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Anticonceptivos: mejorando vidas y sociedades

Grupo de Género de la Coordinadora de ONGD y Federación de Planificación Familiar

El acceso a la anticoncepción es transformador no solo para las mujeres, sino también para las comunidades. Se vincula a una mayor igualdad de género, un mayor nivel educativo e incluso a un mejor desarrollo económico. Cada dólar invertido en salud sexual y reproductiva y en satisfacer las necesidades de planificación familiar puede suponer un ahorro de 120 dólares en otras áreas del desarrollo.

Cuando las mujeres y las parejas tienen acceso a la planificación familiar -sobre todo a una gran variedad de métodos anticonceptivos modernos-, su capacidad para prevenir los embarazos no planificados y espaciar los deseados es mayor. Las medidas de planificación familiar reducen significativamente el riesgo de muerte durante el parto o los problemas de salud a largo plazo. También aumentan las probabilidades de supervivencia del recién nacido y mejoran su estado de salud.

Veamos algunos datos. Se estima que cada año 20 millones de mujeres recurren a abortos inseguros para poner fin a embarazos no planificados. Esto hace que alrededor de 22.000 mujeres mueran anualmente.

20.000 niñas menores de 18 años dan a luz cada día. El embarazo temprano y no planificado pone la salud de las adolescentes en situación de riesgo y es una de las principales causas de la deserción escolar. El acceso a los anticonceptivos contribuye a que las niñas completen su educación y mejoren su potencial para tener ingresos a lo largo de sus vidas.

La situación de las mujeres adolescentes, en este sentido, han sufrido algunos cambios en los últimos años. Según datos del Gobierno Federal de Estados Unidos, de 2007 a 2013, la tasa de nacimientos en madres adolescentes de 15 a 19 años se redujo en un 36%. La tasa de embarazos en adolescentes de 25 a 19 años disminuyó un 25%, del año 2007 al 2011. Sin embargo, esta reducción en nacimientos y embarazos de madres adolescentes no se debió  a que se abstuvieran de tener actividad sexual. De acuerdo con el estudio publicado en el Journal de Salud Adolescente por el Guttmacher Institute y la Universidad de Columbia, la intensidad de la actividad sexual de las adolescentes durante ese periodo no varió. Esos datos tampoco se relacionan con una mayor prevalencia de abortos; de hecho, el aborto ha venido disminuyendo entre todos los grupos y particularmente entre adolescentes. Las investigaciones demuestran que los cambios se han debido a la “mejora en el uso de anticonceptivos” durante el periodo de estudio.

anticoncepcion

Escasez de fondos públicos

En la última década, la proporción de ayuda financiera para la salud que se destina a los programas de planificación familiar ha disminuido en prácticamente todos los países receptores. Después de tantos avances, existe hoy un riesgo significativo de que se pierdan los logros conseguidos si no se revitalizan las inversiones y los compromisos de financiación. Justamente esta semana, los líderes mundiales se reúnen en la Asamblea General de Naciones Unidas para discutir el futuro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Lamentablemente, están ignorando una crisis mundial de la anticoncepción que amenaza con poner en riesgo la salud y el bienestar de miles de mujeres y, con ello, el éxito de los objetivos de desarrollo sostenible.

El problema está en que la disponibilidad de los anticonceptivos depende en gran medida de la financiación de los países donantes. Pero ocurre que la mayoría de  los gobiernos de los países en desarrollo no han hecho inversiones suficientes que permitan salvar la falta de financiación y, por tanto,  satisfacer las necesidades de las mujeres.

El 65% de los países del África subsahariana con mayores necesidades cubre menos del 10% de los anticonceptivos con sus propios fondos. En este escenario, los suministros que proporciona UNFPA suponen  aproximadamente el 40% de los productos donados a países de bajos y medos ingresos.  Hay indicios de que, además, existe un déficit de financiación de alrededor de 273 millones de dólares hasta  2020. Las proyecciones para 2020 indican que, 490 millones de mujeres van a utilizar métodos modernos de anticoncepción en más de 130 países en desarrollo.

Los ODS no pueden alcanzarse sin una inversión sostenida en anticonceptivos; dar a las mujeres los medios para prevenir el embarazo no planificado es fundamental para la salud, la riqueza y el bienestar para la sociedad en su conjunto. Y un fracaso en la satisfacción de las  necesidades anticonceptivas de las mujeres puede hacer fracasar los progresos ya realizados.

Por todas estas razones instamos al Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, para que ponga de relieve la importancia central  de los anticonceptivos en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. (La petición puede ser apoyada a través de este enlace).

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*Cada 26 de septiembre se celebra el Día Mundial de la Anticoncepción, una cita que este 2016 conmemorarán más de 70 países. La jornada es apoyada desde sus inicios por una coalición de  organizaciones no gubernamentales de todo el mundo y por diferentes sociedades científicas y médicas con intereses en la salud sexual y reproductiva.

 

 

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Algo más que ayudar en la emergencia

humanitaria ONU19 de agosto Día Asistencia Humanitaria

Desde hace ocho años, la agenda de días mundiales de Naciones Unidas cuenta con una cita el 19 de agosto para “llamar la atención sobre las necesidades humanitarias en todo el mundo y  recordar la importancia de la cooperación internacional para satisfacerlas”.

El día de la Asistencia Humanitaria nos recuerda que son muchas las personas que han sufrido desastres naturales o conflictos que los han alejado de su vida cotidiana y les hace necesitar la solidaridad de todo el mundo para poder seguir viviendo. Desgraciadamente son muchas las personas que en estos momentos precisan de la ayuda humanitaria para mantenerse en pie: millones de personas en Nepal están rehaciendo su vida tras el terremoto de abril, los conflictos armados de Siria, Sudán del Sur, Afganistán, etc. mantienen a la población en situación de emergencia, sin poder recomponer su vida y necesitando el apoyo de las organizaciones humanitarias para cubrir sus necesidades más básicas. Pero también permanece dependiente de la ayuda humanitaria la población saharaui que, sin solución política al conflicto por el territorio, sigue viviendo en precario en lo que fueron campos de refugiados provisionales y hoy son su hogar tras el paso de 40 años, al igual que gran parte de la población palestina.

La ayuda humanitaria es una necesidad inminente, una respuesta de la comunidad internacional ante una situación de emergencia, ante una catástrofe natural, pero también es una acción de contención en medio de un conflicto que no encuentra soluciones y que mantiene a la población en medio del dolor y el sufrimiento, sin acceso al agua, a la salud, a la propia comida que necesita cada día.

Las ONG somos parte de esta respuesta humanitaria, algunas especializadas directamente en la ayuda de emergencia, y otras contribuyendo a la necesaria reconstrucción cuando pasa la primera hora de atención tras el desastre. Pero no podemos dejar que la emergencia se enquiste y se convierta en dependencia permanente, ni que la ayuda solidaria y ciudadana que se gestiona desde organizaciones humanitarias solape la inacción de los estados para resolver las crisis.

Cada vez somos más las organizaciones que nos damos cuenta de la necesidad de presionar, de difundir realidades injustas y de no dejarnos utilizar por quienes toman parte en los conflictos. Detrás de la emergencia humanitaria también hay decisiones políticas que ayudan o entorpecen la recuperación de una vida normal y el adecuado acceso a derechos de una población. En InspirAction combinamos el trabajo de ayuda humanitaria con el trabajo de incidencia porque creemos en una acción integral para luchar contra la pobreza. Como parte de la Fundación Christian Aid Internacional respondemos con agilidad ante situaciones de emergencia, pero de forma continuada trabajamos en redes de incidencia para defender los derechos humanos y tener presente que la respuesta solidaria de la comunidad internacional no puede ser sólo puntual y a medida de los desastres, sino que tiene que ser un clamor de justicia global y plantee los problemas y las soluciones para quienes más sufren.

Este día mundial de la Asistencia Humanitaria también rinde homenaje a quienes han perdido la vida trabajando en la emergencia y el socorro, recordando el atentado terrorista contra la sede de Naciones Unidas en Bagdad donde, un 19 de agosto de 2003, murieron 22 personas.

Reconocer así el trabajo de quienes dedican su esfuerzo como cooperantes y profesionales de la ayuda humanitaria es justo ya que esas personas realizan su tarea en las condiciones más difíciles. Aunque sin duda lo importante es que comparten quehacer con quienes sufren directamente las consecuencias de un terremoto o unas inundaciones, o quienes huyen de un conflicto armado dejando atrás todo lo que tenían. Esas personas que hoy en nuestro mundo siguen necesitando ayuda directa para cubrir sus necesidades básicas e indignación y petición de responsabilidades por parte de la ciudadanía ante quienes dirigen nuestros estados para que respondan con diligencia y con solidaridad.

 

Corina Mora Torrero. Incidencia y Comunicación. InspirAction

 


Julio, mes de la infancia y la juventud #EYD2015 #AED2015 #FFD3

Marta Burgo Arregui

Campaña África cuestión de vida, cuestión debida. REDES.

Cuando los líderes mundiales firmaron la Convención sobre los Derechos del Niño, hace 25 años, prometieron garantizar a todos los niños y niñas el derecho a la vida, la educación y la salud, a recibir un trato equitativo y a ser escuchados. ¿Han cumplido sus promesas? Nelson Mandela dijo: “Nada muestra mejor el alma de una sociedad que la manera en que trata a sus hijos”. ¿Pueden esperar un futuro mejor los niños y las niñas de hoy? ¿Y los de mañana?

Según UNICEF la mortalidad entre los niños menores de 5 años se ha reducido más de un 50% y el peso inferior al normal y la desnutrición crónica ha disminuido un 42% y un 41%, respectivamente. Su informe ‘Progreso para la Infancia: Más allá de las estadísticas’ evidencia que aún hay cerca de 6 millones de niños menores de cinco años que mueren cada año y 58 millones de pequeños que no asisten a la escuela primaria.

Las estadísticas de los ODMs demuestran un profundo grado de inequidad a nivel mundial, con África Subsahariana llevándose la peor parte en la mayoría de los indicadores, especialmente en relación con la infancia y la juventud. Millones de niños y niñas no tienen acceso a servicios básicos como agua potable, atención médica o educación. No tienen posibilidad de crecer, aprender jugar y sentirse seguros. Unos viven en grandes ciudades y otros en zonas rurales pero todos tienen una característica común. Son niños y niñas invisibles. Desde REDES, la Red de Entidades para el Desarrollo Solidario[1], mantenemos nuestro compromiso firme en 38 países del África Subsahariana con una especial atención a la infancia con necesidades especiales, con discapacidades, en riesgo de exclusión social, huérfanos, niños y niñas de la calle que vienen de conflictos armados y entornos violentos, con programas de acogida y reinserción.

Esa es nuestra tragedia: saber de la existencia de menores vulnerables, pero invisibles, saber que esa especie de ángeles sucios nos acompañan continuamente pero que los hemos decido ignorar. El resto es comprender el riesgo como oportunidad. Hay millones de niños y niñas que ha podido enfrentar las situaciones de riesgo en las que viven y han salido victoriosos gracias a la presencia oportuna de personas e instituciones que han sabido hacerse cercanas. El maltrato, el abuso, la negligencia son problemas, todos ellos versiones distintas y complejas del problema: la injusticia. [2]

En 2013 el Africa  Child policy Forum publicó “Africa’s Children and the Post-2015 Development Agenda[3]” con el objetivo de llamar la atención sobre la importancia de poner  a los  niños y su seguridad en el centro de los programas para el desarrollo actual y futuro de África. Por eso propone un marco para la acción que identifica prioridades para garantizar que el bienestar y los derechos de los niños de África están protegidos, promovidos y cumplidos en la agenda de desarrollo post- 2015. Si bien es evidente y prometedor el crecimiento económico que vive actualmente el continente africano, éste debe ir acompañado de mejoras sociales, de mejores políticas de desarrollo, y de un reparto equitativo y justo de su riqueza.

En 2014 y coincidiendo con el 25 Aniversario de la adopción de la Carta Africana sobre los Derechos y el Bienestar del Niños, publicaba otro informe[4] sobre la violencia contra los niños y niñas en África que concluye con una serie de recomendaciones a los gobiernos para que promuevan estrategias, incluyendo medidas legales y medios para implementarlas. El informe subraya que la pobreza es la mayor fuente de sufrimiento y la principal causa de estas situaciones de violencia, señalamos algunas:

  • Según la OIT, 200 millones de niños trabajan forzados en el mundo y 48 millones los hacen en África Subsahariana.
  • Las formas más corrientes de esclavitud estricta de menores en África son la explotación sexual comercial, los trabajos en minas y en explotaciones agrícolas (cacao y caña de azúcar), servicio doméstico u otros tipos de trabajo forzoso.
  • Según Oxfamcientos de miles de niños son comprados a sus padres por una miseria, e incluso robados, con el propósito de trasladarles a las plantaciones de Costa de Marfil y esclavizarles. Son niños que provienen de Mali, Togo o Burkina Faso, cuyos padres malviven en la indigencia y son engañados con la esperanza de que sus hijos puedan enviar algo de lo que ganan desde la plantación. Suele tratarse de niños de entre 11 y 16 años, que son obligados a trabajar entre 80 y 100 horas a la semana.
  • Según la Unión Africana más de 30 millones de niños en edad escolar no asisten a la escuela.
  • La desnutrición infantil sigue siendo la mayor causa de la muerte de los niños africanos. La mitad de los niños menores de cinco años mueren a causa de una alimentación deficiente según la OMS.
  • De los 25 países del mundo con tasas más altas de mortalidad infantil 12 son países africanos ricos en recursos naturales.

Infancia desplazada

Chad_InfanciaSegún el último informe de Entreculturas[5], actualmente en África se identifican 8 conflictos armados que han provocado hasta ahora el desplazamiento forzoso de más de 14 millones de personas. Tan solo en Sudán del Sur, más de un millón de niños y niñas no han conocido otra realidad que la de las zonas de desplazamiento y los campos de refugiados.

  • Según Save the Children más de 100000 niños y niñas están expuestos a sufrir abusos sexuales, a ser reclutados por grupos armados y a sufrir hambrunas y enfermedades en República Centroafricana.
  • Unos 800.000 niños se han visto obligados a huir ante la violencia de Boko Haram, según Unicef. Miles de menores han huido en las últimas semanas de Burundi.
  •  3 millones de niñas en África, están expuestas cada año a la mutilación genital..
  • Cada año, unas 15 millones de niñas alrededor de todo el mundo son obligadas a casarse sin poder opinar sobre ello. En 2011, el 42% vivía en el oeste de África.

El reconocimiento por parte de la sociedad de la existencia de tal violencia es el punto de partida indispensable. Los más vulnerables necesitan de una protección adicional para garantizar su bienestar y sus derechos.

[1] REDES es una agrupación de 54 entidades dedicadas a la Cooperación al Desarrollo. Constituye una de las agrupaciones de ONGD de España con mayor presencia y trabajo en África Subsahariana.

[2] REDES. Comprometidos con África. http://www.africacuestiondevida.org/old_spip_files/IMG/pdf/ComprometidosconAfrica.pdf

[3] https://app.box.com/s/uvjf593p2cah6s3hamug

[4] The African Report on Violence Against Children.  https://app.box.com/s/iclv9c70sigmceyl30ym

[5] Derecho a jugar y aprender sin jugarse la vida. El impacto de los conflictos en la educación de niños y niñas. https://www.entreculturas.org/es/noticias/por-los-derechos-de-los-ni-os-y-ni-refugiados#sthash.Gx7tDi3r.dpuf

 


Financiación al desarrollo y agenda post 2015 #FfD3

El próximo mes de julio, los gobiernos del mundo se reunirán en Abdis Abeba para acordar una nueva agenda de financiación para el desarrollo. Será la III Conferencia Internacional que se tenga sobre esta materia, después de las celebradas en Monterrey (2001) y Doha (2008).  Se trata de una Conferencia en la que se intentará llegar a acuerdos que garanticen que habrá los suficientes recursos financieros y medios de apoyo para cumplir con los compromisos de la Agenda de Desarrollo post-2015, que será aprobada en septiembre de 2015.

Este dossier estudia algunos de los aspectos relevantes de la agenda de desarrollo ya que son de interés para un amplio espectro de sectores sociales interesados en la acción de desarrollo y en la promoción de la equidad internacional.

Todo sugiere que se trata de una agenda universal -con compromisos para todos los países cualquiera que sea su nivel de desarrollo- y ambiciosa –tanto por el espectro de temas que aborda como por los objetivos que se propone-. Por ello, para hacer efectiva esa agenda se requerirá de un importante esfuerzo internacional para movilizar los recursos y las capacidades disponibles y promover los cambios de política necesarios para que los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS) se logren alcanzar.

De entre todos los temas que se abordan en el estudio de referencia, se han elegido seis de especial relevancia. El artículo 1 elaborado por José Antonio Alonso, donde se plantean alguna de las bases deseables sobre las que hacer descansar la agenda de financiación; el artículo 2, elaborado por Carlos Garcimartín, explora las posibilidades que brinda la fiscalidad en los países en desarrollo; el artículo 3, discute los avances que deben realizarse en el ámbito de la cooperación fiscal internacional para acabar con la evasión, los flujos ilícitos y la opacidad 5 en materia fiscal; el artículo 4, de Verónica López Sabater, estudia las posibilidades asociadas a la cooperación reembolsable de carácter financiero; el artículo 5, de Jorge García Arias, discute la relevancia de los mecanismos innovadores de financiación, con especial atención a los impuestos de carácter global; y, finalmente, el artículo 6, de Iliana Olivé y Aitor Pérez, se dedica a analizar el papel de la inversión directa en la financiación del desarrollo.

Descarga el documento aquí.

 


Paz y seguridad: la regulación de los minerales de conflicto #AED2015

Son muchos los asuntos presentes en la agenda internacional relativos a la paz y a la seguridad. En este momento presenta la mayor actualidad el tema de los minerales de conflicto.

¿Alguna vez te has preguntado sobre el origen de las piezas de tu móvil? ¿O sobre las personas que trabajan en la extracción de minerales que componen las piezas de tu ordenador?

Muchos de los minerales con que se fabrican nuestros productos electrónicos se extraen en zonas de conflicto, a menudo bajo condiciones de explotación y violencia. Su comercio ha contribuido durante décadas y contribuye a financiar y alimentar algunos de los conflictos más brutales del mundo y graves violaciones de derechos humanos. Estos minerales pueden terminar en tu teléfono móvil, tu ordenador o tu coche, sin que tú lo sepas.

Cada año, entran en la Unión Europea minerales por valor de millones de euros. Sin controles. Sin preguntas de cómo se han extraído o si su comercio ha alimentado conflictos en Colombia o en República Democrática del Congo o en República Centro Africana, dejando cientos de miles de personas desplazadas.

En muchas zonas del mundo marcadas por la guerra, la explotación y el comercio de los recursos naturales permite obtener financiación a grupos armados, culpables de graves abusos contra la población. Muchas empresas europeas se abastecen de recursos naturales extraídos de estas zonas de conflicto o de alto riesgo.

Empresas europeas y de todo el mundo están alimentando la violencia con sus compras en perjuicio de los derechos humanos, de la paz y del desarrollo. Con nuestro consumo y nuestro ahorro podemos estar contribuyendo a la guerra en estas partes del mundo. Los minerales de conflicto o minerales de sangre se pueden encontrar en nuestros ordenadores, nuestros teléfonos, nuestros automóviles.

No es este un asunto en el que solo estén implicadas empresas europeas. Podemos hablar de veinte fundiciones europeas afectadas. Sin embargo, la gran mayoría de los minerales en cuestión pasa a través de Asia Sur-Oriental donde son procesados antes de ser importados a la Unión Europea. En el mundo hay 320 fundiciones a las que atañe el tema. Esta dimensión mundial del comercio de los minerales de conflicto debe ser contemplada para el éxito de cualquier normativa.

En Europa, alertada por ciudadanos europeos, la Comisión Europea ha propuesto un texto de ley para garantizar el abastecimiento responsable de los minerales que las empresas utilizan cuando se abastecen de zonas de conflicto. Este texto de ley, aprobado el 14 de abril por el INTA (Comisión de Comercio Internacional) se debe discutir ahora en mayo ante el Parlamento Europeo.

El objetivo anunciado del proyecto de reglamento es el de romper el vínculo entre los recursos naturales y los conflictos, como es el caso de la parte oriental de la República Democrática del Congo donde desde hace quince años, mutilaciones, asesinatos, violaciones, esclavitud y desplazamientos masivos son perpetrados contra la población por parte de grupos armados que se financian en gran parte gracias a las riquezas del subsuelo.

Hay que valorar positivamente la existencia de una propuesta de normativa obligatoria europea en este asunto. Sin embargo, desgraciadamente el texto propuesto es ampliamente insuficiente y no atiende los deseos de muchos ciudadanos que han firmado la campaña e-acción. Son tres los principales motivos para esta insatisfacción.

En primer lugar, el reglamento es voluntario para las empresas afectadas, pues no requiere de las empresas involucradas transparencia en sus cadenas de suministro sino que simplemente las “alienta” a ser transparentes. Para que el comercio de estos minerales no sirva para financiar la guerra es necesario un sistema obligatorio.

En segundo lugar, además, la Comisión Europea limita la regulación a cuatro minerales (oro, estaño, tantalio y tungsteno). Esta limitante menosprecia el hecho de que hay muchos otros recursos naturales que contribuyen a financiar abusos contra los derechos humanos en el mundo, como lo son: el cobre, el jade y los rubíes de Birmania; el carbón en Colombia o los diamantes en Zimbabue y en la República Centroafricana.

Por último, en tercer lugar, el reglamento limita su alcance a sólo 480 empresas europeas. Las exigencias deberían ser compartidas por las empresas a lo largo de toda la cadena de suministro para garantizar el respeto de los derechos humanos.

En definitiva, las repercusiones de este reglamento en el terreno y sobre las poblaciones afectadas corren el riesgo de ser mínimas. La regulación que ahora se propone por el INTA no impedirá que los recursos naturales extraídos, a través de prácticas abusivas, entren en los ordenadores portátiles, teléfonos móviles y otros dispositivos electrónicos vendidos por las empresas europeas y utilizados por los ciudadanos europeos.

El reglamento propuesto se presenta ante la sesión plenaria del Parlamento Europeo en mayo (del 18 al 21 de mayo). Es una oportunidad clave para mejorar el proyecto de ley que fue votado, el 14 de abril, por los diputados de la Comisión de Comercio Internacional (INTA) y que no es suficiente para detener el sufrimiento y la violencia vinculada a la extracción de recursos naturales en muchos países.

¡Exijamos de los eurodiputados un voto a favor de un reglamento eficaz que contribuya a la restauración de la paz!

Francisco Javier Alonso Rodríguez, Justicia y Paz


Salida de la plaza, próxima parada #24M. El tren de la participación continuará…

Artículo original aquí (http://congdextremadura.org/salida-de-la-plaza-proxima-parada-24m-el-tren-de-la-participacion-continuara/)

Hace una semana que empezó la campaña electoral de las elecciones municipales y autonómicas. Esta campaña da comienzo en un contexto donde la ciudadanía siente que ha perdido el control sobre sus representantes políticos/as, estamos inmersas en una profunda crisis de la democracia tradicional representativa, y una creciente demanda ciudadana de transformación hacia una democracia más directa.

¿Y por qué está ocurriendo esto? Podríamos relacionarlo con la gran desafección política motivada por el papel que juegan los partidos políticos y la administración, que no están dando respuesta a las necesidades reales de la sociedad. Descrédito incrementado además por los continuos casos de corrupción y de tráfico de influencias trasmitidos por algunos medios.

Cada cuatro años la ciudadanía puede ejercer su derecho al voto, participar y cambiar lo que no quiere, lo que no gusta, lo que no cree justo. Este año necesitamos participar más que nunca, demandamos a los partidos políticos programas que integren la vida de las personas, trabajos dignos, salud y educación para todas las personas y que se luche contra la pobreza y las desigualdades con una perspectiva integral y global. Necesitamos integrar todo esto desde el ámbito estatal, regional y municipal y con una mirada al mundo, a esos países y comunidades donde trabajan nuestras organizaciones sociales, cuya labor se ha visto muy mermada en los últimos años. La búsqueda de alternativas para la transformación social pasa por:

– El compromiso personal y social en nuestros pueblos y ciudades, así como el desarrollo de una cultura de la participación.

– Una mirada global que incluya la cooperación y solidaridad con los pueblos del mundo, como compromiso indiscutible e indispensable al vivir en una realidad interdependiente.

– Una educación transformadora que fomente una ciudadanía global crítica y activa.

– La inclusión permanente de una perspectiva de género como cambio de modelo, que ponga en valor las diferencias y la diversidad en todos los ámbitos de la vida.
Nuestro gran objetivo es que la Cooperación y la Educación para el Desarrollo sean una política social más y que el mensaje de enfrentamiento de “pobres de aquí contra pobres de allá” sea totalmente eliminado, vivimos en mundo global y todas las personas deben tener las mismas oportunidades, demandamos un compromiso por los derechos humanos. Necesitamos más que nunca un Pacto contra la Pobreza y la Desigualdad.

El 15M fue un momento culmen donde saltaron a las calles todas estas propuestas, donde muchas de nosotras, personas individuales integrantes de ONGD y Asociaciones Sociales, nos sumamos e integramos en aquella marea de indignación en la que se alzó la voz en serio, sobre las demandas que ya veníamos trabajando desde hacía años. Vemos en este día una buena ocasión para refrescar nuestras propuestas y retomar la participación como herramienta imprescindible, porque lo personal es político.images - copiaY tras el 15M, el 24M nos recuerda que vivimos en una democracia representativa, donde algunas personas son la cabeza visible de las demandas y necesidades de una parte de la sociedad, o así debería ser. Sin embargo, no queremos que aquí acabe todo, no pensamos que sea suficiente con ir a votar cada cuatro años, no podemos mirar hacia otro lado y dejar la gestión de nuestras vidas, de nuestros pueblos y ciudades en manos sólo de esos representantes políticos.
Cada vez somos más las voces que proponemos que es necesaria la participación ciudadana en la vida pública, es necesario que la voz de la ciudadanía sea escuchada e integrada en la toma de decisiones, asumiendo múltiples fórmulas para una participación real. Por su parte los gobiernos locales y regionales deben comprometerse y tener voluntad política para generar cauces de participación ciudadana, entre todas debemos perseguir un desarrollo territorial y social equilibrado y la mejora permanente de la calidad de vida de todos/as sus ciudadanos/as.
Para que esto se lleve a cabo necesitamos conformar un nuevo escenario donde la participación de la ciudadanía sea efectiva, y para que esto se de verdaderamente es necesario poner en marcha procesos educativos que generen cultura de la participación, y que las necesidades de la ciudadanía sean contempladas en políticas públicas diseñadas por todos y por todas. No sólo queremos hacer aportaciones a políticas de partidos políticos ya diseñadas sin tenernos en cuenta, queremos estar y construir de abajo a arriba, queremos una democracia más directa.


¿Es inocua nuestra alimentación?

La Organización Mundial de la Salud ha elegido como tema del Día Mundial de la Salud 2015 la inocuidad de los alimentos. En la presentación del DMS se explica que los alimentos que contienen bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas nocivas causan más de 200 enfermedades diferentes y son responsables de unos 2 millones de muertes cada año.

La inocuidad de los alimentos así entendida, en su sentido estricto, es un tema muy relevante de salud pública. Todavía tenemos en la memoria algunas crisis impactantes, como la del aceite de colza deCartel OMS_alimentos inocuossnaturalizado, la de las vacas locas o la de los pepinos en Alemania hace poco más de tres años. En cada caso se produjeron muertes y mucho sufrimiento asociado a esas situaciones de falta de inocuidad de los alimentos.

La OMS apunta a la “cada vez más evidente necesidad de reforzar los sistemas que velan por la inocuidad de los alimentos en todos los países”, por lo que el Día Mundial de la Salud 2015 se orienta a “fomentar medidas destinadas a mejorar la inocuidad de los alimentos a lo largo de toda la cadena, desde la granja hasta el plato”. Pero, ¿qué ocurre después del plato? ¿Es suficiente con garantizar que los alimentos que llegan al plato no contienen bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas nocivas?

Sería conveniente tener una visión más amplia de la inocuidad de los alimentos. Si seguimos la definición que nos da la Real Academia de la Lengua, es inocua aquella alimentación que no hace daño. Y si miramos los daños que está produciendo nuestro sistema alimentario, difícilmente podríamos hablar de inocuidad. La obesidad está adquiriendo unas dimensiones desproporcionadas, hasta el punto de ser catalogada como uno de los grandes problemas actuales de salud pública, una pandemia con un coste asociado de más de dos billones de dólares al año, que se va incrementando año a año.

No es casual que en los últimos cuatro años The Lancet haya publicado dos series dedicadas a la obesidad, una en agosto de 2011 y otra a comienzos de 2015. Los expertos la consideran el mayor factor causal de carga de enfermedades prevenibles en muchas regiones, incluso por delante del tabaco. Los datos que aportan apuntan a unos 1.500 millones de personas con sobrepeso y más de 500 millones con obesidad. Su repercusión en la salud es muy alta, ya que está relacionada con el 80% de los casos de diabetes, con el riego de padecer hipertensión, colesterol alto, diversos tipos de cáncer, etc.

Es más fácil ganar peso que perderlo

El análisis del conjunto de factores determinantes de la obesidad es muy complejo, pero las investigaciones señalan que la creciente disponibilidad de alimentos altamente calóricos más baratos junto a las potentes fuerzas económicas que impulsan su consumo –con un marketing más generalizado y persuasivo– conducen inevitablemente hacia el sobre-consumo y la obesidad.

Las campañas de publicidad –incluso dirigidas a público infantil– relacionadas con productos que pueden ser nutricionalmente dañinos parecen no tener límites; los requerimientos a dichos productos desde un punto de vista de salud y nutrición se nos antojan muy laxos. Los poderes públicos responsables deberían analizar el coste humano, de salud e incluso económico que tiene el hecho de no regular adecuadamente la utilización de ingredientes no saludables en la producción de alimentos. No solo deberían pensar cómo estimular a los consumidores hacia dietas más saludables sino también cómo pueden incentivar a la industria alimentaria para que produzca alimentos más saludables (o como desincentivarla para que no produzca tantos alimentos no saludables).

Hace ya varios años, el entonces relator especial de Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación, Olivier de Schutter, señalaba que nuestros sistemas alimentarios son “obesogénicos”, generadores de obesidad y que, al ritmo que vamos, en 2030 se producirían 5 millones de muertes de personas menores de 60 años como consecuencia de enfermedades no transmisibles relacionadas con el consumo de una dieta no saludable, es decir, más del doble de las muertes que se producen por el consumo de alimentos que contienen bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas nocivas.

En este Día Mundial de la Salud 2015 convendría que tuviéramos una mirada más amplia, más inteligente, más crítica sobre la inocuidad de los alimentos y que, a partir de ella, se generaran las respuestas políticas adecuadas. La falta de acción de los poderes públicos en este sentido se podría considerar un incumplimiento de sus obligaciones de proteger y garantizar los derechos humanos a la salud y a la alimentación.

José Mª Medina Rey, director de PROSALUS