Archivo de la categoría: ONGAWA

Año Europeo del Desarrollo: agua, mujeres y niñas #EYD2015

Las personas que residimos en España consumimos una media que se sitúa en torno a los 140 litros de agua diarios. Imagina si para obtenerla, en vez de abrir el grifo, tuvieras que recorrer una distancia con uno o varios cubos para llevarla hasta tu casa.

Evidentemente, cuando existe un condicionante físico para el acceso como éste, el consumo se reduce. En este sentido, los datos globales muestran que las personas que tienen la fuente de agua a más de media hora de su hogar recogen menos agua de la recomendada para cubrir sus necesidades básicas de consumo e higiene. Según el PNUD, esta cantidad debería ser de, al menos, 50 litros diarios.

¿Y por qué os cuento esto hoy?

Por muchos motivos, pero el principal es que, dentro del Año Europeo del Desarrollo, el mes de marzo está centrado en las mujeres y las niñas, porque “En muchas zonas del mundo, el mero hecho de nacer niña constituye una desventaja. Muchas mujeres sufren discriminaciones a lo largo de su vida: no van a la escuela cuando son pequeñas, no pueden encontrar trabajos adecuadamente remunerados cuando son mayores, no tienen acceso a servicios sanitarios básicos para ellas o sus hijos, y no tienen derechos patrimoniales o de protección social cuando llegan a la vejez”.

Dicho esto, vuelvo al agua.

En los países del Sur, las mujeres y las niñas son, habitualmente, las responsables de abastecer de agua al hogar. En África, el 90% de esta tarea es responsabilidad de ellas y hay países en los que las mujeres dedican 4 ó 5 veces más tiempo que los hombres a recoger agua. La distancia media que caminan mujeres y niñas en África y Asia con este objetivo es de 6 km. diarios.

Evidentemente, esto tiene graves consecuencias sobre las opciones de mujeres y niñas de salir del círculo de la pobreza. Por poner sólo tres ejemplos:

  • Tener que ir a por agua impide a millones de niñas ir a la escuela. Los datos muestran que la asistencia a clase se reduce notablemente cuando la fuente de agua está a más de 400 metros o 15 minutos desde el hogar.
  • Cuando las mujeres tienen que recorrer largas distancias para asegurar el suministro de agua, no pueden emplearlo en actividades productivas que les permitan acceder a recursos económicos.
  • Cargar durante largos recorridos con cubos llenos de agua provoca serios problemas de columna en la vejez.

En este vídeo que editamos hace unos meses en ONGAWA os contamos con más detalle sobre esta problemática:

Este año, además del Año Europeo del Desarrollo, es el último del Decenio Internacional para la acción “el agua fuente de vida” de Naciones Unidas y es, también, el último año de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. No perdamos la oportunidad de poner nuestro granito de arena para que todos (y sobre todo todas) tengan garantizado el Derecho Humano al Agua.

Si quieres, por ejemplo, te animo a sumarte a la marcha y el selfie por el Derecho al Agua que organizamos conjuntamente ONGAWA, Oxfam Intermón y Prosalus el próximo 15 de marzo.

Jorge Castañeda, Responsable de Campañas y Comunicación Externa de ONGAWA

Anuncios

Una organización a la altura de sus voluntari@s

En una cultura acostumbrada a valorar el retorno de las inversiones y los esfuerzos, el comportamiento altruista no se sustrae a este ejercicio, por contradictorio que pueda parecer. Y ese análisis puede llevarse a cabo desde la perspectiva de las personas y la de las organizaciones que acogen voluntariado.

Las razones por las que los individuos deciden iniciar una actividad voluntaria pueden ser de muy distinta naturaleza, desde las más instrumentales y relacionales -necesidad de ocupar el tiempo, de relacionarse o incluso de adquirir formación y experiencia en un campo en el que poder desarrollar una futura actividad profesional- hasta las más trascendentes y transformadoras, relacionadas con la solidaridad, la responsabilidad colectiva y la aspiración a contribuir a la construcción de una sociedad más equitativa y mejor. Muchas veces la motivación principal es afectiva: el voluntario está vinculado y/o especialmente sensibilizado por el tema, por razón de sus circunstancias personales, familiares o profesionales. Con seguridad, en cada decisión individual, intervienen múltiples motivaciones, más o menos conscientes y más o menos explícitas en el momento de vincularse a una organización y a una causa.

Dado el primer paso, en la vinculación efectiva a largo plazo, es crítica la motivación en términos de saldo emocional, que se relaciona con lo que el voluntariado aporta, en relación con aspectos más íntimos y esenciales del individuo y mucho menos con los aspectos operativos o del contenido concreto de la actividad voluntaria.

El voluntariado refuerza la autoestima, no solo por el hecho de facilitar que el individuo se sienta útil, sino también porque se convierte en una oportunidad de realizar acciones en sintonía con los valores personales y de conseguir cosas positivas.

Es un elemento de identidad, convirtiéndose en un elemento importante y relevante de la descripción de uno mismo, al mismo nivel que términos como el género, el lugar de nacimiento, la edad o la profesión.

Puede tener beneficios en la salud y produce un mayor nivel de felicidad o satisfacción, puesto que los individuos valoran muy positivamente que la participación les permita dejar un mundo mejor a las generaciones venideras. Dicho de otro modo, el voluntariado además de ser bueno para el espíritu, también lo es para el corazón.

Del mismo modo, en el plano organizativo, es posible diferenciar las contribuciones más inmediatas o instrumentales de las que se asocian a la identidad, la credibilidad y la capacidad de transformación de la organización en la que voluntario colabora. La actividad que, cada día, realizan miles de voluntarios influye directamente en el aumento del impacto de sus acciones y en la calidad de sus procesos y resultados, que se enriquecen de la diversidad de capacidades, experiencias y puntos de vista.  Adicionalmente, el voluntariado aporta credibilidad a las organizaciones y refuerza los procesos de rendición de cuentas, al tratarse de personas que colaboran de manera desinteresada y al margen de compromisos laborales.

Solo por esto, el día 5 de diciembre, Día Internacional del Voluntariado, las organizaciones de voluntariado tenemos mucho que celebrar y reconocer y agradecer.

Pero la capacidad de colaborar en una sociedad mejor y más justa no se agota en lo que el voluntario hace, en el marco de su actividad concreta, aunque empieza justamente ahí. La implicación en las actividades y las experiencias personales vividas, conduce a una profunda sensibilización del propio voluntario que además se convierte, casi de manera inconsciente, en un agente de cambio capaz de trasmitir valores y concienciar a sus diferentes círculos de influencia, a través de sus comportamientos o ideas. Es un proceso lento, reticular, pero imparable.

Al tiempo que descubre una vía privilegiada para potenciar los resultados de sensibilización e incidencia de las organizaciones sociales, esta dimensión transformadora del voluntariado implica una mayor responsabilidad en sus dinámicas de promoción de voluntariado, que enfaticen los elementos de formación, comunicación y sensibilización de su propia comunidad de voluntarios. Implica revisar los valores de la relación con la persona voluntaria y apostar por un voluntariado empoderado, crítico y con capacidad de influencia en los procesos en los que participa.  En definitiva, una organización a la altura de sus voluntarios y del valor de su contribución social.

Itziar Rosado, Coordinadora de Base Social y Ciudadanía de ONGAWA


A veces hay que dar la cara y otras…

Esta entrada ha sido escrita por Matilde Jiménez, Coordinadora de Movilización Social de ONGAWA Andalucía.

A veces hay que dar la cara y otras… otras veces hay que “dar el culo”

https://vine.co/v/hXajF9EbVuX

Si ves el vídeo anterior podrás ver un mensaje que se repite cada seis segundos. El mensaje dice así: “todos cagamos por el mismo sitio, pero no en el mismo lugar”.

Y es que ciertamente todos, todos, todos nacemos, comemos y cagamos por el mismo sitio y al final a todos nos espera el mismo destino. Visto así, ¿qué nos diferencia de los 7.000 millones de habitantes que pueblan este planeta?

No sé los demás pero yo lo primero que hago cada mañana al levantarme es ir al baño. Lo tengo a 12 pasos contados desde mi cama. Sin embargo, aproximadamente 2.500 millones de personas no cuentan con acceso a saneamiento mejorado, es decir, no tienen acceso a instalaciones que aseguren una higiénica separación de los excrementos del contacto humano.

Además, puedo hacerlo con privacidad e intimidad. Sin embargo, 1.100 millones de personas (23.5 veces la población de España) no tienen otra opción que defecar al aire libre, con el peligro que esto conlleva, entre otros, para las niñas y mujeres que esperan a la noche para poder hacer sus necesidades corporales. Visto así parece que hay algunas diferencias, ¿no?

Estas cifras me parecen lo suficientemente importantes como para “dar el culo” y lanzar un mensaje que nos haga conectar con el problema, que nos haga tomar conciencia y quizás a partir de ahí nos haga buscar caminos para tomar acción en la construcción de un mundo más justo y sostenible.

Está permitido compartir y difundir este vídeo y este mensaje, haciéndolo navegar allá dónde puedas.

Y por supuesto está permitido unirse a esta dinámica, crear tu propio mensaje, grabarte y contagiar a otros para que se unan.

NOTA: Esta iniciativa forma parte de las acciones de la Campaña #WeLoveSaneamiento 2013 de ONGAWA Ingeniería para el Desarrollo Humano, de la que formo parte en su sede de Andalucia.


Sin energía no hay desarrollo #Energia4D

Naciones Unidas está impulsando la iniciativa “Energía Sostenible para Todos”, entendiéndose como  «energía sostenible»  aquélla que se produce y se usa de forma que apoye a largo plazo el desarrollo humano en el ámbito social, económico y ecológico. Es decir, es una energía no contaminante, accesible físicamente y asequible económicamente para la población,  eficiente y con un suministro fiable. Esta iniciativa busca involucrar a los gobiernos, al sector privado y a la sociedad civil con el objetivo de lograr la energía sostenible para todos y alcanzar los 3 principales objetivos para el 2030: garantizar el acceso universal a los servicios modernos de la energía, duplicar el ritmo de mejora en eficiencia energética y duplicar la participación de energías renovables en el mix energético global.

Según Kandeh K. Yumkella, Director General de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), “la energía es esencial para el desarrollo, y la energía sostenible es esencial para el desarrollo sostenible. Para los países en desarrollo, la pobreza energética es un impedimento enorme para el progreso económico”. El acceso a la energía sostenible mejora la calidad de vida puesto que, por ejemplo, posibilita la generación de ingresos gracias al uso de electricidad en un pequeño negocio, mejora el servicio sanitario al usarse frigoríficos para almacenar medicamentos, reduce el trabajo de recolecta de leña y el tiempo empleado en transportarla, permite sistemas más eficientes de energía para cocinar y generar calor, y proporciona iluminación para que los niños y niñas puedan estudiar cuando anochece.

Sin embargo, según la Agencia Internacional de la Energía 2.600 millones de  personas carecen de acceso a instalaciones limpias para cocinar y 1.300 millones de personas no tienen acceso a la electricidad, en su mayoría habitantes de zonas rurales. Por el contrario, los países desarrollados consumen entre el 50% y el 90% de los recursos de la Tierra y generan dos terceras partes de las emisiones de dióxido de carbono.

Foto de ONGAWA

Foto de ONGAWA

Según estimaciones del Banco Mundial, el aumento de la demanda energética mundial durante los próximos 25 años provendrá de los países en desarrollo. Si éstos siguieran el actual modelo energético y de desarrollo de los países ricos (principales causantes de la actual insostenibilidad energética y ambiental), esto provocaría un peligroso avance hacia un cambio climático irreversible. Como consecuencia, aumentarían las hambrunas debido al incremento de desertización en grandes zonas del  planeta, habría mayor campo de acción de insectos portadores de enfermedades al aumentar la temperatura y se producirían desplazamientos masivos de la población (refugiados climáticos por ejemplo, por el crecimiento del nivel del mar). La energía tiene una fuerte influencia sobre el cambio climático, por lo que un modelo energético inadecuado puede acentuar las consecuencias de la pobreza.

El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estima que los costes de adaptación a una energía limpia para lograr los objetivos de la energía sostenible para todos los países de Naciones Unidas en 2030, se encontrarían entre 249 y 1371 billones de dólares anualmente. Aunque puede parecer mucho, estas cantidades están por debajo de los gastos actuales mundiales en defensa o los recientes rescates bancarios. Por ejemplo, Estados Unidos gasta 200 millones de dólares al año en investigación en energías renovables, el equivalente a su presupuesto de Defensa para tres horas. Con solo el 3% adicional de las inversiones globales previstas en energía hasta el año 2030, aplicado adecuadamente para llegar a la población que actualmente carece de acceso a la misma, se alcanzaría en ese año el acceso universal a la energía. Por tanto, la voluntad política es y será fundamental para solventar el problema de la sostenibilidad energética del planeta, puesto que ésta es factible económicamente e imprescindible social y ambientalmente.

Miriam Sánchez Escalonilla e Ignacio Casas Villaverde, Área Sectorial de Energía de ONGAWA, Ingeniería para el Desarrollo Humano


La deuda externa me lleva al #17O

No habría empezado a trabajar en esto si no hubiera llegado a mis manos el libro “La deuda externa del mundo en desarrollo” de Jaime Atienza. Seguramente las cosas sería diferentes si Sergio Alcina y Chema Castells no me hubieran recomendado hacer un máster en cooperación al desarrollo y, por supuesto, no trabajaría en cooperación si, en su momento, no me hubiera incorporado al grupo de movilización social de Intermón Oxfam de Sevilla.

Para seguir trabajando en esto tengo cuatro grandes razones. La primera es que me indigna la pobreza. La segunda es que sé que entre todos podemos acabar con ella. La tercera es que trabajo en algo con lo que disfruto, me divierte y que haría como voluntario, si trabajara en otra cosa. La cuarta es la gente con la que me he encontrado a lo largo de estos años en diferentes espacios, muy especialmente el grupo de movilización social de ONGAWA.

Jorge Castañeda, de ONGAWA


Un día cualquiera #EsPosible

Piensa en un día cualquiera. En mañana, por ejemplo. Tienes la opción de pasarlo  bajo una capa de indiferencia o como un ciudadano comprometido con los más vulnerables. Tú eliges.

Sé que a estas alturas de post ya estarás pensando que soy el pesado de una ONGD con mi charla moralista. Lo primero es cierto, lo segundo no tanto, o eso voy a intentar. Tampoco te voy a pedir dinero, no te asustes. Sólo quiero compartir contigo algunos gestos diarios a través de los que puedes poner un granito de arena para contribuir a la lucha contra la pobreza. Pretendo convencerte de que en tu día a día puedes mejorar el mundo. Si no lo consigo, te aseguro que volveré a intentarlo porque te necesitamos para lograr este objetivo, aunque la próxima vez intentaré hacerlo mejor.

Volvamos a ese día cualquiera. Antes de que hayas salido de tu casa para ir al trabajo o a estudiar, habrás interactuado con medio mundo. Tu café probablemente será brasileño o vietnamita, el agua de la ducha se habrá calentado con gas que casi con toda seguridad será iraní, tu ropa puede que sea de algodón del Norte de África y haya sido cosida en Bangladesh,… ¡Eh! No te olvides del móvil antes de salir. Seguramente contendrá litio chileno, coltán de República Democrática del Congo y habrá sido fabricado en China para una empresa europea o norteamericana.

Muchos de estos materiales y productos se extraen y fabrican en países del Sur bajo condiciones laborales abusivas, generando impactos sociales y también medioambientales negativos. Tú puedes contribuir a cambiar esta situación a través del consumo responsable: reduce la cantidad de cosas que compras, reutiliza y recicla, compra a empresas con reconocidas políticas de responsabilidad social, en tiendas de comercio justo y productos ecológicos y en pequeñas tiendas de barrio en vez de en grandes superficies. Como decía @imilleiro en un tuit, “Convierte tu carro de la compra en un carro de combate por un mundo mejor #ComercioJusto”.

Espero que al final no te olvidaras el móvil en casa. Si es así, como un buen porcentaje de la población española, probablemente irás en el metro o autobús (el transporte público es más ecológico) conectado a redes sociales, comunicándote con tus amigos y familiares. No te olvides del potencial que tienen estas redes para cambiar las cosas. Puedes difundir noticias y acciones de organizaciones y movimientos sociales, organizar tu propia campaña sobre un tema que te interese e incluso contactar con el mismísimo presidente del gobierno para hacerle llegar tus reivindicaciones. Por si no le tienes fichado, su usuario en Twitter es @marianorajoy.

Fin de la jornada laboral. ¿Qué tal una película o unas cañas con los amigos? ¿Tienes que sacar dinero? También aquí puedes marcar la diferencia. Hay bancos que invierten en la industria armamentística, industrias extractivas que tienen un negativo impacto medioambiental y social, en operaciones especulativas con alimentos, etc. Si trasladamos nuestros ahorros a la banca ética, evitaremos que se realicen inversiones que generen impactos negativos sobre los países del Sur.

Si todavía tienes un rato libre, puedes apoyar las acciones que organizamos desde el tercer sector. Por ejemplo, en ONGAWA, la organización a la que pertenezco, te invitamos a que estés en continuo movimiento  y últimamente hemos propuesto a la ciudadanía que se ponga un cubo en la cabeza para reclamar el Derecho al Agua, que nos envíe la foto de su váter para reclamar el Derecho al Saneamiento o que construya un kit de difusión de la campaña Pobreza Cero. Por supuesto, no sólo ONGAWA organiza este tipo de actividades, en la web de la Coordinadora de ONGD tienes un directorio para que encuentres las propuestas más interesantes para ti.

Todo esto y mucho más puedes hacer en un día cualquiera. Imagina las posibilidades que tiene si ese día es especial, por ejemplo un día de elecciones. Con tu voto no sólo estás decidiendo las políticas a aplicar en España, sino también otras muchas con importantes repercusiones sobre los países del Sur: cooperación internacional, deuda externa, comercio internacional, derechos humanos, cambio climático,… Si vas a votar, busca y analiza los programas políticos de los partidos y ten en cuenta qué proponen hacer en estas materias antes de depositar tu voto. Tampoco te olvides que la democracia no se limita al día de las elecciones y que puedes proponer y reclamar cambios y mejoras en cualquier momento y a través de diferentes canales.

Como te decía, la lucha contra la pobreza se libra cada día y nosotros elegimos el bando en el que estamos cuando decidimos qué consumimos, a quién votamos, en qué entidad bancaria guardamos nuestro dinero, qué periódico leemos, de qué hablamos con nuestros amigos, etc.

Casi cualquier cosa que hagamos puede tener un enfoque solidario. Incluso cosas que a priori identificamos como molestas –por ejemplo, gritar, tocar el pito o golpear una cacerola- pueden ser de ayuda. No te cuento más sobre esto último, sólo que el 17 de octubre queremos hacer mucho ruido contra la pobreza. Te iremos contando en la web de la campaña Pobreza Cero. Contamos contigo.

Por Jorge Castañeda Pastor, ONGAWA – Grupo de Trabajo de Pobreza Cero


#50litros. Punto y seguido

Hoy, 22 de marzo, Día Mundial del Agua, terminan las tres semanas en las que hemos vivido con 50 litros y que os hemos contado en el blog http://50litrosdeaguadiarios.wordpress.com/. Es hora de hacer un pequeño balance.

Durante estos días hemos “sufrido” –ha habido días en los que Itziar no se ha podido aclarar el pelo, yo me he quedado sin agua o Alberto no ha podido poner una lavadora a pesar de que la situación lo requería-, hemos hecho nuevos “amigos” –nuestros cubos, bañeras de bebé, botellas y vasos medidores nos han acompañado durante tres semanas-, hemos aprendido trucos para ahorrar agua –compartir cisterna o ducharnos con un cubo-, hemos saboreado las “mieles de la fama” –calculo que habremos hecho alrededor de 30 entrevistas para radio, prensa y televisión-, hemos disfrutado charlando sobre el agua con vosotros y vosotras, en la calle, en la oficina, a través del blog y en redes sociales, y nos hemos ido a casa con la satisfacción de que cada día alguien más sabía qué pasa con el Derecho Humano al Agua en los países del Sur (acabo de mirar las estadísticas del blog y estamos a menos de 100 de llegar a las ¡10.000 visitas!).

En estas tres semanas, también hemos recibido con alegría la noticia de que, según la Organización Mundial de la Salud y UNICEF, el número de personas sin acceso básico a agua se ha reducido de 884 millones a 783, ¡101 millones menos! y que, con toda probabilidad, la meta del milenio de agua se alcanzará en 2015, según lo previsto en los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Sin embargo, todavía quedan 783 millones de personas. Por eso, aunque hoy acabe esta iniciativa, tenemos que continuar moviéndonos a favor del Derecho Humano al Agua, por eso el último post del blog es sólo un punto y seguido. Como os contábamos en un vídeo, es necesario que sigamos marcando la diferencia.

Muchos ya estamos en ello. El martes pasado, por ejemplo, el Grupo de Movilización Social de ONGAWA en Madrid organizó una acción en la que nos invitaron a dar luz al Derecho Humano al Agua.

Se trata de una iniciativa más en esta carrera de fondo en la que nos hemos embarcado que tiene como meta que el Derecho Humano al Agua y el resto de derechos humanos sean una realidad para las personas más vulnerables de los países del Sur, para conseguir un mundo sin pobreza.

Os invitamos a seguir acompañándonos en esta tarea que sabemos que podemos conseguir si nos echáis una mano. Por eso, como cierre de mi participación en esta “aventura” os propongo que sigamos conectados para conseguir este objetivo a través de ONGAWA en Movimiento.

Jorge Castañeda, Responsable de Movilización Social de ONGAWA. Grupo de Pobreza Cero. @jcponline