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Justicia Climática: #EstoSíesRiqueza

No tenemos mucho más que esperar. Hoy en día sabemos cuáles son las causas del Cambio climático, sabemos qué lo provoca, sufrimos ya sus consecuencias. Pero también sabemos cómo podemos frenarlo, cómo mitigar sus causas y cómo adaptarse a sus efectos.

A través de proyectos diversos y adaptados a las realidades de cada comunidad y cada país, podemos generar una nueva riqueza que permite a las comunidades más afectadas adaptarse al Cambio climático y reducir su vulnerabilidad. Por ejemplo con estudios avanzados sobre el derretimiento de los glaciares en Bolivia y la aplicación de nuevas herramientas de recogida de agua – se permite a las comunidades colindantes al glaciar permanecer en su hogar y mantener sus formas tradicionales de subsistencia; en Brasil los pueblos indígenas luchan contra la deforestación causada por las empresas madereras con la obtención de títulos de propiedad colectiva de las tierras; estos y otros son el ejemplo del tipo de acciones que sí son riqueza para las comunidades y el planeta. Sin embargo las políticas públicas no avanzan en esa dirección y parecen obviar que actuar contra el cambio climático es una urgencia. Entonces ¿a qué estamos esperando?

Esa pregunta deben estar haciéndose en los muchos países insulares que temen cada nueva medición del nivel del mar, o en tantos lugares donde se ven agravados los fenómenos climáticos y las sequías o las inundaciones provocan muertes y generan pobreza. Tal vez las personas que se están viendo obligadas a migrar de sus territorios por causas relacionadas con el clima no sean conscientes de que ya sabemos cuáles son las soluciones. Pero sin duda se alegrarán de saber que es el momento de exigir el cumplimiento de compromisos a quienes tienen más responsabilidad para poder luchar de frente contra el Cambio climático.

Todos los países sufren ya las consecuencias del calentamiento global, pero no todos han contribuido de la misma forma ni tienen por tanto la misma responsabilidad. Los países industrializados son responsables del 71,5% del total de las emisiones de gases de efecto invernadero hasta la fecha. Han generado su riqueza empobreciendo la atmósfera y ahora son los países y comunidades más vulnerables quienes padecen las peores consecuencias.

Por eso son estos países del Norte quienes más tienen que asumir la responsabilidad de reducir sus emisiones y caminar hacia un modelo bajo en carbono. Pero no sólo eso, también han de garantizar su aporte económico para financiar el Fondo Verde para el Clima, que asegure a los países más empobrecidos la capacidad tecnológica suficiente para seguir avanzando en la lucha contra la pobreza y adaptarse ante el Cambio climático.

El único y famoso compromiso vinculante relacionado con el Cambio climático: el protocolo de Kyoto, está llegando a su fin y necesitamos sentar las bases para un nuevo acuerdo en 2015. Dentro de muy poco,  en diciembre de este año, se reunirán los líderes mundiales en Lima donde deberán poner sobre la mesa sus verdaderos compromisos. Aquí, en la COP20 será donde veamos quién decide aportar a la lucha contra el Cambio climático y quién seguirá dudando.

Desde InspirAction, no vamos a esperar a un nuevo fracaso. Queremos estar presentes y vigilantes porque la presencia de las organizaciones, la presión y la propuesta de cambios de comportamiento individual y comunitario que exijan un reflejo en las políticas nacionales e internacionales, son más necesarias que nunca.

El pasado 21 de septiembre durante la Marcha Global iniciada en Nueva York y secundada en muchas otras ciudades del planeta, la ciudadanía demostró que está cansada de escuchar promesas incumplidas. El 10 de diciembre, la Cumbre de los Pueblos marchará de nuevo en Lima exigiendo “Justicia Climática ya!”.

Luchar contra el Cambio climático es luchar contra la pobreza y por eso, en esta semana más que nunca, debemos recordar que las soluciones están claras, que el mundo dispone del dinero, la tecnología y los conocimientos sobre los modelos de producción necesarios para frenar el problema. Sólo falta la voluntad política. Sólo faltan los aportes económicos. Basta de dudas. El Cambio climático exige respuestas.

Corina Mora Torrero. InspirAction.


Calidad de vida, estado de bienestar y buen vivir #EstoSíEsRiqueza

A excepción de teorías liberales o neoliberales muy estrictas, no es del todo habitual en la actualidad, fundamentalmente cuando se hace referencia al aspecto más teórico y al discurso políticamente correcto encontrar en Europa, quien cuestione abiertamente el estado de bienestar para la obtención de una calidad de vida en su población, parece que su interrelación no es demasiado cuestionada. Europa siempre se ha caracterizado por ser el continente de la denominada “clase media”, con un índice Gini de desigualdad considerablemente más bajo que en otros puntos del planeta. Pero vivimos tiempos convulsos, inmersos en una crisis que ha sacado a la luz, teorías político económicas de toda índole y por ello, los cuestionamientos al modelo vigente son cada vez más frecuentes. Es cierto que el contexto tal vez, ha posibilitado que determinados sectores expongan abiertamente su idea de un estado excesivamente protector, con un sistema público social insostenible, acusando a la ciudadanía de abusar de los beneficios del mismo, como un mero ejercicio de picaresca, como si la voluntad de la mayoría de las personas, fuera simple y llanamente esa, subsistir sin ambiciones, deseos, voluntades y dicho sea de paso, algunas comodidades. El gran lobby de los estados europeos han sido los intereses empresariales, hasta el punto de que en la actualidad, son los mercados, quienes toman libremente las grandes decisiones políticas.

Vivimos en un sistema que radica en un modelo organizado social y económicamente al servicio de los mercados, y con ello al servicio del beneficio económico, pero de las élites excluyendo del mismo a la mayoría. La clave puede estar por lo tanto en la transición de un modelo basado en una lógica excluyente de acumulación del capital, a un modelo que tenga por objetivo la organización de la vida en común basado en el buen vivir, en la sostenibilidad de la vida. Este sistema de organización alternativo que proponemos se plantea y replantea desde su raíz, cual es la vida que merece la pena ser vivida, y cómo nos organizamos colectivamente para su sostenimiento, bajo los paradigmas de la universalidad, es decir, esas condiciones de vida digna para todas las personas (no sería factible asegurar nuestra calidad de vida a costa de la vida de otras personas) pero respetando la singularidad, es decir la diversidad de cada realidad social.

En este nuevo sistema basado en el buen vivir, donde hablamos de una vida que merece la pena ser vivida, aparece el debate del cuidado, de ese cuidado invisibilizado en el sistema vigente, negando así la realidad de mujeres que cargan a sus espaldas las tareas de cuidado de manera silenciada, gratuita, privada y no reconocida. Madres, abuelas, hijas, sobrinas y en ocasiones mujeres extranjeras contratadas en la denominada economía sumergida, son las que mantienen la arquitectura del cuidado, como si este fuera una realidad a esconder, negando así el hecho evidente de que todas las personas, en diferentes momentos de nuestras vidas, y con mayor o menor intensidad, vamos a ser susceptibles de ser cuidadas, pero el mero hecho de ser personas. En una vida que merece la pena ser vivida, valoramos el cuidado, porque lo necesitamos y valoramos a quien lo ejerce, reconociendo esa labor, porque las personas somos y debemos ser lo primero. En este punto confluirían por tanto, la calidad de vida, el estado de bienestar y el buen vivir… cualquier definición es factible si pone a las personas en el centro y nos garantiza los pilares para construir una vida que merece la pena ser vivida.

Irene Molero Gurrutxaga, Plataforma ZERO Pobrezia Donostia


Participación: #EstoSíesRiqueza

Solo quienes no quieren no pueden. Y desde la experiencia de activismo de muchos años constatamos que somos muchas las personas que nos sentimos capaces de cambiar la realidad que consideramos injusta y tenemos el don de “contagiar” nuestro entusiasmo, a veces a las personas que menos nos esperamos.

Somos ciudadanas y ciudadanos de a pie que estamos organizadas; que somos conscientes de nuestros derechos, pero también de nuestras responsabilidades; que queremos dejar un mundo justo y equitativo  para las generaciones venideras; que creemos en nuestro poder de transformar el mundo; que queremos un mundo sostenible y en el que todas las personas puedan vivir con dignidad.

En esta época del año, fechas próximas al Día Mundial por la Erradicación de la Pobreza (17 de octubre) a una se le pone la piel de gallina cuando, tras un solo correo electrónico, una llamada de teléfono, recibes la respuesta “claro que sí, allí estaré”. Estudiantes de secundaria y universitarios/as, grupos musicales, activistas sindicales, personas empresarias, organizaciones no gubernamentales, personas no vinculadas a ninguna de las entidades mencionadas y de todas las edades ponen su tiempo, su talento y su clamor en un solo grito ¡BASTA YA DE LA RIQUEZA QUE EMPOBRECE!

No se trata de fenómenos aislados, sino de ángulos diferentes para trabajar conjuntamente. Somos partes de un mismo sistema y, como tal, estamos interconectadas, somos interdependientes, construyendo transformación constante y promoviendo un cambio en el balance de poder.

Y es que los motivos por los que nos juntamos desde hace muchos años- erradicar las causas de la pobreza- son cada vez más tangibles. La avaricia de las grandes multinacionales en forma de especulación financiera, evasión y fraude fiscal y la ineficiencia de las políticas fiscales son  el pan de cada día. Como resultado, empezamos a saborear el amargor de los servicios cada vez más precarios, el ninguneo del Estado, y, ante todo, el sentimiento de impotencia ante el poder de las grandes multinacionales que dominan a los gobiernos.

Sin embargo, hay importantes éxitos de la sociedad civil, estamos poniéndoles caras a los responsables y proponiendo soluciones para abordar el tema de la erradicación de la pobreza. Vamos poco a poco, pero con seguridad, haciendo posible que las utopías dejen de serlo. No es un trabajo fácil, pero lo hacemos lo mejor que podemos. No es un trabajo inmediato, pero por algún sitio hay que empezar. Si no es ahora, ¿cuándo?

Sabemos que la participación y la movilización social son procesos importantes y necesarios que permite la construcción y evolución de las democracias. ¡ÚNETE! LA PARTICIPACION CIUDADANA ES LA QUE CAMBIA EL MUNDO #EstoSíEsRiqueza

Agnieszka Bonk, Pobresa Zero Comunitat Valenciana y Verónica Castañeda Blandón, Pobreza Cero-España


A Brasil le han robado el Mundial #MundialDaDesigualdade

Hoy dará comienzo el Mundial de Fútbol 2014 en Brasil. Durante un mes millones de personas tendrán su mirada fija en las jugadas de los mejores futbolistas del mundo. Cada partido nos traerá ilusión, tensión, nervios, alegrías, esperanza, victorias… Cada imagen, cada pase, cada gol nos podría hacer sentir felices, afortunadas.

Pero el Mundial de Fútbol 2014 no podrá traer justicia, igualdad, derechos ni futuro porque antes de que hubiera si quiera empezado, los brasileños y brasileñas ya habían perdido la oportunidad de mejorar sus vidas con el evento.

Brasil se está convirtiendo cada vez más en un país de contrastes, de desigualdad. La economía crece consiguiendo que Brasil sea la séptima economía del mundo en 2013. 7ª en economía pero 10ª en desigualdad. En las calles de Brasil, 37 millones de personas (casi el 20% de la población) viven en la pobreza incapaces de beneficiarse del “desarrollo” que experimentan las vidas de sus vecinos. 37 millones de personas[i] se despiertan cada mañana en la pobreza viendo cómo a su alrededor crecen estadios de fútbol, avenidas y pabellones deportivos.

Eventos deportivos como el Mundial de Fútbol pueden traer grandes beneficios para todos los habitantes de un país. Que ocurra o no, es solo cuestión de Voluntad política. Y en Brasil 2014, no la ha habido. La FIFA y sus empresas asociadas se aprovecharán de exenciones fiscales que harán que Brasil pierda entre179 millones de euros y 322 millones de euros (según el propio Tribunal de Cuentas de la Unión).

Fifa_Img-Redes_v07ALas exenciones fiscales no son ilegales e incluso, gestionadas de forma transparente y con criterios muy claros, pueden ser una buena herramienta para el desarrollo de un país. Pero cuando se conceden de forma abusiva pensando solo en el interés único de las empresas, las exenciones y los incentivos fiscales solo sirven para socavar la recaudación de los impuestos actuales y futuros de los países. Se convierten en un desincentivo para los contribuyentes y legitiman la evasión y elusión de impuestos.

Las exenciones fiscales pueden acarrear la pérdida de ingresos esenciales para mejorar los servicios básicos de un país. Con esos más de 200 millones de euros que enriquecerán los bolsillos de la FIFA y sus empresas asociadas, Brasil podría haber mejorado su sistema educativo, su sanidad y en general sus servicios sociales, reivindicaciones que la sociedad brasileña lleva tiempo demandando.

Por ello, varias organizaciones de la sociedad civil de toda América Latina coordinadas por la organización española InspirAction, se han unido bajo la campaña Las Jugadas de la FIFA, para pedir a Joseph Blatter, presidente de la FIFA, que se comprometa a no volver a aprovecharse de este tipo de exenciones fiscales.

El futuro de muchos países de América Latina, África, Asia e incluso Europa (y por supuesto España) se está viendo lastrado por el uso abusivo e injustificado de esta herramienta. El Mundial de Fútbol es solo un ejemplo más pero también puede ser un primer ejemplo para demostrar que se puede jugar de otra manera.

Si quieres apoyar esta campaña firma aquí.
Consulta este documento para conocer más sobre las exenciones fiscales concedidas a la FIFA.

 

[i]Según la Comisión Económica para América Latina y Caribe (CEPAL), en 2012, el 18’6% de la población de Brasil vive en la pobreza. Fuente: http://interwp.cepal.org/cepalstat/WEB_cepalstat/Perfil_nacional_social.asp?Pais=BRA&idioma=e


Mucho, poco o nada. La sociedad de las diferencias y la acción colectiva. #RiquezaqueEmpobrece #Oct16 #BAD13

Nuestras sociedades avanzan, seguimos rindiendo culto al crecimiento económico y a las nuevas tecnologías, las distancias se acortan y el mundo se globaliza, pero (y este “pero” cada vez es más hiriente) “nunca los ricos han sido tan ricos, ni los pobres tan pobres. Más de la mitad de la población mundial tiene que conformarse con menos de dos dólares diarios, y más de 1.300 millones de personas intentan sobrevivir con un dólar al día” (Vidal Beneyto[i]).

Muy pocos gobernando el destino de muchos y muchos luchando por lo que dejan muy pocos. Un director ejecutivo medio gana hoy 364 veces más que un empleado medio, cuando hace 40 años apenas llegaba a 20 veces más. En 2008 de acuerdo con los datos facilitados por la revista Fortune los ingresos de las 10 empresas más grandes del mundo equivalían al PIB generado por los 123 países más pobres del mundo. En 2009 más del 40% de las transacciones internacionales de mercancía y servicios se realizaba entre multinacionales que controlan el 75% de las inversiones mundiales.

Tal concentración de poder no ha existido nunca antes en la historia de la humanidad y, sin embargo, nunca los retos de cambio han sido mayores, nunca hemos necesitado una gobernanza global que involucre a más actores y que afronte problemáticas mundiales como el cambio climático, los derechos humanos o las desigualdades sociales. ¿Cómo podemos resolver esta contradicción? ¿Qué margen de actuación nos queda?

Como dice Jorge Riechmann[ii] “frente a la fuerza del dinero y de las armas, lo único que podemos oponer es la fuerza de la organización. Aislados, no somos nada. Organizados somos muy poco. La diferencia entre poco y nada es decisiva”. Ese poco de muchos, el esfuerzo conjunto y la acción colectiva es lo único que nos puede salvar.

Hagamos un esfuerzo colectivo por manifestarnos “contra la riqueza que empobrece” el próximo día 17 de Octubre en el marco de la Semana de Acción de Lucha contra la Pobreza (www.pobrezacero.wordpress.com).

 José Manuel Moreno, Grupo de Movilización y Participación Social de la Coordinadora de ONGD


[i] Vidal-Beneyto, J. “La abominación que no cesa”. Artículo publicado en El País el 12 de septiembre de 2009.

[ii] Riechmann, J. Fracasar mejor. Zaragoza: Olifante, 2013.


Contra la #RiquezaqueEmpobrece, ACTÚA

 

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Participa este 17 de octubre en la movilización mundial contra las causas de la pobreza.

Exige que la riqueza esté al servicio de las personas y no al revés. ¡Basta de políticas que empobrecen a las personas!

¡Hay que recortar el fraude y la injusticia fiscal y no los derechos de las personas! Únete a la gran movilización que tendrá lugar el 17 de octubre en todo el territorio español (busca la cita en www.rebelatecontralapobreza.org). En Madrid, manifestación a las 19h desde Calle Alcalá 5 hasta NEPTUNO. 

 Difunde esta convocatoria al máximo y no dejes de sumarte a nuestra movilización, tanto online (https://pobrezacero.wordpress.com/adhesiones/) como en las calles.


El verdadero valor de la palabra riqueza #RiquezaqueEmpobrece

Vamos a comenzar haciendo un ejercicio, piensa en la palabra riqueza, ¿que se te viene a la cabeza?, estamos seguros que la mayoría de vosotros/as ha pensado en dinero, acaparamiento, lujo, poder, éxito…

Este ideario es el que en nuestra sociedad europea es sinónimo de riqueza y esa acumulación de riqueza es lo que hace que una gran parte del mundo empobrezca. Pero existen otras formas de riqueza que no tienen cuantía económica ni cotizan en bolsa. Desde Sagrada Tierra ONGD guatemalteca que lleva más de 10 años trabajando con la población q’eqchí, nos quieren mostrar un poquito de la riqueza cultural y ancestral de este pueblo, que en lo más esencial de su ser es sobre todo solidario.

A través de Antonio Villar presidente de la ONGD y persona que lleva toda su vida trabajando con este pueblo os mostramos retazos de conversaciones mantenidas con ellos en su forma de entender la vida.

La población q’eqchí la componen más de un millón de personas*; la mayoría viven en el norte de Guatemala, en una extensión geográfica de 24,662 Km2. La comunidad q’eqchí se extiende desde el departamento de Quiché, en el occidente del país, Baja Verapaz, Alta Verapaz, sur de El Petén, hasta el departamento de Izabal, y parte de la República de Belice.

“Los q’eqchís forman parte del pueblo maya y en la cosmovisión maya la Tierra se concibe como un escenario sagrado. Es la madre que nos ha dado la vida, el lugar donde vivieron nuestros antepasados, viven nuestros hijos y vivirán nuestros nietos. Es la casa de la Humanidad”.

“Nuestras casas están construidas de paredes de palos y techo de palma. Nuestros cultivos, además de maíz, son frijoles, arroz, ayote, algo de piña y algo de caña de azúcar. Tenemos árboles frutales como naranjas, limones, anonas, bananos, aguacate, zapote, papayas. Cosechamos también cacao y achote”. “Educamos a nuestros hijos e hijas en nuestras tradiciones. Es una educación larga y ardua. A los 12 o 14 años nuestros hijos e hijas están en posibilidad de dominar su medio y formar familia”.

“Vivimos y practicamos la armonía con nosotros mismos, con las fuerzas sobrenaturales, la armonía y bienestar con el universo y con la Santa Madre Tierra, a la que amamos y cuidamos como propiciadora de nuestra vida y la de nuestros hijos e hijas”.

Los q’eqchís practican la solidaridad a lo largo del año en el desarrollo de sus trabajos agrícolas, sobre todo en el tiempo de la siembra, en que todos trabajan para todos y celebran con festejos y ritos sagrados cada día de la siembra del maíz. Practican y viven la solidaridad en la construcción de sus humildes viviendas. Viven esta relación comunitaria en sus ritos y ceremonias sagrados cuyo objetivo es precisamente la formación sobre su cultura y la preservación de la unidad comunitaria. “En fin, la vivimos cada día en el respeto entre nosotros los q’eqchís y también en el trato respetuoso y amable a los que no son q’eqchís o mayas”.

“La Sagrada Tierra, a la que por nuestras concepciones culturales siempre la hemos dejado descansar para que se reponga y recobre fuerzas y vigor, de manera que nos pueda seguir sustentando, no es para nosotros objeto de venta o negocio, ni de trabajo continuo que la agote. De quién es la tierra? La tierra no es de nadie, solamente de Dios. Él nos la ha dejado a nosotros para que en ella encontremos la comida y la bebida para nuestros hijos e hijas. Nosotros somos sus administradores”.

Que esto nos sirva para entender que debemos abrir nuestra mente para ser capaces de captar la multitud de riqueza tenemos a nuestro alrededor.

Antonio Villar (Presidente de Sagrada Tierra), Entidad colaboradora con la Fundación Pueblos Hermanos