Cuanto más pobre, mejor acogida

Es bueno tener datos. Especialmente cuando tenemos voces que se levantan y enarbolan la bandera del miedo ante la “invasión” de refugiados en Europa, y atizan el fuego de todos los miedos ancestrales de lo que perderemos con su llegada. Es bueno tener datos como los que nos presenta un informe publicado esta semana, porque sólo los datos pueden combatir el populismo grosero.

Dejemos atrás los miedos y manipulaciones groseras y fijémonos en los datos. Los seis países más ricos del mundo, qnew-piktochart_block_4ue acumulan el 56% del PIB del mundo, tienen acogidos 2.119.264 personas refugiadas. Esto representa exactamente el 8,8% de los refugiados que hay en el mundo.

En el otro lado de la balanza, los seis países con más refugiados, han acogido 11.932.244. Estas casi 12 millones de personas refugiadas son la mitad de todos los refugiados del mundo. La mitad en sólo 6 países. Y los seis países suman menos del 2% del PIB de todo el mundo, concretamente el 1,9%.

Y a pesar de las cifras, los países europeos, en vez de asumir sus responsabilidad humanas y éticas y de cumplir con los derechos que ellos mismos han tejido, están vulnerando todos sus códigos y poniendo el énfasis en asegurar que no lleguen para así invisibilizar el problema, en lugar de resolverlo.

 

Primnew-piktochart_block_6ero fue el acuerdo UE Turquía, y ahora los acuerdos con países poco o nada democráticos donde pagamos a ejércitos como el de Sudán para que detengan el tránsito de personas, como sea. Y lo hacemos con fondos que teníamos para Cooperación Internacional. Los fondos que tenemos para combatir las causas, los destinamos a esconder las consecuencias. Doble error grave.

El 19 de septiembre, la Cumbre anual de Naciones Unidas tratará específicamente el tema de refugiados y migraciones y al día siguiente de la cumbre, el presidente Obama ha convocado a los jefes de estado para buscar soluciones al tema de los refugiados. Es importante que tengamos sobre la mesa datos, para que no nos vendan que los países más ricos son los que más están haciendo por los refugiados y que el derecho internacional se está respetando. Y es importante que haya mucho apoyo popular. Hay que seguir exigiendo:

  1. Respeto a los derechos de las personas. Aunque las personas tengan que abandonar su hogar y su país, no abandonan sus derechos y hay que asegurar que se les respetan en todas parte
  2. Vias seguras. No permitir que las personas tengan que hacer tránsitos en manos de mafias , extorsiones y en los que se juegan la vida
  3. Asegurar la inversión de Cooperación Internacional en Acción Humanitaria que permita atender a las personas que huyen de conflictos y asegurar que no desviamos los fondos a externalizar el control de migraciones a terceros países

El mundo es de todos. La acogida, la cooperación y el compartir no es un tema de generosidad o solidaridad, es un tema de justicia.

Tenemos ejemplos de conflictos con personas refugiadas enquistados durante décadas, como el saharaui entre otros. Podemos coger el toro por los cuernos o dejar que la situación se degrade y enquiste hasta límites insospechados. Nosotros escogemos.

Tabla 1: Los seis países más ricos

tabla 1

Tabla 2: Los seis países / territorios que más personas  refugiadas y solicitantes de asilo acogen

tabla 2

 (Incluye cifras de ACNUR y el UNRWA para los refugiados palestinos)[i]

[i] Este ranking, y las cifras de Jordan, el territorio palestino ocupado, y el Líbano, incluyen a los refugiados palestinos bajo el mandato del UNRWA, así como los registrados por el ACNUR. Los totales incluyen, bajo el mandato del UNRWA, 2.117.361 en Jordania; 1.276.929 en Gaza y 774.167 en Cisjordania (que hemos añadido juntos como 2.051.096 en el territorio palestino ocupado); y 452.669 en el Líbano. Por favor, véase el informe de ACNUR Tendencias Globales 2015 y el UNRWA de IBO en el que se hace referencia a las notas 2 y 3 anteriores.

 

 

Francesc Mateu i Hosta, vicepresidente de la Coordinadora de ONGD-España


¿Qué (puede) hace (r) un(a) periodista como tú en un mundo como este?

Periodistas y medios de comunicación tienen una gran influencia sobre la opinión pública. Pueden contribuir a modificar pautas de comportamiento, de consumo, de voto o, incluso, pueden derribar gobiernos. Sin duda son (o podrían ser) aliados clave en la construcción de una ciudadanía activa y comprometida en la lucha contra la pobreza, aunque desde las ONGD tenemos la sensación de que hay mucho campo de mejora y que es muy complejo “competir” con los temas de las secciones de “nacional”, “economía”, “cultura”, “deportes”, “sociedad”,…

Algo en esta línea decía hace algún tiempo Jan Eliasson, Vicesecretario General de la ONU: “Estoy conmovido por el hecho de que cada dos minutos y medio muere un niño a consecuencia de enfermedades ligadas con la práctica de la defecación al aire libre. Son muertes que pasan desapercibidas —no se cubren por los medios de comunicación, ni existe un debate público sobre este tema—. Rompamos el silencio”.

Y, ¿cómo rompemos juntos el silencio? ¿Cómo implicamos a los medios de comunicación en informar, sensibilizar y movilizar a la ciudadanía en la lucha contra la pobreza? No es fácil, pero no podemos tirar la toalla.

En los últimos años han surgido nuevos medios, especialmente en internet, con bastante más sensibilidad sobre los problemas sociales y las personas más vulnerables que los denominados “tradicionales”, aunque es cierto que centran ese interés en las que viven en España. Debemos trabajar, por ello, para conseguir que las vidas y reivindicaciones de nuestros vecinos del Sur también tengan su espacio en estos medios.

Además, todavía, hay huecos (algunos pequeños pero otros de gran relevancia) en los medios denominados tradicionales para los más vulnerables y la solidaridad. El objetivo debe ser encontrar la manera de ampliar estos espacios y aprovecharlos mejor.

Y no nos olvidemos de que la influencia de los y las periodistas no se limita a su trabajo en su medio de comunicación. Cada vez es más relevante en internet, desde un plano individual, a través de lo que dicen y escriben en redes sociales, y sus blogs y webs personales. Aunque la agenda de los medios no siempre responda a las necesidades de las personas que viven en situación de pobreza, la influencia personal sí puede hacerlo.

De todo eso va la campaña No tires tu influencia por el váter. Buscamos construir alianzas para visibilizar el problema del saneamiento y la defecación al aire libre con personas que son muy tenidas en cuenta por la ciudadanía, con los periodistas como creadores de opinión, prestando apoyo, facilitando datos, experiencias y conocimiento sobre la situación del acceso al saneamiento. Queremos que los y las periodistas pongan su influencia al servicio de este objetivo, que no tiren su influencia por el váter.

Como parte de esta campaña, el próximo 5 de julio celebramos un encuentro en Mérida en el que hablaremos de todos estos temas. Si eres periodista te invitamos asistir y si conoces a alguno/a que pudiera estar interesado no dudes en hacerle llegar este post.

Contamos con tu participación.


Palabros de ONG: la Coherencia de Políticas para el Desarrollo

A las ONGD se nos acusa, y  muchas veces con razón, de emplear numerosa jerga, conceptos y términos que nadie entiende. Palabrotas y acrónimos como AOD, contraparte, TTIP, resiliencia, medios de vida, tasa Tobin, IDH…, por poner algunos ejemplos, se le escapan al común de los mortales. Hoy traigo a este blog un concepto muy utilizado, que está de moda estos días de elecciones y nuevos gobiernos y que aun pudiendo ser conocido por los políticos, muchas veces está muy mal utilizado. Se trata del concepto de “Coherencia de Políticas“.

La coherencia es algo que escasea en el comportamiento del ser humano y que en nuestra sociedad toma cada vez más relevancia y es más valorado, para que las personas en las que depositamos nuestro futuro y el de nuestras hijas e hijos sean creíbles y poder confiar en ellas. Este elemento, la confianza es fundamental. Poniendo un burdo ejemplo, un médico no sería coherente si recomienza no fumar, porque el tabaco es malo y perjudicial para la salud, y lo hace fumando. Si ponemos otro ejemplo, relacionado  con la política, un mandatario no es coherente si quiere la paz en Siria, pero por otro lado está vendiendo armas a alguna de las partes en el conflicto. Otro ejemplo podría ser que un gobierno no es coherente entre lo que dice y lo que hace si ha ratificado y firmado el estatuto del refugiado y haciendo alarde público del respeto a los DDHH luego no promueve que la personas que se encuentran en peligro puedan hacer uso de ese derecho, como pueda ser el tratado UE-Turquía de expulsión de refugiados. Estos son ejemplos, reducidos al absurdo y sin matices, pero que pueden ilustrar lo que es la incoherencia y las repercusiones tan nefastas que tienen en la ciudadanía.

Hace tiempo que desde las ONG de Desarrollo se reclama a los gobiernos que sean coherentes con el respeto de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario. Esta tarea parecía incompatible con los intereses geoestratégicos de los distintos gobiernos, pero realmente no es así. Es perfectamente compatible desarrollar una política de estado coherente con los derechos humanos y que contribuya al desarrollo humano, al de la economía, el empleo, el medio ambiente, la educación, la cultura… es una falacia que no sea posible y el tiempo lo ha demostrado. Parecía que no era posible la producción industrial y el respecto al medio ambiente y las energías renovables e infinitas como la solar o eólica han demostrado que si es posible otro modelo productivo limpio y de consumo responsable que sea sostenible. Desgraciadamente esto lo han tenido que mostrar y demostrar diversas ONG medioambientales a los gobiernos, debido a la incoherencia de éstos, y mucho tiempo se ha perdido para poder salvar el planeta.

La coherencia de políticas para el desarrollo, simplificando mucho, centra sus objetivos en la carta universal de los DDHH, patrimonio de todos/as los/las habitantes del planeta tierra incluso antes de nacer. Se centra en la persona, por y para la persona. Ello obligaría a que un gobierno responsable con los tratados y acuerdos que ha firmado a nivel internacional, coordine y cohesione todas sus políticas a favor de las personas, de la sostenibilidad, del medio ambiente y a favor de la madre tierra. La coherencia de políticas para el desarrollo es clave para la sostenibilidad.  Es la única forma de garantizar el futuro de la humanidad, de reducir el hambre, la pobreza, la desigualdad y la insostenibilidad ambiental. Solo esa coherencia contribuirá a reducir los conflictos armados, la violencia y la corrupción que rampa a sus anchas en nuestras sociedades. Ello obliga a que todas las políticas que parten de todos los ministerios y toda la acción del gobierno se encamine hacia un único objetivo, las personas. No se trata de algo trasversal, sino de un planteamiento nuclear de un gobierno coherente en sus políticas con el desarrollo de las personas.

Muchas veces políticos/as y ONGD no hablamos de lo mismo al referirnos a este concepto. Algunos piensan que es meramente coordinación entre ministerios, otros que la “D” de Desarrollo se refiere a sus intereses económicos y al crecimiento, y no a las personas. Frecuentemente es un dialogo entre instituciones que utilizando las mismas palabras, expresan cuestiones totalmente distintas, e incluso opuestas. En algunos casos desde la política la coherencia puede ser interpretada como “vivir como se piensa es mejor que pensar cómo se vive”. Una frase carga de simbolismo en nuestra sociedad.

Una vez más la sociedad civil innova y poniendo a las personas en el centro,  crea herramientas que sirven para la incidencia política. Un ejemplo es la “Plataforma 2015 y más” que ha creado recientemente el Índice de Coherencia de políticas, http://www.icpd.info/que-es-el-indice/ .Se trata de un sesudo ranking con indicadores sobre qué países son más coherentes para el desarrollo en sus políticas y cuales menos, y muestra por ejemplo como un país con un desarrollo económico enorme como Singapur se encuentra en el último lugar y un país rico como Arabia Saudita está muy alegado de los primeros 50 puestos. El desarrollo de las personas no se mide solo por su renta, sino como el Premio Nobel de Economía Amartya Sen definió, como “la libertad que las personas tienen para elegir su futuro”.

Un gobierno inteligente e innovador debería de aplicar la coherencia de políticas para el desarrollo en todas sus políticas estatales e internacionales, empezando por dotar de recursos a la Ayuda al Desarrollo, no porque sea una obligación moral, sino porque es una obligación legal.

“La felicidad se alcanza cuando lo que uno/a piensa, lo que uno/a dice y lo que uno/a hace se encuentran en armonía”. Mahatma Gandhi.

 

 

Jaime Bará Viñas, Secretario General de la Coordinadora de ONGD-España

 


Rompamos con las fronteras

“Las fronteras son hoy el nuevo centro, las que determinan quien es humano y quien no” Boaventura Santos

Hace ya algún tiempo que observamos en nuestras fronteras seres humanos que tratan de buscar un futuro mejor. Fue en las fronteras de Ceuta y Melilla, defendidas con unas concertinas que reportan gran beneficio a fabricas españolas, y en las playas de Andalucía, donde comenzamos a ver el horror al que se enfrentan personas que viven en países en conflicto o países tan empobrecidos en los que mueren de hambre miles cada día. Y en los últimos tiempos se ha puesto más de relieve con la llegada de personas refugiadas a las fronteras de la UE. Nos encontramos a un lado de la frontera personas con derechos y al otro lado personas que no los tienen. Frantz Fanon explica que hay una línea que divide a lo humano ( la “civilización” blanca, europea, cristiana, capitalista), de lo subhumano o no humano ( los negros,los asiáticos, los no cristianos, los dominados del planeta) .

Y nos encontramos en este momento, con que Europa y las personas que vivimos cómodamente en Europa, miramos para otro lado, preferimos no ver el horror, o verlo, pero de lejos. Acallamos nuestras conciencias enviando ropa que nos sobra en el armario, alimentos, o mantas para que no pasen frío, pobrecillos, qué más podemos hacer… Pues hay otras cosas que podemos hacer .

Ha llegado el momento de pararse a pensar si como sociedad estamos a la altura. Hablamos de Derechos Humanos y parece que de tanto usar el término lo vamos vaciando de contenido y exigimos que se cumplan, claro, pero siempre que eso no suponga poner en riesgo nuestros decrépitos estados de bienestar. Ha llegado el momento de tomar conciencia de que, para que podamos disfrutar de la mayoría de nuestras comodidades, hay otras poblaciones enteras a las que se les está privando de todo, incluso de la vida. Necesitamos un cambio en las políticas que propician que la desigualdad entre poblaciones y entre personas sea cada vez mayor, pero al mismo tiempo, como personas, individualmente, no hacemos nada por evitarlo, seguimos apostando por las mismas políticas, con nuestro voto y con nuestras actitudes. El mundo solo podrá cambiar si individualmente nos comprometemos con ese cambio. Debefoto manifestación Red 23a.jpgmos romper con las fronteras desde dentro, desde dentro de nuestros Estados y de nuestras conciencias.

Y desde las ONGD y diversas asociaciones de la sociedad civil nos hemos puesto manos a la obra para exigir a la Unión Europea y a nuestros Gobiernos que
actúen. Hemos convocado manifestaciones en todo el Estado español y diversas acciones con el fin de sensibilizar a la población y nos hemos unido también a
campañas que se están llevando a cabo en toda Europa con el mismo objetivo.

Exigimos a los diferentes Gobiernos que cumplan las leyes de asilo y refugio, que se garanticen rutas seguras de migración, para evitar viajes peligrosos, que se
garanticen los sistemas adecuados de acogida a la población refugiada, que no miren para otro lado y que traten a todas las personas como seres humanos.

Y también nos exigimos a nosotras mismas, las organizaciones de la sociedad civil, y a la ciudadanía en general, que se movilice, que exija, que con sus acciones
apueste por un mundo más equitativo, en definitiva por un mundo mejor.

Gema Filgueira, Coordinadora de ONGD-España


Pobreza Cero: Una mirada al contexto en el que nos movemos

El contexto internacional está marcado por la inhumana respuesta de las Unión Europea al drama de las personas refugiadas que huyen de la guerra en Siria. El incumplimiento flagrantemente de la legislación internacional, incluso de la suya propia, en materia de derechos humanos y refugio, pone de manifiesto como la UE ha dinamitado sus valores fundacionales y, con ellos, el propio proyecto europeo. Este insolidario comportamiento viene a sumarse a la nocturnidad y alevosía con las que se está negociando un nocivo acuerdo comercial con EEUU, el TTIP que antepone los intereses de las empresas y los mercados a las necesidades y anhelos de las personas.

En el ámbito doméstico, en pleno verano asistiremos a la constitución de un nuevo gobierno, siempre y cuando los partidos políticos sean capaces de ponerse de acuerdo a partir de los resultados electorales del 26J. Del ejecutivo que salga de esta segunda vuelta dependerán reformas legislativas que profundicen en los recortes sociales o que, por el contrario deroguen las leyes asociales que se han puesto en marcha en la anterior legislatura (ajustes presupuestarios, ley mordaza, reforma laboral, nuevo Código Penal,…).

La toma decisiones para definir las metas estatales para alcanzar de manera global los Objetivos de Desarrollo Sostenible y de poner en marcha las políticas necesarias para tal fin corresponderán también al futuro gobierno. De la capacidad de las organizaciones sociales para participar y condicionar este proceso depende que la agenda sea verdaderamente transformadora, aborde las causas de la pobreza, la desigualdad y la insostenibilidad, y proponga soluciones que pongan en el centro a las personas y garanticen el respeto al medio ambiente.

Los mensajes oficiales nos dicen que ya hemos salido de la crisis, que la economía está mejorando. Pero este argumento lo desmontan de manera contundente las organizaciones sociales que desempeñan su labor en nuestro país. Es más nos confirman que está aumentando la desigualdad y que son urgentes políticas públicas que promuevan un modelo social más solidario e inclusivo que garantice la dignidad personal, la protección social, un trabajo decente y una renta mínima.

No podemos olvidar como los llamados “Papeles de Panamá” desenmascararon la opacidad de los activos offshore de miles de empresas y personas. Un pequeño atisbo de ese complejo entramado de ingeniería fiscal que garantiza que el 1% de la población acapare la misma riqueza que el 99% restante. Ni podemos dejar de recordar que en 2014 la inversión desde España hacia paraísos fiscales creció un 2.000%. La fuga de estos capitales supone un enorme golpe a las arcas del Estado; con el dinero recaudado, si no existieran esas prácticas, podrían garantizarse las políticas públicas que han sido brutalmente recortadas –sanidad, educación, cooperación para el desarrollo, dependencia, igualdad…

El principio de “no dejar a nadie atrás” pretende situar la inequidad y la injusticia social en el corazón de la agenda, pero parte de una premisa equivocada, que es la de pensar que ahora todos estamos a la misma altura del camino y que empezamos a caminar con ritmos desiguales. Pero la realidad es que hay muchos “nadies” que están muy por detrás del punto de partida, en nuestro país y en el resto de países, millones, las personas afectadas por una riqueza obscena que causa miseria, hambre, guerras, desigualdad, xenofobia, explotación,… y también desahucios, exclusión social, pobreza energética, laboral o infantil, precariedad laboral,… No se trata, por tanto, de enfrentar a pobres contra pobres, sino de asegurar políticas públicas coherentes que garanticen plenamente y de manera permanente los derechos humanos en cualquier lugar del mundo.

Es por lo anterior que consideramos que existen ciertos planteamientos innegociables que estarán presentes a lo largo del año:

1.- Los Derechos Humanos deben ser plenamente garantizados por las políticas públicas, haciendo frente de manera especial a tres cuestiones: pobreza, desigualdad e insostenibilidad.

  • Cuando hablamos de pobreza entendemos que hablamos de un problema multidimensional y que con ello englobamos varias pobrezas: población que vive bajo el umbral de la pobreza, población con privación material severa y población con baja intensidad de trabajo por hogar, aunque a veces simplifiquemos y hablemos de manifestaciones concretas como pobreza infantil, pobreza energética, pobreza laboral,…
  • Cuando hablamos de desigualdad nos referimos, por una parte, a las desigualdades económicas y a la necesidad de un cambio en el paradigma del modelo de crecimiento, producción, consumo y redistribución y, por otro la desigualdad entre los géneros en cuanto al acceso a la educación, al trabajo, a la propiedad, …
  • Cuando hablamos de insostenibilidad ponemos el foco en el Cambio Climático que dificulta el cumplimiento de la agenda de desarrollo porque invierte las tendencias positivas, crea nuevas incertidumbres y aumenta los costos de la resiliencia. Es por ello imprescindible proponer y practicar modelos energéticos sostenibles, garantizar la soberanía alimentaria y oponerse a las agresiones al medio ambiente.

2.- La lucha contra estos problemas es una cuestión de justicia global, en cuanto que exigimos el cumplimiento de todos los derechos humanos para todas las personas en todo el mundo. Es también una cuestión de dignidad humana porque aspira a un mundo más equitativo e inclusivo. Además es una cuestión de solidaridad intergeneracional en cuanto que no debe comprometer el desarrollo de las generaciones futuras.

3.- La visión debe ser glocal, garantizando tanto dentro de nuestras fronteras como fuera de ellas el acceso al estado del bienestar y los servicios públicos. Tenemos que colocarnos unas gafas bifocales para corregir nuestros problemas de visión ya que muchas veces cuando ponemos la atención en lo lejano perdemos el contacto con lo cercano y viceversa. Aquí se enmarca el rechazo y movilización contra el TTIP.

4.- Tenemos que reclamar coherencia de políticas para el desarrollo sostenible, la Cooperación para el Desarrollo es una política social pública, previsible, transparente y que debe quedar al margen de luchas partidistas, al igual que el resto de políticas públicas  como la educación, la sanidad, la atención a la dependencia, …

5.- El papel de la sociedad civil es fundamental, por tanto es estratégico garantizar su participación activa en la gestión de lo público, hay que abrir las instituciones a la gente y contar con sus opiniones. Es por ello que consideramos inconstitucional la Ley Mordaza.

6.- La Educación para la Ciudadanía Global es la principal herramienta con la que contamos para la consolidación de una ciudadanía responsable y comprometida con las cuestiones que afectan a la Tierra y a la Humanidad.

Andrés R. Amayuelas, Coordinadora de ONGD-España


Cinco claves sobre la #Agenda2030

 

1.¿Qué es la Agenda 2030?

Se trata de un acuerdo, firmado por 196 países en el seno de Naciones Unidas, que marcará la agenda internacional hasta 2030.

 

2.¿Qué trae de nuevo?

Por primera vez una propuesta de este tipo apuesta por una visión multidimensional del desarrollo en la que están presentes tres temáticas principales: pobreza, desigualdad y sostenibilidad. Además, es la primera vez que la agenda internacional pone sobre la mesa la desigualdad entre países y también en su interior.

Agenda2030

3.¿Cuáles son las responsabilidades de los países?

La implementación de la Agenda es responsabilidad de todos los países. Los problemas que enfrentamos como humanidad son globales e interdependientes; como también deben serlo sus soluciones. No se trata, por tanto, de un menú de opciones en el que elegir entre unas y otras medidas. Los países deben garantizar que sus políticas –tanto nacionales como internacionales- contribuyen a un desarrollo sostenible. Y eso incluye, necesariamente, todas sus políticas: económicas, comerciales, medioambientales, fiscales, migratorias, etc.

 

Ahora bien, esa universalidad significa que todos los países tengan las mismas responsabilidades y, por tanto, los mismos deberes. Por ejemplo, no todos los países contribuyen en igual medida al calentamiento global y, por ello, no todos tienen obligación de aportar en la misma medida las soluciones para frenarlo.

 

4.¿Tiene alguna carencia?

 Sí. De hecho, tiene varias:

  • No explicita que las causas de los problemas que afronta provienen, en gran medida, de un modelo económico y político con importantes déficits democráticos.
  • Otorga un papel muy destacado al crecimiento económico, al comercio y a la financiación privada, sin regulaciones que controlen su impacto sobre la desigualdad o el medioambiente.
  • Apuesta, con entusiasmo, por las soluciones tecnológicas -que son importantes, aunque insuficientes.
  • No habla de paraísos fiscales.
  • No incorpora el enfoque de Derechos Humanos, una cuestión que se descolgó en las negociaciones.
  • No establece mecanismos vinculantes para su aplicación real.

Hay que señalar, sin embargo, que estas carencias pueden ser minimizadas por la manera en la que la Agenda se implemente en cada país, región o ciudad.

 

5.¿Qué implicaciones tiene para el nuevo gobierno?

El nuevo gobierno debe poner en marcha procesos de diálogo que elaboren el Plan de Desarrollo a 2030. El carácter transversal de las propuestas de la Agenda exige mecanismos de coordinación de alto nivel que garanticen que la acción del gobierno se realiza desde un enfoque de coherencia de políticas.

La creación de sistemas de medición y seguimiento son esenciales para tomar el pulso a los avances (o retrocesos) que se vayan produciendo. La transparencia y la información, también. Un trabajo que deberá realizarse de la mano del INE y de las organizaciones de la sociedad civil.

 

Los retos que la Agenda2030 trae en su mochila son muchos; las oportunidades que nos presenta, también. En la mano de los gobiernos y de la ciudadanía está el construir adecuadamente este proceso.


Ante el reto del cambio climático #22ActuoXClima

Hoy 22 de abril, se inicia el proceso de ratificación del acuerdo climático de la COP21 en París. Los líderes mundiales se reúnen otra vez en Nueva York para firmar el documento que tanto costó consensuar en diciembre en la Cumbre de París. Las organizaciones que estamos trabajando contra el calentamiento global, luchando porque todos los países puedan adaptarse a las ya innegables consecuencias del cambio climático y por mitigar causas y efectos de este fenómeno, sabemos que el acuerdo es insuficiente y poco ambicioso. Pero también sabemos que es un paso importante, un paso más en el camino para asumir responsabilidades y buscar soluciones.

En algunos de los países más vulnerables, como Centroamérica declarada zona de especial atención y vulnerabilidad ante el cambio climático, muchas organizaciones como InspirAction, estamos acompañando a las comunidades a mantenerse en su territorio adaptándose a condiciones cambiantes que les obligan a modificar sus cultivos y su forma de vida. Que estos pueblos sean resilientes al cambio climático es una tarea en la que todos los países deberían estar involucrados, con su apoyo económico y con la transferencia de conocimientos tecnológicos y profesionales.

Por este motivo, y porque necesitamos unas políticas internas que caminen hacia la eliminación de emisiones de gases efecto invernadero y busquen una energía limpia, tenemos también que trabajar en incidencia política y demandar responsabilidades a nuestro gobierno, aunque esté en funciones. Desde la Alianza por el Clima se ha establecido un pliego de peticiones que representa una hoja de ruta para que el acuerdo climático se adapte a España. 18 propuestas que caminan desde una ley de cambio climático y transición energética hasta la promoción internacional de un reconocimiento jurídico para las personas migrantes y refugiadas por causas relacionadas con el cambio climático. Una batería de propuestas que transitan por las energías limpias y renovables y por la financiación del Fondo Verde para los países más vulnerables.

Es una agenda decidida para enfrentar el cambio climático y asumirlo como una necesidad desde cualquier nivel institucional y como eje transversal de cualquier política. Por eso se ha presentado en una jornada en el Congreso de los Diputados, contando con presencia de los partidos políticos con la intención de escuchar sus propuestas y compromisos a futuro.

Pero también tenemos una tarea importante en nuestra casa, cada persona con su actividad cotidiana puede contribuir a generar un planeta mejor o no. Reflexionemos sobre el modo de vida que llevamos, el uso de la energía, el transporte en que nos movemos, los productos que consumimos, la basura que desechamos, nuestra capacidad de reciclaje, etc…. todas estas cosas no son pequeños gestos, sino realidades que generan más o menos emisiones y contribuyen a que nuestro mundo sea o no más habitable.

Más que nunca sigue activo el principio ecologista “piensa global y actúa local”. Nuestro modo de vida tiene que ser reflejo de nuestras demandas políticas para conseguir un planeta más habitable.

Corina Mora Torrero. InspirAction


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