuidado.

Desde Brasil, mujeres campesinas  del Movimiento sin Tierra contaron que la lucha de sus mujeres es la lucha por la tierra que habitan, especialmente porque son ellas quienes se responsabilizan de alimentar a sus familias. El MST recordó la importancia de luchar contra las grandes empresas del agronegocio, que destruyen el territorio, los alimentos y los derechos de las mujeres.

Las feministas indignadas de España también alzaron su voz en la Asamblea de Mujeres agradeciendo el ejemplo de las primaveras árabes y reiterando su crítica a representantes de políticas que se alejan de las reivindicaciones de las mujeres y del pueblo. Las indignadas recordaron que los recortes sociales suponen una violencia de Estado sobre las mujeres responsables de hijos, hijas, nietas, nietos o mayores.

Estas reivindicaciones, adornadas con continuos cánticos y proclamas contra la violencia en México o Palestina, adornaron una mañana de Asamblea que sirvió de inicio al Foro, y dejó claro  que el feminismo es uno de los grandes valores del movimiento globalizador que sigue contagiando la lucha a nivel mundial y, lo que es más importante, la esperanza.

Las ONG Solidaridad Internacional, IPADE y Habitafrica (integradas ya en Alianza por la Solidaridad) se sumaron esta mañana a la asamblea con la idea de reforzar su trabajo global por la igualdad entre hombres y mujeres que venimos haciendo desde hace 25 años.

 

Texto originalmente publicado en: http://alianzaporlasolidaridadfsmtunez.wordpress.com/2013/03/26/40/


¿Sabes que un mundo mejor está al alcance de tu mano?

Este vídeo nos parece muy interesante.

Conectando realidades a través de algo que usamos todos los días: el café.

“Hay pequeños gestos que ayudan a mejorar nuestro día a día. Pero hay otros que ayudan a mejorar el mundo.”

 


#Pobreza y #Educación

Recortar en educación significa acercar a la pobreza y a la marginalidad a miles de menores y a sus familias.

Cuando se eliminan programas educativos, se reducen becas de estudio, comedor o libros de texto, cuando se reducen las plantillas del profesorado, al final con lo que nos encontramos es con niños, niñas y jóvenes, sobre todo de clases desfavorecidas (ubicadas fundamentalmente en barrios humildes y zonas rurales) que recibirán una educación de peor calidad y que tendrán más dificultad para permanecer más tiempo en el sistema educativo.

Por lo tanto, al recortar en educación también se crea una sociedad más desigual, porque quienes más tienen que perder ante estos recortes son las clases más desfavorecidas, también las clases medias.

Los más pudientes siempre pueden acudir a escuelas privadas, academias y otros apoyos específicos. Esos recortes apenas repercuten sobre las expectativas de futuro de los menores pertenecientes a dichas familias.

Diversos estudios de la OCDE relacionan directamente el nivel socioeconómico y cultural de las familias con los resultados académicos de sus hijos e hijas, con variables como la conexión y velocidad de la conexión a Internet, el número de libros en casa, etc., que dependen en parte del bienestar económico de la familia. También incide sobre ese rendimiento escolar la disponibilidad horaria de los padres y las madres para ayudar a sus hijos e hijas en los estudios y para mantener una comunicación fluida con el profesorado. Sin embargo, quienes tienen más dificultades de conciliación son, de nuevo, las familias de clase trabajadora. Por lo tanto, si la escuela no compensa esas desigualdades de origen, las desigualdades sociales se incrementarán y aumentarán los índices de pobreza.

En estos momentos, en España estamos asistiendo a un empobrecimiento de la población. El documento Infancia en España 2012-2013 de UNICEF España destaca que en sólo dos años hay casi 205.000 niños más que viven en hogares con unos ingresos por debajo del umbral de la pobreza. Ese informe sitúa la cifra de niños que viven por debajo del umbral de la pobreza en 2.200.000.

Pero tendremos una segunda ronda de empobrecimiento posteriormente, cuando “cosechemos” los frutos amargos de la reducción de las inversiones en educación, de aproximadamente 7.000 millones de euros, cuando muchos niños y las niñas que ahora empiezan a recibir una educación de menor calidad, y jóvenes que abandonarán antes el sistema, engrosen las listas de desempleados y subempleados en el futuro.

Pero… ¿qué recortes están acometiendo tanto el Gobierno central como los de las Comunidades Autónomas y que repercuten sobre la calidad y equidad de la Educación?:

  • Despido de profesores y profesoras, y como consecuencia más alumnos por clase, lo que significa una atención menos individualizada para cada alumno, menos ajustada a sus circunstancias personales y sociales de cada uno. Justo en la dirección contraria de lo que recomiendan todos los organismos internacionales.
  • Supresión o reducción significativa en programas de atención a la diversidad del alumnado, como el de acompañamiento educativo en Primaria, y en Programas de Refuerzo, Orientación y Apoyo (PROA), entre otros; esto perjudica sobre todo al alumnado de clases más modestas, que no puede afrontar el pago de academias y clases particulares. Esos programas facilitan que, al término de la jornada escolar, el alumnado con menor rendimiento académico reciba apoyos para las áreas que llevan más retrasadas, ayuda para hacer los “deberes”, etc. Pero estos programas están en retroceso.
  • Más deberes escolares a los menores, como consecuencia de que muchos docentes, al contar con más alumnos por aula y tener que completar el currículum educativo durante todo el curso, van a verse obligados a ello. Los deberes general desigualdades. Que un niño haga mejor o peor los deberes depende del nivel socioeconómico y cultural de su familia y de su entorno. Mientras unos padres intentan ayudar a sus hijos, otros recurren a clases particulares o academias, y otros muchos no tienen ni el nivel educativo ni el dinero para poder pagar esos apoyos. Por lo tanto, provocan muchas desigualdades sociales.
  • El endurecimiento de los requisitos para acceder a una beca de comedor, lo que ya ha provocado que  muchas familias que las necesitan se hayan quedado sin esas ayudas. Debemos ser conscientes de que ésta puede ser la única comida equilibrada del día que hacen muchos niños y niñas. El servicio de comedor se convierte en esencial para aquellas familias que carecen de recursos suficientes como consecuencia de la crisis o de la pérdida de empleo.
  • La retirada de las becas para libros de texto y de los programas de préstamo y reutilización de libros, junto con la reciente subida del IVA aplicado al material escolar, dejan a muchas familias españolas con muchas dificultades económicas a la hora de comenzar al año académico de sus hijos. El acceso a la educación de las familias en España es cada vez más costoso.

A menudo decimos que la educación es una inversión, no un gasto. Y es cierto, porque lo que el Estado invierte en educación, lo ahorra posteriormente en subsidios de desempleo, programas de asistencia social, instituciones penitenciarias, etc. Pero por encima de todo, la educación es un derecho de las personas.

Quienes están en el poder y los poderosos lobbies que les sostienen en él afirman que el Estado no puede mantener la gratuidad de la enseñanza, un principio básico en los países europeos. Sin embargo, creemos que la gratuidad se logra con una financiación pública basada en un sistema tributario justo y equitativo. Y ésa ahora debería ser la tarea de quienes están en el poder.

Por último, hay que hacer un llamamiento al conjunto de la sociedad en defensa de la escuela pública, porque este modelo de escuela garantiza que todos los niños y niñas, independientemente de su origen socioeconómico y cultural, puedan alcanzar el mejor desarrollo posible en el ámbito personal, social y laboral. La escuela pública es garante de la igualdad de oportunidades.

 

Jesús Salido Navarro,

Vicepresidente de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA)

Alianza Española contra la Pobreza

 


Sin energía no hay desarrollo #Energia4D

Naciones Unidas está impulsando la iniciativa “Energía Sostenible para Todos”, entendiéndose como  «energía sostenible»  aquélla que se produce y se usa de forma que apoye a largo plazo el desarrollo humano en el ámbito social, económico y ecológico. Es decir, es una energía no contaminante, accesible físicamente y asequible económicamente para la población,  eficiente y con un suministro fiable. Esta iniciativa busca involucrar a los gobiernos, al sector privado y a la sociedad civil con el objetivo de lograr la energía sostenible para todos y alcanzar los 3 principales objetivos para el 2030: garantizar el acceso universal a los servicios modernos de la energía, duplicar el ritmo de mejora en eficiencia energética y duplicar la participación de energías renovables en el mix energético global.

Según Kandeh K. Yumkella, Director General de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), “la energía es esencial para el desarrollo, y la energía sostenible es esencial para el desarrollo sostenible. Para los países en desarrollo, la pobreza energética es un impedimento enorme para el progreso económico”. El acceso a la energía sostenible mejora la calidad de vida puesto que, por ejemplo, posibilita la generación de ingresos gracias al uso de electricidad en un pequeño negocio, mejora el servicio sanitario al usarse frigoríficos para almacenar medicamentos, reduce el trabajo de recolecta de leña y el tiempo empleado en transportarla, permite sistemas más eficientes de energía para cocinar y generar calor, y proporciona iluminación para que los niños y niñas puedan estudiar cuando anochece.

Sin embargo, según la Agencia Internacional de la Energía 2.600 millones de  personas carecen de acceso a instalaciones limpias para cocinar y 1.300 millones de personas no tienen acceso a la electricidad, en su mayoría habitantes de zonas rurales. Por el contrario, los países desarrollados consumen entre el 50% y el 90% de los recursos de la Tierra y generan dos terceras partes de las emisiones de dióxido de carbono.

Foto de ONGAWA

Foto de ONGAWA

Según estimaciones del Banco Mundial, el aumento de la demanda energética mundial durante los próximos 25 años provendrá de los países en desarrollo. Si éstos siguieran el actual modelo energético y de desarrollo de los países ricos (principales causantes de la actual insostenibilidad energética y ambiental), esto provocaría un peligroso avance hacia un cambio climático irreversible. Como consecuencia, aumentarían las hambrunas debido al incremento de desertización en grandes zonas del  planeta, habría mayor campo de acción de insectos portadores de enfermedades al aumentar la temperatura y se producirían desplazamientos masivos de la población (refugiados climáticos por ejemplo, por el crecimiento del nivel del mar). La energía tiene una fuerte influencia sobre el cambio climático, por lo que un modelo energético inadecuado puede acentuar las consecuencias de la pobreza.

El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estima que los costes de adaptación a una energía limpia para lograr los objetivos de la energía sostenible para todos los países de Naciones Unidas en 2030, se encontrarían entre 249 y 1371 billones de dólares anualmente. Aunque puede parecer mucho, estas cantidades están por debajo de los gastos actuales mundiales en defensa o los recientes rescates bancarios. Por ejemplo, Estados Unidos gasta 200 millones de dólares al año en investigación en energías renovables, el equivalente a su presupuesto de Defensa para tres horas. Con solo el 3% adicional de las inversiones globales previstas en energía hasta el año 2030, aplicado adecuadamente para llegar a la población que actualmente carece de acceso a la misma, se alcanzaría en ese año el acceso universal a la energía. Por tanto, la voluntad política es y será fundamental para solventar el problema de la sostenibilidad energética del planeta, puesto que ésta es factible económicamente e imprescindible social y ambientalmente.

Miriam Sánchez Escalonilla e Ignacio Casas Villaverde, Área Sectorial de Energía de ONGAWA, Ingeniería para el Desarrollo Humano


La #Solidaridad ahora y aquí

Artículo de: Álex Guillamón, coordinador de Entrepobles (Texto original en catalán. Traducción Lluis Ruíz-Giménez)

Fuente: Entrepobles

Los mensajes de los poderes económicos, políticos y mediáticos ante la crisis insisten en desactivar todos los resortes de la solidaridad, tanto cercana como internacional. Entre las entidades que han estado trabajando en cooperación los últimos años, y la sociedad en general, reina el pesimismo, el desconcierto y el temor ante un futuro incierto. Sin embargo, es ahora -ante el desmantelamiento y la privatización de las políticas públicas de cooperación- cuando más necesario resulta recordar que el internacionalismo, la solidaridad internacional, es un valor enraizado a nuestro pueblo que no nació por gracia gobernativa ni de ninguna convocatoria de subvenciones.

Hace más de cuarenta años que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la famosa Resolución 2626 (XXV), con el siguiente texto: “Todo país económicamente desarrollado se esforzará por efectuar cada año, a partir de 1972, una transferencia de recursos financieros a los países en desarrollo por un importe mínimo neto equivalente del 1% de su Producto Nacional Bruto a precios de mercado (…) Los países desarrollados que no puedan alcanzarlo el año 1972 se esforzarán en conseguir este objetivo en 1975, a más tardar”.

La Asamblea de Cataluña no pensaba en esta resolución cuando, a finales de 1973, hizo un llamamiento a solidarizarse con el pueblo chileno y el gobierno de la Unidad Popular, que acababa de padecer uno de los golpes de estado más sangriento, justamente un 11 de septiembre. Todavía desde la clandestinidad  y en un país en desarrollo, las actividades de solidaridad, que tomaban como base la plena conciencia de una lucha común, se extendieron.

El nacimiento de un movimiento popular

Una de estas actividades se realizó desde la parroquia de la calle Dos de Maig de Barcelona durante la misa del gallo de 1973. Bajo aquella oscura, helada y larga noche del franquismo, la iglesia se llenó hasta los topes: un cálido oasis de libertad y solidaridad. Nadie habría podido distinguir entre feligreses y militantes antifranquistas, unos y otros cantaban por primera vez Violeta Parra, la cantata de Santa Maria de Iquique de Quilapayún… y sobre todo, el gran Víctor Jara.

Unos pocos meses después, los barracones de Pedralbes de la Universidad de Barcelona, donde las paredes todavía gritaban “Salvemos a Puig Antich”, los Comités de Curso de los estudiantes organizaban una charla con un representante del Frente Polisario. El coloquio se alargó más de lo que recomendaban por seguridad, ya que no había demasiadas oportunidades de tener información de primera mano sobre esta cuestión. La gente quería saberlo todo sobre la guerrilla saharaui, cómo disputaba el territorio al ejército franquista y como se estaba negociando la autodeterminación. Se prevenía que la liberación del Sáhara sería un golpe duro para el franquismo, similar a la revolución de los claveles en Portugal. Nadie podía imaginar, por aquel entonces, que la noche que viviría el pueblo saharaui estuviera tan lejos del final.

Pero fue al inicio de 1978 que se pudo hablar más claramente del nacimiento de un movimiento popular de solidaridad organizado en nuestra casa. En los locales de hermanamiento, mucha gente y varias entidades se juntaron en la reacción ante lo que estaba sucediendo en un país que hasta hacía poco tiempo nadie podía ni siquiera ubicar en el mapa: Nicaragua. Un señor alto y formal, José María Valverde, daba lecciones aceleradas de fe, ética y poesía roja y negra e insistía que, a pesar de la represión sobre Masaya, la revolución era cuestión de meses.

Aquel febrero se produjo la prematura insurrección del barrio de Monimbó, en Masaya. Y cuando en agosto de aquel mismo año una columna sandinista asaltó el Palacio Nacional, en Barcelona ya existía el Comité de Solidaridad de Catalunya con el Pueblo de Nicaragua. El 12 de noviembre de aquel año, ocho meses antes de la revolución, en el polideportivo de Sant Andreu, Carlos Mejía Godoy y san Ovidi Montllor actuaron en el primer gran acto de solidaridad para recoger fondos para la insurrección sandinista, Catalunya con Nicaragua.

También por aquel entonces, en el teatro Romea, Lluís Llach presentó su nuevo disco Mi amigo el mar, que incluía la canción “Compañeros no es esto”. Y era exactamente eso lo que pensaba una generación entusiasta de activistas sociales y políticos, que mascaba la decepción por una transición que había abaratado el sueño y había dejado intactos los poderes fácticos y económicos de las últimas décadas y el Estado borbónico. En un contexto en que la sociedad levantaba la vista al mundo por primera vez en varias décadas, la revolución sandinista fue el inicio de un movimiento social de solidaridad internacional que propició el surgimiento de centenares de comités locales de solidaridad, primero con Nicaragua y más tarde con El Salvador y Guatemala.

Todavía faltaban siete años para la creación de la Secretaría de Estado para la Cooperación Internacional y para Iberoamérica y ocho para la primera convocatoria de ayudas al Tercer Mundo que inauguraría la Generalitat.

Durante años, centenares de personas acompañaron a la Nicaragua que resistía la agresión del gobierno de Reagan; en Morazán y Chalatenango (las zonas liberadas del FMLN en el Salvador), los campos de refugiados hondureños de Colomoncagua y Mesa Grande, en las montañas y las selvas guatemaltecas del Quiché o en los campos de Campeche, Chiapas o Quintana Roo (México). Maestros, médicos, enfermeras, personal administrativo, periodistas, lampistas, estudiantes… gente solidaria que quería ayudar a aquellos pueblos a impulsar un nuevo mundo, ya que no se había podido conseguir aquí. Faltaban ocho años, todavía para la aprobación del Estatuto de Cooperante.

En 1986, en Nicaragua, se hizo la segunda campaña de alfabetización Yo sí puedo. La noche de 10 de mayo de aquel año, el Palacio de Deportes se quedó pequeño para el emblemático Nicaragua Rock. Se impidió la entrada a muchísima gente. Después todo se relajó y al final la montaña de Montjuïc botaba a ritmo de ska con el tema “Nicaragua Sandinista” de Kortatu. Entre lo que se recolectó esa noche y en otras actividades prácticamente se superaba el presupuesto de la partida de Ayudas al Tercer Mundo de la Generalitat.

Aquel mismo verano, en Salt, se construyó el Fondo Catalán de Cooperación al Desarrollo, dentro del cual algunos ayuntamientos como el de Arbúcies jugaron un papel clave como motor reivindicativo y como palanca entre el movimiento social de la solidaridad y la implicación de la administración local.

El 0,7% y las políticas de cooperación

Los comités de solidaridad vivieron un debacle importante a principios de los 90’. Costó sobreponerse al bloqueo de los procesos revolucionarios en América Central. Había llegado el fin de la guerra fría y se proclamó el fin de la historia.

Pero en el otoño de 1994 la reivindicación del 0,7% iniciada por Justicia y Paz en 1981 se convirtió en una nueva ola social de solidaridad. Una convocatoria de la Plataforma 0,7% acompañada de una huelga de hambre se tradujo en acampadas en las plazas y las calles de todo el Estado, como reacción ante el desastre humanitario de la guerra de los Grandes Lagos africanos y para presionar a la clase política a emprender medidas de responsabilidad internacional. La Diagonal de Barcelona se llenó de tiendas de campaña desde la facultad de Económicas hasta la plaza Francesc Macià durante casi dos meses. Las analistas hablaron de una respuesta solidaria única en Europa.

La Plataforma 0,7% lo definía así: “El cumplimiento de la resolución de la ONU de destinar el 0,7% del PIB al desarrollo humano sostenible de los países empobrecidos, a pesar de que entendemos que es solo un primer paso, no es una concesión de los países ricos, sino una restitución, insuficiente, éticamente obligada porqué es un derecho básico de todos los pueblos de la Tierra”. El movimiento del 0,7% y más, la reivindicación de una política pública de cooperación internacional transparente, responsable y de calidad y con un sentido de restitución, abrió un ciclo sociopolítico de interrelación contradictoria entre la solidaridad de raíz popular y el despliegue de políticas públicas de cooperación internacional, forzadas por las movilizaciones y por un amplio apoyo de la opinión pública. Un ciclo que ahora se está cerrando con la crisis/estafa financiera.

Distintos colectivos continuaron poniendo los temas claves para la justicia global en la agenda pública y política. La crítica a la celebración del quinto centenario, la solidaridad con la rebelión zapatista de Chiapas, la campaña del cincuenta aniversario del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (durante la época de los ajustes estructurales en los países empobrecidos) y sobretodo la campaña y la consulta sobre la deuda externa, con continuidad en las movilizaciones antiglobalización de los primeros años del nuevo milenio, son algunos ejemplos de ello. Se reivindicaba una política pública que no fuera entendida como una ayuda, sino como una restitución, partiendo de la crítica al pasado y presente colonial y denunciando los nuevos mecanismos de dominio global, definidos más adelante como anticooperación.

Al mismo tiempo, como cualquier otro fenómeno que gana terreno entre la opinión pública de esta sociedad, la cooperación y la solidaridad fueron asimiladas por los medios de comunicación y la publicidad empresarial. Se ofrecía un espejo donde nuestra sociedad se reflejaba, por primera vez, como un país rico, optimista, y generoso (a golpes de hipoteca), un país modelo de transición hacia la democracia y de crecimiento económico, un país desarrollado que ayudaba a los que estaban en vías de desarrollo. Pero las políticas de cooperación no despegaron hasta que llegó la época de los Gobiernos de Zapatero en Madrid, y del tripartito en Catalunya. Durante estos años, el progresismo de los gobiernos confluyó con el cénit de la burbuja inmobiliaria. Sobraba dinero por todas partes, lo que hacía más fácil la generosidad, tan pronto para construir un AVE hacia ningún lugar, como para liderar el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de la ONU.

No se puede explicar de otra forma que la profunda superficialidad del discurso de la “lucha contra la pobreza, seña de identidad del gobierno incluso en tiempos de crisis” desapareciera de la noche al día, después de la famosa llamada que recibió Zapatero.

Durante estos años, ha habido una interrelación constante y en ambos sentidos entre la cara social y la institucionalizada de la solidaridad y la cooperación. La euforia socioeconómica y la abundancia han ido transformando a algunos colectivos de solidaridad popular en empresas de cooperación dependientes de las administraciones e instaladas en el crecimiento permanente de los presupuestos. Pero también ha habido colectivos que, partiendo de la cooperación asistencial o profesional, han evolucionado críticamente hacia un cuestionamiento sistémico. O personas que, sin abandonar nunca la solidaridad popular, han creído necesario social y políticamente reivindicar e intervenir en las políticas públicas.

La solidaridad hoy

Hoy, cuando se están desmontando las políticas de cooperación, cuando gran parte de la sociedad civil que trabaja en este ámbito afronta graves crisis de subsistencia debido a los impagos y por una gestión chapucera, es justo cuando hay que mantener la calma y sacudirse la impotencia y el pesimismo.

No se trata de menospreciar la importancia de la Res Píblica. Al contrario, hay que denunciar este neoliberalismo del Señor Esteve, rastrero, que gobierna deconstruyendo las políticas sociales. Una gestión que ha reconvertido a la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo en una suerte de ONG de la Cámara de Comercio y el Rotary Club, una política que mientras proclama la creación de estructuras de Estado, ha huido por la puerta trasera de los compromisos de cooperación con distintos pueblos y gobiernos, a los cuales tarde o temprano necesitaremos tanto como nos necesitan ellos.

La gallina fue antes que el huevo

Sin embargo, hay que ir más allá de la denuncia y recordar que la gallina fue antes que el huevo: la solidaridad no depende especialmente de las instituciones, sino del empuje y la capacidad que tenga el pueblo de rehacer las alianzas y el tejido social, de conquistar y construir los derechos colectivamente.

Cierto es que los retos son infinitamente más grandes hoy que hace cuarenta años. La crisis del capitalismo global, climática, energética, alimentaria, del bienestar y de los bienes comunes obliga a afrontarla la acción social y política con una perspectiva local y global. Incluso en la situación de crisis actual, nuestra sociedad utiliza un territorio tres veces mayor al que ocupa para satisfacer su nivel de consumo. Y no hablamos solamente de la huella ecológica; diariamente, en todo el mundo, millones de personas mueren, malviven o son perseguidas a raíz de la guerra silenciosa puesta en marcha por las multinacionales para hacer negocio vendiéndonos toda clase de artículos.

Por lo tanto, hay que replantear la inserción de este país dentro del planeta y la comunidad internacional para transitar hacia una forma de bienestar más responsable y justa y menos vulnerable, desvinculada de la perspectiva del crecimiento permanente, de la producción y el consumo material. Se necesita una cooperación para el postdesarrollo. Librarse de la religión del libre comercio y la dictadura de la especulación financiera y coordinar iniciativas con otros pueblos, del sur y el norte. Ojalá se reaccione ante el engaño de la deuda externa, tal y como han aprendido otros pueblos antes que el nuestro.

Hay que bajarse del pedestal del desarrollo de cartón donde estábamos y pensar que no solamente se puede dar mucho, sino también aprender de las semillas, las iniciativas y las alternativas sociales, económicas y culturales que han empezado otros pueblos. Y todo ello tendrá que hacerse con o sin políticas públicas, con o sin ONGD, con más o menos recursos, pero siempre de forma organizada y colectiva, con los movimientos que están saliendo en nuestro propio país. No hay más salida digna, equitativa, inclusiva y viable para construir una nación libre y solidaria, de mujeres y hombres libres y solidarios, entre todos los retos. Y tal vez algún día alguien recordará que a aquello antes se le llamaba internacionalismo…


Un año de movilizaciones por la #educación pública

Fuente: Educación Sin Fronteras

Fotos de: Educación Sin Fronteras

manifestacion estudiantes Barcelona octubre 2012A lo largo de 2012, Educación Sin Fronteras ha impulsado iniciativas y se ha sumado a campañas de otras entidades con un objetivo común: defender la enseñanza pública en un año díficil, donde a la gravedad de la crisis y de los ajustes presupuestarios se ha sumado la presentación de una reforma educativa que ha despertado una gran controversia en el sector. Durante 2013, nuestro compromiso es el de seguir actuando con la misma determinación en favor del derecho a una educación de calidad para todas las personas.

os últimos doce meses han sido especialmente complicados para la educación en nuestro país. A las medidas y recortes ya conocidos- y que motivaron en primavera importantes movilizaciones en favor de la escuela pública en todo el país-, se han sumado en los últimos meses nuevos ajustes económicos y un anteproyecto de ley “de mejora de la calidad educativa” que han soliviantado aún más al sector.

La escuela pública ha sido y continua siendo la gran damnificada en este escenario marcado por la obsesión por la reducción del déficit público y por un  proyecto de reforma normativa que, lejos de dar respuesta a las necesidades del sistema educativo, plantea un modelo segregador y recentralizador.

manifestación en favor de la escuela pública

Recortes de más de 6.000 millones en tres años

Si 2012 ha sido un año malo, las previsiones para 2013 no permiten ser más optimistas. Lejos de mejorar la inversión pública en la enseñanza, los presupuestos del Estado y de las comunidades autónomas prevén nuevos recortes para 2013. Así, el volumen global destinado a este capítulo por parte de las diferentes Administraciones sumará un descenso de más de 6.000 millones de euros respecto al año 2010.

Esta reducción es más hiriente si se compara con el gran aumento de los gastos previstos para financiar la deuda pública que, sólo en el caso de la Administración del Estado, multiplica por veinte el dinero que destina a educación y supera la inversión educativa global de todas las comunidades autónomas.

Por otro lado, el  Ejecutivo central, los gobiernos autonómicos y la comunidad educativa seguirán enzarzados en los próximos meses en el debate sobre la polémica reforma presentada por el ministro Wert, que no ha satisfecho a casi nadie, hasta el punto de que cada vez son más las voces que piden su retirada inmediata.

Educación Sin Fronteras (ESF) ha expresado su rechazo a estas medidas y, ya sea a través de campañas propias o compartiendo iniciativas lanzadas por otras entidades y plataformas ciudadanas, ha sumado esfuerzos para denunciar ante los poderes públicos lo que considera un ataque a uno de los pilares básicos de nuestra sociedad.

entrega 10000 firmas loquehayquewert

“¡Lo que hay que Wert!”

La campaña “¡Lo que hay que Wert!”, impulsada por ESF en septiembre, cerró a principios de diciembre después de haber recogido más de 10.000 firmas contra los recortes del ministro Wert y de las comunidades autónomas. Numerosos profesionales, personalidades, entidades y asociaciones del ámbito educativo y de otros sectores sociales -entre los que destaca el exdirector general de la Unesco  Federico Mayor Zaragoza- se adhirieron a la iniciativa.

Los 10.057 apoyos fueron entregados personalmente en la sede del Ministerio de Educación por el director de ESF, Xavier Masllorens, y posteriormente enviados a las Consejerías de Educación de los diferentes gobiernos autonómicos.

En la reunión en el ministerio, Masllorens se entrevistó con el director general de Evaluación y Cooperación Territorial, Alfonso González Hermoso, a quien pidió que, coincidiendo con la última fase de la tramitación parlamentaria de los presupuestos del 2013, se corrigiera con carácter de urgencia la partida destinada a la educación. También reclamó el máximo consenso social para abordar la reforma educativa. ESF estuvo acompañado en Madrid por miembros del colectivo Yayoflautas, con quienes exhibió simbólicamente una gran goma de borrar para visibilizar el rechazo de la sociedad española a los recortes en educación (en la foto de la derecha)

Oposición a la reforma educativa

La oposición a la reforma educativa planteada por el gobierno central ha sido uno de los temas que más ha movilizado a amplios sectores sociales. A principios de octubre, ESF se dirigió por escrito a todos los grupos parlamentarios en el Congreso de los Diputados pidiendo la retirada del anteproyecto y reclamando un Pacto de Estado por la Educación con todas las fuerzas sociales y políticas “como paso previo e indispensable” para abordar cualquier consenso en materia educativa.

ESF también se ha adherido a la campaña Stop Ley Wert, impulsada por la plataforma Ciudadan@s por la Educación Pública con el fin de recabar apoyos para exigir la retirada del proyecto normativo, y al movimiento “Som Escola”, una plataforma de entidades cívicas y educativas de Cataluña surgido para defender el modelo de inmersión lingüística puesto en entredicho por los planes normativos del ministerio.

Movilizaciones sociales

Educación Sin Fronteras ha apoyado en las redes sociales y en la calle las actividades desarrolladas por otras asociaciones como Marea Verde –a  nivel de todo el Estado-, Soy Pública –en la Comunidad de Madrid-, Salvem l’Educació Pública –en la Comunidad Valenciana- o Assemblea Groga –en Cataluña-, por citar sólo algunas. Todas ellas han hecho gala de un importante activismo en la reivindicación de un modelo de escuela pública de calidad.

Otra de las iniciativas que han contado con el apoyo de ESF ha sido la denuncia de la eliminación de la asignatura  Educación para la Ciudadanía en el currículum. A través de un memorándum enviado al Consejo de Europa, ESF y diversas organizaciones del ámbito de la educación y la cooperación denuncian la supresión de los derechos humanos en el temario estudiantil.

Finalmente, ESF también se ha sumado a numerosas iniciativas desarrolladas por colectivos de padres y madres, estudiantes y docentes en las comunidades autónomas donde está presente.


La cooperación, a mí sí me importa #cooperaSi #amisimeimporta

Desmantelar 32 años de Cooperación Internacional supone condenar hoy a millones de personas a la pobreza y el hambre. La política de cooperación internacional está al límite de la desaparición en España. En los dos últimos años los Gobiernos han recortado cerca del 70 por ciento del presupuesto. Así no es posible cumplir con los compromisos de desarrollo. No es posible atender las necesidades básicas de las personas más débiles, las que sufren la pobreza y el hambre en todo el mundo. Sacrificar la cooperación no es gratis: de ella dependen muchas vidas.


“Compromiso con la lucha por una sociedad más justa e igualitaria” #17O

Llevo en el sector de la cooperación toda mi vida profesional, desde que terminé la Universidad, allá por los años 70.  La educación recibida en mi familia y en el centro educativo en el que me formé,  sobre la responsabilidad de todos y todas en la promoción y defensa de los derechos humanos fue lo que me motivo a iniciar mi compromiso en este campo, entonces no era un sector como tal.  Me enganche en ello en mi larga estancia en la Universidad de Lovaina (Bélgica) desde donde di el salto a África. Posteriormente me fui a América Latina. La motivación profunda fue el constatar la injusticia existente en todos los contextos donde no todas las personas disfrutábamos de los mismos derechos. Me parecía que podía aportar algo y aprender mucho de otras culturas y de otros pueblos del mundo.

¿Por qué sigo movilizándome y reivindicando esta causa?

Hoy más que nunca con el retroceso que vivimos en España y en otros contextos en tema de derechos humanos creo que debemos seguir comprometidos y comprometidas en esta lucha a favor de unas sociedades más igualitarias y justas en las que la dignidad de cada persona sea respetada.

Merche Ruiz-Giménez, presidenta de la Coordinadora de ONGD-España


La deuda externa me lleva al #17O

No habría empezado a trabajar en esto si no hubiera llegado a mis manos el libro “La deuda externa del mundo en desarrollo” de Jaime Atienza. Seguramente las cosas sería diferentes si Sergio Alcina y Chema Castells no me hubieran recomendado hacer un máster en cooperación al desarrollo y, por supuesto, no trabajaría en cooperación si, en su momento, no me hubiera incorporado al grupo de movilización social de Intermón Oxfam de Sevilla.

Para seguir trabajando en esto tengo cuatro grandes razones. La primera es que me indigna la pobreza. La segunda es que sé que entre todos podemos acabar con ella. La tercera es que trabajo en algo con lo que disfruto, me divierte y que haría como voluntario, si trabajara en otra cosa. La cuarta es la gente con la que me he encontrado a lo largo de estos años en diferentes espacios, muy especialmente el grupo de movilización social de ONGAWA.

Jorge Castañeda, de ONGAWA


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