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#DerechoaSoñar: El mundo que queremos

En estas fechas en las que tendemos a soñar con más ganas, la Coordinadora de ONG para el Desarrollo-España ha animado a empezar con la “ilusión” de ser agentes de cambio en un año que “va a ser complicado” por la coyuntura económica y muestra su convicción de que “el cambio es necesario y es posible” porque “todas y todos contribuimos a construir una mejor sociedad”.

Durante la producción del “Derecho a Soñar”, la Coordinadora ha afirmado que “no todo se consigue con dinero”, y que “hay muchos sueños que están ahí y que se pueden cumplir”.

“El Derecho a Soñar” es un conjunto de vídeos de la sociedad civil que recoge una parte de esos sueños y propuestas de cambio y cuyo resultado muestra el optimismo, la ilusión, el compromiso y la exigencia del mundo que queremos y por el que apostamos.

La campaña Pobreza Cero nos invita a soñar con un mundo posible: el mundo que queremos. Esta iniciativa parte del proverbio africano “mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”, y se enmarca en una iniciativa global que coincide con el lanzamiento del informe del Llamado Mundial de Acción contra la Pobreza (GCAP[1] por sus siglas en inglés) sobre “El Mundo que Queremos”.

“Los sueños son más necesarios”

En un momento en el que parece que la sociedad civil no tiene nada que decir, y en el que el individualismo parece haberse apoderado de todo, el “derecho a soñar” intenta demostrar que estamos interconectados como ciudadanía y que, a través de nuestras acciones cotidianas y nuestras reivindicaciones políticas podemos contribuir a cambiar el rumbo de las cosas.

Tal y como Francisco Segarra, psicólogo clínico y coordinador general de la Clínica del Sueño Estivil, ha afirmado “todos soñamos, pero la mayoría de las veces lo hacemos dormidos, sin embargo, en estas fechas soñamos despiertos”, ha señalado, a la vez que insiste en que “es el momento de soñar con lo que cada uno quiere y desearlo con todas las fuerzas”.


[1] The Global Call to Action Against Poverty began as a movement to bring civil society together, across specific areas of thematic, geographic, or constituency focus, to unite diverse actions against poverty and inequality.

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Post #Busan#HLF4: objetivos comunes, principios más o menos compartidos pero diferentes compromisos

The principles, commitments and actions agreed in the outcome document in Busan shall be the reference for South-South Co-operation on a voluntary basis(Punto 2 de la Declaración Final del IV Foro de Alto Nivel sobre Eficacia de la Ayuda).

Ahí tenéis la concesión que logró que China suscribiese la Declaración. Una referencia explícita a que la cooperación Sur-Sur, a diferencia de la Norte-Sur (o cooperación tradicional) no estará obligada a seguir principios que concuerden con los derechos humanos, la equidad de género o la sostenibilidad medioambiental. Tampoco estará obligada a ser transparente o rendir cuentas a la ciudadanía, a pesar de ser dos de los pilares básicos en el funcionamiento de cualquier democracia, o precisamente por ello.

Un post-Busan a la carta que no es responsabilidad exclusiva del país asiático. La Unión Europea tampoco ha estado fina. Justin Kilkullen, Presidente de CONCORD decía ayer en la rueda de prensa “La UE ha sido como un fantasma en las negociaciones. Se ha mostrado fragmentada y sin liderazgo. Sólo por tratar de sumar a nuevos actores para acomodar sus intereses geopolíticos han renunciado a principios tradicionales de la política de desarrollo europea. ¿Es éste realmente un mejor acuerdo?”.

El coste para una ayuda de más calidad es importante: no hay compromiso firme con el fin de la ayuda ligada y la obligación de canalizar los apoyos a través de las instituciones del país que recibe la ayuda es bastante retórica. Tampoco se compromete al fortalecimiento de los mercados locales dando prioridad a las pequeñas y medianas empresas en la compra de bienes y suministros o en la construcción de infraestructuras.

Los derechos de las mujeres tampoco salen fortalecidos a pesar del reconocimiento, en el punto 20, de la importancia de avanzar en la equidad de género. El marcado carácter instrumental de la mujer al servicio del crecimiento económico que asume este apartado, coincidente con el que incorpora el Plan de Acción de Género, y la no inclusión de sus derechos a lo largo del documento nos hace dudar del impacto positivo que pueda tener en la vida de las mujeres. La única noticia positiva al respecto es el compromiso asumido por el gobierno de Estados Unidos de reabrir el debate en torno al Plan de Acción, en gran medida debido a la fría acogida que ha recibido por los países con interés de empujar la agenda de género.

La definición del rol del sector privado sigue preocupándonos. El apartado dedicado a este sector (p.32) continúa centrando su atención en cómo crear un entorno favorable para la actividad de las empresas, cuando de lo que se trata es de crear un entorno que favorezca que las empresas efectivamente estén contribuyendo al desarrollo humano. Para ello, los marcos reguladores basados en el cumplimiento de los derechos sociales y medioambientales son aspectos clave, pero ni siquiera  son mencionados en la Declaración.

Entre lo positivo: el punto 22 reconoce los distintos roles que las organizaciones de la sociedad civil jugamos y valora los marcos de los que voluntariamente nos hemos dotado para que nuestras acciones tengan más impacto mas significativo en la vida de las personas (Principios de Estambul y el Marco Internacional para la Eficacia de las OSC en el Desarrollo). Pero falla en concretar este reconocimiento al no comprometerse con medidas prácticas y legales acordes con los estándares de derechos humanos que fortalezcan nuestra acción. Los gobiernos no deberían sólo reconocernos como actores sociales sino también como actores políticos que contribuimos a la democratización de nuestras sociedades.

En definitiva, algunas luces pero demasiadas sombras en esta Declaración, consecuencia del nuevo balance de poder entre donantes tradicionales y emergentes, que aspira a un futuro distinto en la cooperación al desarrollo. Un futuro cuyo carácter queda muy bien perfilado en el punto 5: “South-South and Triangular co-operation, new forms of public-private partnership, and other modalities and vehicles for development have become more prominent, complementing North-South forms of co-operation”. Ya lo decía Ángel Gurria, Secretario General de la OCDE en el cierre: “This is not about Aid. It is about Development”.

¿Y ahora qué?

La Declaración abre un proceso al que tendremos que estar igual de atentos para garantizar que el marco internacional que dará seguimiento a los acuerdos represente, en igualdad de condiciones, a todos los actores que trabajamos en desarrollo, y establezca indicadores ambiciosos. Aún no está clara la estructura pero previsiblemente Naciones Unidas va a tener un rol importante a través del PNUD y el UNDCF. Lo sabremos en seis meses.

Igualmente importante es seguir la evolución de los Building Blocks, cuya traducción al español es casi igual de complicada: módulos de implementación de la agenda pendiente. Se trata de iniciativas a las que los países se suman de forma voluntaria para impulsar temas vinculados con la agenda que ha resultado de este Foro. Son ocho temas: Cooperación Sur-Sur, Situaciones de Conflicto y Fragilidad, Cambio Climático, Transparencia, Políticas e Instituciones Eficaces, Gestión de la Diversidad y Fragmentación, Resultados y Rendición de Cuentas y Sector Privado. De momento sólo contamos con sus documentos conceptuales que serán aterrizados a través de planes de acción.

España se ha sumado a dos de ellos: Cooperación Sur-Sur y Resultados y rendición de cuentas. Además previsiblemente suscribirá una declaración conjunta sobre cooperación publico-privada, así como el Plan de Acción de Género.

Busan echa el cierre pero seguiremos trabajando. Un trabajo en el que nos seguiremos articulando con redes y organizaciones de todo el mundo en un esfuerzo colectivo que, a pesar de no haber logrado plasmar todas nuestras demandas en el documento final, sí creemos que ha contribuido, en alguna medida, a que los resultados de Busan sean más ambiciosos de lo que a priori parecía a juzgar por los primeros borradores de declaración a los que tuvimos acceso. Hay mucho en juego para millones de personas.

Cierro agradeciendo al pueblo coreano su hospitalidad. Nos habéis tratado genial. Kamsahamnida!

Cristina Linaje Hervás, Responsable de Incidencia y Seguimiento de Políticas


#HLF4 #Busan: ¿China si o China no?

Ayer se veían caras largas entre algunos delegados oficiales. China daba un portazo y se desvinculaba de la Declaración final de Busan y la India amenazaba con tomar el mismo camino. Viaje exprés de un par de ministros europeos a Beijing para tratar de reengancharles. Suponemos que el viaje mereció el esfuerzo porque hoy, de nuevo, China estaba sentada en la mesa de negociaciones. Y es que el éxito de este Foro, desde la óptica gubernamental, se mide en base a si a la Asociación Global para el Desarrollo que resulte de Busan, plasmada en su Declaración Final, cuenta con el apoyo de los donantes emergentes, y de China en particular. Lo contrario seria un fracaso.

El precio que previsiblemente se va a pagar, si la marcha de las negociaciones siguen como hasta ahora, es un post-Busan a dos velocidades con distintos tipos de compromisos en función de qué país se trate, y una rebaja muy importante en relación a aspectos tan claves del desarrollo como son los derechos humanos o el fortalecimiento democrático.

Mientras termino de escribir esto nos llega un mensaje de CONCORD.

Finalmente China sí.

Ya tenemos Declaración Final.

Mañana os la contamos.

 

Cristina Linaje Hervás, Responsable de Incidencia y Seguimiento de Políticas


#Busan: Un paso atrás para los derechos de las mujeres

La visita estrella de hoy (con permiso de Rania de Jordania) era la presencia de Hilary Clinton en la inauguración oficial del Foro que se ha sido esta mañana. Venía a presentar el Plan de Acción sobre Equidad de Género y Desarrollo impulsado por Estados Unidos. Un nombre algo rimbombante para un Plan que básicamente plantea trabajar en la mejora y uso de la información estadística sobre mujer y actividad económica como mecanismo para promover la equidad de género y el empoderamiento de las mujeres.

Para las organizaciones de mujeres supone una instrumentalización de las mujeres al servicio de intereses económicos. Copio literalmente dos de las frases que se recogían en la nota de prensa de Better Aid: “El Plan falla en reconocer que debe haber “poder” en el “empoderamiento”. Sabemos que un mayor número de mujeres en el mercado laboral puede crear mucho lucro. Pero, ¿supone ello mejores resultados de desarrollo y derechos para las mujeres?. Nuestra experiencia nos dice que no”. También señala: “Por supuesto que estamos a favor de que los gobiernos comprometan nuevos recursos económicos para los derechos de las mujeres. Pero deben estar guiados por un compromiso con el disfrute de los derechos de las mujeres y el fortalecimiento de su autonomía, no por el deseo de generar beneficio económico”. Podéis leer al documento completo en: http://www.betteraid.org/en/press-area/526-press-release-us-gender-plan-lacks-the-power-in-empowerment-.html

Además de esta presentación del Plan de Género, la larga sesión de inauguración de hoy nos ha dejado algunas “perlas” y mucha preocupación. Os dejo algunos ejemplos:

Paul Kagame, Presidente de Ruanda: “¿Por qué la ayuda masiva ha sido ineficaz y, por el contrario, las pequeñas inversiones eficaces?”

Rania de Jordania: “La educación es más que un derecho, es un recurso económico”.

Hilary Clinton: “No nos podemos comprometer a desligar la ayuda, porque es lo que ha servido de justificación para mantener los presupuestos públicos de ayuda al desarrollo”.

Ban Ki-moon, Secretario-General de ONU: “Los países que dan ayuda al desarrollo no están haciendo una obra de caridad. Es una inversión inteligente que crea crecimiento económico y mercados”.

Inversión y crecimiento económico, derechos como meros recursos productivos, uso de la ayuda en el interés propio. Todo un reflejo de lo que se está (o ya se ha cocinado) detrás de las bambalinas de Busan. Aún así, no todo ha sido tan negativo:

Lee Myung-Bak, Presidente de Corea: “La crisis económica no debe servirnos como excusa para comprometer la Ayuda al Desarrollo”.

Angel Gurría, Secretario-General de la OCDE: “El mundo espera mejores políticas de desarrollo para mejorar la calidad de vida de las personas y no les vamos a defraudar”.

Pues eso esperamos Sres. Gurría y Myung-Back.

 

Cristina Linaje Hervás, Responsable de Incidencia y Seguimiento de Políticas


Voces de la sociedad civil en Busan

Representantes de la sociedad civil presentes en Busan, nos dan su visión de lo que está pasando en el Foro


#HLF4#Rumbo Busan: Ya tenemos Declaración Final del Foro Social

Ya tenemos Declaración final del Foro Civil:  http://www.betteraid.org/en/betteraid-policy/betteraid-publications/statements/524-civil-society-statement-to-the-fourth-high-level-forum-on-aid-effectiveness.html  Con ella cerramos tres días muy intensos de trabajo y nos preparamos para el Foro Oficial #HLF4 que comienza hoy.

¿Y cómo lo encaramos? ¿Cuáles son nuestras principales líneas rojas? La primera: mayor presencia de los derechos humanos, incluidos los derechos de las mujeres, en la Declaración Oficial. Su protección y cumplimiento debe ser el eje que guíe cualquier esfuerzo. Solo así podremos afirmar que estamos logrando resultados. Vinculado con ello, queremos que la Declaración no sea ambigua en cuanto a que el crecimiento económico debe ser considerado, únicamente, un medio para acabar con la pobreza pero nunca un fin en sí mismo. Lo que importa no son los resultados económicos, sino los resultados de desarrollo.

En cuanto al papel de las organizaciones de la sociedad civil, exigimos que el reconocimiento de nuestro rol se plasme en medidas legales y prácticas de apoyo. Esto es urgente en un contexto de reducción del espacio democrático y creciente hostigamiento al trabajo de muchas organizaciones por parte de algunos gobiernos.

Pero los resultados del Foro Social (#BCSF) no se quedan ahí. A la Declaración se suman las conclusiones de los distintos grupos de trabajo en los que hemos debatido en torno a los mismos temas que serán tratados en el Foro Oficial (HLF-4) que inicia hoy. Unas conclusiones articuladas en forma de demandas que esperamos puedan influir no sólo en la Declaración Oficial sino también en la futura implementación de esos compromisos. Aún no están disponibles, así que tenemos que esperar hasta mañana para compartirlas.

Acabo de recibir un mensaje de Eduardo diciéndome que finalmente sí voy a poder acceder al Foro oficial, así que salgo volando para allí. Hoy también tenemos la primera reunión con la Delegación Oficial española.

¡Hasta luego!

Cristina Linaje Hervás, Responsable de Incidencia y Seguimiento de Políticas


#HLF4 #RumboBusan: Ya estamos en Busan

La Ayuda Oficial al Desarrollo sólo podrá ser considerada eficaz si reduce la pobreza y la desigualdad”. No recuerdo quién hablaba cuando la anoté pero tampoco importa. Es, seguramente, la frase más repetida en los dos días que llevamos de Foro. Parece una obviedad, pero sin embargo, el contexto en el que nos encontramos exige que la repitamos a cada momento, que retomemos principios y consensos básicos que gobiernos y donantes parecen estar olvidando.

Pero empecemos por el principio. Ayer comenzó el Foro Mundial de la Sociedad Civil de Busan, que ha reunido a más de 500 personas de organizaciones de la sociedad civil de todo tipo y de todas las regiones del mundo. El objetivo: preparar una estrategia conjunta de cara al Foro de Alto Nivel sobre Eficacia de la Ayuda (HLF-4 por sus siglas en inglés) que comenzará el próximo martes y que en gran medida supone una “revolución” en cómo entenderán los gobiernos y las organizaciones internacionales el futuro modelo de cooperación al desarrollo. Con este Foro, las organizaciones de la sociedad civil cerramos un proceso de más dos años, iniciado en Accra, en el que hemos invertido mucha energía no sólo en demandar a los gobiernos que cumplan sus compromisos, sino también en elaborar consensos y principios para aumentar nuestro impacto en el desarrollo.

El primer día lo hemos dedicado a resumir el trabajo de estos años, a ponernos al día sobre la marcha de las negociaciones, a conocer cómo están siendo recogidas nuestras visiones y demandas, y a terminar de perfilar las líneas rojas. Esto es clave porque, por primera vez desde que se firmase la Declaración de París sobre la Eficacia de la Ayuda, en 2005, las OSC han podido influir desde dentro (o al menos intentarlo)  en las negociaciones y en la propia redacción de la declaración.

A partir de ahí, un amplio menú de sesiones de trabajo y seminarios sobre distintos temas: transparencia y rendición de cuentas, eficacia del desarrollo en contextos de conflicto y fragilidad, trabajo decente, o cómo promover un entorno que favorezca el trabajo de las OSC. Pero los dos platos fuertes han sido la participación del sector privado en el desarrollo y el Foro Global de las Mujeres. Hoy me centro en el primero para, en los próximos días, poder dedicarle más líneas al segundo.

Lo que posiblemente más caracteriza este IV Foro de Busan es la emergencia con fuerza del rol del sector privado en el desarrollo. Y digo con fuerza porque, en realidad, nunca estuvo fuera de escena: la ayuda ligada es un claro mecanismo de cómo ha estado participando y beneficiándose de la cooperación al desarrollo.

La explicación es sencilla. Por un lado tenemos a los donantes tradicionales (principalmente los que integran el Comité de Ayuda al Desarrollo de la OCDE) que debido a la crisis económica quieren reducir sus presupuestos de AOD y que ésta sirva como “capital base” para atraer nuevos recursos del sector privado lucrativo para financiar el desarrollo. Por otro, los donantes emergentes, muy enfocados al sector productivo y de infraestructuras, están abriendo un nuevo espacio político y de relación con los países receptores de ayuda a partir de condicionalidades más ligeras que contribuyen a rebajar el discurso de derechos humanos como elemento central del desarrollo. Si a esto le sumamos que vuelve con fuerza el paradigma de que crecimiento económico es sinónimo de desarrollo, nos encontramos ante un entorno totalmente favorable para la entrada con fuerza del sector empresarial en la cooperación al desarrollo.

Para algunas personas, este nuevo énfasis del discurso del sector privado como socio del desarrollo tiene riesgos y oportunidades. Para otras, sólo riesgos.¿pueden los bienes públicos tener lucro o estamos ante una privatización de los servicios sociales básicos?, ¿cómo abordar la contradicción entre el interés de las empresas por el beneficio a corto plazo y los procesos de desarrollo que son de largo plazo?, ¿es este un esfuerzo por apoyar el tejido productivo local de los países empobrecidos, es decir, sus pequeñas y medianas empresas, o más bien de justificar el uso del dinero público en beneficio de las empresas de los países donantes?.

Desde luego, es un tema complejo de abordar, aunque de este Foro sí salen algunos planteamientos básicos de partida: no considerarlo como un sector homógeneo (no es lo mismo una cooperativa social que una multinacional y por tanto deben recibir un tratamiento diferenciado); evitar que esto contribuya a minar el rol del Estado en garantizar servicios sociales básicos sin discriminación, o la necesidad de establecer marcos regulatorios que asegurenque las empresas cumplen con los estándares de derechos humanos.

Cierro este resumen con una foto de familia y algunos testimonios que he recogido.

Mañana cerramos la declaración de la sociedad civil y preparamos la estrategia de incidencia por regiones. ¡Hasta mañana!

* La participación en el Foro cuenta con la financiación de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID)

Cristina Linaje Hervás, Responsable de Incidencia y Seguimiento de Políticas