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Dos años de reforma sanitaria: más vidas humanas en riesgo

El Real Decreto- Ley 16/2012 (RDL) propone un cambio de modelo que nos lleva de la universalidad al aseguramiento, rompiendo de esta forma con una trayectoria que desde el establecimiento del Seguro Obligatorio de enfermedad en 1946, y pasando por hitos como la creación de la Seguridad Social en 1978 y la Ley General de Sanidad de 1986 que crea el Sistema Nacional de Sanidad, seguía una lógica de sucesiva ampliación de derechos. El RDL 16/2012 impone una regresión, y no solamente lo hace temporalmente, sino de una forma estructural, para asentar una nueva lógica de contribución y titularidad. Excluye a las personas inmigrantes en situación irregular de la atención normalizada e introduce una serie de medidas, entre ellas el copago, que hacen que la carga financiera se desplace de la comunidad solidaria a la persona enferma, un impuesto sobre la enfermedad.

Esta medida legislativa, no consensuada en el Parlamento ni en la sociedad, vulnera el Derecho la Salud de las personas que quedan excluidas del sistema.

Dado que son las CCAA las que tienen las competencias en materia de asistencia sanitaria, la aplicación a nivel autonómico de este Real Decreto-ley ha obligado a la puesta en marcha, muchas veces de forma rápida e improvisada, de diversas medidas que intentan dar respuesta a los problemas ocasionados por dicho norma estatal. Por lo general, son medidas orientadas básicamente a atender casos relacionados con la salud pública o que pueden adquirir cierta trascendencia mediática por su gravedad.

Estas actuaciones emprendidas por las CCAA son heterogéneas, ocasionando por ello importantes disparidades y desigualdades en salud dentro del territorio del Estado. Puede decirse que lo único que resulta constante y homogéneo en la aplicación autonómica de este Real Decreto-ley es la descoordinación y la desinformación. Las unidades administrativas de los centros de asistencia sanitaria no manejan el mismo tipo de información, incluso dentro de una misma Comunidad Autónoma o Área Sanitaria. Podemos decir que la descoordinación y desinformación son la norma, independientemente del celo con que los y las profesionales del sistema sanitario desempeñan su trabajo.

Las personas que están sufriendo la exclusión sanitaria se encuentran en una situación de enorme desamparo, no solo por no recibir asistencia médica cuando la necesitan, sino también porque no están siendo informadas adecuadamente de sus derechos y de las distintas alternativas que las CCAA ponen en marcha para paliar los efectos más negativos del Real Decreto-ley. Siguen produciéndose denegaciones de asistencia sanitaria a menores y mujeres embarazadas cuando ésta es obligatoria; facturaciones de la asistencia sanitaria en urgencias aunque debe ser gratuita y universal; y numerosos casos de incumplimiento de las normas y procedimientos de los que se han dotado las propias CCAA para minimizar los efectos adversos del cambio legislativo.

No solo las personas inmigrantes sin permiso de residencia, también el resto de la población está sufriendo las consecuencias de este injusto cambio de modelo. Las personas inmigrantes con y sin permiso de residencia y las personas con nacionalidad española han de hacer frente a copagos en los medicamentos. La situación de precariedad económica de muchas familias que viven en España hace que los copagos constituyan una barrera infranqueable para el acceso a los medicamentos, impidiendo con ello el acceso a tratamientos que podrían poner fin a sus enfermedades o al menos disminuir su gravedad.

No puede dejar de señalarse otro efecto colateral de este Real Decreto-ley que es especialmente sangrante: la pérdida de oportunidades de que en el sistema sanitario se detecten casos de violencia de género. La exclusión del sistema sanitario de mujeres inmigrantes sin permiso de residencia impide que se beneficien de la situación privilegiada para la detección de maltrato que se da dentro de los centros sanitarios.

La efectividad de estos cambios del modelo sanitario habrá de ser evaluada cuidadosamente, pero por el momento puede decirse que la asistencia en urgencias es más costosa que garantizar una amplia cobertura de atención primaria y que reforzar las medidas de prevención y detección temprana.

Médicos del Mundo denuncia por todo ello que el Real Decreto-ley está teniendo unas consecuencias nefastas no sólo para la salud de toda la población que reside en España, sino también para la sostenibilidad del SNS y de los distintos Sistemas Regionales de Salud, y contribuye a acrecentar las desigualdades en salud en el territorio del Estado.

Por ello, Médicos del Mundo recomienda al Gobierno español que restituya el modelo sanitario acorde con el principio de Universalidad de la asistencia sanitaria.

Por su parte, las CCA, de manera transitoria hasta recuperar la universalidad del SNS, deben poner en marcha acciones para hacer efectivo en su territorio el pleno cumplimiento y respeto del Derecho a la Salud:

  • poner fin de manera inmediata a las prácticas de facturación por la atención de urgencias a las personas inmigrantes sin tarjeta sanitaria;
  • garantizar de manera efectiva la atención sanitaria a menores de edad y mujeres embarazadas;
  • garantizar el acceso a los servicios de salud y prestación farmacéutica para las personas inmigrantes excluidas del Sistema Nacional de Salud;
  • divulgar ampliamente de forma adecuada y hacer cumplir las medidas diseñadas a todo el personal adscrito al sistema de salud autonómico.

Médicos del Mundo también se dirige al personal sociosanitario, de administración y gestión del Sistema Nacional de Salud, animándoles a sumarse al movimiento de objeción de conciencia con respecto a la aplicación del Real Decreto-ley 16/2012. Al conjunto de la ciudadanía le animamos a apoyar las movilizaciones y acciones de rebeldía frente al Real Decreto-ley 16/2012 impulsadas por gran número de organizaciones sociales.

Las medidas que han tenido que adoptar las CCAA para ejecutar el Real Decreto-ley son muy heterogéneas y están descoordinadas, con lo que contribuyen a hacer más profundas las desigualdades en salud entre los diferentes territorios. Desde Médicos del Mundo consideramos que estas medidas no son más que “parches” que intentan solucionar el importante caos y el grave sufrimiento que ha generado el Real Decreto-ley. La única solución eficiente y razonable sería la derogación de este injusto Real Decreto-ley y la restauración de un sistema de asistencia universal, pública y gratuita para todas las personas residentes en España.


Fotos #17O 2013 – Contra la #RiquezaqueEmpobrece

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5 de diciembre: Día Internacional del #Voluntariado

En 1985 la Asamblea General de las Naciones Unidas decretó el 5 de diciembre como Día Internacional del Voluntariado (DIV) para el Desarrollo Económico y Social. Posteriormente, otras propuestas relacionadas han ido aumentando el interés y la participación respecto al tema. En 1997, por ejemplo, se designó el 2001 como Año Internacional de los Voluntarios (AIV), una iniciativa que fue aprobada por 123 países. Este año 2011, se celebra el Año Europeo del Voluntariado.

Sumarse a esta celebración es reconocer la labor de todas aquellas personas que contribuyen de forma voluntaria y altruista en la mejora de su entorno y de la sociedad. Su implicación favorece la generación de una conciencia solidaria que nos permite involucrarnos en un desarrollo ecuánime y sostenible. La ciudadanía es consciente y asume su capacidad de acción y transformación; un cambio que, tanto individual y como colectivamente, todo el mundo puede –y debe- ejercer.

Un trabajo en equipo.

Las personas no podemos estar ajenas a la comunidad, a la más próxima a nuestra vida cotidiana, y a la comunidad global. La implicación es importante porque cada pequeño gesto cuenta; cada acción contribuye al cambio.

Es bueno salir de la realidad en la que vivimos y aproximarnos a otras muy distintas, con sus características y problemáticas. Así, se aprende a que todo el mundo es vulnerable y se dota al día a día voraz y frenético en el que normalmente nos desenvolvemos, de un matiz de humildad.

El voluntariado existe desde siempre, es algo innato a las sociedades. Es positivo que un organismo internacional le asigne un día en su calendario oficial, pero la  labor de apoyo y ayuda que las personas se prestan entre sí va a continuar, incluso “a pesar” de los reconocimientos institucionales. Porque el voluntariado ha evolucionado; desde unas acciones de apoyo y ayuda ligadas más a la caridad, hasta el voluntariado transformador, revulsivo, que denuncia situaciones de exclusión y trata de cambiar realidades injustas.

Las personas voluntarias prestan sus servicios desinteresadamente a favor de los colectivos más vulnerables, actuando como mediadores entre la ciudadanía y el Estado para canalizar necesidades y demandas que no están siendo totalmente cubiertas por éste. Estas acciones tradicionalmente se han encauzado a través de organizaciones (entidades de voluntariado, ONG, etc.), que se convierten en un instrumento para gestionar esa oferta y demanda de colaboración. Sin embargo, y como dice Jaume Albaigés (@jaume_albaiges) en sublog Tecnolongia: “¿Y si los voluntarios decidieran pasar de las organizaciones?“.

Otro mundo, otro voluntariado.

Una persona voluntaria, por elección propia, dedica una parte de su tiempo a la acción solidaria, altruista, sin recibir remuneración por ello. Pero es precisamente esa elección la que puede llevarle a ejercer su colaboración en lugares y formas que se encuentran fuera de los cauces tradicionales de una organización. En este sentido, tenemos ejemplos claros como el cibervoluntariado o todas las acciones que aparecen desde hace un tiempo relacionadas con las nuevas tecnologías. A esa colaboración, por su planteamiento de “voluntariado online” no se le atribuye el mismo compromiso, constancia, formalidad o poder de cambio que el, digámoslo así, voluntariado de sede. Y es un error.

Los ciudadanos y ciudadanas comprometidos, las personas voluntarias, son capaces de buscar y encontrar cauces de participación distintos a los que habitualmente se venían ofreciendo. Las organizaciones hemos de ser conscientes de que no evolucionamos a la par que esa ciudadanía a la que pretendemos llegar y concienciar. Al igual que el voluntariado, la conciencia solidaria está ahí desde siempre y si esa fuerza transformadora no se ejerce desde una organización, se activará desde otros canales y por otros medios. No es menos válida por ello, simplemente es una alternativa, una vía complementaria y menos formal.

Las maneras de comprometerse han cambiado, porque la sociedad y el mundo han cambiado. Y los espacios donde ofrecer voluntariado han de adaptarse a estos nuevos tiempos y a las nuevas demandas de participación. Comparto la afirmación de Xosé Ramil cuando dice “Esta parte de la sociedad que se compromete, que es solidaria, que es activista en cierta forma, no responde a los códigos tradicionales del compromiso que se han manejado en las ONG, y menos aún de la forma que promueven, en casi todos los casos, las entidades públicas con sus planes de voluntariado”.

Si las personas voluntarias nos están mostrando sus inquietudes, su entusiasmo y compromiso de formas muy diversas, las organizaciones hemos de entenderlo y transformarnos para fomentar y dar valor a la creatividad en esa acción voluntaria.

 

Piedad Martín Sierra

Responsable de Formación

Coordinadora de ONG para el Desarrollo-España


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