Archivo mensual: septiembre 2012

Mis razones para el #17O

Laura López Ortiz de Fundación PROCLADE

<Leía el periódico, veía la tele, viajaba… Y la pobreza, la injusticia me dolían. Sentía rabia. Era una buena persona pero con la sensación siempre de que podía dar más, hacer más y me sentía un poco impotente. Veía “números” en las cifras de la pobreza. El mundo me parecía que estaba al revés. Yo quería poner rostro a esas cifras, que las personas recuperásemos el protagonismo, que “los derechos humanos” no fueran una utopía sino una obviedad.

Ser voluntaria de ONGD y, ahora, trabajar en ella, me ha hecho aprender a poner todo lo que soy al servicio de las personas, ha aumentado mi capacidad de imaginar, de soñar, de crear alternativas. Ha multiplicado mi esperanza, mis ganas y mi capacidad de trabajo. El mundo es muy grande y yo muy pequeña, pero trabajar en una ONGD encauza mi solidaridad y la suma a la de millones de personas en todo el mundo que trabajan y luchan por que el mundo vuelva a estar “al derecho”.>


No es momento para replegarnos: el 17-O a hacer mucho ruido #recortalapobreza

Asomarnos a las cifras con las que organismos oficiales y organizaciones no gubernamentales nos hablan de la situación de la pobreza en el mundo produce escalofríos y, al mismo tiempo, esa angustiosa sensación que nos embarga ante situaciones que creemos que nos superan.

La tasa de incidencia de la pobreza sobre la base de $1,25 por día y porcentaje de población en el año 2008, en base a informes nacionales de programas de seguimiento y el grupo de investigación del Banco Mundial, arrojaba unas cifras del 47,5% para el África Subsahariana y del 36% para Asia Meridional, mientras que el porcentaje europeo se situaba en el 0,5 %. Al mismo tiempo informes del FMI auguraban una paulatina mejoría con una franca reducción de estos porcentajes en el año 2015, sobre todo a expensas de un crecimiento económico en los países asiáticos.

Sin embargo ahora nos encontramos inmersos en la actual “crisis económica” y no solo vemos que los analistas no nos hablan de mejores perspectivas sino que, de manera creciente, palpamos en nuestro entorno más cercano esta terrible situación que creíamos ajena a nuestra sociedad occidental.

Y continua siendo indispensable reaccionar ante ello de manera comprometida y firme; no podemos sustraernos al hecho de que, en palabras de Federico Mayor Zaragoza: “La pobreza que sufren tantos seres humanos en el mundo, las condiciones en las que sobreviven no son sólo una afrenta a su dignidad humana, sino una injusticia intolerable, un llamamiento permanente a la conciencia…”

Pero el contexto actual en el que vivimos puede llevarnos a un grave peligro: el de replegarnos sobre nosotros mismos. El miedo ante la situación económica y la incertidumbre sobre el futuro, la desconfianza en la actividad política, el desconcierto ante informaciones y desinformaciones, puede hacernos caer en esa actitud tan manida y tan nuestra de “la caridad comienza por uno mismo”, sin darnos cuenta de que el término latino “cháritas” (actitud solidaria con el sufrimiento ajeno) refleja un movimiento siempre hacia fuera, hacia los demás. También hay miedo y cierto desconcierto por parte de instituciones ante la escasez de recursos y los recortes previstos en materia de cooperación y esto podría suponer un segundo peligro. Ya un grupo de ONGD ha lanzado el aviso sobre la incoherencia que puede constituir el hecho de aceptar subvenciones por parte de organismos o empresas implicadas en la génesis y mantenimiento de situaciones de desigualdad y en la actual crisis.

No es momento para replegarse sobre uno mismo ni para aceptar cualquier solución, sino para comprender que la lucha contra la pobreza es una acto insoslayable de justicia que debe de realizarse desde la coherencia, la transparencia y teniendo muy en cuenta que no se trata de parcelarla por grupos sociales más o menos cercanos, por países o por situaciones sociales concretas; se trata de una lucha global que todos debemos acometer con firmeza y sin desmayos. El hecho de verla ahora más cercana a cada uno de nosotros debe constituir un acicate para que nuestra lucha se intensifique contra ella y en favor de todos, sin exclusiones de ningún tipo.

Por todo lo que digo es importante que el 17 de Octubre salgamos a la calle y unamos las fuerzas y con un grito unánime digamos BASTA, el único recorte que sea el de la POBREZA.

William-Adolphe Bouguereau pintó en 1859 su cuadro “La Caridad” en el que aparece una madre con dos niños al pecho, el propio y otro ajeno. Diecinueve años más tarde, quizás movido por las circunstancias, vuelve a pintar un nuevo cuadro con el mismo título; en este aparece la madre con cinco niños, que ya desbordan sus pechos rodeándola. Me gustaría pensar que, como esta mujer, nuestra actitud ante este problema va a ser siempre creciente en entrega e intensidad.

                                  Antonio Garrido. Voluntario de la ONGD Pueblos Hermanos


Un día cualquiera #EsPosible

Piensa en un día cualquiera. En mañana, por ejemplo. Tienes la opción de pasarlo  bajo una capa de indiferencia o como un ciudadano comprometido con los más vulnerables. Tú eliges.

Sé que a estas alturas de post ya estarás pensando que soy el pesado de una ONGD con mi charla moralista. Lo primero es cierto, lo segundo no tanto, o eso voy a intentar. Tampoco te voy a pedir dinero, no te asustes. Sólo quiero compartir contigo algunos gestos diarios a través de los que puedes poner un granito de arena para contribuir a la lucha contra la pobreza. Pretendo convencerte de que en tu día a día puedes mejorar el mundo. Si no lo consigo, te aseguro que volveré a intentarlo porque te necesitamos para lograr este objetivo, aunque la próxima vez intentaré hacerlo mejor.

Volvamos a ese día cualquiera. Antes de que hayas salido de tu casa para ir al trabajo o a estudiar, habrás interactuado con medio mundo. Tu café probablemente será brasileño o vietnamita, el agua de la ducha se habrá calentado con gas que casi con toda seguridad será iraní, tu ropa puede que sea de algodón del Norte de África y haya sido cosida en Bangladesh,… ¡Eh! No te olvides del móvil antes de salir. Seguramente contendrá litio chileno, coltán de República Democrática del Congo y habrá sido fabricado en China para una empresa europea o norteamericana.

Muchos de estos materiales y productos se extraen y fabrican en países del Sur bajo condiciones laborales abusivas, generando impactos sociales y también medioambientales negativos. Tú puedes contribuir a cambiar esta situación a través del consumo responsable: reduce la cantidad de cosas que compras, reutiliza y recicla, compra a empresas con reconocidas políticas de responsabilidad social, en tiendas de comercio justo y productos ecológicos y en pequeñas tiendas de barrio en vez de en grandes superficies. Como decía @imilleiro en un tuit, “Convierte tu carro de la compra en un carro de combate por un mundo mejor #ComercioJusto”.

Espero que al final no te olvidaras el móvil en casa. Si es así, como un buen porcentaje de la población española, probablemente irás en el metro o autobús (el transporte público es más ecológico) conectado a redes sociales, comunicándote con tus amigos y familiares. No te olvides del potencial que tienen estas redes para cambiar las cosas. Puedes difundir noticias y acciones de organizaciones y movimientos sociales, organizar tu propia campaña sobre un tema que te interese e incluso contactar con el mismísimo presidente del gobierno para hacerle llegar tus reivindicaciones. Por si no le tienes fichado, su usuario en Twitter es @marianorajoy.

Fin de la jornada laboral. ¿Qué tal una película o unas cañas con los amigos? ¿Tienes que sacar dinero? También aquí puedes marcar la diferencia. Hay bancos que invierten en la industria armamentística, industrias extractivas que tienen un negativo impacto medioambiental y social, en operaciones especulativas con alimentos, etc. Si trasladamos nuestros ahorros a la banca ética, evitaremos que se realicen inversiones que generen impactos negativos sobre los países del Sur.

Si todavía tienes un rato libre, puedes apoyar las acciones que organizamos desde el tercer sector. Por ejemplo, en ONGAWA, la organización a la que pertenezco, te invitamos a que estés en continuo movimiento  y últimamente hemos propuesto a la ciudadanía que se ponga un cubo en la cabeza para reclamar el Derecho al Agua, que nos envíe la foto de su váter para reclamar el Derecho al Saneamiento o que construya un kit de difusión de la campaña Pobreza Cero. Por supuesto, no sólo ONGAWA organiza este tipo de actividades, en la web de la Coordinadora de ONGD tienes un directorio para que encuentres las propuestas más interesantes para ti.

Todo esto y mucho más puedes hacer en un día cualquiera. Imagina las posibilidades que tiene si ese día es especial, por ejemplo un día de elecciones. Con tu voto no sólo estás decidiendo las políticas a aplicar en España, sino también otras muchas con importantes repercusiones sobre los países del Sur: cooperación internacional, deuda externa, comercio internacional, derechos humanos, cambio climático,… Si vas a votar, busca y analiza los programas políticos de los partidos y ten en cuenta qué proponen hacer en estas materias antes de depositar tu voto. Tampoco te olvides que la democracia no se limita al día de las elecciones y que puedes proponer y reclamar cambios y mejoras en cualquier momento y a través de diferentes canales.

Como te decía, la lucha contra la pobreza se libra cada día y nosotros elegimos el bando en el que estamos cuando decidimos qué consumimos, a quién votamos, en qué entidad bancaria guardamos nuestro dinero, qué periódico leemos, de qué hablamos con nuestros amigos, etc.

Casi cualquier cosa que hagamos puede tener un enfoque solidario. Incluso cosas que a priori identificamos como molestas –por ejemplo, gritar, tocar el pito o golpear una cacerola- pueden ser de ayuda. No te cuento más sobre esto último, sólo que el 17 de octubre queremos hacer mucho ruido contra la pobreza. Te iremos contando en la web de la campaña Pobreza Cero. Contamos contigo.

Por Jorge Castañeda Pastor, ONGAWA – Grupo de Trabajo de Pobreza Cero