La coherencia o hacer el indio con la cooperación

Miquel Carrillo, Presidente de la Federación española de Ingeniería Sin Fronteras.

A la coherencia de políticas puede pasarle lo mismo que al resto de conceptos de la terminología que usamos (y de la que abusamos) en el mundillo de la cooperación. Ya saben, ese conjunto de palabrotas que hay que decir para estar en el mainstreaming y que todo el mundo establezca sinergias contigo, en un marco conceptual de consenso, con apropiación, empoderamiento, sostenibilidad, una rodajita de limón y mucho hielo en el vaso, o algo así. Y sobre todo para que te aprueben proyectos en la convocatoria de turno, que es de lo que se trata, al fin y al cabo.

Desde luego, el primer problema es definir de qué hablamos cuando discutimos sobre coherencia de políticas: ¿nos quedamos con la porción transparente (por su grosor, no se hagan ilusiones) de la cooperación o aspiramos a considerar todo el pastel?

Viendo las prácticas fiscales de algún ex ministro, diríase que sí, que si hablamos sólo de ayuda oficial al desarrollo, la coherencia era esto, la teníamos delante y no lo sabíamos. Que uno de los instrumentos estrella de nuestra escuálida cooperación, el FONPRODE, sea denunciado por el Tribunal de Cuentas por la utilización de paraísos fiscales para su funcionamiento, dice mucho al respecto. Sin entrar tanto en el detalle de los estados contables de nuestros aspirantes a dirigir el Banco Mundial, la sensación general es que los esfuerzos y la orientación en política exterior están más por construir una sólida Marca España, comercialmente hablando, que por pedir explicaciones sobre las implicaciones que tiene nuestra economía con la eventual supervivencia de este mundo y de las personas que habitamos en él. La AOD española es coherente, vamos, pero no con lo que ONG y movimientos sociales quisiéramos.

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Si abrimos el foco, el panorama ya es esperpéntico, sobre todo por la insistencia en tomar a la ciudadanía por estúpida. Un ejemplo: ¿en qué contribuye un gran acuerdo comercial con los Estados Unidos, como el TTIP, a la sostenibilidad? Por supuesto, mucho, pero con un signo menos delante. Fomentar el trasiego de arenas bituminosas y más combustibles fósiles o de alimentos producidos a miles de kilómetros de su punto final de consumo, no parece que esté orientado a reducir las emisiones de CO2 y atajar el cambio climático. Uno se imagina que existe alguien revisándose las estrategias políticas para que se alineen (no se me había olvidado el argot, descuiden) y tengan sentido, antes de convertirse en leyes y aparecer en el BOE. Y sí, lo hay, pero tiene un despacho en alguna lujosa sede del oligopolio energético, y se encarga de que la coherencia viva en su barrio. O si no vean el impuesto al sol que nos han colocado, por encima de todas las denuncias de inversores internacionales ante el CIADI. Pero, ojo, hemos firmado el Acuerdo de París, somos un país serio. Un país líder en exportación de armas que va a poner todo de su parte para conseguir la paz en Siria, el mundo y hasta Andrómeda, acoger a los refugiados y lo que haga falta, según nos contó el Jefe de Todos los Ejércitos el otro día en la ONU.

Cuando alguien se pone a echar cuentas sobre cómo estamos realmente (para algo tenían que servir los indicadores, sí), en España sólo aprobamos el de Igualdad de Género. De 36 países de la OCDE, nos estamos jugando el play-off de descenso de los ODS en el puesto 24. Eso con 57 mujeres asesinadas al año y una violación cada ocho horas, no quiero ni pensar cómo estarán los países que suspendan en esa materia también.

La coherencia no es sólo una cosa del Estado, qué va, y a veces las situaciones se trasladan, cambiando la escala. Después de leerse el manual de los ODS, algunos ayuntamientos se han puesto el reto de impulsar la coherencia de políticas desde sus concejalías de solidaridad, una mirada que afortunadamente quiere superar la tradicional cooperación municipal de brigadistas de verano. Un momento: ¿pero esto no iba de ayudar a los pobres? Un proyectito con la ONG de siempre y listo, que no molesten más, ¿no? ¿Qué tiene que ver la compra pública responsable con el Congo? No entiendo por qué tenemos que consumir productos de proximidad, la verdad. ¿Cambiarnos de banco en el ayuntamiento sólo porque invierten en industrias armamentísticas? Esto de la coherencia es muy cansado, querido alcalde.

La pregunta es si desde algo tan pequeño como la cooperación tenemos capacidad de generar cambios tan profundos, aunque sea comenzando por el más pequeño de los municipios. La otra pregunta, con algo de perspectiva y honestidad es si en realidad no sabíamos ya que si en esa mirada de conjunto, estábamos perdiendo el tiempo, a salvo en nuestra zona de confort, hablando el idioma de nuestros financiadores. Y la tercera es si no será por eso que nos habíamos quedado tan solos en las manifestaciones, porque nuestro negociado ni lo entendía ni le interesaba a nadie.

Reclamar la coherencia de políticas es, sobre todo, salir a campo abierto, sin tapujos ni parapetos ni miedo a caer (figuradamente) con la primera flecha, como en las películas de vaqueros. Ya es hora de ser muchos indios y de que ganemos algo en esta vida, además de palmaditas en la espalda.


Como todos los años por estas fechas, saldremos a las calles para reclamar un sistema que no genere pobreza y desigualdad.En esta ocasión, lo haremos  de la mano de   organizaciones de la sociedad civil, sindicales, campesinas y activistas de base que se oponen a los tratados comerciales que se imponen en todo el mundo. Del 10 al 21 de octubre unámonos a las marchas y a las manifestaciones masivas, y organicemos acciones locales por todo el Estado y por toda Europa. ¡Que no se quede nadie atrás! ¡Exigimos soluciones basadas en derechos! Busca tu cita aquí: Semana contra la Pobreza.


Agenda 2030 contra la pobreza: un año de luces y sombras

Artículo de Marco Gordillo publicado en ElDiario.es

Los cumpleaños se celebran… o no. Hace un año, 192 Estados daban el pistoletazo de salida de la conocida como Agenda 2030 – con sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. Entonces se comprometieron a cumplir con una serie de objetivos que garantizarían que en 15 años el mundo en el que vivimos sería mejor para todas las personas que lo habitamos. El acuerdo al que se llegó fue un importante paso; principalmente porque -bajo el principio de universalidad- responsabiliza a todos y cada uno de los países; y porque -gracias al principio de integralidad-, sitúa a la lucha contra la pobreza y la desigualdad, y al respeto por el medio ambiente como caras de una misma moneda. Hasta aquí, los motivos para la celebración.

Hoy, 12 meses después de la firma de la Agenda, el Overseas Development Institute (ODI) nos dice que si proyectáramos hasta 2030 lo que las políticas existentes darían de sí, no alcanzaríamos mucho. Cinco de los objetivos -entre ellos los avances contra la desigualdad, la lucha contra el cambio climático o la reducción de suburbios en las ciudades- serían inalcanzables. Nueve de ellos, se conseguirían de manera parcial: acceso universal a la energía y saneamiento o acabar con el hambre, entre otros. Y sólo tres podrían tener un cierto grado de éxito -acabar con la extrema pobreza o reducir la deforestación a la mitad. Honestamente, no estamos para tirar cohetes.

Las sombras de la Agenda van apareciendo aquí y allá. Algunas con la lentitud de su puesta en marcha y con el riesgo de que el acuerdo se convierta en una especie de cajón de sastre del que salen trajes a medida adaptados a los intereses de cada cual sin que se consiga el cambio deseado.

Lo cierto es que, entre luces y sombras, hay un faro que debería guiar todos los avances que se vayan dando en la construcción de esta Agenda 2030: nadie debe quedar atrás. Este concepto –leitmotiv de la primera revisión de la Agenda en el Foro de Alto Nivel de Nueva York del pasado julio– lleva a sus espaldas un contenido político trascendental. Significa que las personas más vulnerables –independientemente de su procedencia, género, etnia, edad u opción sexual– deberían mejorar sus vidas gracias a políticas públicas que así lo garanticen. Y esto pasa, necesariamente, por su incorporación en las estrategias de desarrollo sostenible de cada país; pasa por contar con información sobre su situación; exige el fortalecimiento de políticas sociales –educación, sanidad o  cooperación–; y, en última instancia, requiere que las políticas –comerciales, económicas, migratorias, medioambientales…– sean coherentes entre sí y contribuyan al buen desarrollo del planeta y sus pueblos.

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Más ruido que nueces

Como suele ser habitual en estos acuerdos internacionales, hasta ahora los avances tienden a la lentitud o incluso al estancamiento. En el caso de España, el paso parece de tortuga. En el recientemente presentado Índice sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible, España ocupa el puesto número 30 por debajo de países como la República Checa o Eslovenia.

Está claro que ya no podemos perder más tiempo. Debemos acelerar la acción política en varios frentes. Los retos son múltiples y diversos, y eso exige estrategias transversales que empapen todas las políticas. ¿Por dónde empezar? España debe elaborar un Plan de Desarrollo Sostenible en el que se defina qué leyes deben adecuarse, qué gobernabilidad se necesita construir, qué indicadores y sistemas de rendición de cuentas se van a aplicar, qué recursos van a destinarse y cómo se va a informar a la sociedad de todo el proceso. Todo esto implica no solo a la política de cooperación, sino también a la política económica, ambiental, educativa, comercial o energética. Y no solo al gobierno central, sino también a las autonomías y las grandes ciudades. La coherencia política es esencial para alcanzar los objetivos; de forma que lo que se avance por un lado en términos de desarrollo sostenible no se socave por otro.

Si no la podemos bailar no será nuestra Agenda

Más allá de las decisiones políticas tomadas (o no) hasta la fecha, el cumpleaños que ahora celebramos nos invita a bailar con otras. La ciudadanía debe apropiarse de la propuesta. Y para ello, debemos salir de nuestros espacios tradicionales y tender puentes que nos permitan ir mucho más allá de nuestros propios espacios. Solo así podremos impulsar cambios realmente transformadores.

Como organizaciones sociales, ya hemos comenzado el baile. Hemos iniciado un proceso llamado Futuro en Común en el que, de la mano de organizaciones feministas y medioambientales, con sindicatos, organizaciones de base, universidades y centros de estudios, afrontamos los enormes retos que la Agenda nos pone por delante. Nuestro objetivo común es asumir responsabilidades colectivas y exigir que los políticos hagan los deberes a los que se comprometieron hace un año. Tenemos certeza de que este trabajo colectivo será un importante valor añadido para impulsar leyes, pactos y reformas que garanticen que el proceso camina por la senda adecuada.

Nuestra generación y la que le sigue deberán construir la Agenda 2030. La implicación de las personas más jóvenes será esencial que la construcción sea robusta. El planeta y sus gentes se juegan mucho en este camino. La piñata que construyamos para fiesta de los 15 años de la Agenda dependerá fundamentalmente de la implicación colectiva y política que consigamos. Esperemos que entonces podamos tirar confeti y serpentinas.

 


Anticonceptivos: mejorando vidas y sociedades

Grupo de Género de la Coordinadora de ONGD y Federación de Planificación Familiar

El acceso a la anticoncepción es transformador no solo para las mujeres, sino también para las comunidades. Se vincula a una mayor igualdad de género, un mayor nivel educativo e incluso a un mejor desarrollo económico. Cada dólar invertido en salud sexual y reproductiva y en satisfacer las necesidades de planificación familiar puede suponer un ahorro de 120 dólares en otras áreas del desarrollo.

Cuando las mujeres y las parejas tienen acceso a la planificación familiar -sobre todo a una gran variedad de métodos anticonceptivos modernos-, su capacidad para prevenir los embarazos no planificados y espaciar los deseados es mayor. Las medidas de planificación familiar reducen significativamente el riesgo de muerte durante el parto o los problemas de salud a largo plazo. También aumentan las probabilidades de supervivencia del recién nacido y mejoran su estado de salud.

Veamos algunos datos. Se estima que cada año 20 millones de mujeres recurren a abortos inseguros para poner fin a embarazos no planificados. Esto hace que alrededor de 22.000 mujeres mueran anualmente.

20.000 niñas menores de 18 años dan a luz cada día. El embarazo temprano y no planificado pone la salud de las adolescentes en situación de riesgo y es una de las principales causas de la deserción escolar. El acceso a los anticonceptivos contribuye a que las niñas completen su educación y mejoren su potencial para tener ingresos a lo largo de sus vidas.

La situación de las mujeres adolescentes, en este sentido, han sufrido algunos cambios en los últimos años. Según datos del Gobierno Federal de Estados Unidos, de 2007 a 2013, la tasa de nacimientos en madres adolescentes de 15 a 19 años se redujo en un 36%. La tasa de embarazos en adolescentes de 25 a 19 años disminuyó un 25%, del año 2007 al 2011. Sin embargo, esta reducción en nacimientos y embarazos de madres adolescentes no se debió  a que se abstuvieran de tener actividad sexual. De acuerdo con el estudio publicado en el Journal de Salud Adolescente por el Guttmacher Institute y la Universidad de Columbia, la intensidad de la actividad sexual de las adolescentes durante ese periodo no varió. Esos datos tampoco se relacionan con una mayor prevalencia de abortos; de hecho, el aborto ha venido disminuyendo entre todos los grupos y particularmente entre adolescentes. Las investigaciones demuestran que los cambios se han debido a la “mejora en el uso de anticonceptivos” durante el periodo de estudio.

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Escasez de fondos públicos

En la última década, la proporción de ayuda financiera para la salud que se destina a los programas de planificación familiar ha disminuido en prácticamente todos los países receptores. Después de tantos avances, existe hoy un riesgo significativo de que se pierdan los logros conseguidos si no se revitalizan las inversiones y los compromisos de financiación. Justamente esta semana, los líderes mundiales se reúnen en la Asamblea General de Naciones Unidas para discutir el futuro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Lamentablemente, están ignorando una crisis mundial de la anticoncepción que amenaza con poner en riesgo la salud y el bienestar de miles de mujeres y, con ello, el éxito de los objetivos de desarrollo sostenible.

El problema está en que la disponibilidad de los anticonceptivos depende en gran medida de la financiación de los países donantes. Pero ocurre que la mayoría de  los gobiernos de los países en desarrollo no han hecho inversiones suficientes que permitan salvar la falta de financiación y, por tanto,  satisfacer las necesidades de las mujeres.

El 65% de los países del África subsahariana con mayores necesidades cubre menos del 10% de los anticonceptivos con sus propios fondos. En este escenario, los suministros que proporciona UNFPA suponen  aproximadamente el 40% de los productos donados a países de bajos y medos ingresos.  Hay indicios de que, además, existe un déficit de financiación de alrededor de 273 millones de dólares hasta  2020. Las proyecciones para 2020 indican que, 490 millones de mujeres van a utilizar métodos modernos de anticoncepción en más de 130 países en desarrollo.

Los ODS no pueden alcanzarse sin una inversión sostenida en anticonceptivos; dar a las mujeres los medios para prevenir el embarazo no planificado es fundamental para la salud, la riqueza y el bienestar para la sociedad en su conjunto. Y un fracaso en la satisfacción de las  necesidades anticonceptivas de las mujeres puede hacer fracasar los progresos ya realizados.

Por todas estas razones instamos al Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, para que ponga de relieve la importancia central  de los anticonceptivos en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. (La petición puede ser apoyada a través de este enlace).

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*Cada 26 de septiembre se celebra el Día Mundial de la Anticoncepción, una cita que este 2016 conmemorarán más de 70 países. La jornada es apoyada desde sus inicios por una coalición de  organizaciones no gubernamentales de todo el mundo y por diferentes sociedades científicas y médicas con intereses en la salud sexual y reproductiva.

 

 


A un mes del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza

El 17 de octubre, como todos los años, desde la Alianza contra la Pobreza y las Desigualdades y desde las diferentes plataformas de Pobreza Cero, denunciamos las causas de la pobreza y lanzamos un mensaje claro a nuestros representantes políticas: acabar con las causas de la Pobreza es posible. Es una decisión política.

El día de hoy, con el afán de enfocar las causas que originan pobreza y desigualdad, nos sumamos a las reivindicaciones de diferentes colectivos para frenar el avance de acuerdos comerciales como el TTIP, el CETA o el TiSA que se están negociando a espaldas de la ciudadanía.

Así, comenzamos la cuenta atrás para las movilizaciones y acciones que se organizan en todo el Estado, entendiendo que esos acuerdos son una de las principales herramientas causales de las pobrezas, las desigualdades y el inexorable camino hacia el colapso del planeta.

Guarda la fecha

El próximo 15 de octubre, la Alianza contra la Pobreza, la Campaña No al TTIP y las plataformas de Pobreza Cero, convocamos a acciones en todo el Estado. Busca tu acción y participa.

En Madrid:

15 de octubre a las 18h, de Atocha a Cibeles

En Valencia:

15 de octubre, a las 18h en la Pl. Alfons el Magnànim

En Santander:

Manifestación y lectura del manifiesto en la Plaza Porticada.

Más actividades en breve. Actualizaremos la información de las actividades y movilizaciones en las páginas de www.alianzacontralapobreza.org y www.pobrezacero.org

 Únete a las movilizaciones

Organiza tu acción, difunde el manifiesto, cuéntanoslo.

Síguenos en Twitter: @pobrezacero #niPobrezaniDesigualdad

 


Mayoría en desventaja #taxjustice

De niños preguntamos constantemente buscando respuestas sobre lo que no entendemos. Según vamos creciendo dejamos de cuestionarnos un sin fin de “por qués”, y necesitamos salir del entorno conocido para que surja de nuevo un poco de esa curiosidad de niño extraordinariamente preguntón e inquieto.

hombre-gigante-web-foto-postEn España ese gran cambio sobre lo conocido llegó con la crisis. A marchas forzadas, surgió la necesidad de empezar a plantear preguntas sobre temas que, hasta entonces, no habían despertado especial interés. Y  es que el contexto se ha complicado para la gran mayoría.

A pesar del boom mediático del emprendimiento y la innovación, la situación es más que compleja para quien quiera emprender un pequeño negocio como autónomo. También se ha complicado mucho para el sector artístico y cultural, o para la cooperación internacional (recortes del 70% en la partida de ayuda internacional en 2012). Tres paradigmas representativos de un largo listado de ámbitos profesionales que afrontan importantes recortes para superar la crisis. Las buenas oportunidades de empleo parece que pasen a ser oferta casi exclusivas de las grandes empresas del sector privado, o de un limitado numero de plazas del estado.

Preguntémonos por qué

El informe de Oxfam Intermón “Beneficios para quién” analiza en profundidad el papel de las leyes y paraísos fiscales en esta creciente desigualdad. Este documento nos ofrece datos como que “el 86% del total recaudado en 2015 recae sobre las aportaciones de las familias (a través del IRPF y el IVA), mientras las grandes empresas apenas aportan el 4% del total”, o que la economía de los paraísos fiscales crece al doble de velocidad que la economía productiva mundial. Ambas, pistas importantes para darnos cuenta de que hay algún desequilibrio en el sistema fiscal, que deja en desventaja a la mayor parte de la población en favor de la minoría más rica.

Los medios de comunicación, durante el periodo de crisis, nos han dado otras señales sobre lo mismo con titulares como el siguiente: “El patrimonio de las grandes fortunas españolas crece”. Y a pie de calle, la pobreza y desigualdad es lo que aumenta.

¿Cómo no reaccionar ante esto?

Sin embargo, es más común escuchar quejas sobre los inmigrantes, ahora sobre los refugiados. Se escucha decir que no hay recursos para todos, o que nos quitan el trabajo. Y me pregunto, ¿por qué renegamos ante prestar servicios básicos a personas que llegan a nuestro país escapando de terribles circunstancias, como guerras a las que además los paraísos fiscales benefician; y no ponemos el grito en el cielo ante que aquellos que más tienen, puedan seguir ganando más de forma desequilibrada? El desvío de fondos a paraísos fiscales priva a la sociedad de, por ejemplo, más y mejores servicios sociales y sanitarios.

¿Qué nos lleva a excusar estos comportamientos?

Seamos un poco más como los niños. Aunque nuestra inquietud resulte molesta, preguntémonos más “por qué” y “para qué”. Quizás de este modo podamos contribuir a que la agitación que genera la crisis, impulse cambios estructurales positivos.

El próximo 20 de septiembre se inaugura una exposición de arte urbano en espacio CentroCentro Cibeles en la que participo con otros cuatro artistas.  La exposición está organizada por Oxfam Intermón y gira en torno al tema del escaqueo fiscal. Te animo a visitarla http://bit.ly/2bHjxoM

#taxjustice

María Peña Coto – Artista.


Top manta: paremos la espiral

 

  • Francesc Mateu (@frmat), vicepresidente de la Coordinadora de ONGD.

Hace un año murió Mor Sylla en Salou durante un operativo de la Policia en su casa. La crisis le hizo “mantero” pero era economista, tenía cincuenta años, era un referente para sus compañeros, a los que ayudaba, y dejó una hija de dos años. Desde entonces los “manteros” han sido el punto de mira de los medios, del Ayuntamiento de Barcelona, de los cuerpos de seguridad y de los comerciantes.

¿Son uno de los principales problemas de Barcelona? Un análisis mínimamente reposado y serio nos hace darnos cuenta de que no. Ni es así, ni puede serlo, por varias razones.

 

En primer lugar, el volumen de ventas del top manta es irrisorio en relación a la actividad comercial de Barcelona. La consulta de cualquier publicación o índice económico hace ridícula cualquier comparación y, en particular, en relación a los ingresos por turismo: somos la segunda ciudad del mundo en volumen de gasto turístico por residente, y la sexta en ingresos totales, con 12.391 millones de euros. El supuesto perjuicio económico que causan los manteros es muy reducido y afecta sobre todo a algunos autónomos y pequeños comercios de zonas concretas donde se colocan. Y sin embargo, hay asociaciones de comerciantes que los han convertido en el enemigo, cuando no lo son realmente aunque como sociedad parece que hemos aceptado que los manteros son una amenaza económica.

 

Tampoco se sostienen los argumentos de su fraude fiscal. Primero que sin papeles no se pueden pagar impuestos directos. Y segundo que los volúmenes de impuestos que no pagan son también ridículos cuando se comparan a la elusión y evasión fiscal de las grandes empresas. Todo el mundo ya es consciente que la elusión y evasión fiscal de las grandes marcas y compañías es un hecho y tiene unos volúmenes desorbitados, pero con ello no se llenan portadas cada día. Como sociedad parece que hemos asumido que contra estas empresas y estas grandes marcas no podemos hacer nada.

 

Si nos fijamos en el problema de orden público este también es muy limitado, el de imagen discutible y la única respuesta clara es la judicial y la policial, amparada por la ley mordaza que nos hemos tenido que tragar. El excesivo despliegue policial y el desacierto de algunos agentes con un trato inhumano en algunos casos hace que muchas intervenciones resulten completamente desproporcionadas por el tipo de delito del que se trata. La misma acusación de “organización criminal” por parte de los policía en la última operación hace unos días, con motivos que no se aguantan por ningún lado, dispara todas las alertas sobre qué hay realmente detrás de esta persecución y criminalización de los manteros. Todo el mundo está de acuerdo en que hay un problema de pobreza y vulnerabilidad detrás, pero de la misma manera que los ignoramos cuando los vemos correr, cuando entran o salen con nosotros en el vagón del metro, o cuando les han metido en la cárcel o en CIE, como sociedad, parece que hemos aceptado también que no podemos hacer nada por ellos.

Manteros

Se han dedicado muchas horas y páginas de periódico a hablar de los manteros, nacionalidades, productos que venden … detalles absurdos. Al mismo tiempo, se ha informado poco y mal sobre las causas multidimensionales del fenómeno, y esto no ayuda a hacerse una idea ni de su dimensión real, ni de cómo abordarlo. Como se ha convertido en un tema de trifulca partidista, se repiten las declaraciones incendiarias sin que nadie aporte argumentos o propuestas diferentes o alternativas. Y sin que se escuchen o se discutan las propuestas de los propios manteros. Todo el mundo sabe que los productos que venden en la calle no los importan ellos, ni los traen ellos de contrabando, sino que los compran en tiendas de la propia ciudad o del área metropolitana de Barcelona. Todo el mundo sabe que el producto llega tranquilamente al puerto de Barcelona y que los verdaderos responsables del comercio masivo de falsificaciones son empresas muy opacas y como sociedad parecería que hemos asumido que contra estas no se puede hacer nada.

 

Como sociedad tenemos un problema. Castigamos al pobre que tenemos delante porque es lo más fácil, y no queremos ver, entender y enfrentar las amenazas más grandes y serias. Ser una capital mundial y un gran destino turístico supone algunas contrapartidas negativas y la menor de ellas es el “top manta”. Con los hoteles, los buses turísticos y las guías con banderitas llegan también los apartamentos turísticos ilegales, las franquicias que terminan con el pequeño comercio, el aumento del precio de los alquileres y del consumo de alcohol -con todo lo que conlleva-, el riesgo de convertirnos en objetivo terrorista. … y el top manta. Lo vemos en todas las capitales globales. Y lo estamos viendo en Barcelona. Hay que asumir que el top manta ha venido para quedarse. En la forma que conocemos, o en alguna otra. Y tal vez ya es hora de que en vez de seguir escalando el conflicto se sienten todos los implicados y responsables políticos y económicos y hablen, porque el problema no es de este Ayuntamiento y de su equipo de gobierno: lo era de los pasados y lo será de todos los que vendrán. Al igual que las contradicciones, porque ciertamente no podemos presumir de ciudad solidaria y acogedora si no miramos a la cara a los manteros.

 

Utilizar los manteros para la disputa partidista, el eslabón más débil, para lanzarse dardos unos contra otros, no resuelve nada y genera problemas añadidos a gente que ya bastante difícil lo tiene. Ahora la oposición hace la batalla a los que gobiernan y cuando les toque a otros, escucharán del otro bando los mismos argumentos que usan ellos. Sólo hay que acercarse a ellos para empatizar con ellos y no entender como tanta gente -individualmente tan sensata- está permitiendo que jóvenes pobres vayan a prisión por vender cuatro cosas en la calle. Es absurdo e injusto. Profundamente injusto.

 

Como ciudad y como sociedad hay que reaccionar. Barcelona es demasiado importante. Todos somos Barcelona al salir de Cataluña o de España, y a todos nos gusta que la reconozcan como una ciudad abierta, viva, divertida y solidaria.

 

Como sociedad no podemos aceptar según qué, aunque parezca el pensamiento imperante, y debemos exigir una solución al tema de los manteros y colaborar en la medida de lo posible.

 

Si los partidos dejan de utilizarlos para desgastarse mutuamente, si los cuerpos de seguridad dejan de utilizarlos para castigar a los políticos, si los grandes empresarios del comercio dejan de utilizarlos contra un gobierno que no les gusta, si los pequeños comerciantes se dan cuenta que su problema es el gran comercio y no los manteros, si todos juegan limpio darán cuenta de que hay que detener esta espiral. Hay mucha gente dispuesta a mediar, facilitar y colaborar en la búsqueda de soluciones. No será fácil ni rápido, pero cosas más difíciles hemos hecho. Y lo queremos hacer.

 

 


Pobreza Cero: otoño de acción

Nosotras, las organizaciones de la sociedad civil, sindicales, campesinas y activistas de base queremos un planeta libre de pobreza y de desigualdades.

A ambos lados del Atlántico, hemos visto en las últimas décadas una transferencia masiva de poder desde el sector público a los intereses privados, un impulso a la liberalización económica y financiera, una creciente desigualdad, pobreza y destrucción del medio ambiente producto de políticas centradas en los intereses de una minoría que acapara la riqueza y el poder.

Además de ello, vemos cómo se siguen ignorando las propuestas que ciudadanía elaboramos, y cómo se negocia a nuestras espaldas cuestiones que podrían hipotecar nuestro futuro y el del planeta.

Por ello, nos oponemos al TTIP, CETA, TPP y TiSA. Estas propuestas de tratados comerciales siniestros amenazan nuestra democracia, los servicios públicos, las normas sociales y ambientales, y ponen en peligro la agricultura de calidad y a pequeña escala, las normas alimentarias y farmacéuticas, la indispensable transición energética, así como nuestro derecho y capacidad para mejorar la sociedad. Las beneficiarias de estos acuerdos son las grandes multinacionales que presionan por obtener beneficios a costa de nuestros derechos.

El TTIP, el CETA, el TPP y el TiSA son intentos de profundizar y hacer irreversibles estos procesos de desposesión. Nuestra lucha para impedir estos acuerdos secretos se une, por tanto, a la de los movimientos sociales contra la austeridad, a la lucha por el clima y por la justicia social.

Las soluciones que se planteen en un marco de un nuevo gobierno, un nuevo escenario internacional de desarrollo, y la consecución de las obligaciones internacionales han de estar basadas en los derechos humanos.

¡Que no se quede nadie atrás! ¡Exigimos soluciones basadas en derechos! ¡No al TTIP, CETA, TPP y TiSA! ¡No a la toma del poder por las multinacionales!

Luchamos por la igualdad, los derechos sociales y laborales, la justicia climática y la democracia real.

La  semana de acción en el Estado español tendrá lugar del 10 al 21 de octubre. Se informará de las actividades a través de la web http://www.pobrezacero.org, y los canales de Facebook: https://www.facebook.com/pobrezacero y Twitter: @pobrezacero.

 

Únete a nosotras y a nosotros.