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Más allá del luto

Articulo de Francesc Mateu (vicepresidente de la Coordinadora) publicado originariamente en El Punt Avui 

Era muy difícil hacer una manifestación unitaria, contra el terrorismo, en una sociedad compleja y tensionada por muchos factores. Tensionada por el proceso independentista y todas sus derivadas, como por ejemplo la tensión entre las diversas policías, tensionada por los intereses de la prensa y de los partidos políticos, y tensionada por la realidad social. Considerando todas las tensiones y las diferentes lecturas interesadas y sesgadas que se  han hecho, desde la sociedad civil hay que considerar un auténtico éxito la manifestación de sábado.

La manifestación ciertamente tuvo un punto de indisciplina en relación con los rituales colectivos anteriores. Lamentablemente nos hemos acostumbrado tanto a los atentados que reproducimos miméticamente la gestión policial, periodística y emocional que hacemos, como reproducimos las franquicias de grandes empresas al centro de todas las grandes ciudades. No hay que hacer nada para demostrar que estamos en contra del terrorismo. Es evidente que aquí existe un 99,9% de la población en contra. Las velas, las flores, los peluches, los carteles… son más útiles para dar salida a la necesidad interna de expresar lo que sentimos y hacer el luto particular, que necesarios para condenar los hechos. Por eso en la manifestación la ciudadanía ha querido ir más allá de expresar este luto y apuntar responsabilidades y pedir cambios de políticas y de actitudes.

No es esto lo que han transmitido los medios. Todos los análisis han focalizado la mirada en una sola tensión: la nacional. Y a pesar de que ésta no se puede negar, más que banderas de uno u otro color  había carteles, gente vestida de azul con mensajes y gestos que no provenían ni de los sectores constitucionalistas ni de los independentistas, sino del sector social. Procedentes de cerca de 200 entidades de las cuales, la gran mayoría eran gente de base comprometida desde hace años con la paz, la cooperación, la defensa de los Derechos Humanos y con el “No a la guerra”.  De mucha gente diversa que es consciente que es imprescindible ir más allá de la condena unánime al Estado Islámico y al fanatismo que promueven e inspiran. De mucha gente que hace análisis en clave global desde hace años y que sabe que el terrorismo no es un fenómeno ajeno a las políticas exteriores y comerciales de los países ricos. De nuestros países.

Era una manifestación de pésame, pero precisamente por respeto real y no ritual a las personas muertas en las Ramblas y a las que perdieron la vida en todo el mundo, la ciudadanía ha ido más allá de lo que los políticos, y parece que muchos periodistas, querían. Mucha gente vivió una manifestación y al llegar a casa  descubrió otra. La lucha de banderas no tocaba. Entre otras cosas porque ha invisibilizado o ha permitido malinterpretar las demandas de la mayoría de ir más allá de la condena exigiendo políticas y actitudes diferentes.

AmendeBlau

Las demandas eran ampliamente compartidas y eran básicamente cuatro: dar un mensaje contundente contra la islamofobiadenunciar las relaciones políticas y comerciales con determinados países como por ejemplo Arabia Saudí, mostrarnos contrarios a todas las políticas de seguridad en un ámbito interno o internacional que aumenten la espiral de violencia, y reafirmar nuestro compromiso con las personas refugiadas.

La gente que vestía de azul queremos apoyar a todos los musulmanes y musulmanas que se sienten acusados de una cosa tan ajena a ellos como a nosotros, pero por la cual se sienten obligados a pedir perdón. Pedir perdón a pesar de que el 80% de los ataques terroristas pasen en países musulmanes y la mayoría de víctimas sean musulmanas. No queremos que el terrorismo acabe generando más víctimas por racismo, por xenofobia y por islamofobia. Los medios, los políticos y la sociedad entera tenemos mucho camino por recorrer en este sentido.

La gente que vestía de azul queríamos recordar también que países como Arabia Saudí han sido clave para que movimientos como ISIS existan. Aunque ahora los condene. Y continuamos vendiendo armamento en este país (650 millones los dos últimos años) contraviniendo la ley de armas española, la lógica y la ética. No son armas que se hayan utilizado en el atentado, pero sí que se están utilizando por ejemplo en la guerra del Yemen y que generan sufrimiento, desplazamiento y muerte también de personas inocentes como la de las Ramblas. Queremos coherencia en el estamento político.

La gente que vestía de azul queríamos recordar que la violencia se combate con no-violencia y no con más violencia. Los atentados se han quintuplicado en todo el mundo después de la guerra de Irak. Afortunadamente, el lenguaje institucional no ha sido de venganza ni de odio, pero hay que ser consecuentes y aquí tenemos también camino por recorrer.

La gente que vestía de azul queríamos, más que nunca, que vengan los refugiados, porque actos como el del maldito jueves 17 son precisamente los que les hacen huir de su país. No podemos manifestarnos por nuestras víctimas e ignorar el resto incumpliendo la legalidad internacional. Muchos catalanes y catalanas no entenderán ni perdonarán a este gobierno el incumplimiento de este compromiso. Teníamos que acoger 17.337 refugiados y, cuando sólo quedan 27 de los 730 días que teníamos, han llegado sólo un 10,1%.  Tendrían que llegar cada día 550 para cumplir el compromiso. Es un incumplimiento flagrante muy relacionado con la manifestación. Demasiado. Suficiente para entender que a muchos nos parezca que hay actitudes incoherentes y poco éticas. Con todo el trabajo hecho en el ámbito social en Cataluña y con el consenso social existente por el #VolemAcollir (#QueremosAcoger), este deseo no podía no tener su expresión después de los asesinatos de las Ramblas y a pocos días de plazo de in-cumplir el compromiso.

Y por todo esto –y no por otras cosas– hicimos desobediencia a un cierto modelo de manifestación sólo de luto y de pésame. Lástima que la mayoría de medios hayan querido obviar esta desobediencia porque no les conviene y se hayan limitado a hacer lecturas interesadas de la manifestación. Todas las políticas pueden ser políticas para la paz o para la guerra y la desigualdad. La gente que vestía de azul queremos políticas sociales, de igualdad, de paz y de acogida y refugio.

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No disparen al pianista

Eso es lo que parecía querer hacer el ministro del Interior cuando hace dos semanas dijo que “hay que concienciar a las ONG de que se está para ayudar y no se está para favorecer o potenciar la inmigración irregular”, acusando a las ONG que salvan vidas en el Mediterráneo de fomentar la inmigración irregular.

El respeto de la dignidad humana, la libertad, la democracia, la igualdad, el Estado de derecho y el respeto de los derechos humanos forma parte de los valores de la Unión Europea, aunque parece que sólo sobre el papel, como se está demostrando con esta crisis de refugio en la que está siendo incapaz de establecer vías seguras para las personas que tienen que huir de sus hogares no arriesguen sus vidas ni sean víctimas de las mafias.

Cada 18 de julio, Naciones Unidas celebra el Día Internacional de Nelson Mandela, un ejemplo de lucha por la justicia, la paz, la libertad y la democracia. Un día que se celebra para recordarnos que cada persona tiene la capacidad y la responsabilidad de forjar un mundo mejor.

En eso estamos miles de personas y de organizaciones en todo el mundo. Aunque las cifras todavía son espeluznantes: En 2016 hubo en el mundo 33 conflictos armados, 87 tensiones y graves desigualdades de género. En el plano positivo, 38 procesos de paz estuvieron en marcha en el mundo durante el año pasado.

Hace unos días volvíamos a mirar con incertidumbre a República Democrática del Congo (RDC) al recibir la noticia de que el gobierno pretende retrasar de nuevo unas elecciones generales que son consideradas como un paso fundamental para que se pueda producir “la primera transición democrática de la RDC”. En respuesta, la oposición está convocando marchas pacíficas para instar al presidente Kabila a dejar su cargo antes de diciembre.

Incertidumbre en un país que parece condenado a la guerra, cuyas consecuencias sufre, como no, la población: 922.000 personas se vieron obligadas a huir de sus hogares en 2016. El mayor número de desplazados internos debido a conflictos en el mundo.

“Que cada vez se den más víctimas civiles en los conflictos, no es un error es un objetivo”, nos decía hace unos meses Carlos Martín Beristain en unas jornadas que organizamos en Burlada. Y es que en los conflictos violentos actuales el control del tejido social se ha convertido en un objetivo militar y la mejor manera de controlar este tejido es controlar la vida de las mujeres.

Como no podía ser de otra manera, en medicusmundi NAM siempre estamos del lado de las víctimas, la población más vulnerable, intentando conseguir mayor justicia social mediante nuestra defensa del derecho a la salud. Esta tarea resulta cada vez más complicada en países como la RDC, donde la inestabilidad afecta a nuestras intervenciones, como comentaba con voz triste nuestro coordinador en RDC. Pero ahí seguimos, intentándolo.

Mandela decía que “la paz no es simplemente la ausencia de conflicto; la paz es la creación de un entorno en el que todos podamos prosperar, independientemente de raza, color, credo, religión, sexo, clase, casta o cualquier otra característica social que nos distinga”.

Violencia, por tanto, no es solo empuñar un arma. Hay muchas formas de violencia, entre ellas la pobreza y la desigualdad social. En eso, lamentablemente, somos campeones en España: hace poco hemos sabido que nuestro país es el cuarto por la cola dentro de Europa en el Índice de Justicia Social, uno de los indicadores que ha elegido Naciones Unidas para evaluar el ODS 10, el que se refiere a la reducción de las desigualdades.

Un día para recordar, pero también para hacer, para recordarnos que la desigualdad es efecto de nuestras acciones y que por eso precisamente podemos darle vuelta y empezar a construir un mundo mejor donde nadie se quede atrás. Es nuestra responsabilidad.

¡Gracias Madiba!

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Por Fran Vega, medicusmundi


Solidaridad y concordia

El pasado día 21 de junio se dio a conocer el fallo del Premio Princesa de Asturias a la Concordia y, para sorpresa e indignación de muchos, recayó en la Unión Europea. Una vez conocida la noticia, en las redes sociales, no sólo de nuestro entorno, sino a nivel nacional, hubo una reacción casi unánime de todos los grupos, asociaciones, ONGD y personas particulares manifestando un gran malestar  por la decisión del Jurado. Tan siquiera imaginar que tampoco en estos campos existe la claridad y la trasparencia y que puede haber  intereses de cualquier tipo menos los auténticos, realmente da escalofrío. No puede ser que caigamos tan bajos, que devaluemos tanto la convivencia y la concordia y que en aras de “bienes mayores” sacrifiquemos los valores, que imagino, movieron a la creación de estos premios.

La etimología latina de concordia (con, junto; cor cordis, corazón) un mismo corazón o con un mismo corazón y su significado más conocido como conformidad, acuerdo, convenio,  invitan al trabajo conjunto, a una convivencia agradable, a la búsqueda del bien común con unos mismos objetivos, acordados, conveniados que buscan el bienestar de la mayoría, una sociedad menos injusta, un planeta más habitable, una apuesta por los empobrecidos y menos favorecidos y a favor de los sectores más  vulnerables.

¿Qué tipo de sociedad es la que, en las últimas décadas, nos ha ofrecido la Unión Europea? ¿Qué tipo de sociedad puede ser aquella que llena de “bienestar” y placeres de todo tipo a  unos pocos a costa del malestar, del sufrimiento, de la carencia de casi todo de las inmensas mayorías? Las políticas austericidas de la Gran Estafa (la mal llamada crisis) han causado y continúan causando daños irreparables, en muchos casos, a grandes sectores de la población en la educación, en la salud, en la justicia, en la devaluación de los Derechos, de la política y la democracia. Y esto dentro de las fronteras del mundo occidental cristiano. Si miramos fuera de nuestras fronteras -bunquerizadas-, hasta el Papa Francisco ha calificado las políticas de la UE como de “vergüenza”. ¡Cuánto sufrimiento! ¡Cuántos millones de seres humanos, tratados peor que  animales, han sido abandonados y desposeídos de sus Derechos! No se ha construido la Europa de los ciudadanos. Nos dirán que Europa ha hecho otras muchas cosas en beneficio de la comunidad: paz, seguridad, bienestar y eso será verdad para pequeñas élites y sus palmeros, pero es mentira para la mayoría de los ciudadanos, esa Europa no sólo no nos representa, sino que, incluso en ocasiones, va en contra de los valores de la misma sociedad europea.

Pues bien, con estas credenciales, mínimamente esbozadas, ha sido suficiente para que el preclaro y prestigioso jurado  le haya otorgado el Premio Princesa de Asturias a la Concordia 2017 a la Unión Europea. Sinceramente, creo que es fácil entender el porqué del malestar y la indignación de amplios sectores de la población mundial. ¡Qué descrédito para el Premio! ¡Y qué descrédito para una Institución tan prestigiosa”. Seguro que quien pierde -si es que se puede perder más- es la llamada “Marca España”, la “Marca Europa” hace varios años que se perdió.

Además de la UE había otras 27 candidaturas, entre ellas, ACOES, propuesta por el Embajador de España en Honduras. SOLMAN tiene la suerte de venir trabajando con esta ONGD hondureña prácticamente desde sus inicios, más de veinte años. Su lema es “Colaboración y Esfuerzo”, centrada fundamentalmente en la educación, tanto reglada como informal, pero, de una manera muy remarcada, con la población más desfavorecida y vulnerable de las zonas más empobrecidas y expuestas a la “intemperie”. Toda persona que recibe una ayuda, debe ayudar a otros. Actualmente tiene escolarizados a unos 10.000 alumnos y, en total, reciben apoyo alimentario unas 50.000 personas.

Y lo mismo que ACOES las otras candidatas al prestigioso Premio desarrollan actividades dignas de reconocimiento y merecedoras del mencionado galardón. Por supuesto que sólo una puede ser la elegida, pero qué pena que no haya sido con criterios de objetividad. Desde la humildad de nuestra ONGD pedimos a la organización del Principado que esté más atenta a las realidades del mundo y a tantas personas e instituciones no politizadas y sin intereses que no respondan realmente a los valores de humanidad, solidaridad, empatía y Concordia. Esa es la Europa y el mundo que queremos los ciudadanos.

Lucio García, Presidente de Solman


¿Qué quiere esconder, Sr. Zoido?

Francesc Mateu (@frmat) – Vicepresidente de la Coordinadora de ONGD – Artículo publicado originalmente en Ara

Conocemos sobradamente la capacidad de algunos políticos de dar la vuelta a la realidad. Lo vemos a menudo y especialmente en según qué temas. Pero a pesar de que esta práctica es habitual y diaria (que no normal), las declaraciones de hoy del ministro Zoido, han traspasado los límites de la lógica y de la vergüenza. Basta!

El ministro ha afirmado: ” Hay que concienciar a las ONG que se está para ayudar y no está para favorecer o potenciar la inmigración irregular “. Y se ha quedado descansado. Lo ha dicho entrando a una reunión en Bruselas y por tanto no son declaraciones improvisadas.

¿Que deja en el subconsciente esta frase?

Lo primero que deja en el subconsciente es que son irregulares. No Sr. Zoido, NO. La gente que huye de un conflicto o una guerra estando amparados por la convención de Ginebra y no son irregulares. Otro tema es que España no cumpla sus obligaciones legales y no respete la legislación internacional. Pero NO son irregulares.

La segunda es que insinúa que las ONGs potencian la inmigración porque ayudan a los que vienen. Dicho así ignora y oculta deliberadamente la multiplicidad de causas que generan el desplazamiento humano para dejar como causa principal a las ONG. Y eso es una falacia. Detrás la afirmación esconde todas las causas y esconden también todas las responsabilidades directas de España entre las que se encuentra la venta de armas a países que no respetan los derechos humanos, el efímero y discreto paso español por el Consejo de Seguridad, la dejadez de política internacional, el nulo trabajo por un mundo en Paz y un largo y triste etcétera de razones.

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¿Y que más esconde esta frase?
Oculta el flagrante incumplimiento de los compromisos de acogida de personas refugiadas que tenía el Gobierno Español. España ha acogido sólo un 8,6% de las personas refugiadas comprometidas y sólo faltan 81 días para que se cumpla el plazo de los dos años que tenía. Y esconde los esfuerzos que hacen para que la UE les rebajen la cuota con la excusa de que no es posible. Canadá en tres meses reasentó a 32.000 personas. Por tanto es evidente que las excusas no se aguantan por ningún lado. Son exactamente los tres meses que le quedan al gobierno, y la demanda concreta que hacen 280 entidades con el contador de #VenidYa

Lo segundo que oculta son todas las trabas legales que pone el Estado español para que lleguen las personas. Es prácticamente imposible llegar legalmente en España. Y así como las causas que provocan el desplazamiento son multifactoriales, las causas de “como” viajan son todas imputables a esta razón. Y este es el verdadero motor de todas estas aventuras inhumanas que vemos. Y es el talón de Aquiles que les quita cualquier legitimidad a la hora de defender la legalidad. Si la legalidad la tienen secuestrada, no podemos exhibirla como bandera de igualdad y exigencia.

Ocultan también la valla de Ceuta y Melilla, las cuchillas, los probables acuerdos con Marruecos para que aleje las personas de la valla, las devoluciones en caliente, los tiros a inmigrantes desde la playa del Tarajal, las condiciones en el CETI, .. y una inacabable lista de vulneraciones de la legalidad internacional (que parecen ignorar sin problemas)

Y esconde también que con el recorte de los fondos de cooperación un 70% ya no trabajan para combatir las causas. Y menos cuando dicen que quieren dedicar una parte importante de lo poco que queda el control de fronteras. Control de fronteras, ni es cooperación ni es trabajar para evitar las causas que generan la pobreza.

Pero no quiero terminar el artículo sin hablar sobre una expresión en concreto, a la que probablemente no damos importancia y nos infiltran hasta el subconsciente. La tenemos interiorizada y ya ni nos escandaliza. Es el término: “Migración irregular”. Estas dos palabras encierran una realidad muy peligrosa. Cuando hemos declarado a alguien como irregular y/o ilegal, hemos conseguido que deje de ser problema nuestro. Nos podemos desentender humana y políticamente de alguien si está al margen de la ley. No se necesitan esfuerzos ni un trabajo extra. Pero no olvidemos de que ese “alguien” es una persona. Y ese alguien es humano y tiene unos derechos por muy “irregular” que sea su llegada. Derechos que le da la legislación internacional y derechos inherentes por el solo hecho de ser persona.

Nuestra dignidad y la suya están íntimamente ligadas. En el mismo instante que ellos pierden la dignidad porque no se respetan sus derechos, nosotros la perdemos si no hemos hecho todo lo posible para que esto no ocurra. No lo olvidemos. Muchos ciudadanos no queremos perder la dignidad como la perdida el ministro.

 

 


Nosotras, personas que habitamos el planeta

Publicado originalmente en futuroencomun.net

El sábado 22 de abril de 2017, Día de la Tierra, se celebró en Madrid el II Encuentro Intersectorial: Pobreza, Desigualdad, Insostenibilidad. El encuentro reunió a distintas organizaciones sociales que trabajan a favor de los derechos humanos y la protección del planeta. La jornada permitió intercambiar análisis, propuestas y enfoques. Pudimos comprobar que existen numerosas experiencias que están construyendo otros modelos de vida que respetan a las personas y a nuestros entornos. Experiencias que tiene mucho en común y que demuestran que juntas somos más fuertes.

En el Día de la Tierra, nosotras, personas que habitamos en ella, nos comprometemos a cuidarnos las unas a las otras y a proteger el hogar común en el que vivimos. Exigimos que las leyes que rigen el mundo se sumen a esta apuesta y garanticen otros modelos de desarrollo, producción, consumo y acción colectiva.

Tomamos conciencia del papel que jugamos para conseguir el “buen vivir” –es decir, una vida digna y en plenitud que se desarrolle en armonía con el planeta que habitamos. Seguimos avanzando para lograr ese buen vivir que garantice la vida digna en cualquier lugar del mundo.

Apostamos por abandonar este mundo de dos velocidades en el que una minoría avanza a costa de dejar atrás a la inmensa mayoría de la población y sus derechos.

Promovemos un modelo basado en las redes de colaboración, solidaridad y cooperación entre los pueblos. Respetamos los territorios y los protegemos; exigimos el fin del uso de los recursos del planeta como si fueran infinitos y estuvieran a libre disposición de una minoría privilegiada.

Reivindicamos el papel de las mujeres en la construcción de otros modelos de colaboración posibles y reales; su contribución diaria al buen vivir, a los cuidados colectivos y al sostenimiento de la vida es crucial.

Prometemos hablar alto y claro para difundir nuestras propuestas y denunciar la violación de los derechos humanos y las agresiones a la naturaleza.

En el Día de la Tierra, nosotras y nosotros, sus habitantes, nos comprometemos a intentar “vivir bien”, sin hacer daño al resto de compañeras de viaje ni al hogar que nos cobija. Y exigiremos que los poderes que rigen el planeta cumplan su parte.


El uso de los recursos naturales tiene que respetar los derechos humanos y el medio ambiente

En estas fechas se cumplen dos años del lanzamiento de la encíclica Laudato Si del Papa Francisco. Su demoledor mensaje, inspirado en S. Francisco de Asis,  advierte sobre “hasta qué punto son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior” (LS10) con todas sus implicaciones políticas y estructurales.

Desde esa inspiración tal día como hoy hace un año lanzábamos la campaña “Si cuidas el Planeta, Combates la Pobreza” desde la iniciativa Enlázate por la Justicia que REDES comparte con Cáritas, CONFER, Justicia y Paz y Manos Unidas.

Es por esto que en el día de mundial del medio ambiente, la Red de Entidades para el Desarrollo Solidario – REDES en nuestro empeño por trabajar en favor de las personas más pobres, vulnerables y excluidas del planeta, queremos poner en el centro de las políticas públicas la relación ineludible entre pobreza y no acceso a Derechos Humanos, desarrollo y medio ambiente.

Crisis socio-ambiental e industrias extractivas: responsabilidad española.

En esta línea de trabajo compartida con Enlázate por la Justicia y, ya anteriormente dentro de la campaña “Africa cuestión de vida, cuestión debida”, REDES ha venido participando junto con otras entidades del tercer sector en la elaboración del Plan Nacional de Derechos Humanos y Empresas que culminó en julio de 2014 sin aprobación final.

La resolución 17/4 de Naciones Unidas sobre los Principios Rectores de empresas y Derechos Humanos recomienda a los estados miembros garantizar que sus empresas, sus filiales, proveedores, subcontratistas y cadenas de suministros respeten siempre y en todo lugar los Derechos Humanos y reparen los daños causados por la contravención de estos Derechos.

En este momento, la aprobación de este Plan Nacional de Empresas y Derechos Humanos se encuentra a la espera del correspondiente debate parlamentario dentro de una Proposición No de Ley junto con el Plan Nacional de Derechos Humanos. Exigimos el debate y posterior aprobación de un texto que en su actual redacción no incorpora muchas de las observaciones ya indicadas por el sector en la legislatura anterior.

Minerales en zona de conflicto: un paso necesario para “la Europa de los valores”.

Abriendo el foco hacia el contexto europeo, REDES ha venido participando en el grupo español de la coalición de ONG ante la UE que ha seguido la publicación de la directiva europea en relación con los tristemente famosos #conflictminerals: un nuevo ejemplo de crisis socio-ambiental que vincula el modelo global de producción y consumo y sus consecuencias sobre las personas y el planeta.

La nueva ley europea establece obligaciones de diligencia debida en la cadena de suministro de los “minerales de conflicto” (tántalo, estaño, wolframio y oro, 3T+G por sus siglas en inglés) originarios de zonas de conflicto o de alto riesgo. Las entidades que hemos acompañado el proceso, hemos presentado recientemente observaciones a la redacción aprobada del reglamento. Su progresiva aplicación requiere un seguimiento por parte de la sociedad civil y la implicación del Gobierno español que ha refrendado la Guía de la OCDE en la que se basa la normativa europea.

La derogación por el gobierno Trump de parte de la ley Dodd-Frank, homóloga de la norma europea en Estados Unidos, convierte en crucial el papel de la Unión Europea y de los miembros del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en el que España aspira a renovar su presencia. La ley establecía que las empresas de Estados Unidos que empleasen minerales procedentes de países en conflicto deberán tomar medidas para garantizar que no tienen fuentes de abastecimiento involucradas en actividades armadas, ni de violencia sexual y de género, ni explotación infantil. Lamentablemente, tras 7 años de aplicación y significativos avances en la transparencia de las grandes corporaciones, Europa se queda sola en este tipo de iniciativa.

Sobre el terreno: población local y entidades de cooperación.

En este contexto, las normativas que se logren aprobar deben ir acompañadas de procesos de diálogo empresa – autoridades – sociedad civil que conduzcan hacia planes de explotación y recuperación integrales y concertados. Esto es, integrales en cuanto que contemplen medidas sociales y ambientales que garanticen el respeto a los derechos humanos y del medio ambiente y cubran el proceso completo durante y tras la explotación. Y por otro lado concertados con la población local, lo que requerirá la participación de entidades mediadoras que garanticen el respeto a los deseos y derechos de la población por encima de los intereses de las autoridades y la empresa.

En este sentido puede ser significativo el papel de las entidades de cooperación de cara a garantizar procesos de empoderamiento y desarrollo de capacidades para la gobernanza de la población local; el aporte de observadores técnicos independientes; y, por último la labor de mediación que favorezca el entendimiento de las partes. El logro de procesos exitosos ganar-ganar que permitan visibilizar buenas prácticas puede ser un catalizador que facilite el desarrollo de normativas pertinentes y su aplicación.

Recuperando las fuentes de inspiración.

Ante “situaciones (que) provocan el gemido de la hermana tierra, que se une al gemido de los abandonados del mundo, con un clamor que nos reclama otro rumbo”.Se vuelve indispensable crear un sistema normativo que incluya límites infranqueables” (LS53), “hacen falta marcos regulatorios globales que impongan obligaciones y que impidan acciones intolerables” (LS173).

A pesar de que siempre habrá quien ponga palos en las ruedas a los procesos globales de este necesario cambio de paradigma, queremos quedarnos con estas palabras del Papa Francisco  llamando la “unidad para hacernos cargo de la casa que se nos confió” y animándonos a “que nuestras luchas y preocupación por este planeta no nos quiten el gozo de la esperanza” (LS244).

Jaime Palacio Forcat, REDES – Red de Entidades para el Desarrollo Solidario


El «Nuevo Consenso sobre Desarrollo» de la UE sitúa el control de la migración en el centro del debate

Exención de responsabilidad: Todas las opiniones de esta columna reflejan el punto de vista del autor y en ningún caso las de EURACTIV.com PLC

Traducción a cargo de Celia Rico Pérez

Autor Johannes Trimmel | CONCORD

viernes, 28 de abril de 2017 5:13:43

El «Nuevo Consenso sobre Desarrollo» de la UE tiene como objetivo trazar un plan de acción que dé respuesta a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU en 2030. Sin embargo, parece que el borrador de la propuesta da la prioridad al control de la migración y a las operaciones militares, según indica Johannes Trimmel.

Johannes Trimmel es el presidente de CONCORD, la Confederación Europea de ONG para la Ayuda y el Desarrollo.

He visto la pobreza. En un centro de salud en Etiopía, vi a un chico de 16 años, ciego a causa de una enfermedad que podría haberse tratado fácilmente con unas gotas, si hubieran estado disponibles a tiempo.

En un pueblo en India, conocí a un grupo de mujeres que trabajaban sin descanso para poder dar de comer a sus hijos desde el más absoluto abandono. Ni siquiera estaban autorizadas a dejar el pueblo. En Papúa Nueva Guinea, estuve con niños y jóvenes discapacitados que, por falta de educación y formación profesional, son personas dependientes.

También he visto cómo funciona la ayuda al desarrollo. Ayuda que contribuye a construir sistemas de salud resilientes en las comunidades locales. Ayuda que permite que las mujeres se organicen, que luchen por sus derechos y que salgan de la pobreza y la exclusión. Ayuda que lleva a todos los niños a las escuelas, sin dejar a nadie atrás. La ayuda al desarrollo funciona cuando sirve a su objetivo primario, establecido (de nuevo) en el Tratado de Lisboa de la Unión Europea:

«El objetivo primario de la política de cooperación al desarrollo será la reducción de la pobreza y su erradicación a largo plazo».

En la práctica, y de manera progresiva, la ayuda oficial al desarrollo se considera un fondo de dinero que puede usarse para otros objetivos primarios y para el apoyo de las prioridades políticas de cada país. Ayudar a los refugiados que llegan a Europa es justo y necesario. Sin embargo, cuando el país donante es al mismo tiempo el principal receptor de la ayuda al desarrollo, ¿podemos decir que esta ayuda es real?

La seguridad de las personas es esencial para su bienestar. Sin embargo, cuando la ayuda se destina al mantenimiento de relaciones con los actores bélicos, ¿podemos decir que esta ayuda es real?

Reforzar el sector privado en cada país con el fin de crear oportunidades de empleo es algo bueno. Sin embargo, cuando se justifica el uso de la ayuda al desarrollo para apuntalar la privatización del sector educativo y la salud, ¿podemos decir que esta ayuda es real?

Por tanto, cuando desciende la ayuda al desarrollo que se destinó en 2016 a los países menos desarrollados, ¿de verdad estamos cumpliendo nuestras promesas de no dejar a nadie atrás?

En estos momentos Europa está dando los últimos retoques al Consenso sobre Desarrollo, un marco global que debería guiar la Política sobre Desarrollo de la UE hasta 2030. La iniciativa parte de Federica Mogherini, Alta Representante de la UE, y Neven Mimica, miembro de la Comisión, como una herramienta para llevar a la práctica la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible, adoptado por los Estados miembros de la ONU en 2015.

La Agenda exige una transformación que dé prioridad a las personas y al planeta con el fin de no dejar a nadie atrás. El Consenso sobre Desarrollo podría dar una señal inequívoca de que Europa se toma en serio la pobreza, la exclusión y la desigualdad de manera global.

Sin embargo, el borrador dibuja un escenario que refleja más bien lo que considero una serie de tendencias alarmantes. El control de la migración en Europa se sitúa en el centro de las políticas de cooperación al desarrollo. Las operaciones militares y de seguridad se muestran como opciones legítimas en la cooperación al desarrollo. La lectura del texto deja la clara impresión de que la ayuda al desarrollo sirve ante todo a Europa y que se desaprovecha la oportunidad de provocar la transformación que necesitamos.

La ayuda al desarrollo tiene que cumplir el papel que se le asigna en la Agenda 2030 y hacer realidad la promoción de un cambio sostenible a largo plazo, centrado en las comunidades y los países más pobres. La transformación, necesaria en un entorno que cambia de manera rápida, es un desafío enorme al que no se hará frente desde la disolución de la ayuda al desarrollo en otras prioridades políticas. La manera de acabar con la pobreza global no está definitivamente en los intereses cortoplacistas ni en los negocios tal como se conciben tradicionalmente. El  Consenso sobre Desarrollo no debería fallar a la hora de dar la respuesta correcta: la solidaridad es lo primero.