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No hay mejor política contra la pobreza y la desigualdad que invertir en educación

Si de verdad queremos generar un planeta habitable y construir una ciudadanía global bajo principios éticos, no podemos permitir que aún tengamos 58 millones de niños y niñas que no van a la escuela. Esta cifra es el resultado de múltiples problemáticas pero, sin duda, de la enorme desigualdad entre regiones y países que existe en el mundo. Más de la mitad de estos niños se encuentran en la región del África Subsahariana. Esto nos revela que el hecho de nacer en un determinado lugar y no tener recursos económicos, está condicionando (mucho más que el talento, el esfuerzo o los méritos personales) la posibilidad de mejorar las condiciones de vida de millones de niños y niñas.

Pese a todo, es verdad que se ha avanzado en este proceso de escolarización y que cuando se fijaron los Objetivos de Desarrollo del Milenio eran más de 100 millones los niños y niñas en edad escolar que no asistían a la escuela. Pero también debemos señalar que el problema del abandono temprano se ha corregido en menor medida y que todavía es un desafío para muchos países que los niños puedan terminar un ciclo de enseñanza primaria completo. De hecho, la tasa de abandono escolar temprano del 25% se ha mantenido al mismo nivel que en el año 2000. Según datos de la Unesco de 2014, en el África Subsahariana y Asia Meridional y Occidental tan sólo llegarán al último grado uno de cada tres alumnos que iniciaron la enseñanza primaria.

Es importante señalar que la educación para un país no solamente es determinante como herramienta de progreso y crecimiento económico, sino que constituye la mejor política social. Frente al avance de la desigualdad y la exclusión social que señalan los analistas contemporáneos, la educación nos ayuda a construir sociedades más justas y más cohesionadas. Por tanto, el reto del derecho a la educación es un objetivo que debe primar en todas nuestras sociedades sean del norte o del sur, sean ricas o pobres. Desplazar del sistema educativo a niños y jóvenes por falta de recursos o por ausencia de políticas de inclusión, repercutirá en unos años tanto en la economía como en el modelo de sociedad que se pretenda construir.

En la última década la tasa de jóvenes de entre 15 y 19 años que ni estudia ni trabaja en España ha subido del 7% al 13%. Un dato preocupante si pensamos que las sociedades que más han avanzado en lo económico y en lo social son las que han logrado cimentar su progreso en el conocimiento, tanto el que se transmite con la escolarización, como el que se genera a través de la investigación. Según estudios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), un año adicional de escolaridad incrementa el PIB per cápita de un país entre 4 y 7%. Por tanto la educación no debe ser entendida como un gasto, sino más bien como una inversión muy productiva, estratégica en lo económico y prioritaria en lo social.

Por otro lado, la desigualdad genera inequidad en el acceso a la educación, especialmente cuando no se garantiza que esta sea inclusiva y gratuita, pero también sucede al contrario: la ausencia de educación o una educación de baja calidad es generadora de pobreza y desigualdad. Los niños y niñas que no pueden desarrollar su potencial a través de la educación ven condicionado su futuro, viéndose condenados a una situación crónica de pobreza y exclusión. Son niños, y sobre todo niñas, de familias pobres, en zonas rurales, en países en conflicto, en situación de refugio o desplazamiento, con necesidades educativas especiales o con otros condicionantes que los hacen especialmente vulnerables.

Acaba ya la cuenta atrás que nos habíamos fijado al final de 2015 y desgraciadamente queda mucho por hacer. Por este motivo, debemos pasar de las palabras a los hechos. Existe un consenso internacional y un clamor popular que señala a la educación como el motor de la transformación de nuestras sociedades y de la realidad de nuestro planeta, pero hay que tomar medidas y políticas que se correspondan con esta situación.

Tenemos en este momento una oportunidad única para establecer un marco sólido para la educación mundial que es la aprobación en septiembre de la Agenda de Desarrollo Post-2015, que debería priorizar este tema y comprometer política y económicamente a todos los gobiernos de las Naciones Unidas. De hecho, desde la Fundación Entreculturas hemos puesto en marcha una web para recoger firmas (http://www.lasillaroja.org/firma/) donde los ciudadanos y ciudadanas manifiesten su apuesta por la educación y le pidan al gobierno español que la defienda como prioridad en la nueva Agenda de Desarrollo Global que trazará las políticas de los próximos 15 años.

Tenemos que hacer entre todos una apuesta clara por invertir en la educación que si bien no cambia directamente el mundo sí que cambia, como decía Paulo Freire, a las personas que cambian el mundo.

José Manuel Moreno, Entreculturas


¿Qué es sostenible? – @Prosalus

En el proceso de definición de la Agenda Post-2015 ‒que deberá orientar los esfuerzos de la cooperación al desarrollo después de la finalización del período de cumplimiento de los ODM‒ ha tenido mucho más peso que en el pasado la dimensión de la sostenibilidad, un término que de forma rápida e intuitiva solemos relacionar con medioambiente. El proceso surgido de la Cumbre de Río+20 que ha desembocado en la formulación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible así lo confirma.

Pero la realidad nos demuestra que el concepto de sostenibilidad es mucho más complejo y requiere una mirada mucho más profunda que alcance no solo a los aspectos medioambientales ‒que son fundamentales‒ sino también aspectos económicos y sociales. Un ejemplo concreto nos puede ayudar a descubrir estas relaciones, el ejemplo de los sistemas agroalimentarios.

¿Es sostenible la forma en que se producen, distribuyen y consumen los alimentos? 

Si abordamos la respuesta desde un punto de vista de la sostenibilidad medioambiental, descubrimos que en las últimas décadas una parte significativa del incremento de producción agrícola y ganadera se ha conseguido a través de prácticas que tienen un muy negativo impacto medioambiental: contaminación de suelos y aguas, incremento de las emisiones de CO2 asociadas a los trabajos agropecuarios, pérdida de biodiversidad, deforestación, etc. Además, la realidad de tantos alimentos que deben viajar miles de kilómetros antes de llegar a nuestra mesa, agrava este mal balance ambiental. Otras formas de explotación agropecuaria más amigables con la conservación de los recursos naturales ‒agricultura familiar y campesina con enfoque agroecológico, apoyo al comercio local de alimentos, consumo de productos de temporada y de proximidad‒ ha tenido mucho menos apoyo.

Pero también podemos abordar esta cuestión desde un punto de vista económico. Esta forma de producir va socavando las propias posibilidades de seguir produciendo, por lo que, a largo plazo, es también económicamente insostenible. Y la forma de articular el consumo de alimentos en estos sistemas alimentarios globalizados lleva a la enorme paradoja de que una tercera parte de los alimentos producidos para consumo humano se pierden; en el caso de las economías desarrolladas, la mayor parte de esas pérdidas hay que etiquetarlas de desperdicio, de despilfarro alimentario. Ese desperdicio, además de tener un terrible impacto medioambiental, tiene también un importante costo económico ‒¡aproximadamente 2 billones de euros al año!‒ y contribuye a la subida de precios de los alimentos a nivel global. La forma de comerciar con alimentos ha estado condicionada en lo que llevamos de siglo por una especulación financiera que, cada vez más despegada de la economía real y cada vez más ávida de conseguir beneficios rápidos y fáciles, ha reproducido en el ámbito alimentario los mismos desastres que produjo antes en el ámbito de las nuevas tecnologías o en el ámbito inmobiliario. Este sistema económico, subyugado por el mundo financiero, no parece que sea muy sostenible.

Y todos estos aspectos inciden en la insostenibilidad social de los sistemas alimentarios. Aunque las cifras de hambrientos se han ido reduciendo en los últimos años, todavía hay más de 800 millones de personas que viven en situación de hambre. Si a eso le sumamos que unos 2.000 millones de personas padecen hambre oculta ‒carencia de minerales y vitaminas fundamentales en su dieta‒ y otros 1.400 millones sufren sobrepeso y obesidad, nos encontramos con media humanidad malnutrida. Esto es social y humanamente insostenible.

Podríamos seguir escribiendo muchas páginas sobre las estrechas relaciones entre la insostenibilidad medioambiental, económica y social, pero no es lo adecuado para este blog. Hoy solo tocaba llamar la atención sobre la necesidad de mirar con profundidad y con diversos puntos de vista a la sostenibilidad, y descubrir esos vínculos que empobrecen al planeta y a la mayor parte de sus habitantes, mientras se enriquecen solo unos cuantos. Esto es insostenible.

 

José Mª Medina Rey, PROSALUS


Las acciones que necesitamos para el futuro que queremos #Post2015

Las acciones que necesitamos para el futuro que queremos (Tarjeta roja de la sociedad civil)

(Texto original en inglés aquí)

Durante el pasado año, las organizaciones de la sociedad civil en todo el mundo de diferentes campos de trabajo han seguido de cerca las deliberaciones de los Estados Miembros de las Naciones Unidas sobre la agenda de desarrollo post 2015 . Hemos recibido invitaciones para contribuir a través de Internet o consultas personales y hemos estado sugiriendo alternativas de Desarrollo, análisis y recomendaciones generales en todo este proceso.

A pesar de estos esfuerzos, estamos alarmad@s de que en las discusiones sobre el post-2015, poco parece estar en marcha para revertir la tendencia de “seguir haciendo lo mismo de siempre” y que la ONU está a punto de perder la oportunidad de transformar el círculo vicioso actual de Desarrollo centrado en el crecimiento económico que sólo alimenta las desigualdades, inequidades, la degradación ambiental y la marginación y no en un círculo virtuoso donde los derechos humanos y la justicia prevalezcan. A pesar de la declaración del Secretario General de la ONU que “nadie se quedará atrás “, los Objetivos de Desarrollo Sostenible [ODS] no están en camino de ser construidos en las prioridades esenciales para una agenda global post-2015, en concreto sobre derechos humanos y dignidad para todas y para todos.

En la Declaración del Milenio, los gobiernos se comprometieron explícitamente a “promover … el respeto de todos los derechos humanos internacionalmente reconocidos (…), incluido el derecho al Desarrollo [y] (…) a luchar por la plena protección y promoción en todos nuestros países de los derechos civiles, derechos políticos, económicos, sociales y culturales para todos y para todas.” Es inaceptable que en este momento de la historia de la ONU, a pesar de todos los acuerdos y compromisos que afirman la interrelación de todos los derechos, todavía haya una desconexión peligrosa entre desarrollo y derechos humanos.

Esto significa que la lección más importante de los ODM todavía no se ha aprendido: que el Desarrollo Sostenible es imposible a menos que los derechos humanos estén en el centro como un pilar fundamental de las sociedades vibrantes, iguales y prósperas. El progreso en los derechos de las personas y la igualdad de género en la agenda de desarrollo requiere una atención crítica para los interconectados e indivisibles derechos sexuales, reproductivos y otros derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales. Por otra parte, para ser realmente eficaz e integrador ante las actuales desigualdades en el mundo, la agenda post-2015 debe centrarse en una justa distribución de los beneficios del desarrollo, considere y se comprometen a la creación de un entorno macroeconómico favorable para el logro de los objetivos de desarrollo y garantizar que los derechos humanos son la base de todos los esfuerzos de desarrollo.

El nivel actual de las desigualdades es un insulto y, como ciudadan@s del mundo, no estamos de acuerdo con la inversión de recursos humanos y financieros de los gobiernos en la ONU para reafirmar simplemente lo acordado hace 20 años, o en el documento final de Río +20. Exigimos que se vaya más allá de estos compromisos y se establezca una agenda de desarrollo bien articulada e interrelacionada con los derechos humanos, con responsabilidades concretas para todas las partes implicadas en materia de políticas transparentes, programas  servicios. Esto significa nombrar a titulares de los derechos y a responsables de su cumplimiento, la identificación de las obligaciones de todas las partes, centrándose en la ejecución y la rendición de cuentas a través de medidas jurídicas, normativas y medidas institucionales para la realización plena de todos los derechos humanos para todas las personas. Significa prevenir cualquier tipo de sesgo cultural, étnica, de género, religioso u otros, la posible falta de reconocimiento de los derechos de ciertas categorías de personas y categorías de derechos cuando configuran el futuro.

No habrá sostenibilidad de cualquier modelo de desarrollo sin derechos humanos . Necesitamos y exigimos a los Estados miembro y organismos de la ONU que demuestren y sostengan el liderazgo y voluntad política necesarios para garantizar que la agenda de desarrollo post-2015 se basa en la plena realización de los principios fundamentales de los derechos humanos, la igualdad, la no discriminación y la justicia social para todo.

El futuro que necesitamos requiere acciones valientes para dar forma al futuro que queremos. Las organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo están observando. Y tenemos la esperanza de que se nos escuche.

Súmate al texto aquí.

 

 

 

 


Una vida digna para todos: informe de Ban Ki-Moon

Las discusiones sobre el “Post-2015” han iniciado una nueva fase. El esperado informe del Secretario General de Naciones Unidas ya está disponible al público. Titulado: “Una vida digna para todos: acelerar el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y promover la agenda de las Naciones Unidas para el desarrollo después de 2015”, el informe del Secretario General analiza el progreso en la implementación de los ODM hasta 2015 y hace recomendaciones para continuar avanzando en la agenda de Naciones Unidas para después de 2015.
Mientras se enfatiza sobre la necesidad de esfuerzos renovados para la consecución de los ODM para finales de 2015, el informe también identifica políticas y programas que han conseguido algunos logros en su cumplimiento y que podrían contribuir en acelerarlo.
Debemos hacer todo lo que esté en nuestra mano por lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio antes de que finalice 2015. Esa tarea está inacabada y debe continuar para asegurar el bienestar, la dignidad y los derechos de quienes siguen marginados en la actualidad, así como de las generaciones futuras.
Es importante notar que este informe destaca como importante al “crecimiento” inclusivo, el empleo decente y la protección social; destinando más recursos para los servicios esenciales/básicos y asegurando el acceso para todas las personas. También pone énfasis en el fortalecimiento de la voluntad política y la mejora del entorno normativo internacional; y en la construcción de alianzas múltiples.

El informe señala la necesidad de una nueva visión y un marco de respuesta para un desarrollo sostenible – facilitado por la integración del crecimiento económico, la justicia social y ordenación medioambiental, y considera que estos deben ser los principios rectores y el estándar en la forma de actuación internacional. El informe sugiere la continuidad en el trabajo iniciado con los ODM para asegurar que la pobreza sea erradicada dentro de una generación. También espera que el marco de desarrollo Post-2015 pueda unir a un gran abanico de aspiraciones y necesidades humanas y asegurar una vida digna para todo el mundo.

¿Qué políticas y programas han contribuido más a los progresos? (consulta el documento completo aquí)

  • Una fuerte implicación nacional y políticas bien gestionadas, respaldadas de forma coherente por asociados a todos los niveles, han impulsado los progresos en el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Las políticas que estimulan un crecimiento económico sólido e inclusivo, acompañadas de medidas orientadas a mejorar el acceso de los pobres y los excluidos a servicios básicos de calidad, han permitido conseguir avances en muchos países.

1. Hacer hincapié en el crecimiento inclusivo, el empleo digno y la protección social

  • “el crecimiento económico inclusivo, con empleo y sueldos dignos, es un requisito previo para lograr los Objetivos de Desarrollo del
    Milenio, en particular el (…) relativo a la erradicación de la pobreza extrema y el hambre.”
  • “Las inversiones selectivas en los sistemas de salud pública, la lucha contra las enfermedades, la educación, la infraestructura y la productividad agrícola (…) crean sinergias, por lo que son muy eficaces en programas integrados de desarrollo.”
  • “Las políticas que promueven el empleo rural ofrecen resultados positivos respecto de la reducción de la pobreza, el consumo de alimentos, el gasto de los hogares en educación y salud, la reducción de la deuda y la creación de activos.”

2. Asignar más recursos para servicios esenciales y asegurar el acceso para todos

  • “A fin de acelerar los progresos en educación, algunos países han eliminado las tasas escolares y han reducido los gastos indirectos de la matriculación.”
  • “En África Occidental las inversiones complementarias en infraestructura, con campañas de alfabetización de la mujer, destinadas a vencer la resistencia a la educación de las niñas en zonas rurales, dieron lugar a un significativo aumento de la tasa de matriculación de las niñas en las escuelas primarias.”
  • “Algunos países han ampliado el acceso a la enseñanza primaria al tiempo que han abordado las disparidades entre los géneros.”
  • “Las inversiones en infraestructura material y humana para el sector de la atención de la salud pública están dando sus frutos en el Asia Meridional, donde se han prestado servicios gratuitos en instalaciones próximas a los pacientes.”
  • “Las políticas de apoyo al acceso universal gratuito a la atención primaria de la salud para mujeres y niños han reducido la mortalidad infantil en algunos países del África Subsahariana.”

3. Fortalecer la voluntad política y mejorar el entorno normativo internacional

  • “El carácter mundial de muchos problemas actuales requiere una acción global coordinada.”
  • “Se requieren más esfuerzos para asegurar el alivio oportuno de la deuda de los países (…) gravemente endeudados y mejorar así sus posibilidades de lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio.”
  • “Limitar el aumento de la temperatura media mundial a 2ºC por encima de los niveles preindustriales e invertir esa tendencia, de conformidad con los acuerdos internacionales, exige una acción enérgica y coordinada a nivel nacional e internacional.”
  • “Se requieren con urgencia medidas más enérgicas respecto de otras metas en materia de sostenibilidad ambiental, incluidas las relativas a la
    biodiversidad, el agua, el uso de la tierra y los bosques.”

Conclusión

Adoptar medidas en respuesta a los desafíos comunes exige un compromiso renovado con la cooperación internacional. El multilateralismo se está poniendo a prueba. Las Naciones Unidas, como un faro mundial de la solidaridad, deberán hacer lo que les corresponde para fortalecer la colaboración y mostrar que pueden ser eficaces para consolidar el mundo justo, próspero y sostenible que las personas desean y tienen derecho a esperar. Definir la agenda para el desarrollo después de 2015 es, por tanto, una tarea de enormes proporciones, si bien inspiradora e histórica, para las Naciones Unidas y los Estados Miembros.

Al hacerlo debemos seguir escuchando a los pueblos del mundo y fomentando su participación. Hemos oído sus llamamientos en favor de la paz y la justicia, la erradicación de la pobreza, el ejercicio de los derechos, la eliminación de la desigualdad, el aumento de la rendición de cuentas y la preservación de nuestro planeta. Las naciones del mundo deben unirse en un programa común para actuar con arreglo a esas aspiraciones. Nadie debe quedar  rezagado. Tenemos que construir un futuro de justicia y esperanza, una vida de dignidad para todos.

 


El valor de una vida: Paz y Seguridad Humana en un mundo #post2015

Del blog del Llamado Mundial a la Acción contra la Pobreza  http://www.whiteband.org/es/news/paul-okumu-value-of-a-life

¿Vale una vida menos en un país que en otro? Pregunta Paul Okumu mientras explora por qué existen aún más de 190 conflictos que ponen en peligro vidas de personas y a comunidades por todo el mundo… y por qué no hay una mayor indignación al respecto.

¿Si 1.5 mil millones de personas no importan, entonces quién importa?

En los pequeños viajes que he realizado a los países “desarrollados” de Europa, Norte América y algunas partes de Asia y América Latina, he encontrado un denominador común:

Las personas valoran la vida.

Cada vida.

Cada una de forma individual.

Las personas en estos países no hablan de números. Hablan de nombres y de relaciones por cada una de las vidas que se pierde. Me maravilla en valor que se añade a la vida, el cómo una sola vida perdida lleva a un país entero a las lágrimas y suscita toda una cadena de respuesta de la comunidad a nivel nacional. Pero no acaba ahí. La búsqueda de respuestas cuesta lo mismo, o más.

Así que, ¿por qué es que la vida de millones de personas afectadas por conflictos – padres, madres, niños y niñas – parece no importarle al mundo?

Mientras lees esto, mujeres, hombres y niños/niñas en 59 países son incapaces de llevar su vida con normalidad producto de la inseguridad producida por 190 conflictos. A día de hoy, sólo en los continentes Africano y Asiático, 34 gobiernos están divididos entre la necesidad de atención al bienestar de su ciudadanía o la inversión en recursos para atender a los conflictos, los cuales son ampliamente internacionales y casi siempre vinculados a la codicia política o corporativa.

La naturaleza de los conflictos violentos ha cambiado dramáticamente en las décadas recientes. La forma predominante de conflicto violento ha evolucionado de ejércitos nacionales batallando entre sí a un sinnúmero de pequeñas guerras sin frentes, sin campos de batalla, no hay zonas de conflicto claro, sin distinciones entre combatientes y civiles.

Tristemente, casi todos los países afectados por conflictos tienen también un denominador común: extensos recursos naturales. De hecho, muchos podrían producir suficientes alimentos para alimentar a toda su población… y quizás al resto de nosotros también. Pero tienen recursos de los que no pueden disfrutar y escuelas a las que no pueden acudir. Civiles inocentes están atrapados en una red de codicia corporativa, política, explotación de recursos naturales, conflictos ideológicos y una gobernabilidad muy pobre.

El desarrollo es imposible sin paz, así como la paz es imposible sin el desarrollo.

Basta con preguntar a una madre, que lucha por alimentar a sus hijos a la vez que se pregunta si es seguro o no mandarles a la escuela o llevarles al hospital. O preguntar a un joven – dividido entre la búsqueda de trabajo en una ciudad propensa a los conflictos o para permanecer en el campo empobrecido, donde el gobierno ni siquiera se ha pensado establecer un suministro de electricidad.

La habilidad de la sociedad para vivir en paz, seguridad y tener protección no es sólo un derecho fundamental, es también fundacional de cualquier agenda de desarrollo. Ninguna sociedad, por muy desarrollada o dotada que esté, puede desarrollarse en un ambiente de miedo, inseguridad y estructuras fallidas. Un conflicto puede hacer retroceder a una sociedad entre 15 – 20 años, tal y como el Banco Mundial nos recordó en el Informe sobre el Desarrollo  de 2011.

El conflicto agudiza la pobreza. La pobreza generalizada y la desigualdad aumentan la amargura y la desesperación. Las violaciones de los derechos humanos perpetúan el miedo y el odio, poniendo en peligro la paz y el desarrollo. Es un círculo vicioso que no podemos permitir que continúe – por el bien de nuestra sociedad. La paz y el desarrollo requieren el respeto de los derechos humanos y del Estado de Derecho.

Tenemos que sentarnos y honestamente reflexionar sobre lo que estamos diciendo a las/os niñas/os y las madres y los padres que viven en zonas afectadas por el conflicto.

Como sociedad civil, pedimos que el mundo reflexione sobre el daño que estamos haciendo al creer que el conflicto es algo que sólo sucede a otras personas. Nuestros mayores saben mejor: “una isla de riqueza en medio de un mar de pobreza pronto contamina la isla”, dice un proverbio africano. Los déficits en un país impactan a los demás países, ya sea a través de los vínculos económicos y financieros, las migraciones, las personas refugiadas, las personas desplazadas, el terrorismo, la piratería, el crimen organizado, narcotráfico, trata de personas o el tráfico de armas. La progresiva globalización aumenta la probabilidad de esos efectos transfronterizos.

Por todas estas razones, es imperativo que la agenda de desarrollo Post-2015 esté centrada en la paz, la seguridad humana y la libertad del miedo. Deberíamos apuntar a que la justicia y la prosperidad sean una realidad para todo el mundo, no sólo porque sean fundamentales – porque lo son – sino también porque nosotros respetamos la vida y la decencia.

Paz y seguridad, desarrollo y derechos humanos son los pilares centrales del sistema de Naciones Unidas y la fundación para el bienestar y seguridad colectivos. Así que, ¿por qué no lo son también de una agenda de desarrollo liderada por Naciones Unidas?

Para este propósito, la agenda post 2015 debe fomentar:

  • instituciones funcionen y respondan a las necesidades de las personas, con dignidad y justicia social
  • mecanismos de apoyo para países que están enfrentándose a luchas por el control de recursos
  • rendición de cuentas por todos los actores del desarrollo
  • participación efectiva de la ciudadanía en los asuntos del Estado
  • creación de empleo y justicia económica
  • estructuras sistémicas que permitan la seguridad humana y la cohesión social
  • diálogo inclusive entre el Estado y la Ciudadanía
  • un ambiente en el que la gente pueda vivir en libertad y disfrutar de la propiedad y el control de sus propios recursos

La paz y la seguridad importan en una agenda post 2015, no por 1.5 mil millones de personas.

Importan porque cada vida importa.

Y si perdemos esta oportunidad, vamos a retroceder en los avances de los últimos 20 años.

Todo porque nos dejó de importar una vida… y sí, también 1.5 mil millones de personas.

Paul Okumu lleva la Secretaría de la Africa CSO Platform on Principled Partnership (ACP) y es miembro del Grupo Básico de la Plataforma de la Sociedad Civil en la Construcción de la Paz y del Estado. Aprenda más acerca de cómo la paz y la seguridad humana deben integrarse en la agenda post-2015 en este documento que Paul envió al Panel de Alto Nivel de Naciones Unidas. También puede respaldar la declaración aquí.  

 


Nuestra razón de ser #pobrezacero

Vamos a intentar resumir algunas de las razones que nos hacen movilizarnos, participar e invitar a la participación en Pobreza Cero. Os invitamos a que también nos digáis vuestras razones en los comentarios a este post.

Pobreza Cero: ¿Por qué?

  • La política de recortes sociales en España tendrá graves consecuencias en casi 12 millones de personas en España que están en riesgo de exclusión social y de pobreza en España.
  • Los graves y desproporcionados recortes en cooperación internacional perjudicarán la satisfacción de derechos esenciales de millones de personas: 1.300 millones viven actualmente en situación de pobreza extrema, y casi mil millones pasan hambre.
  • La cooperación al desarrollo es una política social más que debe ser defendida, promoviendo a nivel global la dignidad, la calidad de vida y el bienestar de las personas que sufren las consecuencias de la pobreza.
  • Un modelo de desarrollo basado exclusivamente en el crecimiento económico y que no tome en cuenta el aumento de las desigualdades, los derechos básicos de todas las personas, los límites de nuestros recursos y la insostenibilidad de nuestros patrones de producción y consumo, no conseguirá responder de manera justa y eficaz a las aspiraciones de bienestar de los españoles y de todos los ciudadanos del mundo.
  • Para luchar efectivamente contra la pobreza, necesitamos crear un mundo justo y sostenible, en el que todos los seres humanos puedan realizar sus derechos, y disfrutar de una vida libre de violencia y de pobreza.
  • No se puede dejar en manos de los mercados la dirección de nuestras políticas económicas y sociales.  Los gobiernos se deben a su ciudadanía y no a los mercados: es un imperativo ético, moral y de justicia cumplir con compromisos como la carta de derechos humanos o la propia constitución española.
  • La solidaridad y la justicia desde una perspectiva global son parte de la solución a la crisis. Por tanto, el respeto y la promoción de los Derechos Humanos, Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales, es una obligación ineludible de nuestros gobernantes y un derecho de todos los ciudadanos.
  • Sí hay dinero para mantener las políticas sociales y el Estado de Bienestar: hay que atajar los problemas del fraude, la elusión y los paraísos fiscales y aplicar un impuesto a las transacciones financieras especulativas.
  • Para salir de la crisis, es urgente un cambio de nuestros hábitos de producción y de consumo. Crear una sociedad justa y solidaria, interna y externamente, implica respetar los límites de nuestros recursos y vivir ecuánimemente, permitiendo que otros puedan vivir mejor.
  • Lo que ahora está pasando en países desarrollados son situaciones que venimos denunciando desde hace mucho tiempo en otras partes del mundo.

Por eso…

  • Hacemos un llamamiento a la ciudadanía para que se movilice, acuda a las actividades convocadas y presione hasta lograr medidas concretas contra la pobreza mundial.
  • Es urgente emprender la lucha contra la pobreza y que se cumplan los compromisos políticos adoptados.
  • Transmitir la viabilidad técnica, económica y política del objetivo de lucha contra las causas de la pobreza.
  • Responsabilidad de la sociedad civil para ejercer presión y reclamar políticas más justas.
  • No podemos ser unos/as pocos/as, tenemos que ser todos/as.

#Pobreza y #Educación

Recortar en educación significa acercar a la pobreza y a la marginalidad a miles de menores y a sus familias.

Cuando se eliminan programas educativos, se reducen becas de estudio, comedor o libros de texto, cuando se reducen las plantillas del profesorado, al final con lo que nos encontramos es con niños, niñas y jóvenes, sobre todo de clases desfavorecidas (ubicadas fundamentalmente en barrios humildes y zonas rurales) que recibirán una educación de peor calidad y que tendrán más dificultad para permanecer más tiempo en el sistema educativo.

Por lo tanto, al recortar en educación también se crea una sociedad más desigual, porque quienes más tienen que perder ante estos recortes son las clases más desfavorecidas, también las clases medias.

Los más pudientes siempre pueden acudir a escuelas privadas, academias y otros apoyos específicos. Esos recortes apenas repercuten sobre las expectativas de futuro de los menores pertenecientes a dichas familias.

Diversos estudios de la OCDE relacionan directamente el nivel socioeconómico y cultural de las familias con los resultados académicos de sus hijos e hijas, con variables como la conexión y velocidad de la conexión a Internet, el número de libros en casa, etc., que dependen en parte del bienestar económico de la familia. También incide sobre ese rendimiento escolar la disponibilidad horaria de los padres y las madres para ayudar a sus hijos e hijas en los estudios y para mantener una comunicación fluida con el profesorado. Sin embargo, quienes tienen más dificultades de conciliación son, de nuevo, las familias de clase trabajadora. Por lo tanto, si la escuela no compensa esas desigualdades de origen, las desigualdades sociales se incrementarán y aumentarán los índices de pobreza.

En estos momentos, en España estamos asistiendo a un empobrecimiento de la población. El documento Infancia en España 2012-2013 de UNICEF España destaca que en sólo dos años hay casi 205.000 niños más que viven en hogares con unos ingresos por debajo del umbral de la pobreza. Ese informe sitúa la cifra de niños que viven por debajo del umbral de la pobreza en 2.200.000.

Pero tendremos una segunda ronda de empobrecimiento posteriormente, cuando “cosechemos” los frutos amargos de la reducción de las inversiones en educación, de aproximadamente 7.000 millones de euros, cuando muchos niños y las niñas que ahora empiezan a recibir una educación de menor calidad, y jóvenes que abandonarán antes el sistema, engrosen las listas de desempleados y subempleados en el futuro.

Pero… ¿qué recortes están acometiendo tanto el Gobierno central como los de las Comunidades Autónomas y que repercuten sobre la calidad y equidad de la Educación?:

  • Despido de profesores y profesoras, y como consecuencia más alumnos por clase, lo que significa una atención menos individualizada para cada alumno, menos ajustada a sus circunstancias personales y sociales de cada uno. Justo en la dirección contraria de lo que recomiendan todos los organismos internacionales.
  • Supresión o reducción significativa en programas de atención a la diversidad del alumnado, como el de acompañamiento educativo en Primaria, y en Programas de Refuerzo, Orientación y Apoyo (PROA), entre otros; esto perjudica sobre todo al alumnado de clases más modestas, que no puede afrontar el pago de academias y clases particulares. Esos programas facilitan que, al término de la jornada escolar, el alumnado con menor rendimiento académico reciba apoyos para las áreas que llevan más retrasadas, ayuda para hacer los “deberes”, etc. Pero estos programas están en retroceso.
  • Más deberes escolares a los menores, como consecuencia de que muchos docentes, al contar con más alumnos por aula y tener que completar el currículum educativo durante todo el curso, van a verse obligados a ello. Los deberes general desigualdades. Que un niño haga mejor o peor los deberes depende del nivel socioeconómico y cultural de su familia y de su entorno. Mientras unos padres intentan ayudar a sus hijos, otros recurren a clases particulares o academias, y otros muchos no tienen ni el nivel educativo ni el dinero para poder pagar esos apoyos. Por lo tanto, provocan muchas desigualdades sociales.
  • El endurecimiento de los requisitos para acceder a una beca de comedor, lo que ya ha provocado que  muchas familias que las necesitan se hayan quedado sin esas ayudas. Debemos ser conscientes de que ésta puede ser la única comida equilibrada del día que hacen muchos niños y niñas. El servicio de comedor se convierte en esencial para aquellas familias que carecen de recursos suficientes como consecuencia de la crisis o de la pérdida de empleo.
  • La retirada de las becas para libros de texto y de los programas de préstamo y reutilización de libros, junto con la reciente subida del IVA aplicado al material escolar, dejan a muchas familias españolas con muchas dificultades económicas a la hora de comenzar al año académico de sus hijos. El acceso a la educación de las familias en España es cada vez más costoso.

A menudo decimos que la educación es una inversión, no un gasto. Y es cierto, porque lo que el Estado invierte en educación, lo ahorra posteriormente en subsidios de desempleo, programas de asistencia social, instituciones penitenciarias, etc. Pero por encima de todo, la educación es un derecho de las personas.

Quienes están en el poder y los poderosos lobbies que les sostienen en él afirman que el Estado no puede mantener la gratuidad de la enseñanza, un principio básico en los países europeos. Sin embargo, creemos que la gratuidad se logra con una financiación pública basada en un sistema tributario justo y equitativo. Y ésa ahora debería ser la tarea de quienes están en el poder.

Por último, hay que hacer un llamamiento al conjunto de la sociedad en defensa de la escuela pública, porque este modelo de escuela garantiza que todos los niños y niñas, independientemente de su origen socioeconómico y cultural, puedan alcanzar el mejor desarrollo posible en el ámbito personal, social y laboral. La escuela pública es garante de la igualdad de oportunidades.

 

Jesús Salido Navarro,

Vicepresidente de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA)

Alianza Española contra la Pobreza