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Hacia una sociedad inclusiva con las personas con discapacidad

Día Internacional de las Personas con Discapacidad

Emilia Mirea.  Responsable de Incidencia y Comunicación de HelpAge International España

 

“La discapacidad radica en la sociedad, no en la persona”. (ONU)

El 3 de diciembre de 1992 se celebra por primera vez el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, un colectivo vulnerable que muchas veces pasa desapercibido en las políticas sociales de los gobiernos y recibe poca atención por parte de la sociedad.

Más de dos décadas han transcurrido desde que este día del año el mundo entero enfoca su atención en las personas con discapacidad; ¿pero es esto suficiente para mejorar la vida de estas personas? ¿Además del deber de las autoridades en ofrecer atención y mejores condiciones de vida a estas personas, desde la sociedad civil estamos realmente entendiendo a las personas con discapacidad y procurando a ayudarles?

Ante todo necesitamos comprender la complejidad y variedad de este colectivo que engloba a mujeres, hombres, niñas y niños con una discapacidad física, sensorial, psicosocial o intelectual. La intersección de una de estas discapacidades con otras barreras debidas al entorno o a la actitud puede impedir la participación plena y activa de las personas con discapacidad en la sociedad en igualdad de condiciones con los demás.

Datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) muestran que aproximadamente 1.000 millones de la población mundial (incluidos niños y niñas y personas mayores) viven con algún tipo de discapacidad, de las cuales aproximadamente 200 millones tienen dificultades considerables en su funcionamiento y dos tercios viven en países en desarrollo. En estas regiones, el 98% de los niños y niñas con discapacidad no asisten a la escuela y la tasa de alfabetización de las personas adultas con discapacidad llega solamente al 3%, y en algunos países se reduce hasta un 1% en el caso de las mujeres con discapacidad. Es precisamente en estos países en vía de desarrollo donde las personas mayores y con discapacidades se ven aún más afectadas como consecuencia de las crisis humanitarias derivadas de los conflictos armados, desastres naturales o falta de atención médica básica.

Las dificultades a las que se enfrentan las personas con discapacidad para conseguir asistencia y protección a lo largo de un desplazamiento, desastre o crisis humanitaria contribuyen al incremento de su vulnerabilidad. Una de las principales consecuencias es la exclusión a la que están sometidas a causa de numerosas barreras físicas y comunicativas, actitudes negativas, así como a la insuficiencia de datos: debido a que las personas con discapacidad permanecen invisibles, se presupone que no están en el lugar y, por lo tanto, no se las incluye en ninguna intervención humanitaria.

helpage

Exumeni, anciana de Haití, con una trabajadora de Helpage. Frederic Dupoux/HelpAge International

 

¿Qué tienen que ver los Objetivos del Desarrollo Sostenible con la discapacidad?

Este año, para celebrar el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, la ONU plantea la promoción de los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible, adoptados en 2015, y que prometen un mundo diferente, igualitario e inclusivo con todas las personas de todas las personas, incluyendo a las personas con discapacidad. Algunos de los objetivos más ambiciosos que incluyen a las personas con discapacidad abogan por garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades y asegurar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, promoviendo oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos o fomentar el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos. Son palabras grandes que ofrecen esperanza y fe para un grupo vulnerable y numeroso como las personas con discapacidad que están luchando a diario para integrarse plenamente en una sociedad cada vez más diversa.

Como sociedad civil deberíamos poner en práctica estos objetivos y tomar concienciar sobre la necesidad de las personas con discapacidad para que lleguen a tener una vida digna y activa a través de la aceptación e inclusión de este colectivo en todas las actividades de la sociedad y garantizar, esta vez sí, que “no se deja a nadie atrás”.

 

 

 

 

 

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Julio, mes de la infancia y la juventud #EYD2015 #AED2015 #FFD3

Marta Burgo Arregui

Campaña África cuestión de vida, cuestión debida. REDES.

Cuando los líderes mundiales firmaron la Convención sobre los Derechos del Niño, hace 25 años, prometieron garantizar a todos los niños y niñas el derecho a la vida, la educación y la salud, a recibir un trato equitativo y a ser escuchados. ¿Han cumplido sus promesas? Nelson Mandela dijo: “Nada muestra mejor el alma de una sociedad que la manera en que trata a sus hijos”. ¿Pueden esperar un futuro mejor los niños y las niñas de hoy? ¿Y los de mañana?

Según UNICEF la mortalidad entre los niños menores de 5 años se ha reducido más de un 50% y el peso inferior al normal y la desnutrición crónica ha disminuido un 42% y un 41%, respectivamente. Su informe ‘Progreso para la Infancia: Más allá de las estadísticas’ evidencia que aún hay cerca de 6 millones de niños menores de cinco años que mueren cada año y 58 millones de pequeños que no asisten a la escuela primaria.

Las estadísticas de los ODMs demuestran un profundo grado de inequidad a nivel mundial, con África Subsahariana llevándose la peor parte en la mayoría de los indicadores, especialmente en relación con la infancia y la juventud. Millones de niños y niñas no tienen acceso a servicios básicos como agua potable, atención médica o educación. No tienen posibilidad de crecer, aprender jugar y sentirse seguros. Unos viven en grandes ciudades y otros en zonas rurales pero todos tienen una característica común. Son niños y niñas invisibles. Desde REDES, la Red de Entidades para el Desarrollo Solidario[1], mantenemos nuestro compromiso firme en 38 países del África Subsahariana con una especial atención a la infancia con necesidades especiales, con discapacidades, en riesgo de exclusión social, huérfanos, niños y niñas de la calle que vienen de conflictos armados y entornos violentos, con programas de acogida y reinserción.

Esa es nuestra tragedia: saber de la existencia de menores vulnerables, pero invisibles, saber que esa especie de ángeles sucios nos acompañan continuamente pero que los hemos decido ignorar. El resto es comprender el riesgo como oportunidad. Hay millones de niños y niñas que ha podido enfrentar las situaciones de riesgo en las que viven y han salido victoriosos gracias a la presencia oportuna de personas e instituciones que han sabido hacerse cercanas. El maltrato, el abuso, la negligencia son problemas, todos ellos versiones distintas y complejas del problema: la injusticia. [2]

En 2013 el Africa  Child policy Forum publicó “Africa’s Children and the Post-2015 Development Agenda[3]” con el objetivo de llamar la atención sobre la importancia de poner  a los  niños y su seguridad en el centro de los programas para el desarrollo actual y futuro de África. Por eso propone un marco para la acción que identifica prioridades para garantizar que el bienestar y los derechos de los niños de África están protegidos, promovidos y cumplidos en la agenda de desarrollo post- 2015. Si bien es evidente y prometedor el crecimiento económico que vive actualmente el continente africano, éste debe ir acompañado de mejoras sociales, de mejores políticas de desarrollo, y de un reparto equitativo y justo de su riqueza.

En 2014 y coincidiendo con el 25 Aniversario de la adopción de la Carta Africana sobre los Derechos y el Bienestar del Niños, publicaba otro informe[4] sobre la violencia contra los niños y niñas en África que concluye con una serie de recomendaciones a los gobiernos para que promuevan estrategias, incluyendo medidas legales y medios para implementarlas. El informe subraya que la pobreza es la mayor fuente de sufrimiento y la principal causa de estas situaciones de violencia, señalamos algunas:

  • Según la OIT, 200 millones de niños trabajan forzados en el mundo y 48 millones los hacen en África Subsahariana.
  • Las formas más corrientes de esclavitud estricta de menores en África son la explotación sexual comercial, los trabajos en minas y en explotaciones agrícolas (cacao y caña de azúcar), servicio doméstico u otros tipos de trabajo forzoso.
  • Según Oxfamcientos de miles de niños son comprados a sus padres por una miseria, e incluso robados, con el propósito de trasladarles a las plantaciones de Costa de Marfil y esclavizarles. Son niños que provienen de Mali, Togo o Burkina Faso, cuyos padres malviven en la indigencia y son engañados con la esperanza de que sus hijos puedan enviar algo de lo que ganan desde la plantación. Suele tratarse de niños de entre 11 y 16 años, que son obligados a trabajar entre 80 y 100 horas a la semana.
  • Según la Unión Africana más de 30 millones de niños en edad escolar no asisten a la escuela.
  • La desnutrición infantil sigue siendo la mayor causa de la muerte de los niños africanos. La mitad de los niños menores de cinco años mueren a causa de una alimentación deficiente según la OMS.
  • De los 25 países del mundo con tasas más altas de mortalidad infantil 12 son países africanos ricos en recursos naturales.

Infancia desplazada

Chad_InfanciaSegún el último informe de Entreculturas[5], actualmente en África se identifican 8 conflictos armados que han provocado hasta ahora el desplazamiento forzoso de más de 14 millones de personas. Tan solo en Sudán del Sur, más de un millón de niños y niñas no han conocido otra realidad que la de las zonas de desplazamiento y los campos de refugiados.

  • Según Save the Children más de 100000 niños y niñas están expuestos a sufrir abusos sexuales, a ser reclutados por grupos armados y a sufrir hambrunas y enfermedades en República Centroafricana.
  • Unos 800.000 niños se han visto obligados a huir ante la violencia de Boko Haram, según Unicef. Miles de menores han huido en las últimas semanas de Burundi.
  •  3 millones de niñas en África, están expuestas cada año a la mutilación genital..
  • Cada año, unas 15 millones de niñas alrededor de todo el mundo son obligadas a casarse sin poder opinar sobre ello. En 2011, el 42% vivía en el oeste de África.

El reconocimiento por parte de la sociedad de la existencia de tal violencia es el punto de partida indispensable. Los más vulnerables necesitan de una protección adicional para garantizar su bienestar y sus derechos.

[1] REDES es una agrupación de 54 entidades dedicadas a la Cooperación al Desarrollo. Constituye una de las agrupaciones de ONGD de España con mayor presencia y trabajo en África Subsahariana.

[2] REDES. Comprometidos con África. http://www.africacuestiondevida.org/old_spip_files/IMG/pdf/ComprometidosconAfrica.pdf

[3] https://app.box.com/s/uvjf593p2cah6s3hamug

[4] The African Report on Violence Against Children.  https://app.box.com/s/iclv9c70sigmceyl30ym

[5] Derecho a jugar y aprender sin jugarse la vida. El impacto de los conflictos en la educación de niños y niñas. https://www.entreculturas.org/es/noticias/por-los-derechos-de-los-ni-os-y-ni-refugiados#sthash.Gx7tDi3r.dpuf

 


Salida de la plaza, próxima parada #24M. El tren de la participación continuará…

Artículo original aquí (http://congdextremadura.org/salida-de-la-plaza-proxima-parada-24m-el-tren-de-la-participacion-continuara/)

Hace una semana que empezó la campaña electoral de las elecciones municipales y autonómicas. Esta campaña da comienzo en un contexto donde la ciudadanía siente que ha perdido el control sobre sus representantes políticos/as, estamos inmersas en una profunda crisis de la democracia tradicional representativa, y una creciente demanda ciudadana de transformación hacia una democracia más directa.

¿Y por qué está ocurriendo esto? Podríamos relacionarlo con la gran desafección política motivada por el papel que juegan los partidos políticos y la administración, que no están dando respuesta a las necesidades reales de la sociedad. Descrédito incrementado además por los continuos casos de corrupción y de tráfico de influencias trasmitidos por algunos medios.

Cada cuatro años la ciudadanía puede ejercer su derecho al voto, participar y cambiar lo que no quiere, lo que no gusta, lo que no cree justo. Este año necesitamos participar más que nunca, demandamos a los partidos políticos programas que integren la vida de las personas, trabajos dignos, salud y educación para todas las personas y que se luche contra la pobreza y las desigualdades con una perspectiva integral y global. Necesitamos integrar todo esto desde el ámbito estatal, regional y municipal y con una mirada al mundo, a esos países y comunidades donde trabajan nuestras organizaciones sociales, cuya labor se ha visto muy mermada en los últimos años. La búsqueda de alternativas para la transformación social pasa por:

– El compromiso personal y social en nuestros pueblos y ciudades, así como el desarrollo de una cultura de la participación.

– Una mirada global que incluya la cooperación y solidaridad con los pueblos del mundo, como compromiso indiscutible e indispensable al vivir en una realidad interdependiente.

– Una educación transformadora que fomente una ciudadanía global crítica y activa.

– La inclusión permanente de una perspectiva de género como cambio de modelo, que ponga en valor las diferencias y la diversidad en todos los ámbitos de la vida.
Nuestro gran objetivo es que la Cooperación y la Educación para el Desarrollo sean una política social más y que el mensaje de enfrentamiento de “pobres de aquí contra pobres de allá” sea totalmente eliminado, vivimos en mundo global y todas las personas deben tener las mismas oportunidades, demandamos un compromiso por los derechos humanos. Necesitamos más que nunca un Pacto contra la Pobreza y la Desigualdad.

El 15M fue un momento culmen donde saltaron a las calles todas estas propuestas, donde muchas de nosotras, personas individuales integrantes de ONGD y Asociaciones Sociales, nos sumamos e integramos en aquella marea de indignación en la que se alzó la voz en serio, sobre las demandas que ya veníamos trabajando desde hacía años. Vemos en este día una buena ocasión para refrescar nuestras propuestas y retomar la participación como herramienta imprescindible, porque lo personal es político.images - copiaY tras el 15M, el 24M nos recuerda que vivimos en una democracia representativa, donde algunas personas son la cabeza visible de las demandas y necesidades de una parte de la sociedad, o así debería ser. Sin embargo, no queremos que aquí acabe todo, no pensamos que sea suficiente con ir a votar cada cuatro años, no podemos mirar hacia otro lado y dejar la gestión de nuestras vidas, de nuestros pueblos y ciudades en manos sólo de esos representantes políticos.
Cada vez somos más las voces que proponemos que es necesaria la participación ciudadana en la vida pública, es necesario que la voz de la ciudadanía sea escuchada e integrada en la toma de decisiones, asumiendo múltiples fórmulas para una participación real. Por su parte los gobiernos locales y regionales deben comprometerse y tener voluntad política para generar cauces de participación ciudadana, entre todas debemos perseguir un desarrollo territorial y social equilibrado y la mejora permanente de la calidad de vida de todos/as sus ciudadanos/as.
Para que esto se lleve a cabo necesitamos conformar un nuevo escenario donde la participación de la ciudadanía sea efectiva, y para que esto se de verdaderamente es necesario poner en marcha procesos educativos que generen cultura de la participación, y que las necesidades de la ciudadanía sean contempladas en políticas públicas diseñadas por todos y por todas. No sólo queremos hacer aportaciones a políticas de partidos políticos ya diseñadas sin tenernos en cuenta, queremos estar y construir de abajo a arriba, queremos una democracia más directa.


¿Es inocua nuestra alimentación?

La Organización Mundial de la Salud ha elegido como tema del Día Mundial de la Salud 2015 la inocuidad de los alimentos. En la presentación del DMS se explica que los alimentos que contienen bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas nocivas causan más de 200 enfermedades diferentes y son responsables de unos 2 millones de muertes cada año.

La inocuidad de los alimentos así entendida, en su sentido estricto, es un tema muy relevante de salud pública. Todavía tenemos en la memoria algunas crisis impactantes, como la del aceite de colza deCartel OMS_alimentos inocuossnaturalizado, la de las vacas locas o la de los pepinos en Alemania hace poco más de tres años. En cada caso se produjeron muertes y mucho sufrimiento asociado a esas situaciones de falta de inocuidad de los alimentos.

La OMS apunta a la “cada vez más evidente necesidad de reforzar los sistemas que velan por la inocuidad de los alimentos en todos los países”, por lo que el Día Mundial de la Salud 2015 se orienta a “fomentar medidas destinadas a mejorar la inocuidad de los alimentos a lo largo de toda la cadena, desde la granja hasta el plato”. Pero, ¿qué ocurre después del plato? ¿Es suficiente con garantizar que los alimentos que llegan al plato no contienen bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas nocivas?

Sería conveniente tener una visión más amplia de la inocuidad de los alimentos. Si seguimos la definición que nos da la Real Academia de la Lengua, es inocua aquella alimentación que no hace daño. Y si miramos los daños que está produciendo nuestro sistema alimentario, difícilmente podríamos hablar de inocuidad. La obesidad está adquiriendo unas dimensiones desproporcionadas, hasta el punto de ser catalogada como uno de los grandes problemas actuales de salud pública, una pandemia con un coste asociado de más de dos billones de dólares al año, que se va incrementando año a año.

No es casual que en los últimos cuatro años The Lancet haya publicado dos series dedicadas a la obesidad, una en agosto de 2011 y otra a comienzos de 2015. Los expertos la consideran el mayor factor causal de carga de enfermedades prevenibles en muchas regiones, incluso por delante del tabaco. Los datos que aportan apuntan a unos 1.500 millones de personas con sobrepeso y más de 500 millones con obesidad. Su repercusión en la salud es muy alta, ya que está relacionada con el 80% de los casos de diabetes, con el riego de padecer hipertensión, colesterol alto, diversos tipos de cáncer, etc.

Es más fácil ganar peso que perderlo

El análisis del conjunto de factores determinantes de la obesidad es muy complejo, pero las investigaciones señalan que la creciente disponibilidad de alimentos altamente calóricos más baratos junto a las potentes fuerzas económicas que impulsan su consumo –con un marketing más generalizado y persuasivo– conducen inevitablemente hacia el sobre-consumo y la obesidad.

Las campañas de publicidad –incluso dirigidas a público infantil– relacionadas con productos que pueden ser nutricionalmente dañinos parecen no tener límites; los requerimientos a dichos productos desde un punto de vista de salud y nutrición se nos antojan muy laxos. Los poderes públicos responsables deberían analizar el coste humano, de salud e incluso económico que tiene el hecho de no regular adecuadamente la utilización de ingredientes no saludables en la producción de alimentos. No solo deberían pensar cómo estimular a los consumidores hacia dietas más saludables sino también cómo pueden incentivar a la industria alimentaria para que produzca alimentos más saludables (o como desincentivarla para que no produzca tantos alimentos no saludables).

Hace ya varios años, el entonces relator especial de Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación, Olivier de Schutter, señalaba que nuestros sistemas alimentarios son “obesogénicos”, generadores de obesidad y que, al ritmo que vamos, en 2030 se producirían 5 millones de muertes de personas menores de 60 años como consecuencia de enfermedades no transmisibles relacionadas con el consumo de una dieta no saludable, es decir, más del doble de las muertes que se producen por el consumo de alimentos que contienen bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas nocivas.

En este Día Mundial de la Salud 2015 convendría que tuviéramos una mirada más amplia, más inteligente, más crítica sobre la inocuidad de los alimentos y que, a partir de ella, se generaran las respuestas políticas adecuadas. La falta de acción de los poderes públicos en este sentido se podría considerar un incumplimiento de sus obligaciones de proteger y garantizar los derechos humanos a la salud y a la alimentación.

José Mª Medina Rey, director de PROSALUS


#Salud: 445 millones de entradas en 0,45 segundos #AED2015 #EYD2015

Atención sanitaria operativos Mosctha 2013 web¿Qué significa salud? Su búsqueda arroja 445 millones de entradas en 0,45 segundos

  • En el Año Europeo del Desarrollo no podemos olvidar que más de la tercera parte de la población mundial no tiene todavía acceso regular a medicamentos esenciales para salvar su vida.
  •  Se ha logrado que 2.300 millones de personas tengan acceso a agua potable pero aún hay 2.500 millones que carecen de servicios sanitarios básicos.
  •  Los datos de la OMS y la ONU reflejan ciertas mejoras logradas, a pesar de ello, sólo uno de los ocho objetivos fijados se ha cumplido hasta la fecha.

Hablar de salud, y más de salud mundial, es un tema amplio y complejo, abarcable desde muchas vertientes. ¿Qué significa salud? Si tecleamos la palabra en Google su búsqueda arroja 445 millones de entradas en  tan sólo 0,45 segundo.

 

Este 2015 ha sido designado por la Unión Europea como el Año Europeo del Desarrollo y abril el mes dedicado a la salud. Con esta iniciativa se pretende evaluar y hacer un mayor hincapié en la cooperación internacional, implicar y demostrar a los ciudadanos que es posible cambiar la situación actual y resaltar que todos debemos tener un papel importante en este logro.

Más allá de esta iniciativa, el 2015 es un año importante porque se cumple el plazo de vencimiento -y no con los mejores resultados- de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODMs). Los ODMs se establecieron en el año 2000 por los 189 países miembros de las Naciones Unidas durante la Declaración del Milenio. Las metas planteadas incluían aspectos como la erradicación de la pobreza extrema, la igualdad en la educación, garantizar la sostenibilidad del medio ambiente o la reducción de la mortalidad materno-infantil y de enfermedades como VIH/Sida y Malaria, entre otras.

Los datos de la OMS y la ONU reflejan que solo se había cumplido en el año 2000 el objetivo de cumplir al 50% el número de personas que pasan hambre en el mundo. Sin embargo, 1.200 millones de personas siguen viviendo en situación de pobreza y una de cada nueve pasa hambre.

El cuarto ODM tenía como meta reducir en un 75% la mortalidad de los niños menores de 5 años. Los indicadores demuestran que la mortalidad infantil ha disminuido pero no lo suficiente como para que este objetivo se pueda cumplir a tiempo. Hasta el momento, 6 millones de niños menores de 5 años mueren anualmente, siendo la diarrea una de las causas evitables más comunes.

La mejora de la salud materna constituyó el quinto ODM y con él el propósito de reducir dos tercios la tasa de mortalidad materna. Desde 1990 hasta hoy se ha reducido en un 45%, pero según datos de UNICEF, cada año siguen muriendo unas 529.000 mujeres por complicaciones en el parto. La falta de atención durante el embarazo y la amenaza que siguen sufriendo muchas niñas debido al matrimonio infantil son algunos puntos que todavía faltan por mejorar.

El sexto ODM, comprometido en combatir tanto el VIH/SIDA como la Malaria y otras enfermedades infecciosas, ha sido uno de los que más se han comentado en los últimos años. A pesar de querer detener y reducir la propagación del VIH/SIDA, aún hoy el número de infectados es bastante superior al número de tratamientos disponibles. Los casos mundiales de mortalidad por Malaria se han reducido un 47% entre el año 2000 y 2013, valores muy esperanzadores, aunque todavía inaceptables, para una enfermedad que tiene curación si es detectada y tratada a tiempo.

El séptimo ODM se centró de un lado en la sostenibilidad del medioambiente y en el acceso al agua potable. La conservación del medioambiente es un aspecto esencial para garantizar la salud mundial y al que se le está prestando demasiada poca atención. Evaluando este objetivo podemos comprobar que las actuales tasas de deforestación son alarmantes y con ello la pérdida de diversidad biológica. Por otro lado, el acceso a servicios básicos de saneamiento está muy relacionado con las muertes por diarrea y otras enfermedades causadas por aguas contaminadas. Se consideran esperanzadores los avances conseguidos en el acceso al agua potable pues hasta la fecha se ha logrado que 2.300 millones de personas dispongan de agua potable, pero aún hay 2.500 millones que carecen de servicios sanitarios básicos.

En el Año Europeo del Desarrollo no podemos olvidar que todavía más de la tercera parte de la población mundial no tiene acceso regular a medicamentos esenciales para salvar su vida. Faltan objetivos más concretos, datos fiables de control y seguimiento de los mismos, así como un mayor esfuerzo de los países miembros. Invertir más en salud materna, aumentar la financiación de campañas de vacunación infantil y de diagnóstico de enfermedades o garantizar el acceso a agua potable, son algunas de las propuestas para mejorar la salud global y reducir el número de muertes evitables.

Desde Farmamundi, esperamos que este Año del Desarrollo 2015 sea un año de reflexión y de trabajo para mejorar y demostrar que es posible un mundo mejor donde la igualdad, la salud y la dignidad sean valores que primen. También exigimos la responsabilidad y el cumplimiento de los objetivos por parte de los diferentes países, crear nuevas medidas realistas de actuación e implementar sistemas de evaluación para no tener que posponer los objetivos 15 años más.

Núria Llurba MontesinoFarmacéutica y voluntaria de Farmamundi


2015: un año clave para las mujeres #action2015

En Jordania, una niña siria de 13 años es casada contra su voluntad con un hombre 10 años mayor para aliviar la situación económica de su familia. En Irlanda una mujer muere porque la legislación no le permite interrumpir un embarazo de riesgo. En Bolivia, una indígena camina durante horas para llegar a la clínica más cercana para dar a luz. Y en Camerún, una madre con cinco hijos quiere evitar otro embarazo, pero no tiene acceso a anticonceptivos.  Cuatro historias y cuatro mujeres que representan en carne y hueso el enorme desafío que supone aún garantizar incluso los derechos más básicos de las mujeres.

Claro que sería falso decir que no hemos avanzado. A veces pienso en mi abuela. Aquella mujer de la Suecia profunda que nació unos años antes de que las mujeres de su país consiguieran el derecho al voto y murió poco después de la histórica conferencia sobre la Mujer en Beijing. Ella vivió una verdadera revolución. Un cambio profundo en la familia, en la sociedad y en el mundo. Las mujeres ganaron el derecho al voto. Tomaron las calles para exigir acceso al mercado laboral en igualdad de condiciones. Exigieron y conquistaron el derecho a decidir sobre sus propios cuerpos. Y empezaron a desafiar hasta el propio concepto de ser mujer, aquella categoría que para algunas se había convertido ya en camisa de fuerza.

Las cifras cuentan la misma historia. A nivel mundial, sólo en las últimas décadas más de 500 millones de mujeres se han incorporado a la fuerza de trabajo, se ha reducido la mortalidad materna casi a la mitad y las mujeres han logrado la paridad en la educación primaria en la gran mayoría de los países. Claro que sería falso decir que no hemos avanzado.

Pero sería igual de falso decir que estos avances son suficientes. Seguimos viviendo en un mundo en el que más de 60 millones de niñas están casadas. En el que 47.000 mujeres al año pierden la vida debido a abortos inseguros, la inmensa mayoría en países en los que el acceso a abortos legales está restringido por ley. En el que 800 mujeres siguen muriendo cada día por causas prevenibles durante el embarazo y el parto y 220 millones de mujeres carecen de acceso a métodos anticonceptivos a pesar de querer evitar el embarazo. Si seguimos avanzando al mismo ritmo que ahora, las mujeres lograrán la igualdad en el año 2095, según el último informe del Foro Económico Mundial. Y eso, si sólo entendemos la igualdad en términos económicos.

No podemos permitirnos ese lujo. El feminismo no es, ni debe ser, el arte de la paciencia. Es el arte de cambiar el mundo. Y hoy, 8 de marzo, es el día de inaugurar la gran exposición que lo ponga en el escaparate mundial.

Este año, tenemos dos oportunidades que no pueden pasarse por alto. Por un lado, los países miembros de la ONU están en plena discusión de lo que podrían ser las negociaciones más importantes de la historia para los derechos de las mujeres: la adopción de los Objetivo de Desarrollo Sostenible, cuya cumbre tendrá lugar en septiembre. Por otro, en noviembre, se celebra la Cumbre contra el Cambio Climático. Son dos ocasiones que deben servir para pisar el acelerador. Lo que allí se decida afectará muy especialmente a mujeres y a las niñas que no pueden esperar otro siglo, que tienen su futuro marcado por la capacidad que tengan nuestros líderes de comprometerse con ellas.

Así lo entienden más de 1.300 organizaciones sociales de 133 países, que nos hemos unido en torno a la plataforma ACTION 2015. Nos hemos organizado porque estamos convencidas de que es imprescindible que en esas dos grandes citas se pongan sobre la mesa compromisos firmes para transformar el mundo.

No puede haber desarrollo real mientras no haya igualdad real; mientras existan leyes que discriminan a la mitad de la población mundial; mientras no se asuma un compromiso global de “tolerancia cero” a la violencia de género; mientras el aborto siga estando penalizado y restringido por las leyes; mientras no se prohíba globalmente el matrimonio de menores; o mientras siga habiendo un solo caso de ablación del clítoris.

Mi abuela, en Suecia, vivió una revolución lenta pero fundamental. Ahora ese país es ejemplo de grandes avances por sus políticas sociales, aunque también con pendientes importantes en materia de igualdad. El reto es  lograr que todas las mujeres y niñas del mundo alcancen la justicia y el pleno ejercicio de sus derechos. 2015 es una oportunidad para ello. No la desaprovechemos.

Sandra Johansson, Responsable del área de Derechos de las Mujeres de Alianza por la Solidaridad


Carta de la campaña #action2015 a las y a los líderes mundiales

Más información sobre la campaña: www.action2015.org

Estimados líderes mundiales:

Con copia a: toda la población

Hay momentos en la historia que se convierten en momentos decisivos. En nuestra opinión, el año 2015 será uno de ellos. Es el año más importante desde el comienzo del milenio en lo que respecta a la toma de decisiones.

Creemos que sí es posible llegar a fines de 2015 habiendo acordado un nuevo pacto global y convenido un camino hacia un futuro mejor y más seguro para el planeta y sus habitantes, que sirva de inspiración a todos los ciudadanos del mundo. Podemos elegir el camino hacia un desarrollo sostenible. También es posible que esto no suceda… y que lo lamentemos durante generaciones. ¿Qué posición tomará usted en la historia?

Hay millones de voces que no puede darse el lujo de ignorar. Son las voces de las personas que usted representa. Son voces de todas las edades y de cada rincón del planeta. La voz de la niña pequeña a quien hoy en día se le niega la educación; la mujer embarazada que no recibe atención de salud; las personas jóvenes que no tienen acceso a trabajo decente; las familias pertenecientes a grupos minoritarios que temen ser discriminadas por funcionarios corruptos; los pequeños agricultores que se han visto obligados a emigrar a las ciudades como refugiados climáticos, entre otros miles de millones de personas más. Sus voces pregonan cada vez más fuerte la desigualdad y la injusticia que mantienen a las personas en la pobreza. Ellos –y todos los que los apoyan- le están exigiendo a usted que llegue a un nuevo acuerdo global para toda la humanidad- el cual luego cumplamos juntos. La buena noticia es que 2015 le brinda la oportunidad histórica de hacer simplemente eso.

Este año se celebrarán dos importantes cumbres de las Naciones Unidas. La primera, en septiembre, en la que el mundo acordará nuevas metas para erradicar la pobreza extrema, abordar la desigualdad y lograr un planeta más sostenible. La segunda se celebrará en diciembre y tendrá como tema central el cambio climático, la cual debemos aprovechar para asegurar que el bienestar de las generaciones del presente no se produzca a expensas del de las generaciones del futuro.

Estos dos acontecimientos, junto a otras conversaciones clave sobre financiamiento, son los más importantes de nuestra vida. Sabemos por nuestros esfuerzos pasados, como, por ejemplo, la lucha contra el SIDA, la malaria, las enfermedades prevenibles y la protección de la capa de ozono, que podemos unirnos y cosechar muchos logros. Sin embargo, con tan solo pocos meses hasta la celebración de estas cumbres, pocos líderes están desempeñando el papel de liderazgo que necesitamos. Hemos visto algo de progreso en materia de cambio climático, pero no de la envergadura que se necesita. También contamos con un conjunto de objetivos que son sumamente ambiciosos, pero que serán inútiles si no se acompañan de audaces acuerdos de implementación y financiación que provengan desde los niveles más altos.

Si esto no cambia, nos tememos que usted y demás líderes mundiales estarán llevando al mundo hacia uno de los fracasos más monumentales de la historia reciente. Todavía está a tiempo de ponerse a la altura de las circunstancias. Le pedimos su ayuda y que lidere el cambio.

Seamos claros: las acciones que llevemos a cabo en 2015 serán decisivas a la hora de definir el rumbo que tomará el mundo en las décadas venideras. Le instamos a tomar el camino correcto.