Archivo mensual: diciembre 2013

Los #derechoshumanos serán universales o no serán

Artículo de Marco Gordillo – Vocal de Incidencia de la Coordinadora de ONGD publicado el 09/12/2013 – 20:26h en Eldiario.es.

Ver artículo original aquí:  Los derechos humanos serán universales o no serán  http://bit.ly/1bsBx8z

Corren tiempos en los que declaraciones y hechos políticos tienden a avanzar por caminos opuestos. Mientras Rajoy declara que el “ Estado de bienestar es un logro irrenunciable en España”, los enormes recortes aplicados a las políticas públicas lo derriban y causan graves impactos en los derechos de las personas. La semana pasada, el propio Consejo de Europa dio la voz de alerta al denunciar que los recortes del gobierno degradan los derechos humanos.

Seguramente en un día como este martes proliferen las declaraciones sobre la pertinencia de laDeclaración Universal de Derechos Humanos y el compromiso político con su contenido. Ahora bien, ¿cuánto de real implicarán tales declaraciones?, ¿dónde queda la relación entre la teoría y la práctica?

Los hombres y mujeres que en 1948 construyeron la Declaración Universal de Derechos Humanos lo tuvieron muy claro: la garantía de los derechos humanos universales corresponde a todos y cada uno de los Estados que se unen a esa Declaración; la protección y garantía de los derechos ha de ser global y amparar a toda la “familia humana”. Cabe preguntarse si hoy en día esa universalidad está tan clara en la práctica como aparece reflejada en la Declaración.

La creciente desigualdad y empobrecimiento a los que se ven sometidas las personas son ante todo una gravísima violación de los derechos humanos a nivel mundial. De igual manera que aquí asistimos al empobrecimiento progresivo de la ciudadanía, en algunos lugares del mundo la miseria se ha instalado en las sociedades violando sistemáticamente los derechos de millones de personas. Las causas de una y otra situación son las mismas como también lo son sus consecuencias. No podemos hablar de una pobreza de aquí y de allá; por eso, no observarlo así deriva en enfoques profundamente limitados e impropios de Estados que pretenden ser actores globales responsables.

Palabras vs hechos

En su reciente visita a las Naciones Unidas, con el fin de presentar la candidatura de España a un asiento en el Consejo de Seguridad, Rajoy alardeó de su compromiso con la cooperación. De nuevo las palabras contrastan con los hechos: con recorte acumulado del 70% desde 2011, esta política pública se encuentra al borde del desmantelamiento. Ese mismo día, Rajoy aseguró que en el momento en el que se produjera una recuperación de la economía del país se retomaría la senda hacia el 0,7. Sin embargo los PGE para 2014, presentados por el Gobierno como los “Presupuestos de la recuperación”, sitúan a la cooperación en un 0,17% de la RNB, es decir en niveles de 1990.

A la contundencia de las cifras se une la orientación política. Si, tal como se recoge en el folleto de presentación de la candidatura de España al asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU “La defensa y promoción de los Derechos Humanos es uno de los grandes pilares del acción de España en Naciones Unidas”, no se entiende que la Ley de Acción y Servicio Exterior del Estadoponga el foco en la defensa de los intereses comerciales y estratégicos dejando en un segundo plano a la cooperación al desarrollo y, con ella, a las personas y sus derechos.

Defensores de derechos humanos globales

Las violaciones de derechos humanos a las que nos enfrentamos en el S.XXI responden a múltiples y complejas causas que están globalmente interconectadas. Los altos niveles de pobreza, las limitaciones de acceso a la salud, a la educación, a la movilidad, a la igualdad de oportunidades, a la libertad de expresión… exigen enfoques globales ligados a la defensa universal de los derechos humanos, a la equidad, al desarrollo sostenible y al respeto por los bienes comunes. Exigen, además, actores responsables que cumplan con su deber humano de respetar, proteger y garantizar firmemente los derechos de las personas en cualquier lugar del mundo.

Hace ya 65 años que la comunidad internacional dejó claro que los derechos serán universales o no serán. La cooperación al desarrollo, sus valores y propuestas, son determinantes en este sentido. Recortar en cooperación significa recortar en derechos humanos universales. Esperamos que el Gobierno del Sr. Rajoy lo tenga presente no sólo en sus discursos, sino también en sus decisiones políticas.


Una organización a la altura de sus voluntari@s

En una cultura acostumbrada a valorar el retorno de las inversiones y los esfuerzos, el comportamiento altruista no se sustrae a este ejercicio, por contradictorio que pueda parecer. Y ese análisis puede llevarse a cabo desde la perspectiva de las personas y la de las organizaciones que acogen voluntariado.

Las razones por las que los individuos deciden iniciar una actividad voluntaria pueden ser de muy distinta naturaleza, desde las más instrumentales y relacionales -necesidad de ocupar el tiempo, de relacionarse o incluso de adquirir formación y experiencia en un campo en el que poder desarrollar una futura actividad profesional- hasta las más trascendentes y transformadoras, relacionadas con la solidaridad, la responsabilidad colectiva y la aspiración a contribuir a la construcción de una sociedad más equitativa y mejor. Muchas veces la motivación principal es afectiva: el voluntario está vinculado y/o especialmente sensibilizado por el tema, por razón de sus circunstancias personales, familiares o profesionales. Con seguridad, en cada decisión individual, intervienen múltiples motivaciones, más o menos conscientes y más o menos explícitas en el momento de vincularse a una organización y a una causa.

Dado el primer paso, en la vinculación efectiva a largo plazo, es crítica la motivación en términos de saldo emocional, que se relaciona con lo que el voluntariado aporta, en relación con aspectos más íntimos y esenciales del individuo y mucho menos con los aspectos operativos o del contenido concreto de la actividad voluntaria.

El voluntariado refuerza la autoestima, no solo por el hecho de facilitar que el individuo se sienta útil, sino también porque se convierte en una oportunidad de realizar acciones en sintonía con los valores personales y de conseguir cosas positivas.

Es un elemento de identidad, convirtiéndose en un elemento importante y relevante de la descripción de uno mismo, al mismo nivel que términos como el género, el lugar de nacimiento, la edad o la profesión.

Puede tener beneficios en la salud y produce un mayor nivel de felicidad o satisfacción, puesto que los individuos valoran muy positivamente que la participación les permita dejar un mundo mejor a las generaciones venideras. Dicho de otro modo, el voluntariado además de ser bueno para el espíritu, también lo es para el corazón.

Del mismo modo, en el plano organizativo, es posible diferenciar las contribuciones más inmediatas o instrumentales de las que se asocian a la identidad, la credibilidad y la capacidad de transformación de la organización en la que voluntario colabora. La actividad que, cada día, realizan miles de voluntarios influye directamente en el aumento del impacto de sus acciones y en la calidad de sus procesos y resultados, que se enriquecen de la diversidad de capacidades, experiencias y puntos de vista.  Adicionalmente, el voluntariado aporta credibilidad a las organizaciones y refuerza los procesos de rendición de cuentas, al tratarse de personas que colaboran de manera desinteresada y al margen de compromisos laborales.

Solo por esto, el día 5 de diciembre, Día Internacional del Voluntariado, las organizaciones de voluntariado tenemos mucho que celebrar y reconocer y agradecer.

Pero la capacidad de colaborar en una sociedad mejor y más justa no se agota en lo que el voluntario hace, en el marco de su actividad concreta, aunque empieza justamente ahí. La implicación en las actividades y las experiencias personales vividas, conduce a una profunda sensibilización del propio voluntario que además se convierte, casi de manera inconsciente, en un agente de cambio capaz de trasmitir valores y concienciar a sus diferentes círculos de influencia, a través de sus comportamientos o ideas. Es un proceso lento, reticular, pero imparable.

Al tiempo que descubre una vía privilegiada para potenciar los resultados de sensibilización e incidencia de las organizaciones sociales, esta dimensión transformadora del voluntariado implica una mayor responsabilidad en sus dinámicas de promoción de voluntariado, que enfaticen los elementos de formación, comunicación y sensibilización de su propia comunidad de voluntarios. Implica revisar los valores de la relación con la persona voluntaria y apostar por un voluntariado empoderado, crítico y con capacidad de influencia en los procesos en los que participa.  En definitiva, una organización a la altura de sus voluntarios y del valor de su contribución social.

Itziar Rosado, Coordinadora de Base Social y Ciudadanía de ONGAWA


#ITFya reclama la inclusión del #ITF en la Reforma Fiscal

La Plataforma ITFYA y por la desaparición de los paraísos fiscales, ha enviado una carta a D. Manuel Lagares, presidente de la Comisión de Expertos para la Reforma Tributaria.

El objeto de esta carta es “mostrarle nuestra petición de que se incluya en su Informe la conveniencia de que se implante en nuestro país el Impuesto sobre las Transacciones Financieras (ITF) y que se eliminen aquellas posibilidades de alimentar paraísos fiscales, o la elusión fiscal, en algún caso propiciadas por la propia legislación nacional y sus figuras tributarias“.

La Plataforma informa al Sr. Lagares que ” En esos estudios comentados, se calcula que serían 5.000 millones de euros anuales en España la recaudación de ese impuesto con unas bases imponibles amplias y unos tipos muy pequeños”. Además, señala que ya hay dos países europeos que tienen implantado el ITF obteniendo recursos para sus Presupuestos, Francia e Italia. 

Descargar la carta aquí.