Por ser mujer o niña… en el día del agua

El  22 de marzo conmemoramos el Día Mundial del Agua. Cada año, Naciones Unidas lo dedica a un tema concreto; en esta ocasión a las Aguas Residuales.

Me resulta paradójico que el día que hablamos de agua hablemos de esas aguas sucias, malolientes, nauseabundas, indecorosas, indecentes… esas que a todas las personas nos gustarían que desaparecieran por arte de magia. Sin embargo, están ahí y, dependiendo de en qué países y contextos, están más presentes. Los países desarrollados tratan adecuadamente el 70% de sus aguas residuales, mientras que los calificados como “en desarrollo” sólo lo hacen en el 8%.

1.800 millones de personas beben cada día agua contaminada con materia fecal y, 2.400 millones de personas siguen sin poder cubrir sus necesidades más básicas de saneamiento de una forma digna. De ellas, 946 millones no tienen otra alternativa que defecar a diario al aire libre.

Por eso no es de extrañar que la Agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (OSD) contemple entre sus objetivos uno dedicado al Agua limpia y Saneamiento, del que me gustaría señalar dos metas: mejorar la calidad del agua mediante la reducción a la mitad del porcentaje de aguas residuales sin tratar; y el acceso equitativo a servicios de saneamiento e higiene adecuados y poner fin a la defecación al aire libre, prestando especial atención a las necesidades de las mujeres y las niñas y las personas en situaciones vulnerables.

Ante esta situación, una pregunta que deberíamos hacernos: ¿contar con servicios inadecuados de agua y saneamiento afecta de la misma manera a mujeres y hombres?

La realidad nos responde con un rotundo NO.

Léo Heller, el Relator de Naciones Unidas sobre los derechos al agua y saneamiento, concluye en su informe sobre la igualdad de género[1] que las diferencias culturales, sociales, económicas y biológicas entre las mujeres y los hombres dan lugar sistemáticamente a una desigualdad de oportunidades para las mujeres.

Algunas consecuencias de dicha desigualdad son las siguientes:

  • Mujeres y niñas que retienen durante largas horas la orina, por no contar con una infraestructura adecuada de saneamiento, tienen un mayor riesgo de padecer infecciones de vejiga y de riñones.
  • Mujeres y niñas ponen en riesgo su salud utilizando agua contaminada para su higiene menstrual y métodos sanitarios antihigiénicos (hoja de tusa, telas recicladas…), ya que los métodos adecuados no son asequibles, no están disponibles o no se conocen debido al enorme tabú que supone la menstruación considerada culturalmente como algo sucio e impuro.
  • La falta de instalaciones de agua y saneamiento en los espacios públicos provoca que mujeres y niñas eviten la vida social, asistencia a la escuela y al trabajo, especialmente durante la menstruación. Además, sufren el riesgo a ser acosadas y violadas cuando hacen sus necesidades al aire libre o en instalaciones públicas inadecuadas.
  • Si a la división sexual del trabajo que se da en la mayoría de las sociedades le sumamos los servicios de agua inadecuados, hace que las mujeres tengan cargas adicionales al invertir gran parte de su tiempo en el acarreo del agua y la higiene del hogar. En un solo día, en 25 países del África subsahariana, las mujeres pasan 16 millones de horas recogiendo agua, en detrimento de la escolarización o el trabajo remunerado, con riesgos para la salud derivados de transportar cargas pesadas repetidamente y a través de largas distancias.
  • Muchas mujeres tienen dificultades para optar a servicios de agua y saneamiento asequibles debido a su umbral de pobreza, ya que el 70% de las personas pobres en el mundo son mujeres; reciben el 10% de los ingresos y poseen tan solo el 1% de la propiedad a pesar de que realizan el 66% del trabajo y producen el 50% de los alimentos.

Ante este panorama los retos para ir logrando la igualdad de género en el disfrute de los derechos humanos al agua y saneamiento son enormes.

¿Qué medidas concretas vamos desarrollando para avanzar por la igualdad?

No perdamos la oportunidad de poner nuestro granito de arena este 22 de marzo para EXIGIR para todas las personas y, especialmente para las MUJERES Y NIÑAS del mundo, tener garantizado el Derecho Humano al Agua, (y que el mero hecho de nacer niña deje de ser una desventaja.)

  • Exigir a los Estados el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles especialmente los relacionados con el objetivo 6 y el objetivo 5.
  • Impulsar procesos de empoderamiento personal y colectivo para las mujeres que les permita participar en los espacios de toma de decisión.
  • Deconstruir mitos, tabús y estereotipos culturales que contribuya a cambiar la posición de las mujeres, donde los hombres y los niños se incorporan a procesos en busca de nuevas masculinidades.
  • Enfoque tecnológico adaptado. De poco sirven las infraestructuras de agua y saneamiento, sino toman en cuenta las necesidades específicas de las mujeres y niñas, como por ejemplo las relacionadas con la higiene menstrual.
  • Romper silencios, o lo que es lo mismo, encontrar espacios como este que nos permitan visibilizar la relación entre agua- saneamiento-higiene y la igualdad de género.

Julia del Teso Pérez ONGAWA y  Grupo de Trabajo de Género de la Coordinadora ONGD

[1] Informe A/HRC/33/49 del Relator Especial sobre los derechos humanos al agua y al saneamiento, Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, septiembre 2016.


Nosotras, mujeres del mundo,¡paramos!

Grupo de Género de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo

La solidaridad es nuestra fuerza. Nosotras, mujeres del mundo, nos unimos frente al heteropatriarcado que nos discrimina, nos maltrata y asesina. El 70% de las personas pobres en el mundo son mujeres; realizan el 66% del trabajo, producen el 50% de los alimentos, pero solo reciben el 10% de los ingresos y poseen tan solo el 1% de la propiedad. El 83% de quien cuida a las personas dependientes son mujeres. Una de cada tres mujeres ha (hemos) sufrido violencia física o sexual. Solo en España, 20 mujeres han sido asesinadas en lo que va de año. Y así podríamos seguir en una infinita descripción de las nefastas consecuencias que el sistema capitalista y patriarcal tiene sobre la vida de millones de mujeres y niñas en todo el mundo.

El día 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, nos unimos a millones de compañeras que en todo el planeta exigen el fin de la discriminación y la consolidación de sistemas que garanticen nuestros derechos. No sumamos al paro internacional y decimos ¡basta!

El machismo no entiende de países ni fronteras. 2016 fue un año duro; el inicio de 2017 también lo está siendo. El ascenso al poder de Trump y sus políticas misóginas, la despenalización de la violencia de género en Rusia, la prohibición del aborto en Polonia,  los feminicidios que a diario se producen en todo el mundo, la persecución de las mujeres que defienden la tierra y sus recursos frente a transnacionales y mineras… La lista de violaciones de los derechos de las mujeres es inabarcable.

Desigualdades como violencia hacia las mujeres

Las desigualdades entre hombres y mujeres son enormes. Desigualdades que son, ante todo, expresiones de violencia hacia las mujeres. La brecha salarial es escandalosa; en el caso de España, fue casi de un 24% en 2016, la más alta de los últimos seis años. El techo de cristal, que impide que ascendamos a puestos directivos, continúa limitando nuestras carreras –también en el sector de la cooperación, donde el 70% de los puestos de presidencia están ocupados por hombres.

Las violencias también se manifiestan en la crisis de cuidados. Cuando hablamos de cuidados nos referimos al trabajo que sostiene la vida: alimentación, labores domésticas, cuidado de personas enfermas, tareas relacionadas con la alimentación… Responsabilidades que suponen una enorme carga de trabajo y que, aún siendo fundamentales para que las sociedades se sostengan, son totalmente invisibilizadas. Las mujeres se ven obligadas a compatibilizar estas tareas de cuidados con sus trabajos formales que, además, suelen presentar peores condiciones que las de sus pares masculinos. En los últimos tiempos, esta precariedad laboral se ha agudizado: de cada 26 mujeres que optan por un trabajo de este tipo para conciliar, tan solo un hombre lo hace.

La manifestación más extrema de estas violencias es el feminicidio. En el mundo, miles de mujeres son asesinadas sin que se tomen las decisiones políticas que acaben con esta situación. España no es diferente. Desde hace 26 días, varias mujeres víctimas de la violencia de género, están llevando a cabo una huelga de hambre para exigir 25 medidas que machismo imperante. Hasta ahora, ningún partido político se ha reunido con ellas.

Paro Mujeres

Medidas concretas ¡ya!

49 países de todo el mundo se han sumado a esta iniciativa que promueve el paro en el trabajo, los cuidados y el consumo. Ante el machismo impuesto por el sistema patriarcal y capitalista la única respuesta es la lucha femenina y feminista que nos une más allá de fronteras o identidades. Si las mujeres se paran, el mundo se para.

Pedimos a los gobiernos medidas reales y eficaces que combatan las múltiples violencias que afectan a nuestras vidas. Exigimos que la seguridad, el acceso a la salud y el reconocimiento de nuestros derechos sean garantizados. En España urge un Pacto de Estado contra las violencias de género; no parece, sin embargo, que los partidos políticos estén dispuestos a ello en vista de su falta de disposición para dialogar con las mujeres en huelga de hambre en Sol.

El libre ejercicio del derecho a la huelga y al paro parcial debe ser garantizado. Llamamos a todas las mujeres y organizaciones a sumarse al paro internacional; también a los hombres que realizan a diario una revisión constante del sistema patriarcal y que son capaces de acompañarnos en nuestras luchas.

La solidaridad (internacional) es nuestra fuerza. Como organizaciones internacionalistas, apostamos por las luchas que nos unen a quienes, desde distintos lugares, exigen el fin del patriarcado. Las mujeres de todo el mundo paramos por nuestros derechos. Nos quieren solas y con miedo. Nos tendrán unidas, fuertes y combativas.

 


¿El oscuro mundo de las ONG?

Xosé María Torres, miembro de Farmamundi

Artículo publicado en  el diario gallego Praza: http://praza.gal/opinion/3852/o-escuro-mundo-das-ong/ el día

Es un tópico asentado en ciertos sectores de la sociedad el mirar con desconfianza la actividad de las ONG; curiosamente ese recelo provine tanto del lado ultraconservador como de la extrema izquierda política e incluso sindical; en el ámbito gallego –al contrario  del vasco o el catalán- no es extraño percibir esa mirada maliciosa desde una parte del mundo nacionalista. Nada nuevo bajo el sol.

Por eso, no dejan de sorprender artículos, como Las falsas ONGs españolas en África   -difundido en un medio digital de aliento conservador- que denunciaba  el pasado mes de octubre conductas indeseables por parte del líder de una supuesta ONG en Senegal, de estafas económicas a voluntarios desinformados y otras experiencias negativas, casos que no reflejan la generalidad del sector.

Con todo, hay propuestas que merecerían ser escuchadas, como la que sugiere un registro donde consultar los datos económicos de una ONG, pues únicamente hay controles públicos de aquellas ONG que reciben subvenciones públicas; es cierto que esta benéfica propuesta podría aplicarse también a las asociaciones de vecinos, las asociaciones culturales o a los clubes de fútbol…pero choca con la libertad de funcionamiento que hay en España, que impide controles públicos -salvo el judicial- sobre una entidad privada. Un dilema clásico.

Pero hay una acusación que no se podrá hacer a las ONG de cooperación internacional: la de falta de transparencia, pues desde hace más de 10 años, la Coordinadora española de ONGD (esto es las ONG de Desarrollo y acción humanitaria) publica un informe exhaustivo sobre 76 ONG y 17 coordinadoras autonómicas; se trata de datos objetivos, tanto económicos, como del personal o la base social, siempre con una perspectiva de género, sin ocultar autocríticas; también de los proyectos que se ejecutan y donde se desarrollan, de los tipos de actividad y del número de personas a las que benefician los proyectos. Por último, incluye los datos individuales de cada entidad, de acceso libre.

Otros podrán analizar al detalle estos datos, y ahondar en cada uno de ellos, pero la puerta está ya abierta; todo ello tras un esfuerzo grande, que no debe ser minusvalorado, que exige meses de trabajo, cómputo y análisis, pero que año tras año la Coordinadora española de ONGD va cumpliendo. ¡Ojalá otros sectores, ya no sólo del  ámbito solidario, sino del sector no lucrativo tuvieran esta misma transparencia y rendición de cuentas!

Datos destacables

Del informe de este año, aparecido hace escasas semanas, y que presenta datos de 2015, podemos subrayar:

  1. Por ingresos, destacan Oxfamintermón, Acción contra el Hambre y Manos Unidas, que declaran 89, 86 y 45 millones de euros respectivamente
  2. Las aportaciones económicas privadas superan a los fondos públicos: 299,7 M€ frente a 198,8 M€, dato que desmiente una de las acusaciones más habituales. Las donaciones privadas aumentaron un 30% de 2013 a 2015, mientras las públicas decrecieron al nivel más bajo de los últimos 10 anos.
  3. Las ONGD invierten en conjunto 500 M€ que se ejecutan en 105 países y benefician a 35 millones de personas.
  4. Un total de 8.400 personas trabajan en el sector (70% mulleres), á las que deben unirse 20.000 en calidad de voluntarias.
  5. Base social: 2,4 millones de personas contribuyen de alguna manera a las ONGD.

Otros datos, ya cualitativos, muestran los ámbitos de trabajo de las ONGD, indicando como contribuyen al tejido social en España, con redes muy ben preparadas y con presencia activa en muchas movilizaciones sociales y de conciencias, y como hacen las intervenciones en otros países, donde sorprenderá que la mayor parte se hace con personal local, huyendo de la imagen tópica del cooperante blanco en potente 4×4 por el medio de la selva.

Quedan fuera de este informe  grandes ONG como Médicos Sin Fronteras, voluntariamente excluida del trabajo conjunto, y otras como Amnistía Internacional o Greenpeace, por pertenecer a sectores diferentes del de la cooperación, en concreto los derechos humanos y el medio ambiente, respectivamente. Y muchas ONGD de pequeño tamaño, de ámbito local.

Queda mucho por hacer. Según el último eurobarómetro conocido, el 93% de la población española apoya la cooperación internacional, pero sólo 2,4 M de personas colaboran con estas entidades, en torno a un 5% que sube al 15% si sumamos las restantes ONG de todos los ámbitos que conforman el sector no lucrativo. Muy bajo frente a las cifras del 50% habituales en Francia, Inglaterra, Alemania o Italia.

No estaría de más alguna ayuda indirecta por parte de los gobiernos para poder crecer en ese apoyo popular; en ese sentido, la actual ley de mecenazgo española se ha alineado con las medidas existentes en otros países europeos, aumentando las raquíticas deducciones que existían en el IRPF; en la actualidad, gracias a esta nueva ley, por debajo de los 150 € de donación anual, la deducción puede llegar al 75%, un importante estímulo.

Queda mucho por hacer, si, pero este informe es una de las bases para sustentar y ganar confianza en la sociedad: la transparencia.


En “tiempos líquidos”… conciencia sólida

En 2007 Steve Jobs presentaba un artefacto que vendría a cambiar los hábitos de miles de millones de personas. Hoy, diez años después, el impacto de los teléfonos móviles en la sociedad, la educación, el desarrollo de las personas, las relaciones humanas, etc… es más que evidente, aunque sus consecuencias sean todavía imprevisibles.

Este hecho, es una evidencia más de que “en nuestra organización social nada permanece y todo es fugaz, incompleto, indefinido, y que, en efecto, todo lo sólido se desvanece en el aire”. Con estas palabras, describía el sociólogo polaco recientemente fallecido, Zygmunt Bauman los “tiempos líquidos” que vivimos. Su pensamiento, marcado por la influencia social de la tecnología, de la que el smartphone es la punta del iceberg, expresa también una honda preocupación por la pérdida de la dimensión de la ética colectiva e individual. En concreto habla de la neutralización y banalización de lo éticamente incorrecto (adiaforización). Según Bauman, habríamos abandonado ya el sentido de misión colectiva asociado a la modernidad clásica.

¿Cómo recuperar la necesaria conciencia global y colectiva que responda a la injusticia derivada de un mercado sin fronteras y repleto de zonas sin control legal? ¿Cómo fraguar en sólida la fluidez de los comportamientos de masas de seres humanos “convertidos en superfluos por el triunfo del capitalismo global” (Bauman)? ¿Qué clase de persona se requiere para construir ese sentido de “misión colectiva” en desuso que pueda hacer frente a “la primacía de lo exterior, inmediato, visible, veloz, superficial, provisional” (Papa Francisco E.G. 62)?

El mismo Bauman nos responde que el yo moral se forja si vive en nosotros la responsabilidad del mundo que dejamos a nuestros hijos. Desde esta inquietud, la campaña “Si Cuidas el Planeta, Combates la Pobreza” ha venido trabajando en los meses enero y febrero el tercer punto de su decálogo verde: “Valorarás la importancia de tus comportamientos cotidianos”. Romper la lógica individualista, consumista y depredadora de recursos naturales es imprescindible si queremos ser cuidadores del planeta y de los seres humanos que la habitamos. Y romper esa lógica es posible con decisiones pequeñas, de cada día, mediante una opción personal que podemos renovar constantemente.

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Pequeños gestos tales como “cambiar de compañía eléctrica por una cooperativa de energía alternativa”; “reducir el consumo de petróleo al usar el transporte público o la bici cada día”; “comprar detergente ecológico en el mercado solidario del barrio, en vez de una gran marca en grandes superficies”; “asociarse en grupos de consumo local de productos ecológicos”; “reducir el consumo de agua en casa”; “pedir que no nos den bolsa al comprar y usando de tela”; “consumir productos de comercio justo”; “aprovechar el papel todo lo posible”; “preguntar ¿cuánta comida se tira en mi cole?”; “apagar luces”; “llevar chaqueta dentro de casa para apagar la calefacción”; “reducir los residuos en mi familia”; “llevar comercio justo a la gente de mi trabajo”… Detalles insignificantes recogidos de entre más de cien tweets pero muy significativos porque son signos del cambio que llevamos dentro de nosotros…

Y es que, volviendo a Bauman, sin la coherencia de los hábitos del día a día falta la argamasa que hace fraguar ese yo ético en la conciencia de cada uno. Es necesario que nuestra concepción de la vida, la persona y el mundo sea consecuente con nuestros actos y alimentar con ello la convicción, que a su vez fortalece la capacidad de dar pasos, siempre pequeños, hacia un sueño: aquello de “actuar como se piensa para no acabar pensando como se actúa”. Y así, a partir de personas de convicciones firmes que, con valentía y una gran dosis de utopía, se esfuercen por transparentar la visión que tienen del mundo en cada pequeña decisión, se cultiva la esperanza. Una esperanza que solo germina en el terreno colectivo, unida a otros, y que permite trascender el yo individual y llegar a recuperar la lucha colectiva por el bien común en los “tiempos líquidos” que vivimos. Tiempos estos, muy necesitados de “conciencias solidas”.

Jaime Palacio. Red de Entidades para el Desarrollo Solidario (REDES) – Enlázate por la Justicia


La liberación de las mujeres, una exigencia de futuro

6 DE FEBRERO, DÍA INTERNACIONAL DE TOLERANCIA CERO CON LA MUTILACIÓN GENITAL FEMENINA: “LA LIBERACIÓN DE LAS MUJERES, UNA EXIGENCIA DE FUTURO”

Fátima Djara Sani, mediadora de Médicos del Mundo Navarra.

12994516_835366159901899_6032292428759893697_nRecuerdo el día que me llevaron a mutilar, lo recuerdo como una fiesta. Yo tenía 4 años y mi hermana, 8. Nos vistieron con nuestras mejores galas y a nuestro alrededor las mujeres cantaban y bailaban. Lo recuerdo ahora, porque durante muchos años, esas imágenes se habían borrado de mi mente. Volví a vivirlas cuando mi hermana pequeña iba a ser mutilada, y las mujeres de mi familia me hablaron de cómo fue el día en el que yo ingresé en la “sociedad secreta de las mujeres”.

Me llamo Fatima Djara Sani, soy de Guinea-Bissau y soy una superviviente de la mutilación, y también soy una mujer fuerte, luchadora, que desde mi trabajo como mediadora en Médicos del Mundo Navarra contribuyo a la prevención y erradicación de la Mutilación Genital Femenina en Navarra, pero también, gracias al papel multiplicador de la prevención, en muchos países africanos.

La Mutilación Genital Femenina es una práctica cultural nociva que afecta a unos 200 millones de mujeres y niñas en el mundo, se practica en 29 países de África y Oriente Medio, y en Europa la conocemos por los movimientos migratorios. Como siempre digo, la mutilación no acaba cuando la herida que te hacen deja de sangrar, las secuelas que deja la mutilación perduran toda la vida. Secuelas físicas: hemorragias, dolores intensos, complicaciones en el parto….y secuelas psicológicas: depresión, ansiedad, falta de deseo sexual.

La MGF es una grave vulneración de los derechos humanos de mujeres y niñas, de nuestro derecho a la dignidad, a la integridad física, a no sufrir tratos crueles e inhumanos, y del derecho fundamental a la vida. Y, sobre todo, la mutilación es una forma extrema de violencia contra las mujeres, sustentada en la desigualdad y en la injusticia, una forma de control del cuerpo y la sexualidad de las mujeres, que nunca puede ser justificada aduciendo prácticas o creencias culturales o religiosas. Thomas Sankara, el presidente de Burkina-Faso asesinado en 1987, dijo: “la MGF constituye un intento de conferir un rango inferior a las mujeres al señalarlas con esta marca que las disminuye y que es un recordatorio constante de que solo son mujeres, inferiores a los hombres, de que ni siquiera tienen ningún derecho sobre su propio cuerpo, ni a realizarse física ni espiritualmente”.

Duele pensar que esto se escribió en 1987 y que desde entonces, cada año, en los países africanos son mutiladas 3 millones de niñas. Pero, como no podemos quedarnos en el dolor, sino que hay que seguir trabajando para erradicar esta práctica cultural nociva, desde mi papel como mediadora lucho cada día para informar, formar y educar a la población africana en Navarra, y para sensibilizar a toda la ciudadanía, especialmente a profesionales de los ámbitos de la sanidad, educación, trabajo social, etc., sobre la MGF, y los logros han sido muchos: aprobación de Protocolos integrales para la Prevención de la MGF, o inclusión de la MGF en leyes autonómicas de violencia contra las mujeres. Y los retos que tenemos por delante también son muchos: trabajar con las comunidades de origen en su empoderamiento, la educación en igualdad, el compromiso de instancias políticas, sociales, culturales, religiosas para la erradicación de la MGF, el reconocimiento del trabajo de las mediadoras.

Mi lucha, que no es solo mía, es la de muchas mujeres y organizaciones que plantan cara a la MGF, está relatada en el libro que escribí junto al periodista Gorka Moreno: “Indomable: de la mutilación a la vida”, en el que narro pasajes dolorosos de mi vida, pero en el que planto una semilla de futuro, de un futuro más libre, más justo, más igualitario, porque, voy a citar de nuevo a Sankara: “la liberación de las mujeres es una exigencia de futuro”, por eso cada 6 de febrero, todos los 6 de febrero, las mujeres salimos a la calle a reivindicar #STOPMGF!


Descubriendo a la rosa roja

El reconocimiento de las mujeres como estrategia educativa de prevención de la violencia. Descubriendo a la rosa roja.

A Rosa Luxemburgo la llamaban la rosa roja. Judía de origen polaco y nacionalidad alemana, fue una de las pensadoras más significativas de los convulsos inicios del siglo XX, un momento histórico que ella describió como un “extraordinario tiempo que propone problemas enormes y espolea el pensamiento, que suscita la crítica, la ironía y la profundidad, que estimula las pasiones y, ante todo, un tiempo fructífero, preñado”.

Filósofa y teórica marxista, fue una figura central del socialismo internacional revolucionario. Inquieta políticamente desde su adolescencia, huye en 1889 de su Polonia natal, instalándose en Zurich (Suiza) durante varios años. Allí continuó su militancia, siendo una de las fundadoras del periódico “La causa de los trabajadores”, mientras estudiaba Filosofía, Historia, Economía y Matemáticas y se doctoraba en Derecho Público y Ciencias Políticas. En este momento conoce a Leo Jogiches, otro joven revolucionario, con quien mantendrá una relación de amor y amistad que durará casi toda su vida aunque de manera intermitente, por momentos clandestina y sin convivencia continuada. En 1898 Rosa se casa con el socialista Gustav Lübeck para poder trasladarse a Berlín, donde se unió a la lucha de los socialdemócratas para llegar a fundar más adelante el Partido comunista alemán. Su pacifismo le hizo oponerse con fuerza a la Primera Guerra Mundial, que consideraba un enfrentamiento entre imperialistas, proponiendo, sin éxito, organizar una huelga general que uniera a todos los trabajadores para evitarla. Su conciencia feminista, aunque no se adscribiera al feminismo de la época por considerarlo burgués, le llevó a visibilizar el trabajo de las mujeres a lo largo de la historia, cuestionar a quienes pensaban que “el lugar de la mujer está en el hogar” y  defender el derecho al trabajo, la educación y la participación política, aunque no sólo para las mujeres sino como “una responsabilidad común de clase, de las mujeres y los hombres del proletariado”. Una de sus compañeras de militancia, y también amiga, fue Clara Zetkin, política fundamental en la lucha por los derechos de las mujeres.

Escritora apasionada, redactó artículos, conferencias y discursos en defensa de la revolución proletaria que provocaron todo tipo de reacciones exaltadas. Alejada de dogmatismos, cuestionaba todo lo que le parecía merecedor de un análisis crítico como la burocracia o cualquier intento de quitar protagonismo a “las masas”, lo que le granjeó enemistades incluso entre sus compañeros de partido. “Sin elecciones generales, libertad de prensa y de reunión ilimitada, lucha libre de opinión y en toda institución pública, la vida se extingue, se torna aparente y lo único activo que queda es la burocracia”[1], llegó a decir. En sus numerosos libros: Reforma o RevoluciónLa acumulación del Capital, La revolución rusa, El voto femenino y la lucha de clases…, analizó los problemas socioeconómicos de la época desde su personal visión del marxismo. De indiscutible talento y capacidad intelectual, se dice que esta luchadora contra el capitalismo que arrastraba una cojera desde su infancia, llegó a hablar 11 idiomas.

Su liderazgo y compromiso no pasó desapercibido.  Estuvo encarcelada varias veces a lo largo de su vida, temporadas en las que no dejó de escribir, y el 15 de enero de 1919 era asesinada en Berlín junto a Karl Liebknecht, otro dirigente comunista. Finalizaba así una vida dedicada a trabajar por un mundo donde, según sus propias palabras, “seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y completamente libres”.

El 30 de enero, fecha que conmemora la muerte de Gandhi, se celebra el día escolar de la no violencia y la paz, una jornada educativa en apoyo de una educación no violenta y pacificadora. Acercarse a la vida, tanto privada como pública, de mujeres como Rosa Luxemburgo es una de las estrategias que se proponen desde la coeducación para prevenir una de las principales violencias que tienen lugar en las escuelas, y por supuesto fuera de ellas, la violencia machista. Romper con ese silencio incómodo que nos saca a las mujeres de la historia y poner en movimiento en las aulas referentes femeninos libres y alternativos para las niñas, pero también para los niños, es un ejercicio sencillo, reconfortante y transformador. Por supuesto, es la historia entera la que hay que confrontar, superando su androcentrismo y creando un relato histórico desde todas las miradas y experiencias posibles. Un paso para empezar a hacerlo es reconocer que las mujeres hicimos y hacemos historia y que nuestras opciones vitales son ilimitadas. Continuar ocultándolo es seguir alimentando una cultura excluyente, jerárquica, desigual y, por tanto, violenta.

Encina Villanueva Lorenzana, Grupo de Género de la Coordinadora de ONGD-España

[1] Luxemburgo, Rosa (1918). Crítica de la Revolución Rusa. [trad.] José Aricó. Buenos Aires: La Rosa Blindada, 1969. pág. 119.


Ayuda inversa: cómo los países pobres desarrollan los países ricos

Por Jason Hickel – @jasonhickel

Publicado originalmente en The Guardian el 14 de enero 2017 en este enlace: https://goo.gl/6MdraX

Traducción: Andrés Rodríguez Amayuelas.

Una nueva investigación muestra que los países en desarrollo envían billones de dólares más al norte que al revés. ¿Por qué?

Durante mucho tiempo se nos ha contado una historia convincente sobre la relación entre los países ricos y los países pobres. La historia sostiene que las naciones ricas de la OCDE donan generosamente su riqueza a las naciones más pobres del sur global, para ayudarles a erradicar la pobreza y empujarlos hacia arriba en la escala de desarrollo. Sí, durante el colonialismo las potencias occidentales pueden haberse enriquecido extrayendo recursos y mano de obra esclava de sus colonias, pero eso es todo en el pasado. En estos días, dan más de 125.000 millones de dólares en ayuda cada año, evidencia sólida de su buena voluntad.

Esta historia es tan ampliamente propagada por la industria de la ayuda y los gobiernos del mundo rico que hemos llegado a darla por sentado. Pero puede que no sea tan simple como parece.

La Global Financial Integrity (GFI) y el Center for Applied Research de la Norwegian School of Economics han publicado recientemente algunos datos fascinantes. Se contabilizan todos los recursos financieros que se transfieren cada año entre los países ricos y los países pobres: no sólo la ayuda, la inversión extranjera y los flujos comerciales, sino también transferencias no financieras como la cancelación de la deuda, las remesas de los trabajadores y la fuga de capitales no registrada. La evaluación más completa de las transferencias de recursos de la que tenemos noticia.

Lo que descubrieron es que el flujo de dinero de los países ricos a los países pobres palidece en comparación con el flujo que corre en la otra dirección.

En 2012, último año de datos registrados, los países en desarrollo recibieron un total de 1,3 billones de dólares, incluyendo toda la ayuda, inversión e ingresos del exterior. Pero ese mismo año fluyeron unos 3,3 billones de dólares. En otras palabras, los países en desarrollo enviaron 2 b. $ más al resto del mundo de lo que recibieron. Si miramos todos los años desde 1980, estas salidas netas se suman a un total sorprendente de 16.3 b. $ – que es cuánto dinero se ha drenado del sur global en las últimas décadas. Para tener una idea de la magnitud de esto, 16.3 b. $ es aproximadamente el PIB de los Estados Unidos.

Lo que esto significa es que la pone del revés la narrativa de desarrollo habitual. La ayuda fluye efectivamente a la inversa. Los países ricos no están desarrollando países pobres. Los países pobres están desarrollando países ricos.

¿En qué consisten estos grandes flujos de salida? Bueno, algunos de ellos son los pagos de la deuda. Los países en vías de desarrollo han generado más de 4.2 billones de dólares en pagos de intereses solamente desde 1980 – una transferencia directa en efectivo a grandes bancos en Nueva York y Londres, en una escala que empequeñece la ayuda que recibieron durante el mismo período. Otro gran contribuyente es el ingreso que los extranjeros realizan en sus inversiones en los países en desarrollo y luego repatrian a sus países de origen. Piense en todas las ganancias que BP extrae de las reservas de petróleo de Nigeria, por ejemplo, o que Anglo-American obtiene de las minas de oro de Sudáfrica.

Pero, de lejos, el mayor número de salidas tiene que ver con la fuga de capitales no registrada -y usualmente ilícita-. GFI calcula que los países en desarrollo han perdido un total de 13.4 b. $ a través de la fuga de capital no registrada desde 1980.

La mayoría de estas salidas no registradas tienen lugar a través del sistema de comercio internacional. Básicamente, las corporaciones -tanto extranjeras como domésticas- reportan precios falsos en sus facturas comerciales para sacar dinero de los países en desarrollo directamente a los paraísos fiscales y las jurisdicciones secretas, una práctica conocida como “falsificación comercial”. Por lo general, el objetivo es evadir impuestos, pero a veces esta práctica se utiliza para lavar dinero o eludir los controles de capital. En 2012, los países en desarrollo perdieron 700.000 millones de dólares gracias a la mala información comercial, que superó en cinco veces los ingresos de la ayuda ese año.

Las empresas multinacionales también roban dinero de los países en desarrollo a través de “falsificaciones de la misma factura”, cambiando ilegalmente los beneficios entre sus propias filiales al falsificar mutuamente los precios de las facturas comerciales de ambas partes. Por ejemplo, una filial en Nigeria podría esquivar los impuestos locales cambiando el dinero a una filial relacionada en las Islas Vírgenes Británicas, donde la tasa impositiva es efectivamente cero y donde los fondos robados no pueden ser rastreados.

GFI no incluye falsificación de la misma factura en sus cifras de título porque es muy difícil de detectar, pero estiman que asciende a otros 700.000 millones de dólares al año. Y estas cifras sólo cubren el robo a través del comercio de mercancías. Si agregamos el robo a través del comercio de servicios a la mezcla, situaría el total de salidas netas de recursos alrededor de 3 b. $ por año.

Eso es 24 veces más que el presupuesto de ayuda. En otras palabras, por cada dólar de ayuda que reciben los países en desarrollo, pierden 24 dólares en salidas netas. Estas salidas despojan a los países en desarrollo de una importante fuente de ingresos y de financiación para el desarrollo. El informe GFI señala que las crecientes salidas netas han provocado que las tasas de crecimiento económico de los países en desarrollo disminuyan y son directamente responsables de la caída del nivel de vida.

¿Quién tiene la culpa de este desastre? Dado que la fuga de capitales ilegales es una gran parte del problema, es un buen punto de partida. Las compañías que se encuentran en sus facturas comerciales son claramente culpables. Pero ¿por qué es tan fácil para estas salirse con la suya? En el pasado, los funcionarios de aduanas podían evitar transacciones que parecían feas, haciendo casi imposible que alguien hiciera trampa. Pero la Organización Mundial del Comercio afirmó que esto hacía que el comercio fuera ineficaz y, desde 1994, los funcionarios de aduanas han sido obligados a aceptar los precios facturados a su valor nominal, salvo en circunstancias muy sospechosas, dificultando la captura de salidas ilícitas.

Sin embargo, la fuga de capitales ilegales no sería posible sin los paraísos fiscales. Y cuando se trata de paraísos fiscales, los culpables no son difíciles de identificar: hay más de 60 en el mundo , y la gran mayoría de ellos están controlados por un puñado de países occidentales. Existen paraísos fiscales europeos como Luxemburgo y Bélgica, y paraísos fiscales estadounidenses como Delaware y Manhattan. Pero, con mucho, la mayor red de paraísos fiscales se centra alrededor de la ‘City’ de Londres, que controla jurisdicciones con secreto bancario en diversos países de la Corona Británica y Territorios de Ultramar.

En otras palabras, algunos de los países que tanto quieren promocionar sus contribuciones a la ayuda externa son los que permiten el robo masivo de países en desarrollo.

La actual narrativa de la ayuda comienza a parecer un poco ingenua cuando tomamos en cuenta estos flujos inversos. Queda claro que la ayuda no hace más que enmascarar la mala distribución de los recursos en todo el mundo. Hace que los receptores parezcan donantes, concediéndoles una especie de status moral alto mientras que impiden que aquellos de nosotros que nos preocupamos por la pobreza global podamos entender cómo funciona realmente el sistema.

Los países pobres no necesitan caridad. Necesitan justicia. Y la justicia no es difícil de cumplir. Podríamos amortizar las deudas excesivas de los países pobres, liberándolas para gastar su dinero en desarrollo en lugar de pagar intereses en préstamos antiguos. Podríamos cerrar las jurisdicciones con secreto bancario y aplicar sanciones a los banqueros y contables que facilitan las salidas ilícitas. Y podríamos imponer un impuesto global mínimo sobre los ingresos corporativos para eliminar el incentivo de que las corporaciones muevan su dinero en todo el mundo bajo secreto.

Sabemos cómo solucionar el problema. Pero hacerlo iría contra los intereses de los poderosos bancos y corporaciones que extraen importantes beneficios materiales del sistema existente. La pregunta es, ¿tenemos el coraje?