Archivo de la etiqueta: que hacer

Calidad de vida, estado de bienestar y buen vivir #EstoSíEsRiqueza

A excepción de teorías liberales o neoliberales muy estrictas, no es del todo habitual en la actualidad, fundamentalmente cuando se hace referencia al aspecto más teórico y al discurso políticamente correcto encontrar en Europa, quien cuestione abiertamente el estado de bienestar para la obtención de una calidad de vida en su población, parece que su interrelación no es demasiado cuestionada. Europa siempre se ha caracterizado por ser el continente de la denominada “clase media”, con un índice Gini de desigualdad considerablemente más bajo que en otros puntos del planeta. Pero vivimos tiempos convulsos, inmersos en una crisis que ha sacado a la luz, teorías político económicas de toda índole y por ello, los cuestionamientos al modelo vigente son cada vez más frecuentes. Es cierto que el contexto tal vez, ha posibilitado que determinados sectores expongan abiertamente su idea de un estado excesivamente protector, con un sistema público social insostenible, acusando a la ciudadanía de abusar de los beneficios del mismo, como un mero ejercicio de picaresca, como si la voluntad de la mayoría de las personas, fuera simple y llanamente esa, subsistir sin ambiciones, deseos, voluntades y dicho sea de paso, algunas comodidades. El gran lobby de los estados europeos han sido los intereses empresariales, hasta el punto de que en la actualidad, son los mercados, quienes toman libremente las grandes decisiones políticas.

Vivimos en un sistema que radica en un modelo organizado social y económicamente al servicio de los mercados, y con ello al servicio del beneficio económico, pero de las élites excluyendo del mismo a la mayoría. La clave puede estar por lo tanto en la transición de un modelo basado en una lógica excluyente de acumulación del capital, a un modelo que tenga por objetivo la organización de la vida en común basado en el buen vivir, en la sostenibilidad de la vida. Este sistema de organización alternativo que proponemos se plantea y replantea desde su raíz, cual es la vida que merece la pena ser vivida, y cómo nos organizamos colectivamente para su sostenimiento, bajo los paradigmas de la universalidad, es decir, esas condiciones de vida digna para todas las personas (no sería factible asegurar nuestra calidad de vida a costa de la vida de otras personas) pero respetando la singularidad, es decir la diversidad de cada realidad social.

En este nuevo sistema basado en el buen vivir, donde hablamos de una vida que merece la pena ser vivida, aparece el debate del cuidado, de ese cuidado invisibilizado en el sistema vigente, negando así la realidad de mujeres que cargan a sus espaldas las tareas de cuidado de manera silenciada, gratuita, privada y no reconocida. Madres, abuelas, hijas, sobrinas y en ocasiones mujeres extranjeras contratadas en la denominada economía sumergida, son las que mantienen la arquitectura del cuidado, como si este fuera una realidad a esconder, negando así el hecho evidente de que todas las personas, en diferentes momentos de nuestras vidas, y con mayor o menor intensidad, vamos a ser susceptibles de ser cuidadas, pero el mero hecho de ser personas. En una vida que merece la pena ser vivida, valoramos el cuidado, porque lo necesitamos y valoramos a quien lo ejerce, reconociendo esa labor, porque las personas somos y debemos ser lo primero. En este punto confluirían por tanto, la calidad de vida, el estado de bienestar y el buen vivir… cualquier definición es factible si pone a las personas en el centro y nos garantiza los pilares para construir una vida que merece la pena ser vivida.

Irene Molero Gurrutxaga, Plataforma ZERO Pobrezia Donostia

Anuncios

Existen alternativas, otra riqueza es posible (y mejor) #EstoSíEsRiqueza

Hoy escribe de Carlos Escaño, Alianza por la Solidaridad 

Reivindicamos el derecho a construir un mundo mejor, y para ello qué mejor que empezar por nosotras mismas. Y lo hacemos desde la alegría de saber que sí se puede lograr, juntándonos y poniéndolo en práctica, disfrutando de la democracia como un derecho a la participación y un compromiso por la equidad, la libertad, la solidaridad y limages4a cooperación entre los pueblos. ¡No es poco!

Y es que frente al miedo que paraliza, frente el desánimo que lleva a la inmovilidad, frente a aquel cuento que nos decía que la historia nos viene dada y que no se puede hacer nada, hoy tan solo un férreo vendaje puede impedir que veamos los logros de la movilización ciudadana. Podemos verlo estos días con el éxito de cientos de movilizaciones en todo el mundo, también en España, frente a políticas que atentan contra los Derechos Humanos.

Una vez tomada la decisión de que intervenir en la política es posible y necesario para la salud democrática de un pueblo, en ocasiones nos abruma contemplar que este mundo, hermoso e inmenso como él solo, está cargado de interdependencias a nivel global, y que con frecuencia éstas provocan profundas desigualdades entre y dentro de los Estados. Nuestro mundo hoy en día es global, y por tanto nuestro compromiso debe ser de tal envergadura. Muy bien, gracias. ¿Y qué puede hacer un individuo frente a tamaña complejidad? Tenemos ejemplos muy recientes para ver que sí hay soluciones.ES_post-pcm-blast15126011977_4d6bfe8d04_z

El pasado 21 de septiembre tuvo lugar la movilización contra el cambio climático más grande de la historia. La Movilización Climática de los Pueblos  exigió a los líderes políticos “Acción más que palabras” para así crear un mundo con una economía al servicio de la gente y el planeta. Se opone de este modo al imperante modelo económico que, priorizando el poder de los mercados, el libre comercio y las prácticas especulativas en bienes tan básicos como los alimentos ha demostrado ser tan abrasivo con la Tierra, como con los derechos de las personas. Veremos si los citados líderes toman nota de una vez o si siguen mirando para otro lado. Frente a ello, saber que se lucha por un mundo mejor nos hace sentir parte de una lucha global cargada de dignidad y de sentido común.

Existen más luces en la penumbra. Movimientos internacionales como Vía Campesina, que agrupa a millones de campesinos y campesinas, pequeños y medianos productores, pueblos sin tierra, indígenas, migrantes y trabajadores agrícolas de todo el mundo. Vía Campesina es hoy uno de los principales actores en los debates alimentarios y agrícolas, defendiendo la Soberanía Alimentaria desde que la propuso en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996. La soberanía alimentaria apuesta por el derecho de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica, y su derecho a decidir su propio sistema alimentario y productivo. No es poco, pero además da con la clave de poner a aquellos que producen, distribuyen y consumen alimentos en el corazón de los sistemas y políticas alimentarias, por encima de las exigencias de los mercados y de las empresas.

Sin duda nos enfrentamos a grandes retos a nivel global. Sin embargo, y sin perderlo de vista, el cambio puede empezar, una vez más, desde lo local. En este sentido se proponen modelos alternativos de desarrollo, que sean integrales, sostenibles, con énfasis en lo local, que orienten hacia nuevas formas de producción y consumo, y que tengan como fin último el bienestar de toda la sociedad, asegurando el ejercicio pleno de los derechos a un medio ambiente seguro y saludable, a la tierra,  a la alimentación adecuada y a un empleo digno.

La Red de Economía Solidaria nos pregunta cómo es posible que 250 personas tengan tanta riqueza como el resto del mundo. Como alternativa a tamaña insensatez encontramos la economía social y solidaria como una forma diferente de entender la actividad económica, que promueva de manera sostenible las bases materiales para el desarrollo personal, social y ambiental del ser humano por encima de otros intereses. En esta línea se apuesta por el modelo de Mercado Social como red de producción, distribución y consumo de bienes y servicios y aprendizaje común que funciona con criterios éticos, democráticos, ecológicos y solidarios, en un territorio determinado, constituida tanto por empresas y entidades de la economía solidaria y social como por consumidores/15300761312_d8299ee23b_zas individuales y colectivos.

Ante la insistencia de nuestros gobernantes por el crecimiento económico como fuente del bienestar, apostamos por otras alternativas, discutiendo hasta el mismísimo término del crecimiento así como sus ilusorios y tan desiguales brotes verdes. Y es que, ¿no estamos viendo que el cambio climático es un contundente toque de atención a aquellos que pensaban que el mundo y sus recursos son ilimitados? La Coalición Clima denuncia cómo el ecosistema global está seriamente amenazado por el cambio climático, comprometiendo el bienestar y la supervivencia misma del conjunto de la humanidad. Toque de atención para unos, devastadores desastres naturales para todos aunque, como siempre, los más afectados son los más vulnerables y, con frecuencia, menos responsables del calentamiento global.

Frente a ello cada vez son más escuchadas y llevadas a la práctica las teorías del decrecimiento, que entienden que ha de ser inaplazable un cambio radical de la estructura social y económica. Cambio tanto a nivel de la esfera política como individual y colectiva, oponiéndose al modelo de sociedad de consumo. El decrecimiento reivindica la autogestión y la auto-organización, la reducción y el reparto del tiempo de trabajo, la redistribución real de la riqueza, la banca pública, la participación colectiva en la toma de decisiones desde lo local, el fomento de la agroecología y, como no, la reducción del consumo en general.

Alternativas no faltan, y sentirse parte de movilizaciones tanto a nivel global como local por causas justas, necesarias y urgentes como la lucha para frenar el cambio climático, la equidad de género, la soberanía alimentaria o el decrecimiento, son prácticas democráticas que están encaminadas a mejorar tanto nuestra calidad de vida, como la de quienes están a nuestro alrededor.  Junto al carácter  reivindicativo le acompaña la alegría de quienes sentimos  y vivimos la solidaridad, esto es, ser parte de la globalidad y actuar por el bien de ese todo.

¿Te animas?

#EstoSiesRiqueza


17 de octubre, aún tenemos memoria #RiquezaqueEmpobrece

En un mundo cada vez más asentado sobre la desmemoria, el falseamiento y el olvido sistemático, no solo del pasado más lejano, sino de todos los hechos e ideas que cuestionan el sistema político-económico dominante, uno de los objetivos fundamentales de los movimientos sociales debería ser la tarea de seguir recordando todas las injusticias, promesas incumplidas y mentiras que sostienen un mundo compuesto por una minoría privilegiada a costa de una mayoría que carece de oportunidades en los derechos humanos básicos.

Aún conservamos la memoria y no olvidamos que la falta absoluta de compromiso político y exigencia social impiden un verdadero cambio hacia un mundo más justo y habitable. Está bien recordarlo un año más el 17 de octubre, conmemorado como día mundial contra la pobreza, y en el que se debe seguir denunciando el incumplimiento de la palabra de los gobiernos, entre ellos el español, recogida por escrito en la   Declaración del Milenio de septiembre del año 2000 (http://www.un.org/spanish/milenio/ares552.pdf) de cara a la consecución de los Objetivos del Milenio para el año 2015, que si ya eran de por sí modestos, casi con toda seguridad no van a alcanzarse. Esta es la conclusión que puede extraerse del Informe sobre el estado de los Objetivos del Milenio en el año 2013, donde a menos de dos años para la caducidad del acuerdo aún puede leerse información como que:

-Todavía hay 1200 millones de personas que viven en la pobreza extrema.

-Al ritmo actual no se habrá alcanzado la meta de lograr la enseñanza primaria universal en 2015.

-Deben redoblarse los esfuerzos para reducir la mortalidad de los niños y niñas menores de 5 años.

-Falta mucho para mejorar el objetivo de mejorar la salud materna.

-Cada año hay 2,5 millones de personas más afectadas por VIH.

-Se ha reanudado el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Volviendo a la idea de apelar a la memoria de lo incumplido para deslegitimar la actuación de los gobiernos, también se puede recurrir al pasado reciente y recordarlo para comprobar cómo desde los países del norte se olvidan determinados hechos que pondrían en evidencia su falta de compromiso actual  en la lucha contra la pobreza. Por ejemplo, podemos hablar en el caso de España de que hasta hace escasamente 30 años era un país receptor de ayuda al desarrollo, con lo que el hecho del desmantelamiento de la ayuda oficial al desarrollo por parte del gobierno español en los dos últimos años, además de ser un atentado contra los derechos humanos de mucho seres humanos, demuestra insolidaridad por parte de quien hasta hace poco  se beneficiaba de esa ayuda exterior que hoy niega a otros países.

También podemos recordar que un verdadero compromiso político en forma de inyección de recursos puede contribuir a mejorar sensiblemente la situación de un país, así lo hizo el Plan Marshall financiado por Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial (que se considera el origen de la ayuda internacional al desarrollo), y que permitió la reconstrucción de muchos países de Europa occidental, que por cierto hoy adolecen de falta de valentía y deseos reales de querer luchar contra la pobreza a escala mundial. Se puede poner también el ejemplo de la deuda externa que muchos países  latinoamericanos, africanos o asiáticos tienen con países del Norte, que no perdonan una deuda que además es ilegítima e injusta. El pasado también nos revela que para un país tan admirado por su nivel de desarrollo como Alemania, la condonación en 1953 de buena parte de su deuda exterior contraída durante el periodo de entreguerras y tras la Segunda Guerra Mundial fue fundamental para su progreso posterior.

Baste esto para apelar a un interés verdadero por parte de los gobiernos, los mismos que se han olvidado de trabajar honestamente para erradicar la pobreza conforme al acuerdo de alcanzar los Objetivos del Milenio, y por supuesto a una ciudadanía realmente activa socialmente y que ponga en práctica el dicho “piensa globalmente, actúa localmente”, para que algún día tengamos que dejar de recordar la fecha del 17 de octubre como día mundial para la erradicación de la pobreza.

 Enrique Calderón, miembro de Pobreza Cero Extremadura y de AECOS, y representante de ONGAWA en Extremadura


No es más pobre el que menos tiene #RiquezaqueEmpobrece

En esta semana de lucha contra la pobreza me viene a la mente el refrán ese que dice No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita, cual lema que enmarque mi reflexión en este blog al que agradezco su invitación y en el que me siento muy honrado de participar.  Por cierto que una rápida busca en google del refrán de marras, lo primero que devuelve es que fue el slogan cantado de una campaña de la firma de muebles IKEA. Cosas veredes amigo Sancho, que dijo aquel loco caballero de la triste figura.

En fin, que no es más rico el que más tiene lo teníamos claro desde hace mucho. Y poco a poco además, nos hemos ido dado cuenta de que además de no más rico también más feliz. Mejor con menos, decrecimiento vital, simplificación voluntaria…son términos que de un tiempo a esta parte se han ido haciendo presente en nuestro imaginario cotidiano para tratar de decirnos que no, que así no, que por el camino de la acumulación, el acaparamiento y el consumo desmedido no íbamos a ninguna parte. Los economistas que hemos leído un poco más allá de Friedman y compañía sabemos desde hace ya un tiempo que hay otras teorías con fundamento que hablan de que lo pequeño es hermoso (Schumacher); de que la alternativa al decrecimiento es la barbarie (Latouche); que el crecimiento económico no lleva necesariamente a la prosperidad y/o la libertad (Taibo, Sen); que, en definitiva, hay una gran paradoja de la felicidad (Easterlin) si la asociamos al PIB progresivo. Pero es necesario que esta sociedad, que los ciudadanos y las ciudadanas de a pie, nos demos cuenta de ello y lo hagamos cotidiano. La televisión y los medios de comunicación no ayudan a ello, pues nos dicen a todas horas que somos desgraciados, infelices, desdichados…y que la mejor manera de no sentirnos así es salir al centro comercial y querernos mucho haciendo uso de nuestra tarjeta de crédito. La propia medida de la exclusión y pobreza en los países desarrollados viene a decirnos que eres marginado sino participas de este mecanismo: el recientemente creado índice AROPE (At Risk Of Poverty and/or Exclusion) nos cuenta que será persona marginada la que no pueda afrontar al menos 4 de estos 9 indicadores de consumo y estilo de vida: el pago de gastos relacionados con la vivienda principal (hipoteca o alquiler, recibos de gas, comunidad…) en los plazos establecidos en los últimos 12 meses; la que no puede mantener la vivienda con una temperatura adecuad o no pueda afrontar gastos imprevistos; la persona que no coma  proteínas al menos tres veces por semana; la que no pueda pagarse unas vacaciones de al menos una semana al año, o un automóvil  una lavadora, un televisor en color o  un teléfono (fijo o móvil).

El tema está en que hay cada vez más frecuentemente, personas que prescinden de la propiedad de una vivienda y experimentan el cohousing; personas que se mueven en bicicleta o andando; que alquilan juguetes o ropa; que practican el trueque o que disfrutan del hágalo usted mismo; colectivos que ofrecen opciones de ocio gratis, que realizan prácticas de consumo colaborativo, que comparten recursos…y son felices, muy felices. Las alternativas creativas a la sociedad del derroche y el sobreconsumo se van imponiendo día a día, conquistando espacios, ocupando terreno. Y han venido para quedarse. Quizás sean consecuencia de la crisis, si, pero han venido para quedarse, pues el hecho de saberse y sentirse feliz bajo estas premisas hace que no eches de menos la vida anterior.

No es más pobre el que menos tiene sino el que nada en su abundancia y cada vez necesita más y más. En esta semana de lucha contra la pobreza y la exclusión reflexionemos también sobre la pobreza que no es material, al contrario, que nace de la abundancia pero no me permite la plena realización como persona y por lo tanto impide que seamos felices.

Carlos Ballesteros

 


Crisis contra la #pobreza #RiquezaqueEmpobrece

A estas alturas de la crisis, casi tod@s sabemos que esta palabra puede significar cambio u oportunidad. Sin embargo, nuestra crisis tiene muchas más caras- ojala también más oportunidades de cambio- porque, sobre todo, es seguramente, una crisis de ambición, como ha dicho el profesor Leopoldo Abadía.

Las causas de nuestra actual pobreza son muchas, y vienen de lejos. Las podemos resumir en  una crisis financiera y económica creada por una banca sin límite y sin fondos. Esta crisis resulta del modelo especulativo, del consumo irresponsable y compulsivo, del “sin solidaridad” con el resto del ciclo productivo y de los bienes comunes de la humanidad.

También nos encontramos ante  una crisis medioambiental evidente en los cambios de ritmos de la naturaleza: agua en la estación seca, torrentes en zonas áridas. El deterioro del medioambiente y la falta de acuerdo global para frenar el cambio climático obligan a buena parte de la población mundial a padecer esos cambios- ¿crisis también?- que sorprenden sus vidas y arruinan sus cosechas.

Crisis energética, cuando el petróleo se concentra en algunos países, y a pesar de la contaminación de estos combustibles y sus consecuencias para el clima y la vida del planeta, no somos capaces de cambiar nuestro modelo de consumo energético hacia otro más limpio.

Una crisis cultural, perdida la diferencia y la diversidad del mundo, mientras vemos modelos ajenos de vida y una visión de pensamiento estándar.

La crisis de valores, porque la riqueza ficticia de las últimas décadas nos hizo pensar que todo podía comprarse y que nuestra seña de identidad, de humanidad – con minúscula sí, referida a la definición de nuestro yo- podría ser el monto de nuestra tarjeta de crédito, y que todo, incluso la amistad y la felicidad estaba en ese dinero de plástico.

Y fruto de las anteriores, obviamente, una crisis alimentaria, cuando todo se compra, cuando se puede enajenar lo del otro (tierras, semillas ó agua), cuando el alimento cotiza en bolsa, crece en los depósitos de nuestros autos y falta en la mesa de tantos.

Si quieres profundizar más en las causas de la pobreza provocadoras de crisis planetarias, te invitamos a leer las próximas revistas Documentación Social, de Cáritas, que serán los números 167 y 168 y saldrán a partir de octubre.

 

Inma Cubillo Sáinz, Cáritas-Española


Nuestra razón de ser #pobrezacero

Vamos a intentar resumir algunas de las razones que nos hacen movilizarnos, participar e invitar a la participación en Pobreza Cero. Os invitamos a que también nos digáis vuestras razones en los comentarios a este post.

Pobreza Cero: ¿Por qué?

  • La política de recortes sociales en España tendrá graves consecuencias en casi 12 millones de personas en España que están en riesgo de exclusión social y de pobreza en España.
  • Los graves y desproporcionados recortes en cooperación internacional perjudicarán la satisfacción de derechos esenciales de millones de personas: 1.300 millones viven actualmente en situación de pobreza extrema, y casi mil millones pasan hambre.
  • La cooperación al desarrollo es una política social más que debe ser defendida, promoviendo a nivel global la dignidad, la calidad de vida y el bienestar de las personas que sufren las consecuencias de la pobreza.
  • Un modelo de desarrollo basado exclusivamente en el crecimiento económico y que no tome en cuenta el aumento de las desigualdades, los derechos básicos de todas las personas, los límites de nuestros recursos y la insostenibilidad de nuestros patrones de producción y consumo, no conseguirá responder de manera justa y eficaz a las aspiraciones de bienestar de los españoles y de todos los ciudadanos del mundo.
  • Para luchar efectivamente contra la pobreza, necesitamos crear un mundo justo y sostenible, en el que todos los seres humanos puedan realizar sus derechos, y disfrutar de una vida libre de violencia y de pobreza.
  • No se puede dejar en manos de los mercados la dirección de nuestras políticas económicas y sociales.  Los gobiernos se deben a su ciudadanía y no a los mercados: es un imperativo ético, moral y de justicia cumplir con compromisos como la carta de derechos humanos o la propia constitución española.
  • La solidaridad y la justicia desde una perspectiva global son parte de la solución a la crisis. Por tanto, el respeto y la promoción de los Derechos Humanos, Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales, es una obligación ineludible de nuestros gobernantes y un derecho de todos los ciudadanos.
  • Sí hay dinero para mantener las políticas sociales y el Estado de Bienestar: hay que atajar los problemas del fraude, la elusión y los paraísos fiscales y aplicar un impuesto a las transacciones financieras especulativas.
  • Para salir de la crisis, es urgente un cambio de nuestros hábitos de producción y de consumo. Crear una sociedad justa y solidaria, interna y externamente, implica respetar los límites de nuestros recursos y vivir ecuánimemente, permitiendo que otros puedan vivir mejor.
  • Lo que ahora está pasando en países desarrollados son situaciones que venimos denunciando desde hace mucho tiempo en otras partes del mundo.

Por eso…

  • Hacemos un llamamiento a la ciudadanía para que se movilice, acuda a las actividades convocadas y presione hasta lograr medidas concretas contra la pobreza mundial.
  • Es urgente emprender la lucha contra la pobreza y que se cumplan los compromisos políticos adoptados.
  • Transmitir la viabilidad técnica, económica y política del objetivo de lucha contra las causas de la pobreza.
  • Responsabilidad de la sociedad civil para ejercer presión y reclamar políticas más justas.
  • No podemos ser unos/as pocos/as, tenemos que ser todos/as.

¿Sabes que un mundo mejor está al alcance de tu mano?

Este vídeo nos parece muy interesante.

Conectando realidades a través de algo que usamos todos los días: el café.

“Hay pequeños gestos que ayudan a mejorar nuestro día a día. Pero hay otros que ayudan a mejorar el mundo.”