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Con Derechos SI hay riqueza #EstoSíEsRiqueza

“El ser humano no puede ser considerado como mera fuerza de trabajo, descartable, sino como un valor en sí mismo, no susceptible de manipulación por ninguna instancia, ni estatal, ni ideológica, ni religiosa. La dignidad humana remite a la preservación de las condiciones de continuidad del planeta Tierra, de la especie humana y de la vida, sin la cual el discurso de los derechos perdería su base.” Leonardo Boff Asistimos desde hace 6 años a la voladura controlada del llamado Estado del bienestar en la otrora considerada rica Europa. Armados con la barrena de la disciplina presupuestaria y los dogmas neoliberales y el pico de la legalidad y el austericidio, los aplicados barreneros de Bruselas, Washington, Berlín, Francfort, Madrid, Lisboa o Atenas, han socavado las bases mismas de nuestra sociedad democrática y de la construcción europea: la defensa de los derechos humanos y de la dignidad de las personas. Empezamos a entender que en esta sociedad del llamado “primer mundo” nunca hemos sido más ricos que cuando creímos tener una serie de derechos fundamentales tallados en piedra y garantizados por las leyes y el Estado de Derecho, tras décadas de ardua lucha para conquistarlos. Y comenzamos a despertar del sueño y darnos cuenta de que en realidad, como señala Chomsky, el mundo se ha convertido en un lugar muy uniforme en los últimos 30 años: un sistema mundial dividido en dos bloques, el de la plutocracia o el grupo reducidísimo de personas que concentra inmensas cantidades de riqueza y todos los derechos; y el resto, la inmensa mayoría de los “no ricos”, el “precariado global”, formado por los que tienen un empleo cuyo salario no les da ni para vivir y los que ni tienen empleo ni lo tendrán jamás, incluyendo a los 805 millones de personas que según la FAO todavía sufren el azote del hambre en vísperas de 2015. Según el Informe de Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas de Desarrollo (PNUD) correspondiente a 2014, el “país” que más ha avanzado en el último año es la desigualdad. Millones de personas que han salido de la pobreza en las últimas décadas pueden volver a caer en ella si seguimos por esta senda maldita de la reducción de la ayuda al desarrollo, la precarización del empleo, la concentración de la riqueza y el expolio del Planeta. Las estadísticas globales de desarrollo humano han avanzado, pero la inequidad hace mella en estos avances: países como Estados Unidos, Corea del Sur o Chile descienden muchos puestos en la clasificación una vez que tomamos en cuenta la desigualdad interna. Antiguos paraísos de los derechos, el buen gobierno, la tolerancia y la convivencia multicultural y la equidad como Suecia, empiezan a perder su carácter excepcional tras ocho años de políticas neoliberales: solía ser el país con mejores cifras de equidad de la OCDE y ya hay cinco países que le aventajan. Suecia es prácticamente el país de la OCDE en el que más ha crecido la desigualdad económica en la última década. En el Norte rico perdemos derechos fundamentales que dábamos por garantizados y nos empobrecemos a marchas forzadas; mientras que en el Sur, en países como China, India, Vietnam, Angola, Nigeria o la gran mayoría de Latinoamérica, que llevan creciendo a un ritmo de dos cifras durante buena parte de la última década, esa supuesta ola del crecimiento que debe alzar todos los barcos ha dejado a muchos de ellos varados en la orilla, cuando no los ha enviado directamente al fondo del mar. Pocas veces ha sido tan necesario y urgente reclamar una apuesta clara y prioritaria por políticas redistributivas, que reduzcan la vulnerabilidad de ese inmenso grupo de excluidos y sitúen la defensa de la dignidad de todas las personas y los derechos humanos en la primera línea de la agenda mundial de desarrollo. Sin derechos universales no hay progreso social y económico que valga la pena, ni desarrollo humano digno de tal nombre.

Patricia Garrido Llamas, MANOS UNIDAS


Fotos #17O 2013 – Contra la #RiquezaqueEmpobrece

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Crisis contra la #pobreza #RiquezaqueEmpobrece

A estas alturas de la crisis, casi tod@s sabemos que esta palabra puede significar cambio u oportunidad. Sin embargo, nuestra crisis tiene muchas más caras- ojala también más oportunidades de cambio- porque, sobre todo, es seguramente, una crisis de ambición, como ha dicho el profesor Leopoldo Abadía.

Las causas de nuestra actual pobreza son muchas, y vienen de lejos. Las podemos resumir en  una crisis financiera y económica creada por una banca sin límite y sin fondos. Esta crisis resulta del modelo especulativo, del consumo irresponsable y compulsivo, del “sin solidaridad” con el resto del ciclo productivo y de los bienes comunes de la humanidad.

También nos encontramos ante  una crisis medioambiental evidente en los cambios de ritmos de la naturaleza: agua en la estación seca, torrentes en zonas áridas. El deterioro del medioambiente y la falta de acuerdo global para frenar el cambio climático obligan a buena parte de la población mundial a padecer esos cambios- ¿crisis también?- que sorprenden sus vidas y arruinan sus cosechas.

Crisis energética, cuando el petróleo se concentra en algunos países, y a pesar de la contaminación de estos combustibles y sus consecuencias para el clima y la vida del planeta, no somos capaces de cambiar nuestro modelo de consumo energético hacia otro más limpio.

Una crisis cultural, perdida la diferencia y la diversidad del mundo, mientras vemos modelos ajenos de vida y una visión de pensamiento estándar.

La crisis de valores, porque la riqueza ficticia de las últimas décadas nos hizo pensar que todo podía comprarse y que nuestra seña de identidad, de humanidad – con minúscula sí, referida a la definición de nuestro yo- podría ser el monto de nuestra tarjeta de crédito, y que todo, incluso la amistad y la felicidad estaba en ese dinero de plástico.

Y fruto de las anteriores, obviamente, una crisis alimentaria, cuando todo se compra, cuando se puede enajenar lo del otro (tierras, semillas ó agua), cuando el alimento cotiza en bolsa, crece en los depósitos de nuestros autos y falta en la mesa de tantos.

Si quieres profundizar más en las causas de la pobreza provocadoras de crisis planetarias, te invitamos a leer las próximas revistas Documentación Social, de Cáritas, que serán los números 167 y 168 y saldrán a partir de octubre.

 

Inma Cubillo Sáinz, Cáritas-Española