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Una organización a la altura de sus voluntari@s

En una cultura acostumbrada a valorar el retorno de las inversiones y los esfuerzos, el comportamiento altruista no se sustrae a este ejercicio, por contradictorio que pueda parecer. Y ese análisis puede llevarse a cabo desde la perspectiva de las personas y la de las organizaciones que acogen voluntariado.

Las razones por las que los individuos deciden iniciar una actividad voluntaria pueden ser de muy distinta naturaleza, desde las más instrumentales y relacionales -necesidad de ocupar el tiempo, de relacionarse o incluso de adquirir formación y experiencia en un campo en el que poder desarrollar una futura actividad profesional- hasta las más trascendentes y transformadoras, relacionadas con la solidaridad, la responsabilidad colectiva y la aspiración a contribuir a la construcción de una sociedad más equitativa y mejor. Muchas veces la motivación principal es afectiva: el voluntario está vinculado y/o especialmente sensibilizado por el tema, por razón de sus circunstancias personales, familiares o profesionales. Con seguridad, en cada decisión individual, intervienen múltiples motivaciones, más o menos conscientes y más o menos explícitas en el momento de vincularse a una organización y a una causa.

Dado el primer paso, en la vinculación efectiva a largo plazo, es crítica la motivación en términos de saldo emocional, que se relaciona con lo que el voluntariado aporta, en relación con aspectos más íntimos y esenciales del individuo y mucho menos con los aspectos operativos o del contenido concreto de la actividad voluntaria.

El voluntariado refuerza la autoestima, no solo por el hecho de facilitar que el individuo se sienta útil, sino también porque se convierte en una oportunidad de realizar acciones en sintonía con los valores personales y de conseguir cosas positivas.

Es un elemento de identidad, convirtiéndose en un elemento importante y relevante de la descripción de uno mismo, al mismo nivel que términos como el género, el lugar de nacimiento, la edad o la profesión.

Puede tener beneficios en la salud y produce un mayor nivel de felicidad o satisfacción, puesto que los individuos valoran muy positivamente que la participación les permita dejar un mundo mejor a las generaciones venideras. Dicho de otro modo, el voluntariado además de ser bueno para el espíritu, también lo es para el corazón.

Del mismo modo, en el plano organizativo, es posible diferenciar las contribuciones más inmediatas o instrumentales de las que se asocian a la identidad, la credibilidad y la capacidad de transformación de la organización en la que voluntario colabora. La actividad que, cada día, realizan miles de voluntarios influye directamente en el aumento del impacto de sus acciones y en la calidad de sus procesos y resultados, que se enriquecen de la diversidad de capacidades, experiencias y puntos de vista.  Adicionalmente, el voluntariado aporta credibilidad a las organizaciones y refuerza los procesos de rendición de cuentas, al tratarse de personas que colaboran de manera desinteresada y al margen de compromisos laborales.

Solo por esto, el día 5 de diciembre, Día Internacional del Voluntariado, las organizaciones de voluntariado tenemos mucho que celebrar y reconocer y agradecer.

Pero la capacidad de colaborar en una sociedad mejor y más justa no se agota en lo que el voluntario hace, en el marco de su actividad concreta, aunque empieza justamente ahí. La implicación en las actividades y las experiencias personales vividas, conduce a una profunda sensibilización del propio voluntario que además se convierte, casi de manera inconsciente, en un agente de cambio capaz de trasmitir valores y concienciar a sus diferentes círculos de influencia, a través de sus comportamientos o ideas. Es un proceso lento, reticular, pero imparable.

Al tiempo que descubre una vía privilegiada para potenciar los resultados de sensibilización e incidencia de las organizaciones sociales, esta dimensión transformadora del voluntariado implica una mayor responsabilidad en sus dinámicas de promoción de voluntariado, que enfaticen los elementos de formación, comunicación y sensibilización de su propia comunidad de voluntarios. Implica revisar los valores de la relación con la persona voluntaria y apostar por un voluntariado empoderado, crítico y con capacidad de influencia en los procesos en los que participa.  En definitiva, una organización a la altura de sus voluntarios y del valor de su contribución social.

Itziar Rosado, Coordinadora de Base Social y Ciudadanía de ONGAWA

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#ElegimosSolidaridad

“Elegimos solidaridad” es la campaña audiovisual puesta en marcha por la Coordinadora Madrileña de ONG de Desarrollo (FONGDCAM) para sumarse a las actividades de la semana de lucha contra la pobreza, retomando la idea de la Coordinadora de Euskadi. Una campaña para defender las políticas públicas de cooperación en todos los ámbitos de gobierno de la Comunidad de Madrid.

“Elegimos solidaridad” se convierte en una declaración de intenciones por parte de la población de Madrid. Porque la solidaridad, el compromiso y el fin de las desigualdades son nuestra decisión y nuestra voluntad como ciudadanía activa. Esta breve frase, que busca la suma de voluntades para acabar con la pobreza, pretende ser un mensaje claro y contundente dirigido a la clase política.

La colaboración de las organizaciones asociadas a la FONGDCAM ha sido fundamental. Gracias a ellas nos pusimos en contacto con personas de reconocido prestigio, tanto en el ámbito cultural, como académico, que han prestado sus voces y su imagen para defender el valor de la cooperación descentralizada. Personas como el humorista Javier Coronas, como la actriz Aitana Sánchez-Gijón y el académico Federico Mayor Zaragoza. Además de las muchas personas anónimas a las que abordamos por la calle y se sumaron a colaborar en este proyecto.

La cooperación descentralizada aporta concienciación ciudadana y movilización social. Creemos que la sociedad debe jugar un papel destacado en la construcción y seguimiento de políticas públicas y en la defensa de los derechos humanos y las ONG de desarrollo somos uno de los instrumentos de los que se dota la sociedad para ejercer este papel.

España es el único Estado europeo donde existe cooperación descentralizada, como voluntad de la ciudadanía de involucrarse en la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos de aquí y de allá. Porque vivimos en un mundo global que, aunque lleno de fronteras, las borra y las desconoce; porque la pobreza no sabe de lindes y avanza a paso firme.

La cooperación descentralizada es un valor añadido y uno de los elementos diferenciadores de la cooperación española, por eso no podemos permitir que desaparezca. Como dice Federico Mayor Zaragoza “el plural de yo es nosotros, LOS OTROS”, de los que no deberíamos olvidarnos ni un segundo, porque hacerlo supondría olvidarnos de nosotros mismos, de nuestros intereses, de nuestro propio bienestar.

Algunos datos

El argumento de que no hay fondos y que los recortes se deben a la delicada situación económica no deja de ser una excusa, ya que el fuerte recorte no está siendo proporcional al recorte experimentado por el conjunto de las cuentas de la Administración. Mientras que entre 2007-2011 el total de los presupuestos de las administraciones públicas madrileñas tan solo se redujo en un 0,03%, los fondos destinados a cooperación sufrieron en el mismo intervalo de tiempo una reducción del 74,26%. En el caso concreto de la Comunidad de Madrid la disminución de la AOD en el periodo 2007-2011 ha sido del 65,61%, mientras que su presupuesto general aumentaba el 3,30%.

La tendencia decreciente no se sigue por igual en todas las administraciones madrileñas. El Ayuntamiento de Rivas aumentó el presupuesto de cooperación un 66,35% pese a que su presupuesto municipal descendió un 29,87%. Algo similar ocurre con los ayuntamientos de Fuenlabrada que aumentó la AOD el 100,75% con incremento de su presupuesto del 26,10%; San Ferrando de Henares, que la aumentó el 16%, mientras su presupuesto bajaba el 2,87%; o Alcobendas, que descendió la AOD el 1,87%, aunque su presupuesto bajó el 10,03%.

La pobreza se traduce en una grave violación de los derechos humanos que impide a millones de personas ejercer derechos tan básicos como el acceso a la alimentación, a la educación o la sanidad. Cuando hablamos de pobreza está en juego la dignidad humana, tanto de quienes viven indignamente por falta de recursos, como de quienes indignamente lo consienten.

Ver vídeos

Entrada escrita por Cristina García Cachón, de PROSALUS, vocal de la FONGDCAM


A veces hay que dar la cara y otras…

Esta entrada ha sido escrita por Matilde Jiménez, Coordinadora de Movilización Social de ONGAWA Andalucía.

A veces hay que dar la cara y otras… otras veces hay que “dar el culo”

https://vine.co/v/hXajF9EbVuX

Si ves el vídeo anterior podrás ver un mensaje que se repite cada seis segundos. El mensaje dice así: “todos cagamos por el mismo sitio, pero no en el mismo lugar”.

Y es que ciertamente todos, todos, todos nacemos, comemos y cagamos por el mismo sitio y al final a todos nos espera el mismo destino. Visto así, ¿qué nos diferencia de los 7.000 millones de habitantes que pueblan este planeta?

No sé los demás pero yo lo primero que hago cada mañana al levantarme es ir al baño. Lo tengo a 12 pasos contados desde mi cama. Sin embargo, aproximadamente 2.500 millones de personas no cuentan con acceso a saneamiento mejorado, es decir, no tienen acceso a instalaciones que aseguren una higiénica separación de los excrementos del contacto humano.

Además, puedo hacerlo con privacidad e intimidad. Sin embargo, 1.100 millones de personas (23.5 veces la población de España) no tienen otra opción que defecar al aire libre, con el peligro que esto conlleva, entre otros, para las niñas y mujeres que esperan a la noche para poder hacer sus necesidades corporales. Visto así parece que hay algunas diferencias, ¿no?

Estas cifras me parecen lo suficientemente importantes como para “dar el culo” y lanzar un mensaje que nos haga conectar con el problema, que nos haga tomar conciencia y quizás a partir de ahí nos haga buscar caminos para tomar acción en la construcción de un mundo más justo y sostenible.

Está permitido compartir y difundir este vídeo y este mensaje, haciéndolo navegar allá dónde puedas.

Y por supuesto está permitido unirse a esta dinámica, crear tu propio mensaje, grabarte y contagiar a otros para que se unan.

NOTA: Esta iniciativa forma parte de las acciones de la Campaña #WeLoveSaneamiento 2013 de ONGAWA Ingeniería para el Desarrollo Humano, de la que formo parte en su sede de Andalucia.


Sí hay camino: contra la #Riquezaqueempobrece, actúa

Cuando empezamos a trabajar las acciones de la Semana de Lucha contra la Pobreza me vino a la mente una conversación que tuve con mi amigo Matías mientras caminábamos por un lugar que no recuerdo entre Logroño y Burgos. Quizá, aunque nuestro objetivo nada tenía que ver con lo espiritual, el misticismo del Camino de Santiago nos hizo dejar por un momento los comentarios sobre las ampollas, el calor o los dolores de rodilla. Así, mientras Juanmi, el tercero de la “expedición”, nos dejaba atrás, nos pusimos a charlar sobre la riqueza y la pobreza.

¿Es diferente la vida de alguien que tiene 100 millones de euros que la de alguien que tiene 10.000? ¿Cómo es posible que te puedas gastar 100 millones de euros? ¿Te cambia la vida tener una casa más, un coche más, un yate más, un helicóptero más, un jet más? ¿Te hace feliz ir a desayunar a Roma y volver? ¿Ir un fin de semana a Alaska a esquiar? ¿Cuándo pierdes la cuenta del dinero que tienes? Cuando eres multimillonario y tu vida, la de tus hijos, nietos y bisnietos están más que solucionadas, ¿por qué sigues explotando a los trabajadores de tus fábricas? ¿Por qué especulas con alimentos si eso afecta a quienes menos tienen? ¿Por qué te gastas dinero para evadir o eludir impuestos?

De este sinsentido queremos hablar hoy, Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. De cierta riqueza, la riqueza que empobrece.

En un mundo cerrado, en un planeta del que, al menos de momento, no podemos salir, y en el que casi nada puede entrar, el reparto de lo que hay es un juego de suma cero, es decir, si tú tienes más, alguien tendrá menos. Puede ser un poco menos, mucho menos o tanto menos que lo que acumules provoque que haya personas que mueran de hambre, sed, enfermedades curables, que no puedan ir a la escuela o que sufran cualquier otra violación de los Derechos Humanos.

En otras palabras, si lo que hay no puede aumentar, la acumulación de riqueza, su acaparamiento y concentración en pocas manos, se convierte en una fuente de pobreza y exclusión de otros. Pero no sólo, además genera graves impactos medioambientales, e incluso, a través de la corrupción, puede ser peligrosa para la democracia. Resumiendo, la acumulación extrema de riqueza no es compatible con el bien común.

Aunque esta idea es más que evidente y prácticamente todo el mundo estará de acuerdo con ella -incluso ese 0,14% de la población acumula el 81% de la riqueza mundial– no siempre la hemos identificado como una de las causas de los males que afectan a toda la humanidad.

 O quizá sí. En España hemos avanzado bastante en este discurso a causa de los recortes que sufrimos. Lo que puede que no tengamos tan claro es que algo similar a lo que pasa aquí ocurre y viene ocurriendo desde hace años también en Mozambique, en Nicaragua o en Bangladesh y que, aunque las consecuencias son variables y de distinta intensidad, hay causas comunes y una de ellas es esa riqueza que empobrece.

Tenemos, por tanto, la tarea pendiente de movilizarnos por unos derechos que, como decíamos hace algún tiempo, o serán globales o no serán.

Hoy, 17 de octubre, es un buen momento para empezar.

Te invitamos, por tanto, a que nos acompañes en este día y en los siguientes, porque somos conscientes de que para lograr el cambio que buscamos el camino será largo. Por si a alguien le cabía alguna duda, nuestro mensaje no es “cacemos al rico”, no os estamos pidiendo que esperéis a Botín o Amancio Ortega en la puerta de su casa. Lo que queremos es que se apliquen medidas que garanticen, como mínimo, una vida digna a toda la ciudadanía. En todo el mundo.

De algunas de estas propuestas hemos hablado estos días: justicia fiscal, tasa a las transacciones financieras internacionales, decrecimiento, fomento de otras formas de riqueza, cambio en las prioridades del gasto público,…

Seguro que hay otras muchas que desconocemos y puede que, si se aplicaran, varias de las que hoy nos parecen buenas no tengan los impactos que deseamos. No lo sabemos. De lo que sí estamos seguros es de que necesitamos un cambio y que sólo podremos lograrlo si nos unimos y movilizamos. Por eso, el 17 de octubre y siguientes:

Contra la riqueza que empobrece, actúa.

  Jorge Castañeda, ONGAWA, Grupo de Movilización y Participación de la Coordinadora de ONGD


El valor de una vida: Paz y Seguridad Humana en un mundo #post2015

Del blog del Llamado Mundial a la Acción contra la Pobreza  http://www.whiteband.org/es/news/paul-okumu-value-of-a-life

¿Vale una vida menos en un país que en otro? Pregunta Paul Okumu mientras explora por qué existen aún más de 190 conflictos que ponen en peligro vidas de personas y a comunidades por todo el mundo… y por qué no hay una mayor indignación al respecto.

¿Si 1.5 mil millones de personas no importan, entonces quién importa?

En los pequeños viajes que he realizado a los países “desarrollados” de Europa, Norte América y algunas partes de Asia y América Latina, he encontrado un denominador común:

Las personas valoran la vida.

Cada vida.

Cada una de forma individual.

Las personas en estos países no hablan de números. Hablan de nombres y de relaciones por cada una de las vidas que se pierde. Me maravilla en valor que se añade a la vida, el cómo una sola vida perdida lleva a un país entero a las lágrimas y suscita toda una cadena de respuesta de la comunidad a nivel nacional. Pero no acaba ahí. La búsqueda de respuestas cuesta lo mismo, o más.

Así que, ¿por qué es que la vida de millones de personas afectadas por conflictos – padres, madres, niños y niñas – parece no importarle al mundo?

Mientras lees esto, mujeres, hombres y niños/niñas en 59 países son incapaces de llevar su vida con normalidad producto de la inseguridad producida por 190 conflictos. A día de hoy, sólo en los continentes Africano y Asiático, 34 gobiernos están divididos entre la necesidad de atención al bienestar de su ciudadanía o la inversión en recursos para atender a los conflictos, los cuales son ampliamente internacionales y casi siempre vinculados a la codicia política o corporativa.

La naturaleza de los conflictos violentos ha cambiado dramáticamente en las décadas recientes. La forma predominante de conflicto violento ha evolucionado de ejércitos nacionales batallando entre sí a un sinnúmero de pequeñas guerras sin frentes, sin campos de batalla, no hay zonas de conflicto claro, sin distinciones entre combatientes y civiles.

Tristemente, casi todos los países afectados por conflictos tienen también un denominador común: extensos recursos naturales. De hecho, muchos podrían producir suficientes alimentos para alimentar a toda su población… y quizás al resto de nosotros también. Pero tienen recursos de los que no pueden disfrutar y escuelas a las que no pueden acudir. Civiles inocentes están atrapados en una red de codicia corporativa, política, explotación de recursos naturales, conflictos ideológicos y una gobernabilidad muy pobre.

El desarrollo es imposible sin paz, así como la paz es imposible sin el desarrollo.

Basta con preguntar a una madre, que lucha por alimentar a sus hijos a la vez que se pregunta si es seguro o no mandarles a la escuela o llevarles al hospital. O preguntar a un joven – dividido entre la búsqueda de trabajo en una ciudad propensa a los conflictos o para permanecer en el campo empobrecido, donde el gobierno ni siquiera se ha pensado establecer un suministro de electricidad.

La habilidad de la sociedad para vivir en paz, seguridad y tener protección no es sólo un derecho fundamental, es también fundacional de cualquier agenda de desarrollo. Ninguna sociedad, por muy desarrollada o dotada que esté, puede desarrollarse en un ambiente de miedo, inseguridad y estructuras fallidas. Un conflicto puede hacer retroceder a una sociedad entre 15 – 20 años, tal y como el Banco Mundial nos recordó en el Informe sobre el Desarrollo  de 2011.

El conflicto agudiza la pobreza. La pobreza generalizada y la desigualdad aumentan la amargura y la desesperación. Las violaciones de los derechos humanos perpetúan el miedo y el odio, poniendo en peligro la paz y el desarrollo. Es un círculo vicioso que no podemos permitir que continúe – por el bien de nuestra sociedad. La paz y el desarrollo requieren el respeto de los derechos humanos y del Estado de Derecho.

Tenemos que sentarnos y honestamente reflexionar sobre lo que estamos diciendo a las/os niñas/os y las madres y los padres que viven en zonas afectadas por el conflicto.

Como sociedad civil, pedimos que el mundo reflexione sobre el daño que estamos haciendo al creer que el conflicto es algo que sólo sucede a otras personas. Nuestros mayores saben mejor: “una isla de riqueza en medio de un mar de pobreza pronto contamina la isla”, dice un proverbio africano. Los déficits en un país impactan a los demás países, ya sea a través de los vínculos económicos y financieros, las migraciones, las personas refugiadas, las personas desplazadas, el terrorismo, la piratería, el crimen organizado, narcotráfico, trata de personas o el tráfico de armas. La progresiva globalización aumenta la probabilidad de esos efectos transfronterizos.

Por todas estas razones, es imperativo que la agenda de desarrollo Post-2015 esté centrada en la paz, la seguridad humana y la libertad del miedo. Deberíamos apuntar a que la justicia y la prosperidad sean una realidad para todo el mundo, no sólo porque sean fundamentales – porque lo son – sino también porque nosotros respetamos la vida y la decencia.

Paz y seguridad, desarrollo y derechos humanos son los pilares centrales del sistema de Naciones Unidas y la fundación para el bienestar y seguridad colectivos. Así que, ¿por qué no lo son también de una agenda de desarrollo liderada por Naciones Unidas?

Para este propósito, la agenda post 2015 debe fomentar:

  • instituciones funcionen y respondan a las necesidades de las personas, con dignidad y justicia social
  • mecanismos de apoyo para países que están enfrentándose a luchas por el control de recursos
  • rendición de cuentas por todos los actores del desarrollo
  • participación efectiva de la ciudadanía en los asuntos del Estado
  • creación de empleo y justicia económica
  • estructuras sistémicas que permitan la seguridad humana y la cohesión social
  • diálogo inclusive entre el Estado y la Ciudadanía
  • un ambiente en el que la gente pueda vivir en libertad y disfrutar de la propiedad y el control de sus propios recursos

La paz y la seguridad importan en una agenda post 2015, no por 1.5 mil millones de personas.

Importan porque cada vida importa.

Y si perdemos esta oportunidad, vamos a retroceder en los avances de los últimos 20 años.

Todo porque nos dejó de importar una vida… y sí, también 1.5 mil millones de personas.

Paul Okumu lleva la Secretaría de la Africa CSO Platform on Principled Partnership (ACP) y es miembro del Grupo Básico de la Plataforma de la Sociedad Civil en la Construcción de la Paz y del Estado. Aprenda más acerca de cómo la paz y la seguridad humana deben integrarse en la agenda post-2015 en este documento que Paul envió al Panel de Alto Nivel de Naciones Unidas. También puede respaldar la declaración aquí.  

 


¿Un pacto Andaluz por la #Solidaridad y la #Cooperación?

La Coordinadora Andaluza de ONG para el Desarrollo (CAONGD) propone a ciudadanía y a los partidos políticos la firma del Pacto Andaluz por la Solidaridad y la Cooperación, como una forma de consolidar una política pública de cooperación internacional para el desarrollo integrada de forma coherente con el resto de políticas sociales, con el objeto de mantenerla vigente en las agendas y presente en los presupuestos de las administraciones públicas andaluzas.

El lanzamiento del pacto incluye la invitación a colectivos sociales andaluces y a la ciudadanía (en este caso, a través de una petición en Change.org) para adherirse a la propuesta. El objetivo es firmar el documento en el mes de junio en el marco del ‘Pacto por Andalucía’.

La iniciativa incluye medidas como:

  1. Apuesta por una cooperación internacional andaluza que se base en un modelo de desarrollo centrado en las personas y comprometido en la lucha contra la pobreza, la injusticia social y la desigualdad. Esta labor debe hacerse desde un enfoque de gestión desde lo público y con la prioridad de dar cobertura a los Derechos Sociales Básicos.
  2. Impulso significativo de la educación para el desarrollo, como concreción de la apuesta por la construcción de una ciudadanía global crítica, trabajando conjuntamente con las ONGD y el conjunto de los movimientos sociales.
  3. La política andaluza de cooperación internacional para el desarrollo debe consolidarse, de forma integrada, permanente y normalizada, como una más de las políticas públicas sociales que expresa la solidaridad entre el pueblo andaluz y otros pueblos.
  4. Refuerzo del consenso entre los partidos políticos y el diálogo e interlocución permanente con todos los agentes sociales y, de forma especial, con las ONGD.
  5. Apuesta por una gestión de la cooperación en la que exista un papel destacado para las ONGD, tanto en la participación en el diseño de políticas, como en la ejecución de las mismas.
  6. Esta política pública debe ser transparente para la ciudadanía y dotarse de instrumentos eficaces y verdaderamente activos en la rendición de cuentas ante los órganos de consulta y control de la acción política —como el Consejo Andaluz de Cooperación o el Parlamento Autonómico— y ante la propia sociedad andaluza.
  7. Las administraciones públicas andaluzas deben renovar su compromiso con alcanzar el horizonte de al menos el 0’7% de sus respectivos presupuestos, corrigiendo los graves retrocesos acumulados en los años recientes.

Como sustento del pacto, la CAONGD propone una serie de argumentos:

  1. En primer lugar, y desde una perspectiva ética, el hecho de que la cooperación al desarrollo defiende la justicia social y los derechos humanosdesde una perspectiva global.
  2. También destaca que la cooperación al desarrollo es un compromiso político en Andalucía, recogido como uno de los objetivos básicos de la comunidad autónoma en el Estatuto de Autonomía, desarrollado en la Ley Andaluza de Cooperación y las herramientas que la complementan y refrendado por los partidos en pactos previos (1998 y 2004).
  3. Por otra parte, resalta los resultados positivos de la cooperación al desarrollo desde Andalucía, con millones de personas que mejoran sus condiciones de vida (respecto a derechos fundamentales como el acceso al agua, a la alimentación, la atención sanitaria o la educación) en 70 países del mundo con una inversión reducida (dato de 2011); y la pérdida que supondría que se diluyera la experiencia de más de tres décadas de las ONGD andaluzas.
  4. Finalmente, recuerda el respaldo de la ciudadanía a la cooperación al desarrollo, con cifras como el número de personas socias (+350.000) y voluntarias (+7.000) de las ONGD andaluzas (dato de 2011).

 

 


Nuestra razón de ser #pobrezacero

Vamos a intentar resumir algunas de las razones que nos hacen movilizarnos, participar e invitar a la participación en Pobreza Cero. Os invitamos a que también nos digáis vuestras razones en los comentarios a este post.

Pobreza Cero: ¿Por qué?

  • La política de recortes sociales en España tendrá graves consecuencias en casi 12 millones de personas en España que están en riesgo de exclusión social y de pobreza en España.
  • Los graves y desproporcionados recortes en cooperación internacional perjudicarán la satisfacción de derechos esenciales de millones de personas: 1.300 millones viven actualmente en situación de pobreza extrema, y casi mil millones pasan hambre.
  • La cooperación al desarrollo es una política social más que debe ser defendida, promoviendo a nivel global la dignidad, la calidad de vida y el bienestar de las personas que sufren las consecuencias de la pobreza.
  • Un modelo de desarrollo basado exclusivamente en el crecimiento económico y que no tome en cuenta el aumento de las desigualdades, los derechos básicos de todas las personas, los límites de nuestros recursos y la insostenibilidad de nuestros patrones de producción y consumo, no conseguirá responder de manera justa y eficaz a las aspiraciones de bienestar de los españoles y de todos los ciudadanos del mundo.
  • Para luchar efectivamente contra la pobreza, necesitamos crear un mundo justo y sostenible, en el que todos los seres humanos puedan realizar sus derechos, y disfrutar de una vida libre de violencia y de pobreza.
  • No se puede dejar en manos de los mercados la dirección de nuestras políticas económicas y sociales.  Los gobiernos se deben a su ciudadanía y no a los mercados: es un imperativo ético, moral y de justicia cumplir con compromisos como la carta de derechos humanos o la propia constitución española.
  • La solidaridad y la justicia desde una perspectiva global son parte de la solución a la crisis. Por tanto, el respeto y la promoción de los Derechos Humanos, Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales, es una obligación ineludible de nuestros gobernantes y un derecho de todos los ciudadanos.
  • Sí hay dinero para mantener las políticas sociales y el Estado de Bienestar: hay que atajar los problemas del fraude, la elusión y los paraísos fiscales y aplicar un impuesto a las transacciones financieras especulativas.
  • Para salir de la crisis, es urgente un cambio de nuestros hábitos de producción y de consumo. Crear una sociedad justa y solidaria, interna y externamente, implica respetar los límites de nuestros recursos y vivir ecuánimemente, permitiendo que otros puedan vivir mejor.
  • Lo que ahora está pasando en países desarrollados son situaciones que venimos denunciando desde hace mucho tiempo en otras partes del mundo.

Por eso…

  • Hacemos un llamamiento a la ciudadanía para que se movilice, acuda a las actividades convocadas y presione hasta lograr medidas concretas contra la pobreza mundial.
  • Es urgente emprender la lucha contra la pobreza y que se cumplan los compromisos políticos adoptados.
  • Transmitir la viabilidad técnica, económica y política del objetivo de lucha contra las causas de la pobreza.
  • Responsabilidad de la sociedad civil para ejercer presión y reclamar políticas más justas.
  • No podemos ser unos/as pocos/as, tenemos que ser todos/as.