Los muros y las fronteras no son la solución

Mensaje de más de 160 organizaciones europeas. La “Europa que queremos” tiene que ofrecer opciones seguras a las personas migrantes.

Lanzada el 8 de marzo de 2017

Apreciadas jefas de gobierno,

Apreciados jefes de gobierno,

Somos organizaciones de sociedad civil, apoyadas colectivamente por cientos de miles de personas en toda Europa, y que trabajamos con las personas menos favorecidas para aliviar la pobreza, proveer ayuda esencial y defender los derechos de las personas.

Con el incremento del populismo xenófobo en Europa y en el mundo, esto es un llamado a un liderazgo para defender los derechos y valores que han sido los principios fundacionales de la Unión Europea durante 60 años. En conjunto, debemos evitar que las preocupaciones legítimas sobre la gestión de la migración sean secuestradas y utilizadas para descarrilar el proyecto europeo.

Diariamente, somos testigos de una solidaridad extendida con personas que huyen de guerras, persecuciones, violaciones de derechos humanos, inestabilidad, y pobreza extrema. En toda Europa y el mundo, vemos a personas recibir con brazos abiertos en sus comunidades  a las personas que buscan refugio y a personas migrantes, abriendo sus hogares e incluso donando dinero, materiales y tiempo para ayudar. Sólo esta semana, muchas de estas personas viajaron a Bruselas para pediros que mantengáis vuestro compromiso de reasentamiento de personas que buscan refugio desde Grecia y les “traigáis aquí”. También escuchamos a personas expresando sus preocupaciones sobre el futuro, y pidiendo a sus gobiernos que muestren liderazgo para responder a la llegada de un gran número de personas.

Nos enorgullece el compromiso europeo el derecho internacional y con los derechos humanos y esperamos que fomentéis y promováis este objetivo dentro y fuera de Europa. No obstante, con la llegada de un creciente número de personas necesitadas en 2015, Europa fue incapaz de responder con humanidad, dignidad y solidaridad. A día de hoy, las naciones europeas no están dispuestas a responder en línea con sus obligaciones bajo el derecho internacional y europeo, optando por respuestas que mantienen a las personas alejadas y fuera de vista.

Os escuchamos repetir vuestro compromiso con los valores europeos – respeto a al dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, el Estado de Derecho y los derechos humanos. Pero esperamos verlos en vuestras acciones también. Demasiados líderes se han preocupado en evitar que las personas lleguen a Europa, poniendo en jaque el acceso a la protección de las personas que más lo necesitan.

Tenéis la responsabilidad de gestionar la migración de manera justa y que se haga caso de las preocupaciones reales de la ciudadanía. Debe basarse en los hechos, y no en la retórica populista. “Fortaleza” no significa dar la espalda a las personas más necesitadas. Fortaleza significa mostrar la vía para la defensa de los derechos.

Además, si la UE y sus Estados miembro quieren seguir siendo actores internacionales creíbles, no pueden esperar que países como Turquía, Jordania o Líbano se encarguen de acoger a millones de personas refugiadas. En simultáneo se está empujando hacia afuera de las fronteras europeas a las personas migrantes y refugiadas, dejando a miles en una situación de vida inhumana en las islas griegas, o empujándoles a zonas en conflicto fuera de control como Libia. Vuestras decisiones tienen consecuencias de vida o muerte, y si continuáis bajando los estándares, habrá un “efecto imitación” en otras partes del mundo.

En lugar de combatir el incremento de populismos xenófobos, la respuesta europea ha sido la de copiar sus recetas. Pero un enfoque basado en la disuasión y en el cierre de fronteras no puede ser usado como sustituto de una política efectiva a largo plazo. Esperamos un estilo de gobierno que defienda la humanidad y la dignidad y que se ocupe de las preocupaciones de las personas, en lugar de alimentarlas. Queremos políticas migratorias sostenibles y con mirada a largo plazo, que garanticen el respeto de los derechos de las personas en lugar de hacerlos peligrar. Esto incluye expandir las vías seguras y regulares hacia Europa, así como ampliar los visados humanitarios y de otros tipos, aumentar los espacios de reasentamiento y mejorar el acceso de las familias a los esquemas de reunificación, además de mejorar la movilidad de las personas trabajadoras en función de sus capacidades. Otras preocupaciones globales tales como a inestabilidad y los conflictos, la pobreza, la desigualdad y el cambio climático deben mantenerse en el centro de la agenda europea.

Vuestros gobiernos deben evaluar el impacto de sus políticas en los derechos humanos y las condiciones de vida de mujeres, hombres, niñas y niños en tránsito, así como el compromiso histórico europeo de mejorar sus derechos y las vidas de personas en todo el mundo.

A las puertas del 60º aniversario de la Unión Europea, os pedimos que muestren solidaridad, respeto por la humanidad, la dignidad, y responsabilidad. Os pedimos que seáis líderes verdaderamente inspiradores para el futuro. Nuestro compromiso con los valores fundamentales de la Unión Europea no puede vacilar. Sólo una Europa que realmente defiende sus valores puede ser líder fuerte y creíble en un mundo sacudido por el aumento del populismo y la “pos-verdad”.

La historia europea está llena de gente que se vio obligada a huir de sus hogares debido a la guerra y persecución. El trabajo que las naciones europeas han hecho para desarrollar y proteger los derechos de las personas en los últimos 70 años no se puede perder. Sólo una Europa que defienda los derechos de todos, sin excepción, es una Europa de la que podemos sentir orgullo.

Listado completo de firmantes: https://concordeurope.org/wp-content/uploads/2017/03/FINAL-March-Appeal-ENGLISH.pdf?1855fc

 


Por ser mujer o niña… en el día del agua

El  22 de marzo conmemoramos el Día Mundial del Agua. Cada año, Naciones Unidas lo dedica a un tema concreto; en esta ocasión a las Aguas Residuales.

Me resulta paradójico que el día que hablamos de agua hablemos de esas aguas sucias, malolientes, nauseabundas, indecorosas, indecentes… esas que a todas las personas nos gustarían que desaparecieran por arte de magia. Sin embargo, están ahí y, dependiendo de en qué países y contextos, están más presentes. Los países desarrollados tratan adecuadamente el 70% de sus aguas residuales, mientras que los calificados como “en desarrollo” sólo lo hacen en el 8%.

1.800 millones de personas beben cada día agua contaminada con materia fecal y, 2.400 millones de personas siguen sin poder cubrir sus necesidades más básicas de saneamiento de una forma digna. De ellas, 946 millones no tienen otra alternativa que defecar a diario al aire libre.

Por eso no es de extrañar que la Agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (OSD) contemple entre sus objetivos uno dedicado al Agua limpia y Saneamiento, del que me gustaría señalar dos metas: mejorar la calidad del agua mediante la reducción a la mitad del porcentaje de aguas residuales sin tratar; y el acceso equitativo a servicios de saneamiento e higiene adecuados y poner fin a la defecación al aire libre, prestando especial atención a las necesidades de las mujeres y las niñas y las personas en situaciones vulnerables.

Ante esta situación, una pregunta que deberíamos hacernos: ¿contar con servicios inadecuados de agua y saneamiento afecta de la misma manera a mujeres y hombres?

La realidad nos responde con un rotundo NO.

Léo Heller, el Relator de Naciones Unidas sobre los derechos al agua y saneamiento, concluye en su informe sobre la igualdad de género[1] que las diferencias culturales, sociales, económicas y biológicas entre las mujeres y los hombres dan lugar sistemáticamente a una desigualdad de oportunidades para las mujeres.

Algunas consecuencias de dicha desigualdad son las siguientes:

  • Mujeres y niñas que retienen durante largas horas la orina, por no contar con una infraestructura adecuada de saneamiento, tienen un mayor riesgo de padecer infecciones de vejiga y de riñones.
  • Mujeres y niñas ponen en riesgo su salud utilizando agua contaminada para su higiene menstrual y métodos sanitarios antihigiénicos (hoja de tusa, telas recicladas…), ya que los métodos adecuados no son asequibles, no están disponibles o no se conocen debido al enorme tabú que supone la menstruación considerada culturalmente como algo sucio e impuro.
  • La falta de instalaciones de agua y saneamiento en los espacios públicos provoca que mujeres y niñas eviten la vida social, asistencia a la escuela y al trabajo, especialmente durante la menstruación. Además, sufren el riesgo a ser acosadas y violadas cuando hacen sus necesidades al aire libre o en instalaciones públicas inadecuadas.
  • Si a la división sexual del trabajo que se da en la mayoría de las sociedades le sumamos los servicios de agua inadecuados, hace que las mujeres tengan cargas adicionales al invertir gran parte de su tiempo en el acarreo del agua y la higiene del hogar. En un solo día, en 25 países del África subsahariana, las mujeres pasan 16 millones de horas recogiendo agua, en detrimento de la escolarización o el trabajo remunerado, con riesgos para la salud derivados de transportar cargas pesadas repetidamente y a través de largas distancias.
  • Muchas mujeres tienen dificultades para optar a servicios de agua y saneamiento asequibles debido a su umbral de pobreza, ya que el 70% de las personas pobres en el mundo son mujeres; reciben el 10% de los ingresos y poseen tan solo el 1% de la propiedad a pesar de que realizan el 66% del trabajo y producen el 50% de los alimentos.

Ante este panorama los retos para ir logrando la igualdad de género en el disfrute de los derechos humanos al agua y saneamiento son enormes.

¿Qué medidas concretas vamos desarrollando para avanzar por la igualdad?

No perdamos la oportunidad de poner nuestro granito de arena este 22 de marzo para EXIGIR para todas las personas y, especialmente para las MUJERES Y NIÑAS del mundo, tener garantizado el Derecho Humano al Agua, (y que el mero hecho de nacer niña deje de ser una desventaja.)

  • Exigir a los Estados el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles especialmente los relacionados con el objetivo 6 y el objetivo 5.
  • Impulsar procesos de empoderamiento personal y colectivo para las mujeres que les permita participar en los espacios de toma de decisión.
  • Deconstruir mitos, tabús y estereotipos culturales que contribuya a cambiar la posición de las mujeres, donde los hombres y los niños se incorporan a procesos en busca de nuevas masculinidades.
  • Enfoque tecnológico adaptado. De poco sirven las infraestructuras de agua y saneamiento, sino toman en cuenta las necesidades específicas de las mujeres y niñas, como por ejemplo las relacionadas con la higiene menstrual.
  • Romper silencios, o lo que es lo mismo, encontrar espacios como este que nos permitan visibilizar la relación entre agua- saneamiento-higiene y la igualdad de género.

Julia del Teso Pérez ONGAWA y  Grupo de Trabajo de Género de la Coordinadora ONGD

[1] Informe A/HRC/33/49 del Relator Especial sobre los derechos humanos al agua y al saneamiento, Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, septiembre 2016.


Nosotras, mujeres del mundo,¡paramos!

Grupo de Género de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo

La solidaridad es nuestra fuerza. Nosotras, mujeres del mundo, nos unimos frente al heteropatriarcado que nos discrimina, nos maltrata y asesina. El 70% de las personas pobres en el mundo son mujeres; realizan el 66% del trabajo, producen el 50% de los alimentos, pero solo reciben el 10% de los ingresos y poseen tan solo el 1% de la propiedad. El 83% de quien cuida a las personas dependientes son mujeres. Una de cada tres mujeres ha (hemos) sufrido violencia física o sexual. Solo en España, 20 mujeres han sido asesinadas en lo que va de año. Y así podríamos seguir en una infinita descripción de las nefastas consecuencias que el sistema capitalista y patriarcal tiene sobre la vida de millones de mujeres y niñas en todo el mundo.

El día 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, nos unimos a millones de compañeras que en todo el planeta exigen el fin de la discriminación y la consolidación de sistemas que garanticen nuestros derechos. No sumamos al paro internacional y decimos ¡basta!

El machismo no entiende de países ni fronteras. 2016 fue un año duro; el inicio de 2017 también lo está siendo. El ascenso al poder de Trump y sus políticas misóginas, la despenalización de la violencia de género en Rusia, la prohibición del aborto en Polonia,  los feminicidios que a diario se producen en todo el mundo, la persecución de las mujeres que defienden la tierra y sus recursos frente a transnacionales y mineras… La lista de violaciones de los derechos de las mujeres es inabarcable.

Desigualdades como violencia hacia las mujeres

Las desigualdades entre hombres y mujeres son enormes. Desigualdades que son, ante todo, expresiones de violencia hacia las mujeres. La brecha salarial es escandalosa; en el caso de España, fue casi de un 24% en 2016, la más alta de los últimos seis años. El techo de cristal, que impide que ascendamos a puestos directivos, continúa limitando nuestras carreras –también en el sector de la cooperación, donde el 70% de los puestos de presidencia están ocupados por hombres.

Las violencias también se manifiestan en la crisis de cuidados. Cuando hablamos de cuidados nos referimos al trabajo que sostiene la vida: alimentación, labores domésticas, cuidado de personas enfermas, tareas relacionadas con la alimentación… Responsabilidades que suponen una enorme carga de trabajo y que, aún siendo fundamentales para que las sociedades se sostengan, son totalmente invisibilizadas. Las mujeres se ven obligadas a compatibilizar estas tareas de cuidados con sus trabajos formales que, además, suelen presentar peores condiciones que las de sus pares masculinos. En los últimos tiempos, esta precariedad laboral se ha agudizado: de cada 26 mujeres que optan por un trabajo de este tipo para conciliar, tan solo un hombre lo hace.

La manifestación más extrema de estas violencias es el feminicidio. En el mundo, miles de mujeres son asesinadas sin que se tomen las decisiones políticas que acaben con esta situación. España no es diferente. Desde hace 26 días, varias mujeres víctimas de la violencia de género, están llevando a cabo una huelga de hambre para exigir 25 medidas que machismo imperante. Hasta ahora, ningún partido político se ha reunido con ellas.

Paro Mujeres

Medidas concretas ¡ya!

49 países de todo el mundo se han sumado a esta iniciativa que promueve el paro en el trabajo, los cuidados y el consumo. Ante el machismo impuesto por el sistema patriarcal y capitalista la única respuesta es la lucha femenina y feminista que nos une más allá de fronteras o identidades. Si las mujeres se paran, el mundo se para.

Pedimos a los gobiernos medidas reales y eficaces que combatan las múltiples violencias que afectan a nuestras vidas. Exigimos que la seguridad, el acceso a la salud y el reconocimiento de nuestros derechos sean garantizados. En España urge un Pacto de Estado contra las violencias de género; no parece, sin embargo, que los partidos políticos estén dispuestos a ello en vista de su falta de disposición para dialogar con las mujeres en huelga de hambre en Sol.

El libre ejercicio del derecho a la huelga y al paro parcial debe ser garantizado. Llamamos a todas las mujeres y organizaciones a sumarse al paro internacional; también a los hombres que realizan a diario una revisión constante del sistema patriarcal y que son capaces de acompañarnos en nuestras luchas.

La solidaridad (internacional) es nuestra fuerza. Como organizaciones internacionalistas, apostamos por las luchas que nos unen a quienes, desde distintos lugares, exigen el fin del patriarcado. Las mujeres de todo el mundo paramos por nuestros derechos. Nos quieren solas y con miedo. Nos tendrán unidas, fuertes y combativas.

 


¿El oscuro mundo de las ONG?

Xosé María Torres, miembro de Farmamundi

Artículo publicado en  el diario gallego Praza: http://praza.gal/opinion/3852/o-escuro-mundo-das-ong/ el día

Es un tópico asentado en ciertos sectores de la sociedad el mirar con desconfianza la actividad de las ONG; curiosamente ese recelo provine tanto del lado ultraconservador como de la extrema izquierda política e incluso sindical; en el ámbito gallego –al contrario  del vasco o el catalán- no es extraño percibir esa mirada maliciosa desde una parte del mundo nacionalista. Nada nuevo bajo el sol.

Por eso, no dejan de sorprender artículos, como Las falsas ONGs españolas en África   -difundido en un medio digital de aliento conservador- que denunciaba  el pasado mes de octubre conductas indeseables por parte del líder de una supuesta ONG en Senegal, de estafas económicas a voluntarios desinformados y otras experiencias negativas, casos que no reflejan la generalidad del sector.

Con todo, hay propuestas que merecerían ser escuchadas, como la que sugiere un registro donde consultar los datos económicos de una ONG, pues únicamente hay controles públicos de aquellas ONG que reciben subvenciones públicas; es cierto que esta benéfica propuesta podría aplicarse también a las asociaciones de vecinos, las asociaciones culturales o a los clubes de fútbol…pero choca con la libertad de funcionamiento que hay en España, que impide controles públicos -salvo el judicial- sobre una entidad privada. Un dilema clásico.

Pero hay una acusación que no se podrá hacer a las ONG de cooperación internacional: la de falta de transparencia, pues desde hace más de 10 años, la Coordinadora española de ONGD (esto es las ONG de Desarrollo y acción humanitaria) publica un informe exhaustivo sobre 76 ONG y 17 coordinadoras autonómicas; se trata de datos objetivos, tanto económicos, como del personal o la base social, siempre con una perspectiva de género, sin ocultar autocríticas; también de los proyectos que se ejecutan y donde se desarrollan, de los tipos de actividad y del número de personas a las que benefician los proyectos. Por último, incluye los datos individuales de cada entidad, de acceso libre.

Otros podrán analizar al detalle estos datos, y ahondar en cada uno de ellos, pero la puerta está ya abierta; todo ello tras un esfuerzo grande, que no debe ser minusvalorado, que exige meses de trabajo, cómputo y análisis, pero que año tras año la Coordinadora española de ONGD va cumpliendo. ¡Ojalá otros sectores, ya no sólo del  ámbito solidario, sino del sector no lucrativo tuvieran esta misma transparencia y rendición de cuentas!

Datos destacables

Del informe de este año, aparecido hace escasas semanas, y que presenta datos de 2015, podemos subrayar:

  1. Por ingresos, destacan Oxfamintermón, Acción contra el Hambre y Manos Unidas, que declaran 89, 86 y 45 millones de euros respectivamente
  2. Las aportaciones económicas privadas superan a los fondos públicos: 299,7 M€ frente a 198,8 M€, dato que desmiente una de las acusaciones más habituales. Las donaciones privadas aumentaron un 30% de 2013 a 2015, mientras las públicas decrecieron al nivel más bajo de los últimos 10 anos.
  3. Las ONGD invierten en conjunto 500 M€ que se ejecutan en 105 países y benefician a 35 millones de personas.
  4. Un total de 8.400 personas trabajan en el sector (70% mulleres), á las que deben unirse 20.000 en calidad de voluntarias.
  5. Base social: 2,4 millones de personas contribuyen de alguna manera a las ONGD.

Otros datos, ya cualitativos, muestran los ámbitos de trabajo de las ONGD, indicando como contribuyen al tejido social en España, con redes muy ben preparadas y con presencia activa en muchas movilizaciones sociales y de conciencias, y como hacen las intervenciones en otros países, donde sorprenderá que la mayor parte se hace con personal local, huyendo de la imagen tópica del cooperante blanco en potente 4×4 por el medio de la selva.

Quedan fuera de este informe  grandes ONG como Médicos Sin Fronteras, voluntariamente excluida del trabajo conjunto, y otras como Amnistía Internacional o Greenpeace, por pertenecer a sectores diferentes del de la cooperación, en concreto los derechos humanos y el medio ambiente, respectivamente. Y muchas ONGD de pequeño tamaño, de ámbito local.

Queda mucho por hacer. Según el último eurobarómetro conocido, el 93% de la población española apoya la cooperación internacional, pero sólo 2,4 M de personas colaboran con estas entidades, en torno a un 5% que sube al 15% si sumamos las restantes ONG de todos los ámbitos que conforman el sector no lucrativo. Muy bajo frente a las cifras del 50% habituales en Francia, Inglaterra, Alemania o Italia.

No estaría de más alguna ayuda indirecta por parte de los gobiernos para poder crecer en ese apoyo popular; en ese sentido, la actual ley de mecenazgo española se ha alineado con las medidas existentes en otros países europeos, aumentando las raquíticas deducciones que existían en el IRPF; en la actualidad, gracias a esta nueva ley, por debajo de los 150 € de donación anual, la deducción puede llegar al 75%, un importante estímulo.

Queda mucho por hacer, si, pero este informe es una de las bases para sustentar y ganar confianza en la sociedad: la transparencia.


En “tiempos líquidos”… conciencia sólida

En 2007 Steve Jobs presentaba un artefacto que vendría a cambiar los hábitos de miles de millones de personas. Hoy, diez años después, el impacto de los teléfonos móviles en la sociedad, la educación, el desarrollo de las personas, las relaciones humanas, etc… es más que evidente, aunque sus consecuencias sean todavía imprevisibles.

Este hecho, es una evidencia más de que “en nuestra organización social nada permanece y todo es fugaz, incompleto, indefinido, y que, en efecto, todo lo sólido se desvanece en el aire”. Con estas palabras, describía el sociólogo polaco recientemente fallecido, Zygmunt Bauman los “tiempos líquidos” que vivimos. Su pensamiento, marcado por la influencia social de la tecnología, de la que el smartphone es la punta del iceberg, expresa también una honda preocupación por la pérdida de la dimensión de la ética colectiva e individual. En concreto habla de la neutralización y banalización de lo éticamente incorrecto (adiaforización). Según Bauman, habríamos abandonado ya el sentido de misión colectiva asociado a la modernidad clásica.

¿Cómo recuperar la necesaria conciencia global y colectiva que responda a la injusticia derivada de un mercado sin fronteras y repleto de zonas sin control legal? ¿Cómo fraguar en sólida la fluidez de los comportamientos de masas de seres humanos “convertidos en superfluos por el triunfo del capitalismo global” (Bauman)? ¿Qué clase de persona se requiere para construir ese sentido de “misión colectiva” en desuso que pueda hacer frente a “la primacía de lo exterior, inmediato, visible, veloz, superficial, provisional” (Papa Francisco E.G. 62)?

El mismo Bauman nos responde que el yo moral se forja si vive en nosotros la responsabilidad del mundo que dejamos a nuestros hijos. Desde esta inquietud, la campaña “Si Cuidas el Planeta, Combates la Pobreza” ha venido trabajando en los meses enero y febrero el tercer punto de su decálogo verde: “Valorarás la importancia de tus comportamientos cotidianos”. Romper la lógica individualista, consumista y depredadora de recursos naturales es imprescindible si queremos ser cuidadores del planeta y de los seres humanos que la habitamos. Y romper esa lógica es posible con decisiones pequeñas, de cada día, mediante una opción personal que podemos renovar constantemente.

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Pequeños gestos tales como “cambiar de compañía eléctrica por una cooperativa de energía alternativa”; “reducir el consumo de petróleo al usar el transporte público o la bici cada día”; “comprar detergente ecológico en el mercado solidario del barrio, en vez de una gran marca en grandes superficies”; “asociarse en grupos de consumo local de productos ecológicos”; “reducir el consumo de agua en casa”; “pedir que no nos den bolsa al comprar y usando de tela”; “consumir productos de comercio justo”; “aprovechar el papel todo lo posible”; “preguntar ¿cuánta comida se tira en mi cole?”; “apagar luces”; “llevar chaqueta dentro de casa para apagar la calefacción”; “reducir los residuos en mi familia”; “llevar comercio justo a la gente de mi trabajo”… Detalles insignificantes recogidos de entre más de cien tweets pero muy significativos porque son signos del cambio que llevamos dentro de nosotros…

Y es que, volviendo a Bauman, sin la coherencia de los hábitos del día a día falta la argamasa que hace fraguar ese yo ético en la conciencia de cada uno. Es necesario que nuestra concepción de la vida, la persona y el mundo sea consecuente con nuestros actos y alimentar con ello la convicción, que a su vez fortalece la capacidad de dar pasos, siempre pequeños, hacia un sueño: aquello de “actuar como se piensa para no acabar pensando como se actúa”. Y así, a partir de personas de convicciones firmes que, con valentía y una gran dosis de utopía, se esfuercen por transparentar la visión que tienen del mundo en cada pequeña decisión, se cultiva la esperanza. Una esperanza que solo germina en el terreno colectivo, unida a otros, y que permite trascender el yo individual y llegar a recuperar la lucha colectiva por el bien común en los “tiempos líquidos” que vivimos. Tiempos estos, muy necesitados de “conciencias solidas”.

Jaime Palacio. Red de Entidades para el Desarrollo Solidario (REDES) – Enlázate por la Justicia


La liberación de las mujeres, una exigencia de futuro

6 DE FEBRERO, DÍA INTERNACIONAL DE TOLERANCIA CERO CON LA MUTILACIÓN GENITAL FEMENINA: “LA LIBERACIÓN DE LAS MUJERES, UNA EXIGENCIA DE FUTURO”

Fátima Djara Sani, mediadora de Médicos del Mundo Navarra.

12994516_835366159901899_6032292428759893697_nRecuerdo el día que me llevaron a mutilar, lo recuerdo como una fiesta. Yo tenía 4 años y mi hermana, 8. Nos vistieron con nuestras mejores galas y a nuestro alrededor las mujeres cantaban y bailaban. Lo recuerdo ahora, porque durante muchos años, esas imágenes se habían borrado de mi mente. Volví a vivirlas cuando mi hermana pequeña iba a ser mutilada, y las mujeres de mi familia me hablaron de cómo fue el día en el que yo ingresé en la “sociedad secreta de las mujeres”.

Me llamo Fatima Djara Sani, soy de Guinea-Bissau y soy una superviviente de la mutilación, y también soy una mujer fuerte, luchadora, que desde mi trabajo como mediadora en Médicos del Mundo Navarra contribuyo a la prevención y erradicación de la Mutilación Genital Femenina en Navarra, pero también, gracias al papel multiplicador de la prevención, en muchos países africanos.

La Mutilación Genital Femenina es una práctica cultural nociva que afecta a unos 200 millones de mujeres y niñas en el mundo, se practica en 29 países de África y Oriente Medio, y en Europa la conocemos por los movimientos migratorios. Como siempre digo, la mutilación no acaba cuando la herida que te hacen deja de sangrar, las secuelas que deja la mutilación perduran toda la vida. Secuelas físicas: hemorragias, dolores intensos, complicaciones en el parto….y secuelas psicológicas: depresión, ansiedad, falta de deseo sexual.

La MGF es una grave vulneración de los derechos humanos de mujeres y niñas, de nuestro derecho a la dignidad, a la integridad física, a no sufrir tratos crueles e inhumanos, y del derecho fundamental a la vida. Y, sobre todo, la mutilación es una forma extrema de violencia contra las mujeres, sustentada en la desigualdad y en la injusticia, una forma de control del cuerpo y la sexualidad de las mujeres, que nunca puede ser justificada aduciendo prácticas o creencias culturales o religiosas. Thomas Sankara, el presidente de Burkina-Faso asesinado en 1987, dijo: “la MGF constituye un intento de conferir un rango inferior a las mujeres al señalarlas con esta marca que las disminuye y que es un recordatorio constante de que solo son mujeres, inferiores a los hombres, de que ni siquiera tienen ningún derecho sobre su propio cuerpo, ni a realizarse física ni espiritualmente”.

Duele pensar que esto se escribió en 1987 y que desde entonces, cada año, en los países africanos son mutiladas 3 millones de niñas. Pero, como no podemos quedarnos en el dolor, sino que hay que seguir trabajando para erradicar esta práctica cultural nociva, desde mi papel como mediadora lucho cada día para informar, formar y educar a la población africana en Navarra, y para sensibilizar a toda la ciudadanía, especialmente a profesionales de los ámbitos de la sanidad, educación, trabajo social, etc., sobre la MGF, y los logros han sido muchos: aprobación de Protocolos integrales para la Prevención de la MGF, o inclusión de la MGF en leyes autonómicas de violencia contra las mujeres. Y los retos que tenemos por delante también son muchos: trabajar con las comunidades de origen en su empoderamiento, la educación en igualdad, el compromiso de instancias políticas, sociales, culturales, religiosas para la erradicación de la MGF, el reconocimiento del trabajo de las mediadoras.

Mi lucha, que no es solo mía, es la de muchas mujeres y organizaciones que plantan cara a la MGF, está relatada en el libro que escribí junto al periodista Gorka Moreno: “Indomable: de la mutilación a la vida”, en el que narro pasajes dolorosos de mi vida, pero en el que planto una semilla de futuro, de un futuro más libre, más justo, más igualitario, porque, voy a citar de nuevo a Sankara: “la liberación de las mujeres es una exigencia de futuro”, por eso cada 6 de febrero, todos los 6 de febrero, las mujeres salimos a la calle a reivindicar #STOPMGF!


Descubriendo a la rosa roja

El reconocimiento de las mujeres como estrategia educativa de prevención de la violencia. Descubriendo a la rosa roja.

A Rosa Luxemburgo la llamaban la rosa roja. Judía de origen polaco y nacionalidad alemana, fue una de las pensadoras más significativas de los convulsos inicios del siglo XX, un momento histórico que ella describió como un “extraordinario tiempo que propone problemas enormes y espolea el pensamiento, que suscita la crítica, la ironía y la profundidad, que estimula las pasiones y, ante todo, un tiempo fructífero, preñado”.

Filósofa y teórica marxista, fue una figura central del socialismo internacional revolucionario. Inquieta políticamente desde su adolescencia, huye en 1889 de su Polonia natal, instalándose en Zurich (Suiza) durante varios años. Allí continuó su militancia, siendo una de las fundadoras del periódico “La causa de los trabajadores”, mientras estudiaba Filosofía, Historia, Economía y Matemáticas y se doctoraba en Derecho Público y Ciencias Políticas. En este momento conoce a Leo Jogiches, otro joven revolucionario, con quien mantendrá una relación de amor y amistad que durará casi toda su vida aunque de manera intermitente, por momentos clandestina y sin convivencia continuada. En 1898 Rosa se casa con el socialista Gustav Lübeck para poder trasladarse a Berlín, donde se unió a la lucha de los socialdemócratas para llegar a fundar más adelante el Partido comunista alemán. Su pacifismo le hizo oponerse con fuerza a la Primera Guerra Mundial, que consideraba un enfrentamiento entre imperialistas, proponiendo, sin éxito, organizar una huelga general que uniera a todos los trabajadores para evitarla. Su conciencia feminista, aunque no se adscribiera al feminismo de la época por considerarlo burgués, le llevó a visibilizar el trabajo de las mujeres a lo largo de la historia, cuestionar a quienes pensaban que “el lugar de la mujer está en el hogar” y  defender el derecho al trabajo, la educación y la participación política, aunque no sólo para las mujeres sino como “una responsabilidad común de clase, de las mujeres y los hombres del proletariado”. Una de sus compañeras de militancia, y también amiga, fue Clara Zetkin, política fundamental en la lucha por los derechos de las mujeres.

Escritora apasionada, redactó artículos, conferencias y discursos en defensa de la revolución proletaria que provocaron todo tipo de reacciones exaltadas. Alejada de dogmatismos, cuestionaba todo lo que le parecía merecedor de un análisis crítico como la burocracia o cualquier intento de quitar protagonismo a “las masas”, lo que le granjeó enemistades incluso entre sus compañeros de partido. “Sin elecciones generales, libertad de prensa y de reunión ilimitada, lucha libre de opinión y en toda institución pública, la vida se extingue, se torna aparente y lo único activo que queda es la burocracia”[1], llegó a decir. En sus numerosos libros: Reforma o RevoluciónLa acumulación del Capital, La revolución rusa, El voto femenino y la lucha de clases…, analizó los problemas socioeconómicos de la época desde su personal visión del marxismo. De indiscutible talento y capacidad intelectual, se dice que esta luchadora contra el capitalismo que arrastraba una cojera desde su infancia, llegó a hablar 11 idiomas.

Su liderazgo y compromiso no pasó desapercibido.  Estuvo encarcelada varias veces a lo largo de su vida, temporadas en las que no dejó de escribir, y el 15 de enero de 1919 era asesinada en Berlín junto a Karl Liebknecht, otro dirigente comunista. Finalizaba así una vida dedicada a trabajar por un mundo donde, según sus propias palabras, “seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y completamente libres”.

El 30 de enero, fecha que conmemora la muerte de Gandhi, se celebra el día escolar de la no violencia y la paz, una jornada educativa en apoyo de una educación no violenta y pacificadora. Acercarse a la vida, tanto privada como pública, de mujeres como Rosa Luxemburgo es una de las estrategias que se proponen desde la coeducación para prevenir una de las principales violencias que tienen lugar en las escuelas, y por supuesto fuera de ellas, la violencia machista. Romper con ese silencio incómodo que nos saca a las mujeres de la historia y poner en movimiento en las aulas referentes femeninos libres y alternativos para las niñas, pero también para los niños, es un ejercicio sencillo, reconfortante y transformador. Por supuesto, es la historia entera la que hay que confrontar, superando su androcentrismo y creando un relato histórico desde todas las miradas y experiencias posibles. Un paso para empezar a hacerlo es reconocer que las mujeres hicimos y hacemos historia y que nuestras opciones vitales son ilimitadas. Continuar ocultándolo es seguir alimentando una cultura excluyente, jerárquica, desigual y, por tanto, violenta.

Encina Villanueva Lorenzana, Grupo de Género de la Coordinadora de ONGD-España

[1] Luxemburgo, Rosa (1918). Crítica de la Revolución Rusa. [trad.] José Aricó. Buenos Aires: La Rosa Blindada, 1969. pág. 119.