Archivo mensual: agosto 2016

Top manta: paremos la espiral

 

  • Francesc Mateu (@frmat), vicepresidente de la Coordinadora de ONGD.

Hace un año murió Mor Sylla en Salou durante un operativo de la Policia en su casa. La crisis le hizo “mantero” pero era economista, tenía cincuenta años, era un referente para sus compañeros, a los que ayudaba, y dejó una hija de dos años. Desde entonces los “manteros” han sido el punto de mira de los medios, del Ayuntamiento de Barcelona, de los cuerpos de seguridad y de los comerciantes.

¿Son uno de los principales problemas de Barcelona? Un análisis mínimamente reposado y serio nos hace darnos cuenta de que no. Ni es así, ni puede serlo, por varias razones.

 

En primer lugar, el volumen de ventas del top manta es irrisorio en relación a la actividad comercial de Barcelona. La consulta de cualquier publicación o índice económico hace ridícula cualquier comparación y, en particular, en relación a los ingresos por turismo: somos la segunda ciudad del mundo en volumen de gasto turístico por residente, y la sexta en ingresos totales, con 12.391 millones de euros. El supuesto perjuicio económico que causan los manteros es muy reducido y afecta sobre todo a algunos autónomos y pequeños comercios de zonas concretas donde se colocan. Y sin embargo, hay asociaciones de comerciantes que los han convertido en el enemigo, cuando no lo son realmente aunque como sociedad parece que hemos aceptado que los manteros son una amenaza económica.

 

Tampoco se sostienen los argumentos de su fraude fiscal. Primero que sin papeles no se pueden pagar impuestos directos. Y segundo que los volúmenes de impuestos que no pagan son también ridículos cuando se comparan a la elusión y evasión fiscal de las grandes empresas. Todo el mundo ya es consciente que la elusión y evasión fiscal de las grandes marcas y compañías es un hecho y tiene unos volúmenes desorbitados, pero con ello no se llenan portadas cada día. Como sociedad parece que hemos asumido que contra estas empresas y estas grandes marcas no podemos hacer nada.

 

Si nos fijamos en el problema de orden público este también es muy limitado, el de imagen discutible y la única respuesta clara es la judicial y la policial, amparada por la ley mordaza que nos hemos tenido que tragar. El excesivo despliegue policial y el desacierto de algunos agentes con un trato inhumano en algunos casos hace que muchas intervenciones resulten completamente desproporcionadas por el tipo de delito del que se trata. La misma acusación de “organización criminal” por parte de los policía en la última operación hace unos días, con motivos que no se aguantan por ningún lado, dispara todas las alertas sobre qué hay realmente detrás de esta persecución y criminalización de los manteros. Todo el mundo está de acuerdo en que hay un problema de pobreza y vulnerabilidad detrás, pero de la misma manera que los ignoramos cuando los vemos correr, cuando entran o salen con nosotros en el vagón del metro, o cuando les han metido en la cárcel o en CIE, como sociedad, parece que hemos aceptado también que no podemos hacer nada por ellos.

Manteros

Se han dedicado muchas horas y páginas de periódico a hablar de los manteros, nacionalidades, productos que venden … detalles absurdos. Al mismo tiempo, se ha informado poco y mal sobre las causas multidimensionales del fenómeno, y esto no ayuda a hacerse una idea ni de su dimensión real, ni de cómo abordarlo. Como se ha convertido en un tema de trifulca partidista, se repiten las declaraciones incendiarias sin que nadie aporte argumentos o propuestas diferentes o alternativas. Y sin que se escuchen o se discutan las propuestas de los propios manteros. Todo el mundo sabe que los productos que venden en la calle no los importan ellos, ni los traen ellos de contrabando, sino que los compran en tiendas de la propia ciudad o del área metropolitana de Barcelona. Todo el mundo sabe que el producto llega tranquilamente al puerto de Barcelona y que los verdaderos responsables del comercio masivo de falsificaciones son empresas muy opacas y como sociedad parecería que hemos asumido que contra estas no se puede hacer nada.

 

Como sociedad tenemos un problema. Castigamos al pobre que tenemos delante porque es lo más fácil, y no queremos ver, entender y enfrentar las amenazas más grandes y serias. Ser una capital mundial y un gran destino turístico supone algunas contrapartidas negativas y la menor de ellas es el “top manta”. Con los hoteles, los buses turísticos y las guías con banderitas llegan también los apartamentos turísticos ilegales, las franquicias que terminan con el pequeño comercio, el aumento del precio de los alquileres y del consumo de alcohol -con todo lo que conlleva-, el riesgo de convertirnos en objetivo terrorista. … y el top manta. Lo vemos en todas las capitales globales. Y lo estamos viendo en Barcelona. Hay que asumir que el top manta ha venido para quedarse. En la forma que conocemos, o en alguna otra. Y tal vez ya es hora de que en vez de seguir escalando el conflicto se sienten todos los implicados y responsables políticos y económicos y hablen, porque el problema no es de este Ayuntamiento y de su equipo de gobierno: lo era de los pasados y lo será de todos los que vendrán. Al igual que las contradicciones, porque ciertamente no podemos presumir de ciudad solidaria y acogedora si no miramos a la cara a los manteros.

 

Utilizar los manteros para la disputa partidista, el eslabón más débil, para lanzarse dardos unos contra otros, no resuelve nada y genera problemas añadidos a gente que ya bastante difícil lo tiene. Ahora la oposición hace la batalla a los que gobiernan y cuando les toque a otros, escucharán del otro bando los mismos argumentos que usan ellos. Sólo hay que acercarse a ellos para empatizar con ellos y no entender como tanta gente -individualmente tan sensata- está permitiendo que jóvenes pobres vayan a prisión por vender cuatro cosas en la calle. Es absurdo e injusto. Profundamente injusto.

 

Como ciudad y como sociedad hay que reaccionar. Barcelona es demasiado importante. Todos somos Barcelona al salir de Cataluña o de España, y a todos nos gusta que la reconozcan como una ciudad abierta, viva, divertida y solidaria.

 

Como sociedad no podemos aceptar según qué, aunque parezca el pensamiento imperante, y debemos exigir una solución al tema de los manteros y colaborar en la medida de lo posible.

 

Si los partidos dejan de utilizarlos para desgastarse mutuamente, si los cuerpos de seguridad dejan de utilizarlos para castigar a los políticos, si los grandes empresarios del comercio dejan de utilizarlos contra un gobierno que no les gusta, si los pequeños comerciantes se dan cuenta que su problema es el gran comercio y no los manteros, si todos juegan limpio darán cuenta de que hay que detener esta espiral. Hay mucha gente dispuesta a mediar, facilitar y colaborar en la búsqueda de soluciones. No será fácil ni rápido, pero cosas más difíciles hemos hecho. Y lo queremos hacer.

 

 


Pobreza Cero: otoño de acción

Nosotras, las organizaciones de la sociedad civil, sindicales, campesinas y activistas de base queremos un planeta libre de pobreza y de desigualdades.

A ambos lados del Atlántico, hemos visto en las últimas décadas una transferencia masiva de poder desde el sector público a los intereses privados, un impulso a la liberalización económica y financiera, una creciente desigualdad, pobreza y destrucción del medio ambiente producto de políticas centradas en los intereses de una minoría que acapara la riqueza y el poder.

Además de ello, vemos cómo se siguen ignorando las propuestas que ciudadanía elaboramos, y cómo se negocia a nuestras espaldas cuestiones que podrían hipotecar nuestro futuro y el del planeta.

Por ello, nos oponemos al TTIP, CETA, TPP y TiSA. Estas propuestas de tratados comerciales siniestros amenazan nuestra democracia, los servicios públicos, las normas sociales y ambientales, y ponen en peligro la agricultura de calidad y a pequeña escala, las normas alimentarias y farmacéuticas, la indispensable transición energética, así como nuestro derecho y capacidad para mejorar la sociedad. Las beneficiarias de estos acuerdos son las grandes multinacionales que presionan por obtener beneficios a costa de nuestros derechos.

El TTIP, el CETA, el TPP y el TiSA son intentos de profundizar y hacer irreversibles estos procesos de desposesión. Nuestra lucha para impedir estos acuerdos secretos se une, por tanto, a la de los movimientos sociales contra la austeridad, a la lucha por el clima y por la justicia social.

Las soluciones que se planteen en un marco de un nuevo gobierno, un nuevo escenario internacional de desarrollo, y la consecución de las obligaciones internacionales han de estar basadas en los derechos humanos.

¡Que no se quede nadie atrás! ¡Exigimos soluciones basadas en derechos! ¡No al TTIP, CETA, TPP y TiSA! ¡No a la toma del poder por las multinacionales!

Luchamos por la igualdad, los derechos sociales y laborales, la justicia climática y la democracia real.

La  semana de acción en el Estado español tendrá lugar del 10 al 21 de octubre. Se informará de las actividades a través de la web http://www.pobrezacero.org, y los canales de Facebook: https://www.facebook.com/pobrezacero y Twitter: @pobrezacero.

 

Únete a nosotras y a nosotros.


“Pokémon Go” o cómo se divierte la primera generación capaz de acabar con la pobreza

PicachuCCPokémon Go es sin duda el fenómeno global del verano. Jóvenes y no tan jóvenes atrapan  estas pequeñas criaturas por todo el planeta. Un crimen de violencia gratuita tiene como víctima a un chaval de 20 años embelesado en el juego por las calles de San Francisco. El gremio de los conductores de mototaxi de Iquitos (Perú) hace su agosto ofreciendo transporte a los turistas en su peculiar safari. En Bélgica ya se multa a quien ande distraído por ir cazando Pokemones. Todo esto en apenas un mes. Y una no puede evitar que los ojos y la boca se le abran como platos y, con esa cara de boba, pensar: “con la que está cayendo…”.

Fui adolescente en los 90, cuando el primer juego y todos sus derivados se popularizaron,  y madre en 2007, así que  conozco bien a esos bichitos. De natural friqui, no seré yo quien culpe a Pikachu de todos los males del planeta, o  condene la esencia lúdica del ser humano y su necesidad de fantasía. Es más, reivindico el juego y la fantasía como poderosas herramientas de cambio.

IMG_2454Sin embargo, a pesar de ello, o precisamente por ello, quiero, tomar Pokémon Go como excusa para hacernos tres preguntas:

Una: ¿qué globaliza la globalización?

Dos: ¿somos realmente ciudadanos y ciudadanas globales?

Y tres: ¿Cómo influye el actual modelo de globalización en los focos de atención ?

Globalizamos el consumo

La globalización es un hecho, como también lo es que no todo se ha globalizado al mismo ritmo o con la misma intensidad. Se globaliza la producción de bienes y servicios, la economía financiera, el comercio, el consumo, la seguridad militar. No se globalizan en la misma medida la política, la gobernanza de los bienes y recursos naturales, la participación ciudadana en la toma de decisiones globales, o las condiciones de posibilidad para que millones de personas, pretendidamente iguales en dignidad y derechos, encuentren refugio frente a la barbarie, o sustento para sus familias, en patrias distintas.

Consumidores y consumidoras, que no ciudadanía global

Esto nos convierte en consumidores y consumidoras globales, pero estamos muy lejos de contar con una ciudadanía global articulada realmente capaz de promover y de exigir la erradicación de la pobreza y las soluciones a la crisis ecológica.

Tal vez no sea la híper globalización económica el único obstáculo para una globalización ética, política y ciudadana, pero sin duda juega un papel clave como veremos más adelante. Algunos estudios de opinión, como el realizado por Fondapol, señalan que la juventud del S.XXI tiene una mayor conciencia de pertenecer a una comunidad global, y atribuye este efecto, en parte, a la globalización del consumo como promotor de una cultura juvenil global. Ciertamente, un gran número de jóvenes, al menos quienes dispongan de un Smartphone, podrían compartir este verano su interés por Pokémon Go y eso les ayudaría a identificarse como semejantes pero, ¿nos convierte esto en ciudadanos y ciudadanas del mundo?

¿Recreo o maniobra de distracción al adversario?

El juego triunfa y triunfará siempre en la especie humana. El primer estudio académico sobre el papel del juego en la cultura , Homo Ludens, data  de 1938,  pero no hay necesidad de leerlo, para saber, desde nuestra propia experiencia, lo que significa el juego: jugando fluimos, conectamos con el aquí y el ahora. El juego ha cumplido en todas las culturas una función de socialización, de cohesión, de aprendizaje y de transmisión de valores.

Jugando nos divertimos. Diversión significa “recreo”, “pasatiempo”, “solaz”. Sin embargo, en lenguaje militar, diversión significa maniobra para distraer la atención del enemigo.

Picachu nunca será lo mismo que leer El Principito o acampar junto al río.

Vivimos en una sociedad divertida. Pero no en una sociedad que se recree, disfrute del tiempo lento, o se solace. Vivimos en una sociedad que distrae constantemente nuestra atención guiándola, a través de miles de estímulos, hacia el consumo como medio para satisfacer necesidades creadas artificialmente sobre la base de necesidades reales más profundas.

Y en esta sociedad  es demasiado fácil consumir “entretenimiento divertido” lo cual, aunque suene redundante, no lo es. Me refiero a un entretenimiento poco fecundo que no contribuye al crecimiento personal, no favorece el encuentro con las demás personas y con la naturaleza, no plantea preguntas existenciales, no nos enseña sobre nuestra historia, cumpliendo así la función esencial de lo lúdico en las culturas.

Consumo y entretenimiento divertido distraen nuestra atención durante demasiado tiempo, dejando pocos espacios para cultivar aquello que nos hace  verdaderamente humanos. Y este sí es un gran obstáculo ante la ya de por si ímproba y loca tarea de articular una ciudadanía global capaz de erradicar la pobreza, frenar la crisis ecológica, y construir un sólido consenso vinculante para supeditar toda práctica  a los derechos humanos.

David solo tenía una piedra

No pretendo, en lo que resta de post,  reflexionar sobre qué podemos hacer ante esta realidad, pero tampoco es cosa de quedarnos con cara boba ante el gigante. Solo apuntar que tal vez podamos ofrecer alternativas que satisfagan las necesidades reales de socialización, recreo, aprendizaje y sentido de las generaciones más jóvenes.

Actualmente se habla de gamificación  como el proceso de incorporación de los componentes del juego en entornos no lúdicos para aumentar la motivación, la implicación de las personas en la tarea y la resolución de problemas. Y una gran industria tecnológica encuentra  nuevos ámbitos de desarrollo.

Pero esto no es nuevo. La educación, sobre todo  la educación no formal, siempre ha empleado el juego para promover el aprendizaje de valores, para estimular la capacidad crítica, el crecimiento personal y la búsqueda de un sentido vital. ¡Y todo ello sin tecnología! Afortunadamente, y por ahora, la imaginación infantil es más poderosa.

Tenemos que potenciar la participación en movimientos asociativos infantiles y juveniles con programas de este tipo, a la vez que intensificar la Educación para la Ciudadanía Global en los mismos. A veces una sola piedra basta.

Irene Ortega Guerrero, Coordinadora de ONGD-España