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“El camino del silencio”

Con motivo del Día Internacional de los Derechos Humanos, la Alianza contra la Pobreza  de Toledo  convocó el ‘Camino del Silencio’.

Ropas negras, caretas y titulares de derechos humanos “pisoteados” fueron el atuendo del centenar de personas que participó ayer en el “Camino del Silencio” con el propósito de visibilizar que los derechos humanos (civiles, políticos, económicos, sociales, culturales, etc.) se incumplen sistemáticamente. La desigualdad, la pobreza y la injusticia social siguen creciendo a nuestro alrededor.

En el día mundial de los Derechos Humanos, la Alianza contra la Pobreza de Toledo quiso visibilizar a través de las estatuas humanas que rodearon Zocodover y aledaños que más de 4 millones de personas están sin trabajo, que a las personas inmigrantes se les niega el derecho a la salud, miles de familias son desahuciadas,  los y las estudiantes  no pueden acceder a la universidad por el incremento abusivo de las tasas, 2,7 millones de niños y niñas viven en pobreza, miles de personas en otros países dejan de recibir el apoyo de la cooperación al desarrollo, las mujeres víctimas de la violencia de género no cuentan con políticas que las protejan y muchas  personas  no pueden acceder a la justicia porque son incapaces de pagar las tasas; y quiso recordar que los gobiernos tienen la responsabilidad de adoptar medidas para destinar el máximo de recursos disponibles para hacer efectivos los derechos humanos y exigirles que cumplan con sus obligaciones.

La Alianza contra la Pobreza de Toledo, formada por asociaciones de vecinos, de mujeres, de personas afectadas por las hipotecas, de las que apuestan por un nuevo modelo energético, colectivos de LGTB, ONGD, moneda social, ecologistas, representantes de partidos políticos y ciudadanos/as a título individual, terminó la actividad en el Miradero donde, alumbrados por velas que formaban la frase “Defiende tus Derechos”, se escucharon testimonios reales de personas que sufren vulneración de derechos y se recogieron opiniones y denuncias en un gran tablón colocado para tal fin.

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La ruleta de la salud #17O

Ya lo dijo Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas, ante la Asamblea Mundial de la Salud en 2001: “En el mundo en desarrollo, el mayor enemigo de la salud es la pobreza”. Lo sabemos todos los que trabajamos diariamente en cooperación y también desde la campaña Pobreza Cero que no ceja en su empeño denunciando todas las situaciones de injusticia a nivel global (https://pobrezacero.wordpress.com).

Las personas en situación de pobreza tienden a padecer mayor número de enfermedades y problemas de salud. Si una persona enferma, su economía familiar se resiente, no puede trabajar, estudiar, cuidar de los suyos… Y quienes menos recursos tienen, a su vez, sufren una mayor exposición a las enfermedades al no tener acceso a la atención primaria básica y a los medicamentos. Siendo la salud un factor determinante en el crecimiento social económico y de desarrollo de las poblaciones, estar enfermo es al mismo tiempo causa y efecto de la pobreza. Estamos entonces ante un círculo vicioso.

A esta cruel suerte de ruleta también se han sumado colectivos de personas en riesgo de exclusión en España. Sí en España (considerado ya el segundo país de la Unión Europea con el mayor índice de pobreza infantil, superado sólo por Rumanía, según datos de 2013 de Eurostat), como las más de 800.000 personas que perdieron el derecho a la asistencia sanitaria desde que hace dos años el Gobierno aprobara el Real Decreto Ley (RDL) 16/2012, de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y mejorar la calidad y seguridad de sus prestaciones.

Con este decreto la asistencia sanitaria dejó de ser un derecho de todas las personas, y pasó a ser una prestación vinculada a la condición administrativa de asegurado, donde no solo se ha aumentado la carga económica directa para las personas, sino que se han restringido ciertas prestaciones a  los ciudadanos que han contribuido a su financiación mediante los impuestos.

Por ello, muchas organizaciones sociales hemos unido fuerzas en una marea blanca para pedir la derogación del Real Decreto Ley 16/2012 y que se restablezcan las condiciones para mantener un Sistema Nacional de Salud, universal y de calidad que garantice el derecho a la protección y promoción de la salud de todas las personas. No juguemos con la salud, ni pongamos a los ciudadanos en el punto de mira de esta cruel y fatal ruleta.

Ocupemos pacíficamente y todos juntos las calles de nuestras ciudades hoy 17 de octubre, por la erradicación de la pobreza y por una sanidad pública, gratuita, universal y de calidad. Súmate a nuestro lema en la Semana contra la Pobreza y contra la #riquezaqueempobrece.

Yolanda Ansón, Farmamundi


Día Mundial de la Alimentación #BAD2014

Manifiesto de Manos Unidas, Justicia y Paz, Confer, Redes, Obras Misionales Pontificias y Cáritas en el Día Mundial de la Alimentación

Hoy, Día Mundial de la Alimentación, constatamos que 805 millones de personas siguen pasando hambre en el mundo.

A pesar de la tendencia positiva en la disminución del hambre recogida en el último informe de la FAO, todavía una de cada nueve personas sufre desnutrición crónica, mientras que en el mundo se desperdicia el 30% de todos los alimentos producidos.

En esta Jornada, Manos Unidas, Justicia y Paz, Confer, Redes, Obras Misionales Pontificias y Cáritas volvemos a sumar nuestros esfuerzos en el marco de la campaña global “Una sola familia humana, Alimentos para todos” para RECLAMAR el derecho de todos los seres humanos a una nutrición suficiente, sana y adecuada, como parte esencial de una vida digna.

DESDE NUESTRA FE en Dios, Señor y dador de vida y de toda la Creación, y DESDE nuestra opción evangélica y preferencial por los más pobres y vulnerables, inspirada en una ética de la solidaridad que promueva la creación de estructuras sociales justas,

REAFIRMAMOS NUESTRA DEFENSA del destino universal de los bienes, incluidos los alimentos, así como el uso responsable de los recursos naturales.

SOMOS TESTIGOS, por nuestro trabajo de acompañamiento a las comunidades más olvidadas de todo el mundo, de las urgentes necesidades y la vulneración de los derechos humanos de quienes han sido definidas por el Papa Francisco como “víctimas de la cultura del descarte”.

Por todo ello, en esta jornada hacemos un llamamiento a la ciudadanía a COMPROMETESE con la realización efectiva del derecho a la alimentación de todas las personas.

Por eso os invitamos:

  • A mantener un estilo de vida basado en el consumo responsable y sostenible, que evite el desperdicio de los alimentos, por sus efectos ambientales y su repercusión en el alza de los precios, y que en definitiva incide en la inseguridad alimentaria de los más vulnerables.
  • A pedir a los poderes públicos y representantes políticos que:
  • Sitúen, tanto a nivel estatal como europeo, el Derecho a la Alimentación en el centro de las estrategias de Gobierno y lo protejan de los intereses del mercado cuando éste intente utilizar los recursos de la tierra, el agua, las semillas y el trabajo en beneficio de unos pocos.
  • Acometan el objetivo de Acabar con el Hambre en la nueva agenda de desarrollo “Post 2015”, dado que el hambre es la manifestación más extrema de la pobreza.
  • Respalden un modelo agrícola sostenible, destinando al menos un 10% de la Ayuda Oficial al Desarrollo a la agricultura familiar y dando prioridad a la producción de alimentos sobre el cultivo de agrocombustibles y actividades intensivas que conllevan la degradación de los ecosistemas.
  • Implementen un marco regulador que evite la inflación del precio de los alimentos y su desperdicio, en cualquiera de las etapas de producción y consumo.
  • Incluyan a agricultores, pescadores artesanales y organizaciones de la sociedad civil (OSC) como socios expertos en la lucha contra el hambre a la hora de diseñar políticas públicas, definir líneas de financiación y acometer la regulación de los mercados.
  • Apoyen la consecución de un acuerdo internacional para frenar el cambio climático, que dé pie a modelos más sostenibles de producción de energía y de alimentos, y a contar con la financiación adecuada para facilitar la adaptación de las comunidades más vulnerables a sus efectos negativos.

16 octubre de 2014, Día Mundial de la Alimentación.


Educación inclusiva y de calidad: #EstoSiEsRiqueza

No hay mayor riqueza que las oportunidades que te brinda una educación de calidad. Si en el pasado la riqueza y el poder estaban asociados directamente con la acumulación de mercancías y la explotación de recursos, hoy día, todos y todas estamos de acuerdo que la forma más importante de la riqueza en nuestras sociedades es el capital humano: el conocimiento, el esfuerzo, las relaciones, los vínculos, la creatividad, etc.

Sin duda la educación es una fuente de riqueza en la medida en que da mayor acceso al trabajo, permite obtener empleos mejor remunerados y amplía la capacidad económica de familias, comunidades, países, etc. pero, sobre todo, es importante en la medida en que es capaz de cooperar en favor de nuestros derechos y de nuestra calidad de vida.

Por tanto, queremos enfatizar la riqueza de la educación, además de como motor económico, como herramienta de transformación y justicia social. La auténtica vida se escapa a la relación comercial, tiene que ver con los vínculos, con las relaciones humanas, con los lazos comunitarios, con la idea de compartir, con la capacidad de dar sin generar expectativas sobre lo que recibiremos.

Esa educación, la que es transformadora, es la que debemos celebrar y la que debemos demandar para todas las personas del mundo. Hoy día, esta riqueza de la educación está muy mal repartida, y tanto el acceso como la calidad del aprendizaje es muy desigual según zonas, regiones o colectivos a los que nos refiramos. Así lo denuncia el informe de Entreculturas “Equidad e Inclusión: Una educación que multiplica oportunidades”, el cual subraya como todavía 250 millones de niños y niñas ven vulnerado su derecho a recibir una educación de calidad, bien porque no tienen acceso a la escuela o porque la abandonan tempranamente o porque la calidad es tan deficiente que no adquieren los aprendizajes básicos que les permitirán desenvolverse en la vida.

Bien sabemos que existe un camino de doble sentido: la desigualdad genera inequidad en el acceso a la educación, y también la ausencia de una educación de poca calidad es generadora de pobreza y desigualdad. Por ello, creemos que una educación de calidad es una forma de riqueza, que permite a los niños y niñas desarrollar su potencial y, posiblemente, romper con ese círculo de pobreza al que se verían rezagados sin ella.

Por este motivo, desde Entreculturas apostamos por una educación pública y al servicio del bien común, inclusiva, universal, gratuita, abierta a todos y a todas, por su valor en la lucha contra la pobreza y la exclusión social y apostamos porque la nueva agenda internacional del desarrollo post 2015 la considere como una prioridad, como la mayor riqueza que podemos ofrecer a la ciudadanía de nuestro planeta.

José Manuel Moreno, Fundación Entreculturas

 


Comienza la cuenta atrás

Con toda probabilidad casi todos los que de una u otra manera estamos vinculados a la cooperación al desarrollo habremos oído miles de veces que la pobreza es un fenómeno complejo y multidimensional.

Es curioso que pese a que parece que todos hemos estado desde siempre de acuerdo en que la pobreza tiene numerosas caras, no hace mucho que hemos empezado a hablar en serio de la relación entre esas dimensiones. No voy a decir que sea de ayer, pero, por ejemplo, sí es relativamente reciente el discurso de las agencias internacionales sobre las conexiones entre agua, energía y alimentación y, en nuestro caso, en el de las ONGD, todavía se nos identifica (o nos identificamos) como “de educación”, “de salud”, “de agua”,… y nos cuesta apartar un poco “nuestro tema” y abrirlo a las conexiones con otros.

Pero avanzamos.

Es posible que donde más lo hayamos hecho es en cuestiones relacionadas con el cambio climático. Nadie pone en duda ya que el medio ambiente en el que nos desenvolvemos está íntimamente relacionado con lo que hacemos como organizaciones, independientemente de nuestra misión. O sería más preciso decir casi nadie. Hoy mismo alguien me decía que esto del cambio climático es un tema de las organizaciones ecologistas.0d7f8af1-33ba-459f-8108-6a02f16d91d0

Para quienes que todavía tienen dudas de la relevancia de este tema para la misión de las ONGD, ahí van las tres consecuencias principales que según el IPCC tendrá el cambio climático sobre la extensión de la pobreza:

  • Hambrunas y escasez de agua provocadas por la desertización de grandes zonas del planeta, especialmente de África.
  • Enfermedades: el aumento de la temperatura dará lugar a una extensión del campo de acción de insectos portadores de enfermedades, como es el caso de la malaria.
  • Migraciones masivas: los daños a la agricultura, la erosión del suelo o el aumento del nivel del mar darán lugar a un desplazamiento de población sin precedentes que se estima que ocasionarán serios impactos socioeconómicos en los países de acogida.

Por seguir ahondando en el tema, el Informe sobre Desarrollo Humano del PNUD de 2006 decía que:

“Pocas alertas han sido tan peligrosamente igno­radas. El cambio climático en la actualidad plantea lo que puede ser una amenaza sin precedentes para el desarrollo humano. Una gran parte de esa ame­naza se transmitirá a través de cambios en los ciclos hidrológicos y regímenes de lluvias, y en el impacto del aumento de la temperatura de la superficie sobre la evaporación del agua. El efecto general será el incremento del riesgo y la vulnerabilidad, con la consiguiente amenaza sobre el medio de sustento, la salud y la seguridad de millones de personas”.

Y añadía:

“Para una gran parte de las personas del mundo que se encuentran en países en desarrollo, las proyecciones relativas al cambio climático indican medios de sustento menos seguros, mayor vulne­rabilidad al hambre y la pobreza, acentuación de las desigualdades sociales y mayor degradación medioambiental. El cambio climático, a diferencia del tsunami en el Océano Índico o el terremoto en Cachemira, presenta una amenaza ya no de una catástrofe aislada, sino de un desastre que se revela lentamente. Aunque se puede moderar el alcance futuro del cambio climático, se ha sobrepasado el punto sin retorno. El peligroso cambio climático ya es inevitable. La forma en que responda la comunidad internacional determinará las perspectivas de desarrollo humano para las generaciones presentes y futuras”.

Una de esas respuestas de la comunidad internacional es la Cumbre del Clima de Nueva York que, como comentan mis compañeros Guadalupe y Miquel en un post que acaban de publicar, tiene como objetivo “fomentar la voluntad política y movilizar la acción para llegar a un compromiso más ambicioso sobre las reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero, así como crear dinámicas que faciliten e impulsen los cruciales acuerdos que deberán negociarse durante 2015 en la 21ª Conferencia de las Partes sobre el Cambio Climático en París y en el proceso de negociación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible tras el vencimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio”.

Como bien analizan Guadalupe y Miquel, como ha ocurrido numerosas veces en el pasado, existe el peligro de que en esta cumbre las medidas políticas significativas sean sustituidas por meras declaraciones grandilocuentes de buenas intenciones, basándose en un supuesto desinterés en el tema por parte de la ciudadanía, especialmente en los países ricos donde sus habitantes ven el cambio climático como una amenaza mucho menos inminente que aquellos que viven en países en desarrollo.

Sin embargo, las movilizaciones del pasado fin de semana, que han congregado a cientos de miles de personas alrededor de todo el planeta, indican que esa excusa ya no vale. La opinión pública está reclamando que se tomen ya las acciones necesarias para crear un mundo con una economía al servicio de la gente y el planeta.

Es evidente que es el momento de tomar medidas urgentes y estructurales contra la pobreza, la desigualdad y el cambio climático. Comienza la cuenta atrás.

 Jorge Castañeda, ONGAWA

 

 

 

 

 

 


Robar alimentos a quienes pasan hambre #StopAcaparamiento

Entrada por Carlota Jimenez de Andrade y Arantxa Freire

Las ONGs occidentales hemos cambiado. Luchar contra la pobreza no significa sólo atacar las consecuencias de la pobreza y repartir alimentos sino denunciar las causas que la provocan.

Una de ellas es el fenómeno del acaparamiento de tierras por parte de empresas extranjeras, también conocido en inglés como “land grabbing”. Esto es la compra de grandes extensiones de tierra para monocultivos que se destinan a la exportación o para la producción de agrocombustibles.

En la mayoría de los casos se están transfiriendo tierras destinadas al cultivo de alimentos, lo cual pone en peligro la ya debilitada capacidad de la población campesina para producir su comida.

¿Qué es el acaparamiento?

La riqueza de los países occidentales en los últimos siglos fue posible, en parte, agracia a la colonización de África. Doscientos años después, vivimos una nueva colonización de las tierras, ya no bajo regímenes políticos explotadores sino bajo el imperio de las transnacionales.

Se trata de empresas que invierten vendiendo “desarrollo” cuando en la mayor parte de los casos producen justo lo contario: desplazamiento de poblaciones campesinas forzado de sus tierras de cultivo, la imposibilidad de acceder a tierras, cambios en los precios de los alimentos de mercados locales, erosión de sus medios de vida, etc.

Desde al año 2000 la compra masiva de tierras ha supuesto la compraventa de 83,2 millones de hectáreas, lo que supone un 1,7% de la tierra cultivable sobre el planeta. En su mayor parte estas transacciones se han realizado a partir del 2008, cuando se disparó el precio de las materias primas, que no olvidemos, cotizan en bolsa.

El caso de Agrogeba

Agrogeba es una compañía agrícola española que llegó a la región de Sare Djae y Tchutcho, en Guinea Bissau en 2010 para cultivar arroz local y venderlo a precios bajos. Todo suena muy apropiado en un país donde 2/3 de la población sufren hambre crónica. El problema es que, según la población local, la llegada de la empresa española sólo ha creado más hambre, enfermedades y peores condiciones de vida para las mujeres que antes cultivaban esas tierras. 600 personas fueron expulsadas de sus tierras sin previo aviso.

Sin título

Según la empresa, todo es perfectamente legal. La tierra es propiedad del Estado y las negociaciones se realizaron en 2010 con el primer ministro de Guinea (ahora exiliado y cesado). El informe realizado por Alianza por la Solidaridad e Intermon Oxfam “Marca España: inversiones que generan pobreza” explica que la autoridad local recibe periódicos pagos por parte de la empresa para mantener la situación de ocupación.

Lo que sí está demostrado es que la empresa no ha cumplido sus promesas sociales: la construcción de una escuela, entrega de máquinas para el cultivo a los habitantes de la región o, lo que es más grave, la comercialización del arroz a un precio más bajo que el arroz importado.  Ante ello se limita a alegar falta de beneficios.

Las condiciones laborales por su parte son más que cuestionables, porque a los trabajadores no se les hace contrato y muchas veces se les sustituye el salario por arroz. Las familias han tenido que eliminar una de las 3 comidas diarias que hacían tras la llegada de Agrogeba. Vemos como mientras los inversores consideran la tierra como una forma de invertir, para los africanos es muchas veces su única fuente de alimento y de vida.

¿Cómo se para esto?

“En primer lugar es necesario  introducir la perspectiva de coherencia de políticas en las inversiones en África. Las embajadas y las Cámaras de Comercio no pueden hacer la vista gorda antes los impactos sociales y ambientales de nuestras empresas aunque esto les de beneficios”, explica Almudena Moreno, responsable de la campaña de Inversiones Responsables en Alianza por la Solidaridad.

Además es necesario seguir trabajando en los países en Leyes de Tierras que promuevan en consentimiento de las comunidades afectadas antes de ceder las tierras a manos extranjeras. Y que se cumplan. Por otro lado, los tratados internacionales que afectan a las inversiones de empresas en adquisición de tierras deben contar con medidas punitivas en caso de vulneración de derechos, porque son, hasta ahora con lo que se cuenta es con directrices voluntarias.

La rentabilidad de estas empresas la pagan los afectados. “La hipocresía de la comunidad internacional me enfurece”, comenta Lazaro Bustince, director de la Fundación Sur. “Todas estas charlas de derechos humanos, constituciones, respeto  se convierten en hipocresía. Están hablando de derechos humanos cuando los esclavizan y empobrecen. La gente no es pobre, se la empobrece. La gente no es esclava, se la esclaviza”.

Frente a la especulación sobre los precios y el acaparamiento de alimentos fomentados por las empresas transnacionales de la alimentación y los fondos de inversión, movimientos como Vía Campesina defienden que el sistema agroecológico de producción de alimentos a pequeña escala es el que da la mejor respuesta a las demandas del presente y del futuro

Desde las ONG debemos trabajar para acercar estas problemáticas a la ciudadanía, para impulsarla a ser motor de cambio y acompañarla en ese camino. Pues también las ONG necesitan de una sociedad civil activa que exija a sus representantes políticos el cumplimiento de sus compromisos internacionales, los derechos humanos a nivel global y un mundo más justo, más solidario e inclusivo.

Organizaciones como Alianza por la Solidaridad, Amigos de la tierra, Ecologistas en Acción, Veterinarios sin Fronteras o Intermon Oxfam fomentan campañas de lucha contra el acaparamiento de tierras y recogen testimonios de las atrocidades que se están cometiendo.

Ser rentable es el objetivo principal de las empresas. Lo que no podemos permitir, como sociedad, es que el enriquecimiento de unos sea a costa de la pérdida de los derechos de otros.

#Stopacaparamiento: por unas inversiones responsables que no generen hambre y pobreza


ÉBOLA: Demasiada muerte para tan poca acción #SomosCooperantes

La actual epidemia de ébola está suponiendo un reto a todos los niveles. La sociedad civil de los países afectados, los ministerios de salud y las ONG estamos trabajando juntos para tratar de ponerle freno. Y no está siendo nada fácil.

Los sistemas de salud de Guinea, Liberia y Sierra Leona son muy débiles y con sus precarios medios y recursos apenas llegaban ya a cubrir las necesidades más básicas de la población. Ahora están completamente colapsados. El número de centros y profesionales sanitarios es insuficiente, sus equipamientos y servicios de transporte son casi testimoniales. Estamos hablando de centros que muchas veces no tienen ni agua ni luz, de una ratio dos médicos por cada 100.000 habitantes, de hacer frente a una epidemia sin precedentes en la historia. Muchas personas de los lugares afectados están siendo todo un ejemplo de valor y principios, de humanidad y solidaridad. Pero solos no pueden.

equipo MDM

(C) Médicos del Mundo

Para poder parar la epidemia hacen falta materiales, fondos, personal cualificado y sobre todo un verdadero compromiso de la comunidad internacional ante el enorme problema de salud pública al que estamos haciendo frente. Y no se puede esperar más.

No sólo hemos sufrido recortes drásticos en los fondos de Cooperación al Desarrollo, que son los que contribuyen a mejorar a largo plazo las condiciones de vida de las poblaciones en los países empobrecidos, si no que parece que estas personas tampoco son prioritarias ni en situaciones de vulnerabilidad extrema. Una emergencia, además, que nos concierne a todos y todas porque es un problema de salud pública de talla mundial. Blindar nuestras fronteras y proteger nuestra sociedad de bienestar no es la solución. Es necesario poner los medios necesarios aquí y ahora.

Pino González

Coordinadora del proyecto de emergencia de Médicos del Mundo en Sierra Leona