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Feliz Día de #África 2015 #action2015

El 25 de Mayo se celebra el Día de África, que conmemora el aniversario de la creación de la Organización para la Unión Africana (OUA) fundada el 25 de mayo de 1963 con el objetivo de promover la unidad y la solidaridad de los Estados Africanos y acabar con el colonialismo en el continente.  Para la Campaña “África cuestión de vida, cuestión debida”  es urgente que la sociedad africana tenga más capacidad de denuncia y de generación de iniciativas sociales, legislativas; y sobre todo de participar y decidir sobre los proyectos de explotación de sus recursos naturales desde el inicio. El Consentimiento Previo, Libre e Informado (CPLI) es imprescindible.

Es absolutamente necesario que estos países encuentren las oportunidades y los horizontes que ahora no encuentran, y quedando buena parte de su población condenada a una vida infrahumana sin dignidad material ni personal. Para ello, es condición necesaria que puedan disfrutar de sus propias riquezas tal y como tienen derecho y que no se expolien sus recursos no sólo los minerales e hidrocarburos, sino sus tierras, riqueza forestal o  riqueza pesquera.

Recordamos que sus materias primas son clave para nuestras políticas de seguridad energética y económica. África tiene un 20% de las reservas de uranio, un 90% de cobalto, un 40% de platino, un 65% de manganeso, entre un 6 y un 8% de las reservas de petróleo y un 50% del oro y diamantes. Es necesario cambiar nuestro modelo de consumo y producción porque sus mecanismos generan expolio.

El día de África se ha convertido en un símbolo de la lucha de todo el continente africano para generar su propio desarrollo y progreso económico y de celebración de la diversidad de las culturas africanas. Las organizaciones de REDES a través de la Campaña queremos celebrar este día por todo lo alto, por eso hemos hecho este vídeo que recoge nuestro  mensaje y lo más importante que es escuchar a los africanos y africanas.

En toda España la Campaña  y las organizaciones de REDES están celebrando el Día de África,  estamos informando de todo a través del Facebook del Campaña.

https://www.youtube.com/watch?v=dTT7zfL2ik0

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#DerechoaSoñar: El mundo que queremos

En estas fechas en las que tendemos a soñar con más ganas, la Coordinadora de ONG para el Desarrollo-España ha animado a empezar con la “ilusión” de ser agentes de cambio en un año que “va a ser complicado” por la coyuntura económica y muestra su convicción de que “el cambio es necesario y es posible” porque “todas y todos contribuimos a construir una mejor sociedad”.

Durante la producción del “Derecho a Soñar”, la Coordinadora ha afirmado que “no todo se consigue con dinero”, y que “hay muchos sueños que están ahí y que se pueden cumplir”.

“El Derecho a Soñar” es un conjunto de vídeos de la sociedad civil que recoge una parte de esos sueños y propuestas de cambio y cuyo resultado muestra el optimismo, la ilusión, el compromiso y la exigencia del mundo que queremos y por el que apostamos.

La campaña Pobreza Cero nos invita a soñar con un mundo posible: el mundo que queremos. Esta iniciativa parte del proverbio africano “mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”, y se enmarca en una iniciativa global que coincide con el lanzamiento del informe del Llamado Mundial de Acción contra la Pobreza (GCAP[1] por sus siglas en inglés) sobre “El Mundo que Queremos”.

“Los sueños son más necesarios”

En un momento en el que parece que la sociedad civil no tiene nada que decir, y en el que el individualismo parece haberse apoderado de todo, el “derecho a soñar” intenta demostrar que estamos interconectados como ciudadanía y que, a través de nuestras acciones cotidianas y nuestras reivindicaciones políticas podemos contribuir a cambiar el rumbo de las cosas.

Tal y como Francisco Segarra, psicólogo clínico y coordinador general de la Clínica del Sueño Estivil, ha afirmado “todos soñamos, pero la mayoría de las veces lo hacemos dormidos, sin embargo, en estas fechas soñamos despiertos”, ha señalado, a la vez que insiste en que “es el momento de soñar con lo que cada uno quiere y desearlo con todas las fuerzas”.


[1] The Global Call to Action Against Poverty began as a movement to bring civil society together, across specific areas of thematic, geographic, or constituency focus, to unite diverse actions against poverty and inequality.


Cumbre del #G20: ¿Qué puede hacer el G20 contra el hambre?

Cumbre del G20: ¿QUÉ PUEDE HACER EL G20 CONTRA EL HAMBRE?

03/11/2011 – Tomado de Acción contra el Hambre

ImagenLa crisis financiera y de la zona euro amenaza con apartar de la agenda de la cumbre uno de los temas principales: la seguridad alimentaria mundial.

Acción contra el Hambre, parte de la coalición FeedinG20, propone siete medidas concretas a los países del G20 para trabajar por la seguridad alimentaria y nutricional.

Mientras el mundo tiene sus ojos puestos en la crisis financiera europea y el rescate de la zona euro, no hay que olvidar que el sistema financiero no es lo único que puede salvar el G-20. “La seguridad alimentaria en los países más vulnerables” está oficialmente en la lista de las prioridades de la cumbre.

El G-20 fracasará si en este momento, con una crisis sin precedentes en el Cuerno de África, los líderes no toman las medidas necesarias a su alcance para asegurar que a ningún ser humano le falte alimento.

Acción contra el Hambre ha contestado a tres preguntas clave:

1) ¿Es capaz el G-20 de poner en marcha iniciativas en materia de seguridad alimentaria? ¿Está en su mandato?
Por supuesto, tiene la capacidad, pero también tiene la responsabilidad y el deber, por dos razones:
• En primer lugar, porque ha sido la propia presidencia francesa del G-20 la que ha situado la cuestión de la seguridad alimentaria como una prioridad del G-20. Es su deber. Los sobresaltos financieros internacionales no deben eclipsar este requisito.
• En segundo lugar, el G-20 tiene el objetivo oficial de “asegurar el crecimiento mundial sobre una base fuerte y sólida”. Pero esto es imposible sin la aplicación de políticas que garanticen la seguridad alimentaria. No se construye el crecimiento global con el estómago vacío. Por otra parte, la desnutrición no sólo se traduce en un drama humano: se mide en dólares. Afecta al desarrollo y al éxito profesional, es un flagelo económico para los países que puede llevar a pérdidas de hasta un 6% del PIB al año.
• Finalmente, si los líderes de las principales economías no ejecutan las medidas apropiadas, ¿quién lo hará?

2) Dado que la crisis está inquietando a todos los países, incluyendo la zona del euro, ¿no es más urgente asegurar la estabilidad financiera?
Se habla mucho del peligro de la zona euro. Sin embargo, en la zona euro viven 332 millones de personas, casi tres veces menos que el número de personas que padecen hambre en el mundo. La crisis alimentaria en el Cuerno de África, el horror vivido por tantos hombres y mujeres, muestra que es necesario tomar medidas urgentes para evitar nuevas hambrunas, ya que los problemas de inseguridad alimentaria no se van a resolver en un solo día: las políticas agrícolas necesitarán años para garantizar el acceso a los alimentos para todos. Si queremos evitar nuevas crisis en 5-10 años, ahora es el momento de actuar. El mundo no puede permitirse el lujo de esperar a la próxima reunión del G20 para adoptar medidas enérgicas.

3) ¿Qué se espera del G-20?

• Acción contra el Hambre, desde la coalición de ONG internacionales FeedinG20, propone una serie de siete medidas a los líderes del G-20:

  • Asegurar que las políticas agrícolas y de desarrollo garantizan el equilibrio nutricional de las poblaciones, no sólo el aumento cuantitativo de la producción agrícola.
  • Cumplir las promesas de los compromisos financieros. Hasta ahora, sólo el 22%, de los cerca de 22 millones de dólares prometidos a tres años en la Cumbre del G8 en 2009 para la seguridad alimentaria, se ha hecho efectivo. Es prioritario reforzar la inversión en una agricultura sostenible y familiar.
  • Tomar medidas inmediatas para controlar los precios de los alimentos. Actualmente, las técnicas agrícolas son cada vez más eficientes, pero los avances en la lucha contra el hambre se han reducido por el alza de los precios de los alimentos.
  • Apoyar la implementación de reservas alimentarias
  • Fortalecer los programas de protección social que apoyan a la población en tiempos de crisis
  • Aumentar la capacidad de los más afectados para hacer frente al cambio climático. Fortalecer las iniciativas de los Estados contra el cambio climático y apoyar a los países en desarrollo a hacer frente a sus efectos.
  • Apoyar totalmente al Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CFS, por sus siglas en inglés) de Naciones Unidas y promover un mandato ampliado para responder rápidamente y tomar las medidas apropiadas cuando los precios de los alimentos aumenten.

#DerechoaSoñar: Enhorabuena a l@s ganador@s del concurso de fotografía 2011

Ya tenemos ganadores del Concurso de Fotografía de Pobreza Cero 2011. Después de las rondas de votaciones, el jurado tiene el gusto de presentar a la mejor serie de 5 fotografías (primer premio):

Y a la mejor fotografía (segundo premio):

Aquí podéis ver todas las fotos que nos han enviado!

www.photobucket.com/pobrezacero


#Derechoasoñar: el mundo que queremos

Hemos recogido una parte de vuestros sueños y propuestas de cambio. Ahora os enviamos una pequeña muestra del resultado: optimismo, ilusión, compromiso, exigencia. He aquí el mundo que queremos y por el que apostamos.

La campaña Pobreza Cero nos invita a soñar con un mundo posible: el mundo que queremos. Esta iniciativa parte del proverbio africano “mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”, y se enmarca en una iniciativa global que coincide con el lanzamiento del informe del Llamado Mundial de Acción contra la Pobreza (GCAP[1] por sus siglas en inglés) sobre “El Mundo que Queremos”.

En un momento en el que parece que la sociedad civil no tiene nada que decir, y en el que el individualismo parece haberse apoderado de todo, el “derecho a soñar” intenta demostrar que estamos interconectados como ciudadanía y que, a través de nuestras acciones cotidianas y nuestras reivindicaciones políticas podemos contribuir a cambiar el rumbo de las cosas.

El Derecho a soñar se enmarca en un proceso en el que somos las personas quienes definimos cómo es el mundo que queremos ya que el que tenemos ahora no nos gusta. Por un lado mostramos las aspiraciones de muchas personas anónimas, de distintos orígenes y desde diversos lugares del mundo, respecto de ese mundo por el que trabajan; y por otro, revelamos que todas y todos compartimos es visión y esas demandas a la clase política de una sociedad más justa, más igualitaria basada en la solidaridad.


[1] The Global Call to Action Against Poverty began as a movement to bring civil society together, across specific areas of thematic, geographic, or constituency focus, to unite diverse actions against poverty and inequality.


Pequeños gestos para grandes cambios #rebélate

Martes, un día para informarte

Hoy te proponemos que leas laprensa, que busques en Internet, que veas algún reportaje… y que te informes sobre cuáles son los países más pobres del mundo, cómo se está viviendo la situación de emergencia en el cuerno de África, cómo está afectando a los más vulnerables la crisis cerca de nosotros. Abre una ventana al exterior.

Y, qué te parece si esto lo intentas algún día más. Y de gesto pasa a ser un TIC, y después a ser una POSTURA, y… finalmente se convierte en un ESTILO.

(Foto por Eoghan Rice. Trocaire)


Los porqués del hambre

Vivimos en un mundo de abundancia. Hoy se produce comida para 12.000 millones de personas, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), cuando en el planeta habitan 7.000. Comida, hay. Entonces, ¿por qué una de cada siete personas en el mundo pasa hambre?

La emergencia alimentaria que afecta a más de 10 millones de personas en el Cuerno de África ha vuelto a poner de actualidad la fatalidad de una catástrofe que no tiene nada de natural. Sequías, inundaciones, conflictos bélicos… contribuyen a agudizar una situación de extrema vulnerabilidad alimentaria, pero no son los únicos factores que la explican.

La situación de hambruna en el Cuerno de África no es novedad. Somalia vive una situación de inseguridad alimentaria desde hace 20 años. Y, periódicamente, los medios de comunicación remueven nuestros confortables sofás y nos recuerdan el impacto dramático del hambre en el mundo. En 1984, casi un millón de personas muertas en Etiopía; en 1992, 300.000 somalíes fallecieron a causa del hambre; en 2005, casi cinco millones de personas al borde de la muerte en Malaui, por solo citar algunos casos.

El hambre no es una fatalidad inevitable que afecta a determinados países. Las causas del hambre son políticas. ¿Quiénes controlan los recursos naturales (tierra, agua, semillas) que permiten la producción de comida? ¿A quiénes benefician las políticas agrícolas y alimentarias? Hoy, los alimentos se han convertido en una mercancía y su función principal, alimentarnos, ha quedado en un segundo plano.

Se señala a la sequía, con la consiguiente pérdida de cosechas y ganado, como uno de los principales desencadenantes de la hambruna en el Cuerno de África, pero ¿cómo se explica que países como Estados Unidos o Australia, que sufren periódicamente sequías severas, no padezcan hambrunas extremas? Evidentemente, los fenómenos meteorológicos pueden agravar los problemas alimentarios, pero no bastan para explicar las causas del hambre. En lo que respecta a la producción de alimentos, el control de los recursos naturales es clave para entender quién y para qué se produce.

En muchos países del Cuerno de África, el acceso a la tierra es un bien escaso. La compra masiva de suelo fértil por parte de inversores extranjeros (agroindustria, Gobiernos, fondos especulativos…) ha provocado la expulsión de miles de campesinos de sus tierras, disminuyendo la capacidad de estos países para autoabastecerse. Así, mientras el Programa Mundial de Alimentos intenta dar de comer a millones de refugiados en Sudán, se da la paradoja de que Gobiernos extranjeros (Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Corea…) les compran tierras para producir y exportar alimentos para sus poblaciones.

Asimismo, hay que recordar que Somalia, a pesar de las sequías recurrentes, fue un país autosuficiente en la producción de alimentos hasta finales de los años setenta. Su soberanía alimentaria fue arrebatada en décadas posteriores. A partir de los años ochenta, las políticas impuestas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para que el país pagara su deuda con el Club de París, forzaron la aplicación de un conjunto de medidas de ajuste. En lo que se refiere a la agricultura, estas implicaron una política de liberalización comercial y apertura de sus mercados, permitiendo la entrada masiva de productos subvencionados, como el arroz y el trigo, de multinacionales agroindustriales norteamericanas y europeas, quienes empezaron a vender sus productos por debajo de su precio de coste y haciendo la competencia desleal a los productores autóctonos. Las devaluaciones periódicas de la moneda somalí generaron también el alza del precio de los insumos y el fomento de una política de monocultivos para la exportación forzó, paulatinamente, al abandono del campo. Historias parecidas se dieron no solo en países de África, sino también en América Latina y Asia.

La subida del precio de cereales básicos es otro de los elementos señalados como detonante de las hambrunas en el Cuerno de África. En Somalia, el precio del maíz y el sorgo rojo aumentó un 106% y un 180% respectivamente en tan solo un año. En Etiopía, el coste del trigo subió un 85% con relación al año anterior. Y en Kenia, el maíz alcanzó un valor 55% superior al de 2010. Un alza que ha convertido a estos alimentos en inaccesibles. Pero, ¿cuáles son las razones de la escalada de los precios? Varios indicios apuntan a la especulación financiera con las materias primas alimentarias como una de las causas principales.

El precio de los alimentos se determina en las Bolsas de valores, la más importante de las cuales, a nivel mundial, es la de Chicago, mientras que en Europa los alimentos se comercializan en las Bolsas de futuros de Londres, París, Ámsterdam y Fráncfort. Pero, hoy día, la mayor parte de la compra y venta de estas mercancías no corresponde a intercambios comerciales reales. Se calcula que, en palabras de Mike Masters, del hedge fund Masters Capital Management, un 75% de la inversión financiera en el sector agrícola es de carácter especulativo. Se compran y venden materias primas con el objetivo de especular y hacer negocio, repercutiendo finalmente en un aumento del precio de la comida en el consumidor final. Los mismos bancos, fondos de alto riesgo, compañías de seguros, que causaron la crisis de las hipotecas subprime, son quienes hoy especulan con la comida, aprovechándose de unos mercados globales profundamente desregularizados y altamente rentables.

La crisis alimentaria a escala global y la hambruna en el Cuerno de África en particular son resultado de la globalización alimentaria al servicio de los intereses privados. La cadena de producción, distribución y consumo de alimentos está en manos de unas pocas multinacionales que anteponen sus intereses particulares a las necesidades colectivas y que a lo largo de las últimas décadas han erosionado, con el apoyo de las instituciones financieras internacionales, la capacidad de los Estados del sur para decidir sobre sus políticas agrícolas y alimentarias.

Volviendo al principio, ¿por qué hay hambre en un mundo de abundancia? La producción de alimentos se ha multiplicado por tres desde los años sesenta, mientras que la población mundial tan solo se ha duplicado desde entonces. No nos enfrentamos a un problema de producción de comida, sino a un problema de acceso. Como señalaba el relator de la ONU para el derecho a la alimentación, Olivier de Schutter, en una entrevista a EL PAÍS: “El hambre es un problema político. Es una cuestión de justicia social y políticas de redistribución”.

Si queremos acabar con el hambre en el mundo es urgente apostar por otras políticas agrícolas y alimentarias que coloquen en su centro a las personas, a sus necesidades, a aquellos que trabajan la tierra y al ecosistema. Apostar por lo que el movimiento internacional de La Vía Campesina llama la “soberanía alimentaria”, y recuperar la capacidad de decidir sobre aquello que comemos. Tomando prestado uno de los lemas más conocidos del Movimiento 15-M, es necesaria una “democracia real, ya” en la agricultura y la alimentación.

*Esther Vivas, del Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales de la Universidad Pompeu Fabra, es autora de “Del campo al plato. Los circuitos de producción y distribución de alimentos”.

*Artículo en El País, 30/07/2011.