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Salida de la plaza, próxima parada #24M. El tren de la participación continuará…

Artículo original aquí (http://congdextremadura.org/salida-de-la-plaza-proxima-parada-24m-el-tren-de-la-participacion-continuara/)

Hace una semana que empezó la campaña electoral de las elecciones municipales y autonómicas. Esta campaña da comienzo en un contexto donde la ciudadanía siente que ha perdido el control sobre sus representantes políticos/as, estamos inmersas en una profunda crisis de la democracia tradicional representativa, y una creciente demanda ciudadana de transformación hacia una democracia más directa.

¿Y por qué está ocurriendo esto? Podríamos relacionarlo con la gran desafección política motivada por el papel que juegan los partidos políticos y la administración, que no están dando respuesta a las necesidades reales de la sociedad. Descrédito incrementado además por los continuos casos de corrupción y de tráfico de influencias trasmitidos por algunos medios.

Cada cuatro años la ciudadanía puede ejercer su derecho al voto, participar y cambiar lo que no quiere, lo que no gusta, lo que no cree justo. Este año necesitamos participar más que nunca, demandamos a los partidos políticos programas que integren la vida de las personas, trabajos dignos, salud y educación para todas las personas y que se luche contra la pobreza y las desigualdades con una perspectiva integral y global. Necesitamos integrar todo esto desde el ámbito estatal, regional y municipal y con una mirada al mundo, a esos países y comunidades donde trabajan nuestras organizaciones sociales, cuya labor se ha visto muy mermada en los últimos años. La búsqueda de alternativas para la transformación social pasa por:

– El compromiso personal y social en nuestros pueblos y ciudades, así como el desarrollo de una cultura de la participación.

– Una mirada global que incluya la cooperación y solidaridad con los pueblos del mundo, como compromiso indiscutible e indispensable al vivir en una realidad interdependiente.

– Una educación transformadora que fomente una ciudadanía global crítica y activa.

– La inclusión permanente de una perspectiva de género como cambio de modelo, que ponga en valor las diferencias y la diversidad en todos los ámbitos de la vida.
Nuestro gran objetivo es que la Cooperación y la Educación para el Desarrollo sean una política social más y que el mensaje de enfrentamiento de “pobres de aquí contra pobres de allá” sea totalmente eliminado, vivimos en mundo global y todas las personas deben tener las mismas oportunidades, demandamos un compromiso por los derechos humanos. Necesitamos más que nunca un Pacto contra la Pobreza y la Desigualdad.

El 15M fue un momento culmen donde saltaron a las calles todas estas propuestas, donde muchas de nosotras, personas individuales integrantes de ONGD y Asociaciones Sociales, nos sumamos e integramos en aquella marea de indignación en la que se alzó la voz en serio, sobre las demandas que ya veníamos trabajando desde hacía años. Vemos en este día una buena ocasión para refrescar nuestras propuestas y retomar la participación como herramienta imprescindible, porque lo personal es político.images - copiaY tras el 15M, el 24M nos recuerda que vivimos en una democracia representativa, donde algunas personas son la cabeza visible de las demandas y necesidades de una parte de la sociedad, o así debería ser. Sin embargo, no queremos que aquí acabe todo, no pensamos que sea suficiente con ir a votar cada cuatro años, no podemos mirar hacia otro lado y dejar la gestión de nuestras vidas, de nuestros pueblos y ciudades en manos sólo de esos representantes políticos.
Cada vez somos más las voces que proponemos que es necesaria la participación ciudadana en la vida pública, es necesario que la voz de la ciudadanía sea escuchada e integrada en la toma de decisiones, asumiendo múltiples fórmulas para una participación real. Por su parte los gobiernos locales y regionales deben comprometerse y tener voluntad política para generar cauces de participación ciudadana, entre todas debemos perseguir un desarrollo territorial y social equilibrado y la mejora permanente de la calidad de vida de todos/as sus ciudadanos/as.
Para que esto se lleve a cabo necesitamos conformar un nuevo escenario donde la participación de la ciudadanía sea efectiva, y para que esto se de verdaderamente es necesario poner en marcha procesos educativos que generen cultura de la participación, y que las necesidades de la ciudadanía sean contempladas en políticas públicas diseñadas por todos y por todas. No sólo queremos hacer aportaciones a políticas de partidos políticos ya diseñadas sin tenernos en cuenta, queremos estar y construir de abajo a arriba, queremos una democracia más directa.

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No hay mejor política contra la pobreza y la desigualdad que invertir en educación

Si de verdad queremos generar un planeta habitable y construir una ciudadanía global bajo principios éticos, no podemos permitir que aún tengamos 58 millones de niños y niñas que no van a la escuela. Esta cifra es el resultado de múltiples problemáticas pero, sin duda, de la enorme desigualdad entre regiones y países que existe en el mundo. Más de la mitad de estos niños se encuentran en la región del África Subsahariana. Esto nos revela que el hecho de nacer en un determinado lugar y no tener recursos económicos, está condicionando (mucho más que el talento, el esfuerzo o los méritos personales) la posibilidad de mejorar las condiciones de vida de millones de niños y niñas.

Pese a todo, es verdad que se ha avanzado en este proceso de escolarización y que cuando se fijaron los Objetivos de Desarrollo del Milenio eran más de 100 millones los niños y niñas en edad escolar que no asistían a la escuela. Pero también debemos señalar que el problema del abandono temprano se ha corregido en menor medida y que todavía es un desafío para muchos países que los niños puedan terminar un ciclo de enseñanza primaria completo. De hecho, la tasa de abandono escolar temprano del 25% se ha mantenido al mismo nivel que en el año 2000. Según datos de la Unesco de 2014, en el África Subsahariana y Asia Meridional y Occidental tan sólo llegarán al último grado uno de cada tres alumnos que iniciaron la enseñanza primaria.

Es importante señalar que la educación para un país no solamente es determinante como herramienta de progreso y crecimiento económico, sino que constituye la mejor política social. Frente al avance de la desigualdad y la exclusión social que señalan los analistas contemporáneos, la educación nos ayuda a construir sociedades más justas y más cohesionadas. Por tanto, el reto del derecho a la educación es un objetivo que debe primar en todas nuestras sociedades sean del norte o del sur, sean ricas o pobres. Desplazar del sistema educativo a niños y jóvenes por falta de recursos o por ausencia de políticas de inclusión, repercutirá en unos años tanto en la economía como en el modelo de sociedad que se pretenda construir.

En la última década la tasa de jóvenes de entre 15 y 19 años que ni estudia ni trabaja en España ha subido del 7% al 13%. Un dato preocupante si pensamos que las sociedades que más han avanzado en lo económico y en lo social son las que han logrado cimentar su progreso en el conocimiento, tanto el que se transmite con la escolarización, como el que se genera a través de la investigación. Según estudios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), un año adicional de escolaridad incrementa el PIB per cápita de un país entre 4 y 7%. Por tanto la educación no debe ser entendida como un gasto, sino más bien como una inversión muy productiva, estratégica en lo económico y prioritaria en lo social.

Por otro lado, la desigualdad genera inequidad en el acceso a la educación, especialmente cuando no se garantiza que esta sea inclusiva y gratuita, pero también sucede al contrario: la ausencia de educación o una educación de baja calidad es generadora de pobreza y desigualdad. Los niños y niñas que no pueden desarrollar su potencial a través de la educación ven condicionado su futuro, viéndose condenados a una situación crónica de pobreza y exclusión. Son niños, y sobre todo niñas, de familias pobres, en zonas rurales, en países en conflicto, en situación de refugio o desplazamiento, con necesidades educativas especiales o con otros condicionantes que los hacen especialmente vulnerables.

Acaba ya la cuenta atrás que nos habíamos fijado al final de 2015 y desgraciadamente queda mucho por hacer. Por este motivo, debemos pasar de las palabras a los hechos. Existe un consenso internacional y un clamor popular que señala a la educación como el motor de la transformación de nuestras sociedades y de la realidad de nuestro planeta, pero hay que tomar medidas y políticas que se correspondan con esta situación.

Tenemos en este momento una oportunidad única para establecer un marco sólido para la educación mundial que es la aprobación en septiembre de la Agenda de Desarrollo Post-2015, que debería priorizar este tema y comprometer política y económicamente a todos los gobiernos de las Naciones Unidas. De hecho, desde la Fundación Entreculturas hemos puesto en marcha una web para recoger firmas (http://www.lasillaroja.org/firma/) donde los ciudadanos y ciudadanas manifiesten su apuesta por la educación y le pidan al gobierno español que la defienda como prioridad en la nueva Agenda de Desarrollo Global que trazará las políticas de los próximos 15 años.

Tenemos que hacer entre todos una apuesta clara por invertir en la educación que si bien no cambia directamente el mundo sí que cambia, como decía Paulo Freire, a las personas que cambian el mundo.

José Manuel Moreno, Entreculturas


Por una reforma fiscal justa #RecortaelFraude

Respuesta de la Alianza Española contra la Pobreza al Sr. Manuel Lagares, Presidente de la Comisión de Expertos para la Reforma Tributaria.

La Alianza Española Contra la Pobreza, que reúne a más de 1.000 organizaciones sociales, sindicales, religiosas, de consumidores, ecologistas, coaliciones y ONG en la lucha contra las causas de la pobreza y desigualdad globales, se dirigió el pasado mes de diciembre a la Comisión de Expertos para la Reforma Tributaria, para solicitar una reunión con su presidente y presentar las preocupaciones y propuestas en torno a la Reforma Fiscal exigida por Bruselas para 2014.

La Secretaría de dicha Comisión señaló en su respuesta que ésta no lleva a cabo reuniones presenciales, sino que prefiere recibir sus opiniones por escrito, razón por la que nuevamente nos dirigimos a usted, así como al resto de miembros de la Comisión, con nuestra exposición de propuestas.

La Comisión de Expertos ha asumido una gran responsabilidad, ya que de sus propuestas debe salir una gran reforma que afectará a todas las personas dentro y fuera de este país, especialmente a las más vulnerables. Es una responsabilidad también personal de cada uno de sus miembros, ya que sus aportaciones han de ser coherentes con el Arto. 31.1 de la Constitución Española “Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica…” y  que permita vivir con dignidad a las personas que hoy viven en situación de pobreza y exclusión.

El sistema fiscal tiene un gran impacto en la lucha contra la pobreza y la desigualdad. Es, por tanto, imprescindible conseguir un aumento de la recaudación, reducir el déficit y asegurar que existan mecanismos suficientes que garanticen una redistribución con justicia y equidad. Es profundamente indignante que exista un fraude fiscal calculado en torno a los 90 mil millones de euros en España y mientras tanto se recorte en derechos económicos, sociales y culturales.

Queremos denunciar la falta de equidad del sistema tributario español donde las rentas del trabajo por cuenta ajena soportan la mayor parte del sistema, mientras que las grandes fortunas, empresas y transnacionales contribuyen de forma poco proporcionada y eludiendo, en buena medida, su obligación de tributar por medio de figuras tributarias específicas, deducciones y otros mecanismos de ingeniería fiscal.

POR UNA REFORMA FISCAL JUSTA – propuestas de la Alianza Española contra la Pobreza (PDF)


Una organización a la altura de sus voluntari@s

En una cultura acostumbrada a valorar el retorno de las inversiones y los esfuerzos, el comportamiento altruista no se sustrae a este ejercicio, por contradictorio que pueda parecer. Y ese análisis puede llevarse a cabo desde la perspectiva de las personas y la de las organizaciones que acogen voluntariado.

Las razones por las que los individuos deciden iniciar una actividad voluntaria pueden ser de muy distinta naturaleza, desde las más instrumentales y relacionales -necesidad de ocupar el tiempo, de relacionarse o incluso de adquirir formación y experiencia en un campo en el que poder desarrollar una futura actividad profesional- hasta las más trascendentes y transformadoras, relacionadas con la solidaridad, la responsabilidad colectiva y la aspiración a contribuir a la construcción de una sociedad más equitativa y mejor. Muchas veces la motivación principal es afectiva: el voluntario está vinculado y/o especialmente sensibilizado por el tema, por razón de sus circunstancias personales, familiares o profesionales. Con seguridad, en cada decisión individual, intervienen múltiples motivaciones, más o menos conscientes y más o menos explícitas en el momento de vincularse a una organización y a una causa.

Dado el primer paso, en la vinculación efectiva a largo plazo, es crítica la motivación en términos de saldo emocional, que se relaciona con lo que el voluntariado aporta, en relación con aspectos más íntimos y esenciales del individuo y mucho menos con los aspectos operativos o del contenido concreto de la actividad voluntaria.

El voluntariado refuerza la autoestima, no solo por el hecho de facilitar que el individuo se sienta útil, sino también porque se convierte en una oportunidad de realizar acciones en sintonía con los valores personales y de conseguir cosas positivas.

Es un elemento de identidad, convirtiéndose en un elemento importante y relevante de la descripción de uno mismo, al mismo nivel que términos como el género, el lugar de nacimiento, la edad o la profesión.

Puede tener beneficios en la salud y produce un mayor nivel de felicidad o satisfacción, puesto que los individuos valoran muy positivamente que la participación les permita dejar un mundo mejor a las generaciones venideras. Dicho de otro modo, el voluntariado además de ser bueno para el espíritu, también lo es para el corazón.

Del mismo modo, en el plano organizativo, es posible diferenciar las contribuciones más inmediatas o instrumentales de las que se asocian a la identidad, la credibilidad y la capacidad de transformación de la organización en la que voluntario colabora. La actividad que, cada día, realizan miles de voluntarios influye directamente en el aumento del impacto de sus acciones y en la calidad de sus procesos y resultados, que se enriquecen de la diversidad de capacidades, experiencias y puntos de vista.  Adicionalmente, el voluntariado aporta credibilidad a las organizaciones y refuerza los procesos de rendición de cuentas, al tratarse de personas que colaboran de manera desinteresada y al margen de compromisos laborales.

Solo por esto, el día 5 de diciembre, Día Internacional del Voluntariado, las organizaciones de voluntariado tenemos mucho que celebrar y reconocer y agradecer.

Pero la capacidad de colaborar en una sociedad mejor y más justa no se agota en lo que el voluntario hace, en el marco de su actividad concreta, aunque empieza justamente ahí. La implicación en las actividades y las experiencias personales vividas, conduce a una profunda sensibilización del propio voluntario que además se convierte, casi de manera inconsciente, en un agente de cambio capaz de trasmitir valores y concienciar a sus diferentes círculos de influencia, a través de sus comportamientos o ideas. Es un proceso lento, reticular, pero imparable.

Al tiempo que descubre una vía privilegiada para potenciar los resultados de sensibilización e incidencia de las organizaciones sociales, esta dimensión transformadora del voluntariado implica una mayor responsabilidad en sus dinámicas de promoción de voluntariado, que enfaticen los elementos de formación, comunicación y sensibilización de su propia comunidad de voluntarios. Implica revisar los valores de la relación con la persona voluntaria y apostar por un voluntariado empoderado, crítico y con capacidad de influencia en los procesos en los que participa.  En definitiva, una organización a la altura de sus voluntarios y del valor de su contribución social.

Itziar Rosado, Coordinadora de Base Social y Ciudadanía de ONGAWA


Sí hay camino: contra la #Riquezaqueempobrece, actúa

Cuando empezamos a trabajar las acciones de la Semana de Lucha contra la Pobreza me vino a la mente una conversación que tuve con mi amigo Matías mientras caminábamos por un lugar que no recuerdo entre Logroño y Burgos. Quizá, aunque nuestro objetivo nada tenía que ver con lo espiritual, el misticismo del Camino de Santiago nos hizo dejar por un momento los comentarios sobre las ampollas, el calor o los dolores de rodilla. Así, mientras Juanmi, el tercero de la “expedición”, nos dejaba atrás, nos pusimos a charlar sobre la riqueza y la pobreza.

¿Es diferente la vida de alguien que tiene 100 millones de euros que la de alguien que tiene 10.000? ¿Cómo es posible que te puedas gastar 100 millones de euros? ¿Te cambia la vida tener una casa más, un coche más, un yate más, un helicóptero más, un jet más? ¿Te hace feliz ir a desayunar a Roma y volver? ¿Ir un fin de semana a Alaska a esquiar? ¿Cuándo pierdes la cuenta del dinero que tienes? Cuando eres multimillonario y tu vida, la de tus hijos, nietos y bisnietos están más que solucionadas, ¿por qué sigues explotando a los trabajadores de tus fábricas? ¿Por qué especulas con alimentos si eso afecta a quienes menos tienen? ¿Por qué te gastas dinero para evadir o eludir impuestos?

De este sinsentido queremos hablar hoy, Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. De cierta riqueza, la riqueza que empobrece.

En un mundo cerrado, en un planeta del que, al menos de momento, no podemos salir, y en el que casi nada puede entrar, el reparto de lo que hay es un juego de suma cero, es decir, si tú tienes más, alguien tendrá menos. Puede ser un poco menos, mucho menos o tanto menos que lo que acumules provoque que haya personas que mueran de hambre, sed, enfermedades curables, que no puedan ir a la escuela o que sufran cualquier otra violación de los Derechos Humanos.

En otras palabras, si lo que hay no puede aumentar, la acumulación de riqueza, su acaparamiento y concentración en pocas manos, se convierte en una fuente de pobreza y exclusión de otros. Pero no sólo, además genera graves impactos medioambientales, e incluso, a través de la corrupción, puede ser peligrosa para la democracia. Resumiendo, la acumulación extrema de riqueza no es compatible con el bien común.

Aunque esta idea es más que evidente y prácticamente todo el mundo estará de acuerdo con ella -incluso ese 0,14% de la población acumula el 81% de la riqueza mundial– no siempre la hemos identificado como una de las causas de los males que afectan a toda la humanidad.

 O quizá sí. En España hemos avanzado bastante en este discurso a causa de los recortes que sufrimos. Lo que puede que no tengamos tan claro es que algo similar a lo que pasa aquí ocurre y viene ocurriendo desde hace años también en Mozambique, en Nicaragua o en Bangladesh y que, aunque las consecuencias son variables y de distinta intensidad, hay causas comunes y una de ellas es esa riqueza que empobrece.

Tenemos, por tanto, la tarea pendiente de movilizarnos por unos derechos que, como decíamos hace algún tiempo, o serán globales o no serán.

Hoy, 17 de octubre, es un buen momento para empezar.

Te invitamos, por tanto, a que nos acompañes en este día y en los siguientes, porque somos conscientes de que para lograr el cambio que buscamos el camino será largo. Por si a alguien le cabía alguna duda, nuestro mensaje no es “cacemos al rico”, no os estamos pidiendo que esperéis a Botín o Amancio Ortega en la puerta de su casa. Lo que queremos es que se apliquen medidas que garanticen, como mínimo, una vida digna a toda la ciudadanía. En todo el mundo.

De algunas de estas propuestas hemos hablado estos días: justicia fiscal, tasa a las transacciones financieras internacionales, decrecimiento, fomento de otras formas de riqueza, cambio en las prioridades del gasto público,…

Seguro que hay otras muchas que desconocemos y puede que, si se aplicaran, varias de las que hoy nos parecen buenas no tengan los impactos que deseamos. No lo sabemos. De lo que sí estamos seguros es de que necesitamos un cambio y que sólo podremos lograrlo si nos unimos y movilizamos. Por eso, el 17 de octubre y siguientes:

Contra la riqueza que empobrece, actúa.

  Jorge Castañeda, ONGAWA, Grupo de Movilización y Participación de la Coordinadora de ONGD


17 de octubre, aún tenemos memoria #RiquezaqueEmpobrece

En un mundo cada vez más asentado sobre la desmemoria, el falseamiento y el olvido sistemático, no solo del pasado más lejano, sino de todos los hechos e ideas que cuestionan el sistema político-económico dominante, uno de los objetivos fundamentales de los movimientos sociales debería ser la tarea de seguir recordando todas las injusticias, promesas incumplidas y mentiras que sostienen un mundo compuesto por una minoría privilegiada a costa de una mayoría que carece de oportunidades en los derechos humanos básicos.

Aún conservamos la memoria y no olvidamos que la falta absoluta de compromiso político y exigencia social impiden un verdadero cambio hacia un mundo más justo y habitable. Está bien recordarlo un año más el 17 de octubre, conmemorado como día mundial contra la pobreza, y en el que se debe seguir denunciando el incumplimiento de la palabra de los gobiernos, entre ellos el español, recogida por escrito en la   Declaración del Milenio de septiembre del año 2000 (http://www.un.org/spanish/milenio/ares552.pdf) de cara a la consecución de los Objetivos del Milenio para el año 2015, que si ya eran de por sí modestos, casi con toda seguridad no van a alcanzarse. Esta es la conclusión que puede extraerse del Informe sobre el estado de los Objetivos del Milenio en el año 2013, donde a menos de dos años para la caducidad del acuerdo aún puede leerse información como que:

-Todavía hay 1200 millones de personas que viven en la pobreza extrema.

-Al ritmo actual no se habrá alcanzado la meta de lograr la enseñanza primaria universal en 2015.

-Deben redoblarse los esfuerzos para reducir la mortalidad de los niños y niñas menores de 5 años.

-Falta mucho para mejorar el objetivo de mejorar la salud materna.

-Cada año hay 2,5 millones de personas más afectadas por VIH.

-Se ha reanudado el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Volviendo a la idea de apelar a la memoria de lo incumplido para deslegitimar la actuación de los gobiernos, también se puede recurrir al pasado reciente y recordarlo para comprobar cómo desde los países del norte se olvidan determinados hechos que pondrían en evidencia su falta de compromiso actual  en la lucha contra la pobreza. Por ejemplo, podemos hablar en el caso de España de que hasta hace escasamente 30 años era un país receptor de ayuda al desarrollo, con lo que el hecho del desmantelamiento de la ayuda oficial al desarrollo por parte del gobierno español en los dos últimos años, además de ser un atentado contra los derechos humanos de mucho seres humanos, demuestra insolidaridad por parte de quien hasta hace poco  se beneficiaba de esa ayuda exterior que hoy niega a otros países.

También podemos recordar que un verdadero compromiso político en forma de inyección de recursos puede contribuir a mejorar sensiblemente la situación de un país, así lo hizo el Plan Marshall financiado por Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial (que se considera el origen de la ayuda internacional al desarrollo), y que permitió la reconstrucción de muchos países de Europa occidental, que por cierto hoy adolecen de falta de valentía y deseos reales de querer luchar contra la pobreza a escala mundial. Se puede poner también el ejemplo de la deuda externa que muchos países  latinoamericanos, africanos o asiáticos tienen con países del Norte, que no perdonan una deuda que además es ilegítima e injusta. El pasado también nos revela que para un país tan admirado por su nivel de desarrollo como Alemania, la condonación en 1953 de buena parte de su deuda exterior contraída durante el periodo de entreguerras y tras la Segunda Guerra Mundial fue fundamental para su progreso posterior.

Baste esto para apelar a un interés verdadero por parte de los gobiernos, los mismos que se han olvidado de trabajar honestamente para erradicar la pobreza conforme al acuerdo de alcanzar los Objetivos del Milenio, y por supuesto a una ciudadanía realmente activa socialmente y que ponga en práctica el dicho “piensa globalmente, actúa localmente”, para que algún día tengamos que dejar de recordar la fecha del 17 de octubre como día mundial para la erradicación de la pobreza.

 Enrique Calderón, miembro de Pobreza Cero Extremadura y de AECOS, y representante de ONGAWA en Extremadura


Mucho, poco o nada. La sociedad de las diferencias y la acción colectiva. #RiquezaqueEmpobrece #Oct16 #BAD13

Nuestras sociedades avanzan, seguimos rindiendo culto al crecimiento económico y a las nuevas tecnologías, las distancias se acortan y el mundo se globaliza, pero (y este “pero” cada vez es más hiriente) “nunca los ricos han sido tan ricos, ni los pobres tan pobres. Más de la mitad de la población mundial tiene que conformarse con menos de dos dólares diarios, y más de 1.300 millones de personas intentan sobrevivir con un dólar al día” (Vidal Beneyto[i]).

Muy pocos gobernando el destino de muchos y muchos luchando por lo que dejan muy pocos. Un director ejecutivo medio gana hoy 364 veces más que un empleado medio, cuando hace 40 años apenas llegaba a 20 veces más. En 2008 de acuerdo con los datos facilitados por la revista Fortune los ingresos de las 10 empresas más grandes del mundo equivalían al PIB generado por los 123 países más pobres del mundo. En 2009 más del 40% de las transacciones internacionales de mercancía y servicios se realizaba entre multinacionales que controlan el 75% de las inversiones mundiales.

Tal concentración de poder no ha existido nunca antes en la historia de la humanidad y, sin embargo, nunca los retos de cambio han sido mayores, nunca hemos necesitado una gobernanza global que involucre a más actores y que afronte problemáticas mundiales como el cambio climático, los derechos humanos o las desigualdades sociales. ¿Cómo podemos resolver esta contradicción? ¿Qué margen de actuación nos queda?

Como dice Jorge Riechmann[ii] “frente a la fuerza del dinero y de las armas, lo único que podemos oponer es la fuerza de la organización. Aislados, no somos nada. Organizados somos muy poco. La diferencia entre poco y nada es decisiva”. Ese poco de muchos, el esfuerzo conjunto y la acción colectiva es lo único que nos puede salvar.

Hagamos un esfuerzo colectivo por manifestarnos “contra la riqueza que empobrece” el próximo día 17 de Octubre en el marco de la Semana de Acción de Lucha contra la Pobreza (www.pobrezacero.wordpress.com).

 José Manuel Moreno, Grupo de Movilización y Participación Social de la Coordinadora de ONGD


[i] Vidal-Beneyto, J. “La abominación que no cesa”. Artículo publicado en El País el 12 de septiembre de 2009.

[ii] Riechmann, J. Fracasar mejor. Zaragoza: Olifante, 2013.