Archivo mensual: septiembre 2015

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible también afectan a la política de mi pueblo

  • Las competencias autonómicas y locales en materia de educación, salud, contratación pública, compra de productos de comercio justo, políticas de igualdad, apoyo a las empresas y a su internacionalización son ámbitos donde se pueden generar prácticas favorecedoras de un desarrollo humano sostenible.

La Asamblea de Naciones Unidas acaba de aprobar en Nueva York una nueva agenda internacional de desarrollo que marcará el itinerario y los objetivos de trabajo de los próximos 15 años para afrontar las grandes problemáticas que se viven actualmente en el mundo. Ampliar el alcance de los anteriores Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), generar una propuesta más participativa y con mayor implicación de las distintas regiones, así como establecer una agenda universal que pueda diferenciar los indicadores, según las características de cada país o territorio, son algunos de los retos que se encuentran encima de la mesa de cara a la ejecución de los nuevos 17 Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS).

Además del compromiso internacional, desde Entreculturas consideramos que hay que fortalecer la diluida -hasta el momento- Alianza Mundial para el Desarrollo, de tal forma que se pueda implicar al mayor número de agentes y se pueda conseguir el compromiso de la ciudadanía a la hora de establecer medidas en cualquier ámbito de cara a reducir la pobreza, la desigualdad o las consecuencias de nuestra crisis ambiental.

En un nuevo marco de cooperación internacional que quiere romper con la división Norte-Sur y establecer una nueva estrategia que implique y haga corresponsable de la transformación de nuestras sociedades en modelos más sostenibles, menos desiguales y más solidarios a todos los agentes, sin duda será el territorio de lo local donde finalmente recaigan muchas de las políticas y las medidas que se tomen.

Como señalaban ya en el año 2000 en el marco de la Cumbre de Copenhague los representantes de las autonomías territoriales y de la sociedad civil a través de una carta abierta  enviada  al Secretario General de Naciones Unidas: “las comunidades locales representan el nivel en el cual las administraciones públicas están más cerca de la población, donde pueden funcionar métodos de trabajo para facilitar la participación de los diferentes actores sociales en todas las etapas de los procesos de desarrollo que los conciernen, donde todos pueden responsabilizarse de la promoción de un desarrollo sostenible, donde mejor se puede luchar contra la pobreza, el desempleo y la exclusión social, donde puede ser promovida una cultura de la convivencia civil, pacífica y democrática (…)” .

En la medida en que queremos trabajar sobre sistemas más democráticos y participativos, la participación política plena no puede desarrollarse activamente si no es en la realidad social vinculada a un espacio concreto, que es soporte de una población (cada vez más diversa), de unos recursos y de una organización social. Por este motivo, nuestras administraciones locales, nuestros representantes, pero también la ciudadanía organizada y cada uno de los habitantes de un pueblo, una ciudad o una región, necesitan conocer e implicarse en una agenda internacional mayor que necesariamente va a influir en el futuro próximo del mundo en el que vivimos.

Para conseguir estos retos será imprescindible la implicación de las administraciones locales y la sensibilización ciudadana y de nuestros representantes políticos en favor de propuestas y medidas que favorezcan desde la proximidad y el territorio los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Así lo recogía la Asamblea Mundial de las Ciudades y Gobiernos Locales celebrada en Dakar en 2012 cuando defendía: “que la cooperación internacional entre gobiernos locales contribuye a fortalecer la dimensión local de las políticas de desarrollo, promueve la coordinación dentro de los territorios para alcanzar un mayor impacto sobre la mejora de las condiciones de vida de la población, a la vez que contribuye a afianzar la democracia local y a avanzar hacia una gobernanza de proximidad”.

Las competencias autonómicas y locales en materia de educación, salud, contratación pública, compra de productos de comercio justo, políticas de igualdad, apoyo a las empresas y a su internacionalización son ámbitos donde se pueden generar prácticas favorecedoras de un desarrollo humano sostenible.

Al mismo tiempo, la idea de cooperación asociada a la “ayuda”, principalmente financiera, comienza a perder fuerza frente a la de “desarrollo humano”, caracterizada por la multilateralidad, el interés mutuo, la complementariedad y la co-responsabilidad en el desarrollo de todos los actores territoriales, pasando a convertirse en un proceso de intercambio y beneficio mutuo que también ayuda a nuestras sociedades desarrolladas a conocer otras experiencias y a reforzar valores cívicos que comienzan a deteriorarse.

Por este motivo, la apuesta por la cooperación y por la educación para el desarrollo deben constituirse en una política pública esencial de nuestras administraciones locales y regionales, que sea capaz de hacer converger la gestión de las demandas ciudadanas del territorio con los procesos de desarrollo y gobernanza globales que debemos afrontar. Dicho de otra forma, los ODS son un reto de todos que se firma en reuniones internacionales, pero que no se llevarán a cabo o no serán trascendentes si la solidaridad y la cooperación no forma parte del ADN de nuestros ayuntamientos y comunidades y de las reivindicaciones de nuestra sociedad civil organizada.

Puede ampliar esta información en: https://www.entreculturas.org/es/publicaciones/comprometidos-con-el-mundo-desde-nuestro-territorio

Por José Manuel Moreno, Departamento de Estudios e Incidencia de Entreculturas

 


#FuturoConLuz: ¡El momento es ahora!

Aunque quizás no lo sepas,  el año 2015 es un año crucial para la humanidad.  Este año tendrán lugar dos cumbres claves para nuestro planeta. Mañana, en la sede de la ONU en Nueva York, empieza una Cumbre sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible donde se sentarán las bases para los próximos 15 años en materia de lucha contra la pobreza, las desigualdades y el deterioro medioambiental. En diciembre tendrá lugar la Convención sobre Cambio Climático en París (COP 21).

Hoy, en más de 100 ciudades de todo el mundo, miles de personas, activistas, colectivos y organizaciones nos hemos unido para recordar a las y a los líderes políticos qué es lo que queremos para nuestro futuro.

Desde la Alianza Española contra la Pobreza y las Plataformas de Pobreza Cero pedimos

  • Prediquen con el ejemplo: Es necesario que tengamos un plan, desarrollado con la participación activa de la ciudadanía. Todos los grupos sociales y económicos han de tomarse en cuenta. Las y los representantes políticos, las organizaciones sociales y de derechos humanos, y demás grupos de interés, han de estar involucrados en la planificación, el monitoreo y el seguimiento de los avances en el cumplimiento de los objetivos. Controlemos e informemos del progreso de los Objetivos de Desarrollo. El Parlamento, la sociedad civil, y otros mecanismos existentes de derechos humanos deberían ser el eje central para el proceso.
  • Financiación para el futuro: Asegurémonos de que hay suficiente flujo financiero disponible para cumplir con los objetivos a tiempo.. Con un esquema de financiación del desarrollo donde la financiación pública tenga el protagonismo, y se cumplan los compromisos en materia de AOD, además del resto de objetivos. Lo público debe seguir siendo el ámbito de actuación privilegiado para abordar los tres grandes desafíos de la nueva agenda de desarrollo (pobreza, desigualdad e insostenibilidad).
  • Coherencia de Políticas para el Desarrollo (CPD) . La universalidad de los derechos humanos y el hecho de que la nueva agenda esté basada en este principio implica que los compromisos han de aplicarse en países ricos y empobrecidos por igual. Esto implica, desde un punto de vista de la interdependencia de los derechos, que es necesario un marco de políticas coherentes en todos sus ámbitos (regulación financiera, comercial, AOD, deuda, política ambiental, etc.). Asimismo, conlleva un mayor esfuerzo y lucha contundente contra el flujo ilícito de capitales y los paraísos fiscales. Los sistemas fiscales son una de las herramientas más poderosas para afrontar las desigualdades dentro de cada país.

La historia nos ha demostrado que si suficientes personas se juntan para lograr algo se pueden conseguir cosas increíbles.

¿Nos acompañas?

Pide a las y a los líderes políticos un compromiso ambicioso contra la desigualdad, la pobreza y el cambio climático en la cumbre de Nueva York.

 


La Plataforma de ONGD de Cuenca recuerda el INCUMPLIMIENTO de los Objetivos del Milenio

La Plataforma de ONGD de Cuenca, formada por 11 entidades sociales de la provincia, lleva desde 2005 advirtiendo de la falta de compromiso real por parte de las instituciones en el cumplimiento de los Objetivos del Milenio.

Cuenca, 24 de septiembre de 2015. Mañana da comienzo la 70ª Asamblea General de Naciones Unidas y la cita será determinante para el futuro del planeta, puesto que en ella se dará el pistoletazo de salida de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Unos objetivos que marcarán la actuación global en la lucha contra la pobreza, la desigualdad y a favor de la sostenibilidad del planeta en los próximos 15 años.

Sin embargo, la Plataforma de ONGD de Cuenca recuerda que, antes de iniciar este nuevo recorrido en la erradicación de la pobreza, la comunidad internacional debería reconocer el “incumpliento” de la “Declaración del Milenio” que firmaron en el año 2000 nada menos que 189 países.

Y a pesar de que portavoces de los organismos internacionales hacen valer las cifras medias de algún indicador para dibujar un panorama alentador y transmitir la idea de que la Declaración del Milenio se ha cumplido en cierta medida, muchas voces, entre ellas la Plataforma, nos sumamos para explicar que las transformaciones observadas durante estos quince años no van, precisamente, en la línea ni en el sentido que tiene cualquier agenda de desarrollo internacional.

Al contrario, se ha agravado la amenaza ambiental y climática sobre nuestro ecosistema y la desigualad global se ha disparado hasta niveles desconocidos antes en la historia de la humanidad. Además, los factores de exclusión de gran parte de la población se han extendido más allá de las fronteras delimitadas por el mundo empobrecido alcanzando a cada vez mayores proporciones de población en el considerado “mundo desarrollado”, de lo que nuestro país es un ejemplo más.

Por ello, la Plataforma exige que antes de pasar a la nueva agenda internacional de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, los gobiernos se comprometan con acuerdos firmes que no sean meras declaraciones de intenciones como ha sucedido con la finalizada Declaración del Milenio.


Gobernantes insolidarios, ciudadanía solidaria

Seguidores del Borussia Dortmund despliegan una pancarta de apoyo a personas refugiadas

Europa no está actuando a la altura de la barbaridad que lleva años viviendo en sus costas y en sus fronteras. ¿Qué más queremos ver para reaccionar? ¿Ver los muertos que llegan a nuestras orillas como ocurrió hace unos días con Aylan Kurdi el niño de 3 años que apareció sin vida en las playas turcas?

La respuesta política, ante tanto drama es ¿auxiliar a quienes lo necesitan? Al contrario. Es cerrar más aún las fronteras haciendo crecer el número y la altura de las vallas y reforzando el papel de policía  del Frontex. Y no sólo eso. Nuestros gobernantes se dedican a acompañar estas medidas con mantras migratorios falsos que aluden al efecto llamada.  Y la cosa ha seguido de mal en peor en un año en el que  hemos sufrido la mayor crisis de desplazados forzosos desde la Segunda Guerra Mundial debido a conflictos armados como el de Siria o Somalia, violencia y violaciones de derechos humanos en muchos países de África. Racaneando, por ejemplo,  el número de refugiados que España debe acoger ante tamaña crisis migratoria (1.300 frente a los 4.288 personas que pedía Bruselas).O aplicando una Convención de Dublín, que gestiona el asilo en Europa y que pide a gritos una revisión.

Fuera de las fronteras, las cosas están aún peor, aunque no las veamos. Alianza por la Solidaridad, como organización que trabaja apoyando a las personas en su ruta migratoria por África, viene observando que estas políticas de hostigamiento y persecución a los migrantes no sólo se dan en Europa sino que se han incrementado  en los países que son nuestra frontera exterior, como Marruecos, Argelia, Senegal o Mauritania. Y lo que es más miserable, la ayuda al desarrollo para estos países se vincula al control migratorio que deben hacer los estados para retener a los migrantes y que no lleguen a Europa.

El poder de la gente

Felizmente, la ciudadanía vuelve a estar por delante de la política. Los ciudadanos y ciudadanas organizados han creado movimientos de solidaridad admirables que están provocando, por ejemplo, que la  UE proponga aumentar el número de refugiados que acoge y triplicar su inicial previsión.  

La ciudadanía alemana ha creado una campaña denominada ‘Refugees Welcome’ (‘Refugiados Bienvenidos’), que ofrece alojamiento a aquellas personas que huyen de sus países en dificultades. La plataforma ha  permitido que miles de personas ofrezcan sus hogares a las personas que son perseguidos en sus países.

El ejecutivo islandés había anunciado su plan de acoger a 50 refugiados del conflicto sirio. 10.000 personas ya se han ofrecido a acoger o ayudar a refugiados sirios en una página de Facebook y el gobierno ha anunciado que se replanteará esta cifra.

En España también. Hace unos días ciudades como Barcelona, Madrid o A Coruña han querido sumarse a las ciudades-refugio y ayer el Ayuntamiento de Madrid confirmó que destinará 10 millones de euros a apoyar a estos refugiados. Diversos colectivos de apoya a los migrantes  están pidiendo que Sevilla también se  una a esta red. Valencia está negociando con los bancos viviendas para los que huyen de la guerra.

Las fotos del niño Aylan se olvidarán en unos días, pero ¿habrá, conseguido aumentar la voluntad política para cambiar las cosas?

El apoyo a los refugiados no es un buen gesto de los gobiernos ni, sólo, una decisión ética ante el sufrimiento ajeno. Es una obligación legal reconocida en los acuerdos internacionales. No es un capricho, sino un deber.

Incurre en un delito de omisión del deber de socorro la persona que no ayuda a otra que se encuentra desamparada y en peligro manifiesto y grave, cuando pudiera hacerlo sin ningún riesgo ni para sí mismo ni para terceros. La infracción se castiga con la pena de multa de 3 a 12 meses.

Refugees, welcome. Eso os gritamos desde muchos lugares. No queremos seguir avergonzándonos de nuestros políticos.

Si quieres debatir sobre estos temas utiliza la etiqueta #4SEuropaResponsable

Arantxa Freire es miembro del Cluster de Migraciones en Alianza por la Solidaridad