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Las acciones que necesitamos para el futuro que queremos #Post2015

Las acciones que necesitamos para el futuro que queremos (Tarjeta roja de la sociedad civil)

(Texto original en inglés aquí)

Durante el pasado año, las organizaciones de la sociedad civil en todo el mundo de diferentes campos de trabajo han seguido de cerca las deliberaciones de los Estados Miembros de las Naciones Unidas sobre la agenda de desarrollo post 2015 . Hemos recibido invitaciones para contribuir a través de Internet o consultas personales y hemos estado sugiriendo alternativas de Desarrollo, análisis y recomendaciones generales en todo este proceso.

A pesar de estos esfuerzos, estamos alarmad@s de que en las discusiones sobre el post-2015, poco parece estar en marcha para revertir la tendencia de “seguir haciendo lo mismo de siempre” y que la ONU está a punto de perder la oportunidad de transformar el círculo vicioso actual de Desarrollo centrado en el crecimiento económico que sólo alimenta las desigualdades, inequidades, la degradación ambiental y la marginación y no en un círculo virtuoso donde los derechos humanos y la justicia prevalezcan. A pesar de la declaración del Secretario General de la ONU que “nadie se quedará atrás “, los Objetivos de Desarrollo Sostenible [ODS] no están en camino de ser construidos en las prioridades esenciales para una agenda global post-2015, en concreto sobre derechos humanos y dignidad para todas y para todos.

En la Declaración del Milenio, los gobiernos se comprometieron explícitamente a “promover … el respeto de todos los derechos humanos internacionalmente reconocidos (…), incluido el derecho al Desarrollo [y] (…) a luchar por la plena protección y promoción en todos nuestros países de los derechos civiles, derechos políticos, económicos, sociales y culturales para todos y para todas.” Es inaceptable que en este momento de la historia de la ONU, a pesar de todos los acuerdos y compromisos que afirman la interrelación de todos los derechos, todavía haya una desconexión peligrosa entre desarrollo y derechos humanos.

Esto significa que la lección más importante de los ODM todavía no se ha aprendido: que el Desarrollo Sostenible es imposible a menos que los derechos humanos estén en el centro como un pilar fundamental de las sociedades vibrantes, iguales y prósperas. El progreso en los derechos de las personas y la igualdad de género en la agenda de desarrollo requiere una atención crítica para los interconectados e indivisibles derechos sexuales, reproductivos y otros derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales. Por otra parte, para ser realmente eficaz e integrador ante las actuales desigualdades en el mundo, la agenda post-2015 debe centrarse en una justa distribución de los beneficios del desarrollo, considere y se comprometen a la creación de un entorno macroeconómico favorable para el logro de los objetivos de desarrollo y garantizar que los derechos humanos son la base de todos los esfuerzos de desarrollo.

El nivel actual de las desigualdades es un insulto y, como ciudadan@s del mundo, no estamos de acuerdo con la inversión de recursos humanos y financieros de los gobiernos en la ONU para reafirmar simplemente lo acordado hace 20 años, o en el documento final de Río +20. Exigimos que se vaya más allá de estos compromisos y se establezca una agenda de desarrollo bien articulada e interrelacionada con los derechos humanos, con responsabilidades concretas para todas las partes implicadas en materia de políticas transparentes, programas  servicios. Esto significa nombrar a titulares de los derechos y a responsables de su cumplimiento, la identificación de las obligaciones de todas las partes, centrándose en la ejecución y la rendición de cuentas a través de medidas jurídicas, normativas y medidas institucionales para la realización plena de todos los derechos humanos para todas las personas. Significa prevenir cualquier tipo de sesgo cultural, étnica, de género, religioso u otros, la posible falta de reconocimiento de los derechos de ciertas categorías de personas y categorías de derechos cuando configuran el futuro.

No habrá sostenibilidad de cualquier modelo de desarrollo sin derechos humanos . Necesitamos y exigimos a los Estados miembro y organismos de la ONU que demuestren y sostengan el liderazgo y voluntad política necesarios para garantizar que la agenda de desarrollo post-2015 se basa en la plena realización de los principios fundamentales de los derechos humanos, la igualdad, la no discriminación y la justicia social para todo.

El futuro que necesitamos requiere acciones valientes para dar forma al futuro que queremos. Las organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo están observando. Y tenemos la esperanza de que se nos escuche.

Súmate al texto aquí.

 

 

 

 


¿Qué tiene valor, el envoltorio o el contenido? #marcaEspaña

Mercedes Ruíz-Giménez

Presidenta de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo

Últimamente se habla mucho de la economía de la reputación, qué es lo que nos da valor.  Aquí y allá se nos vende este concepto como el pilar de la acción exterior de nuestro país. Más allá de las alharacas que se escuchan, cabe preguntarse qué significa realmente ese concepto. El término “marca” corresponde al ámbito de la publicidad, está ligado al consumo y a la competencia entre iguales y se dirige a un público que se considera interlocutor en la medida que es consumidor. En  el caso de la Marca España estas características quedan claramente reflejadas en su afán de ligarse directamente a los intereses económicos y empresariales –tal como se recoge en su página web.

Este enfoque resulta, cuanto menos, limitado. En un mundo interconectado como el actual, el diferencial proviene precisamente de contribuciones colectivas por el bien común y actuaciones responsables que garanticen la protección de los derechos humanos y el futuro digno de las personas. Esa, y no otra, debería ser la carta de presentación que enarbolara España. Una carta en la que, las ONG de Desarrollo podríamos aportar de manera sustancial.

Los retos actuales exigen respuestas globales de colaboración y no de competencia; actuaciones en las que la ciudadanía sea entendida como sujeto de derechos y no como consumidora. No se trata de vender nada, sino de construir de manera conjunta apostando por el bien común de manera radical. Si colocamos en el centro los intereses económicos y empresariales perdemos el foco; lo perdemos, sobre todo, si no se establecen límites muy claros de control y comportamiento. No olvidemos que el beneficio no siempre significa mejores condiciones de trabajo, respeto por el medioambiente o reparto equitativo de la riqueza.

Más que Responsabilidad Social Corporativa

Situar a las empresas como actores protagonistas de la política exterior de España exige el establecimiento de una línea roja claramente definida a través de un marco de regulación basado en los Principios Rectores de Naciones Unidas sobre Empresa y Derechos Humanos. Principios éstos que van mucho más allá de la llamada Responsabilidad Social Corporativa, a la que las empresas se adscriben de forma voluntaria, ya que recogen normativa que es de obligado cumplimiento para aquellos países que han ratificado tratados de derechos humanos como es el caso de España.  El objetivo de estos principios es el de “mejorar las normas y prácticas en relación con las empresas y los derechos humanos a fin de obtener resultados tangibles para las personas y las comunidades afectadas, y contribuir así también a una globalización socialmente sostenible”.

Aunque la solidaridad internacional y la AOD han sido reconocidas como un activo importante de la política exterior española tanto por el Plan Director de la Cooperación Española 2013-2016, como por el Secretario General de Cooperación Internacional, Gonzalo Robles, o el Director de la AECID, López Dóriga, la realidad demuestra lo contrario. El valor que le dan a la política de cooperación en el discurso no se corresponde con la práctica. Mientras se enarbola a las empresas como la punta de lanza de la acción exterior española, se recortan los fondos destinados a cooperación hasta llevar a esta política casi al borde del desmantelamiento. Utilizar la situación económica en la que se encuentra España como excusa para no cumplir lo acordado no contribuye a la imagen de país. Estados  en situaciones similares, como Reino Unido o Irlanda –que incluso fue rescatada- han mantenido e incluso aumentado sus presupuestos, demostrando que sí es posible.

Más de 30 años de historia avalan a la cooperación española, un sistema integrado por múltiples actores con una enorme experiencia a sus espaldas y con casos de relevancia internacional como el modelo de cooperación descentralizada tan propio del sistema español. La cooperación ha demostrado su rol relevante en el fortalecimiento de las relaciones internacionales con zonas estratégicas para la acción exterior española. Hemos acompañado a la sociedad civil en situaciones similares a las vividas por España en este momento en el que se están recortando los derechos humanos de una manera escandalosa; tenemos mucho que aportar tanto en nuestro propio país como fuera de él. Desaprovechar ese capital para constituirnos en un actor global responsable y colaborativo sería un error de una notable torpeza política.


Las Naciones Unidas consultan a la ciudadanía acerca del mundo que desean #post2015

Naciones Unidas se ha aliado con organizaciones de juventud, instituciones del sector privado y ONG de todo el mundo para lanzar MY World, la encuesta Global de las Naciones Unidas para un Mundo Mejor. MY World tiene como objetivo preguntar a los ciudadanos y ciudadanas de todos los países cuáles son los temas y cuestiones que más directamente afectan a sus vidas.

Aunque los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) siguen articulando las iniciativas globales de lucha contra la pobreza y mejorarla vida de millones de personas, iniciativas como MY World se han puesto también en marcha con el objetivo de poder incorporar la voz de los ciudadanos y ciudadanas al debate global sobre la futura agenda de desarrollo para el periodo posterior a 2015, fecha designada para el logro de los ODM.

MY World es una encuesta anónima. La única información personal que se solicita a los participantes es su género, edad y país con el único fin de analizar los datos. Los resultados serán presentados a los líderes mundiales y ayudarán a definir cuáles son las seis cuestiones que más influencia ejercen en las vidas de las personas a nivel global.

La encuesta está actualmente disponible en la web www.myworld2015.org en los seis idiomas oficiales de la ONU —inglés, español, francés, árabe, ruso y chino—y pronto se ampliará a otros idiomas. Además, esta encuesta puede completarse también por teléfono (vía SMS y llamando a varios números de teléfono gratuitos) o en papel, gracias al apoyo de una extensa red de organizaciones de base, organizaciones religiosas, grupos de juventud, entidades del sector privado y ONG colaboradoras de todo el mundo.

El objetivo de MY World es ser el punto de entrada de los ciudadanos y ciudadanas en el proceso de consultas post-2015 y dar a conocer a los participantes la plataforma www.theWorldWeWant2015.org, una iniciativa conjunta de la ONU y la Sociedad Civil en la que ciudadanos y entidades colaboran en un debate más extenso e interactivo sobre la agenda post 2015.

Los resultados de MY World serán trasladados al Grupo de Alto Nivel para la Agenda de Desarrollo Posterior a 2015, establecido por el Secretario General, durante los encuentros que tendrán lugar en Monrovia, Yakarta y Nueva York. La intención es que las conclusiones de la encuesta global sean estudiadas por el Grupo antes de la presentación de su informe final al Secretario General de la ONU.

Posteriormente, MY World seguirá recopilando las voces de las personas y compartiendo los resultados con el Secretario General y otros líderes mundiales, de aquí a 2015. Esta iniciativa está coordinada por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, la Campaña del Milenio de las Naciones Unidas, el Overseas Development Institute y la Fundación World Web , con el apoyo de socios colaboradores de todo el mundo.

Las Naciones Unidas y sus socios invitan a los ciudadanos y ciudadanas de todos los países a hacer la encuesta y participar en este proceso de consultas para definir el mundo que queremos más allá de 2015.

Puedes votar en http://www.myworld2015.org