Archivo mensual: octubre 2013

A veces hay que dar la cara y otras…

Esta entrada ha sido escrita por Matilde Jiménez, Coordinadora de Movilización Social de ONGAWA Andalucía.

A veces hay que dar la cara y otras… otras veces hay que “dar el culo”

https://vine.co/v/hXajF9EbVuX

Si ves el vídeo anterior podrás ver un mensaje que se repite cada seis segundos. El mensaje dice así: “todos cagamos por el mismo sitio, pero no en el mismo lugar”.

Y es que ciertamente todos, todos, todos nacemos, comemos y cagamos por el mismo sitio y al final a todos nos espera el mismo destino. Visto así, ¿qué nos diferencia de los 7.000 millones de habitantes que pueblan este planeta?

No sé los demás pero yo lo primero que hago cada mañana al levantarme es ir al baño. Lo tengo a 12 pasos contados desde mi cama. Sin embargo, aproximadamente 2.500 millones de personas no cuentan con acceso a saneamiento mejorado, es decir, no tienen acceso a instalaciones que aseguren una higiénica separación de los excrementos del contacto humano.

Además, puedo hacerlo con privacidad e intimidad. Sin embargo, 1.100 millones de personas (23.5 veces la población de España) no tienen otra opción que defecar al aire libre, con el peligro que esto conlleva, entre otros, para las niñas y mujeres que esperan a la noche para poder hacer sus necesidades corporales. Visto así parece que hay algunas diferencias, ¿no?

Estas cifras me parecen lo suficientemente importantes como para “dar el culo” y lanzar un mensaje que nos haga conectar con el problema, que nos haga tomar conciencia y quizás a partir de ahí nos haga buscar caminos para tomar acción en la construcción de un mundo más justo y sostenible.

Está permitido compartir y difundir este vídeo y este mensaje, haciéndolo navegar allá dónde puedas.

Y por supuesto está permitido unirse a esta dinámica, crear tu propio mensaje, grabarte y contagiar a otros para que se unan.

NOTA: Esta iniciativa forma parte de las acciones de la Campaña #WeLoveSaneamiento 2013 de ONGAWA Ingeniería para el Desarrollo Humano, de la que formo parte en su sede de Andalucia.


Fotos #17O 2013 – Contra la #RiquezaqueEmpobrece

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Manifestación contra la pobreza, Madrid 17 Octubre 2013

Fotos de Fran Lorente @frlorente del #17O contra la #RiquezaqueEmpobrece en Madrid

Archivo fotográfico de CCOO de Madrid

Fotos: Fran Lorente @frlorente

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Las personas más pobres nuestra prioridad

Entrada escrita por: Cáritas, CONFER, Justicia y Paz, Manos Unidas y REDES

Desde hace algo más de un año Cáritas, CONFER, Justicia y Paz, Manos Unidas y Redes participamos en un espacio de reflexión compartida sobre nuestros objetivos, identidad y misión como organizaciones católicas de cooperación al desarrollo presentes en la mayoría de regiones y países del mundo. Uno de los objetivos de este marco de encuentro es el de sumar sinergias a favor de una concepción de la cooperación internacional basada en la reciprocidad y de reforzar, a partir de los valores de la Doctrina Social de la Iglesia, la presencia activa y el trabajo en red con las demás organizaciones dedicadas a la ayuda al desarrollo, como es el caso de la campaña Pobreza Cero.

Dentro de esta visión, ocupa un valor central la voluntad de impulsar una presencia pública orientada a dar voz a un desarrollo en la que las personas empobrecidas sean las protagonistas. Para ello, participamos en una iniciativa de sensibilización en la que, bajo el lema “Enlázate por la Justicia”, queremos articular una nueva concepción de la cooperación internacional.

Poner en el centro a las personas más pobres a la hora de acompañar a las comunidades locales en la creación de unas condiciones de vida más dignas y justas, tal como nos muestra la experiencia de una cooperación que entendemos que es genuinamente humana

En el mundo hay situaciones que demandan la solidaridad de todos, porque, aunque en nuestro país vivamos una situación de grave dificultad derivada de la crisis, las condiciones de muchas comunidades y pueblos hermanos siguen necesitando nuestra solidaridad y compromiso. Sólo atendiendo a un aspecto parcial como la renta per cápita, España tiene más de 30 veces la renta promedio de países como Sudán o Haití.

Es necesario mirar de otra manera la realidad con una visión que parta de las situaciones de injusticia y vulneración de derechos en la que viven las poblaciones empobrecidas que acompañamos, a fin de que sea ésta la que reconfigure en clave de proceso nuestro quehacer al servicio de los otros.

La relación con los socios locales necesita ser más fraterna que instrumental. Esto nos interpela a la hora de darles la iniciativa, de ceder en nuestros planteamientos para empoderar y facilitar espacios de crecimiento en dignidad de las poblaciones empobrecidas, y, en definitiva, de promover proyectos entendidos como mediaciones realmente transformadoras de la realidad.

Cáritas, CONFER, Justicia y Paz, Manos Unidas y Redes invitamos a la sociedad, con motivo de esta Semana Contra la Pobreza, a sumarse a la denuncia profética de aspectos cruciales del desarrollo, de la defensa de los derechos humanos. Queremos hacerlo de manera activa a través de nuestras bases sociales y de nuestros voluntarios, sumándonos todos a las movilizaciones convocadas este año a lo ancho del país bajo el lema “Contra la riqueza que  empobrece, actúa”.


Sí hay camino: contra la #Riquezaqueempobrece, actúa

Cuando empezamos a trabajar las acciones de la Semana de Lucha contra la Pobreza me vino a la mente una conversación que tuve con mi amigo Matías mientras caminábamos por un lugar que no recuerdo entre Logroño y Burgos. Quizá, aunque nuestro objetivo nada tenía que ver con lo espiritual, el misticismo del Camino de Santiago nos hizo dejar por un momento los comentarios sobre las ampollas, el calor o los dolores de rodilla. Así, mientras Juanmi, el tercero de la “expedición”, nos dejaba atrás, nos pusimos a charlar sobre la riqueza y la pobreza.

¿Es diferente la vida de alguien que tiene 100 millones de euros que la de alguien que tiene 10.000? ¿Cómo es posible que te puedas gastar 100 millones de euros? ¿Te cambia la vida tener una casa más, un coche más, un yate más, un helicóptero más, un jet más? ¿Te hace feliz ir a desayunar a Roma y volver? ¿Ir un fin de semana a Alaska a esquiar? ¿Cuándo pierdes la cuenta del dinero que tienes? Cuando eres multimillonario y tu vida, la de tus hijos, nietos y bisnietos están más que solucionadas, ¿por qué sigues explotando a los trabajadores de tus fábricas? ¿Por qué especulas con alimentos si eso afecta a quienes menos tienen? ¿Por qué te gastas dinero para evadir o eludir impuestos?

De este sinsentido queremos hablar hoy, Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. De cierta riqueza, la riqueza que empobrece.

En un mundo cerrado, en un planeta del que, al menos de momento, no podemos salir, y en el que casi nada puede entrar, el reparto de lo que hay es un juego de suma cero, es decir, si tú tienes más, alguien tendrá menos. Puede ser un poco menos, mucho menos o tanto menos que lo que acumules provoque que haya personas que mueran de hambre, sed, enfermedades curables, que no puedan ir a la escuela o que sufran cualquier otra violación de los Derechos Humanos.

En otras palabras, si lo que hay no puede aumentar, la acumulación de riqueza, su acaparamiento y concentración en pocas manos, se convierte en una fuente de pobreza y exclusión de otros. Pero no sólo, además genera graves impactos medioambientales, e incluso, a través de la corrupción, puede ser peligrosa para la democracia. Resumiendo, la acumulación extrema de riqueza no es compatible con el bien común.

Aunque esta idea es más que evidente y prácticamente todo el mundo estará de acuerdo con ella -incluso ese 0,14% de la población acumula el 81% de la riqueza mundial– no siempre la hemos identificado como una de las causas de los males que afectan a toda la humanidad.

 O quizá sí. En España hemos avanzado bastante en este discurso a causa de los recortes que sufrimos. Lo que puede que no tengamos tan claro es que algo similar a lo que pasa aquí ocurre y viene ocurriendo desde hace años también en Mozambique, en Nicaragua o en Bangladesh y que, aunque las consecuencias son variables y de distinta intensidad, hay causas comunes y una de ellas es esa riqueza que empobrece.

Tenemos, por tanto, la tarea pendiente de movilizarnos por unos derechos que, como decíamos hace algún tiempo, o serán globales o no serán.

Hoy, 17 de octubre, es un buen momento para empezar.

Te invitamos, por tanto, a que nos acompañes en este día y en los siguientes, porque somos conscientes de que para lograr el cambio que buscamos el camino será largo. Por si a alguien le cabía alguna duda, nuestro mensaje no es “cacemos al rico”, no os estamos pidiendo que esperéis a Botín o Amancio Ortega en la puerta de su casa. Lo que queremos es que se apliquen medidas que garanticen, como mínimo, una vida digna a toda la ciudadanía. En todo el mundo.

De algunas de estas propuestas hemos hablado estos días: justicia fiscal, tasa a las transacciones financieras internacionales, decrecimiento, fomento de otras formas de riqueza, cambio en las prioridades del gasto público,…

Seguro que hay otras muchas que desconocemos y puede que, si se aplicaran, varias de las que hoy nos parecen buenas no tengan los impactos que deseamos. No lo sabemos. De lo que sí estamos seguros es de que necesitamos un cambio y que sólo podremos lograrlo si nos unimos y movilizamos. Por eso, el 17 de octubre y siguientes:

Contra la riqueza que empobrece, actúa.

  Jorge Castañeda, ONGAWA, Grupo de Movilización y Participación de la Coordinadora de ONGD


17 de octubre, aún tenemos memoria #RiquezaqueEmpobrece

En un mundo cada vez más asentado sobre la desmemoria, el falseamiento y el olvido sistemático, no solo del pasado más lejano, sino de todos los hechos e ideas que cuestionan el sistema político-económico dominante, uno de los objetivos fundamentales de los movimientos sociales debería ser la tarea de seguir recordando todas las injusticias, promesas incumplidas y mentiras que sostienen un mundo compuesto por una minoría privilegiada a costa de una mayoría que carece de oportunidades en los derechos humanos básicos.

Aún conservamos la memoria y no olvidamos que la falta absoluta de compromiso político y exigencia social impiden un verdadero cambio hacia un mundo más justo y habitable. Está bien recordarlo un año más el 17 de octubre, conmemorado como día mundial contra la pobreza, y en el que se debe seguir denunciando el incumplimiento de la palabra de los gobiernos, entre ellos el español, recogida por escrito en la   Declaración del Milenio de septiembre del año 2000 (http://www.un.org/spanish/milenio/ares552.pdf) de cara a la consecución de los Objetivos del Milenio para el año 2015, que si ya eran de por sí modestos, casi con toda seguridad no van a alcanzarse. Esta es la conclusión que puede extraerse del Informe sobre el estado de los Objetivos del Milenio en el año 2013, donde a menos de dos años para la caducidad del acuerdo aún puede leerse información como que:

-Todavía hay 1200 millones de personas que viven en la pobreza extrema.

-Al ritmo actual no se habrá alcanzado la meta de lograr la enseñanza primaria universal en 2015.

-Deben redoblarse los esfuerzos para reducir la mortalidad de los niños y niñas menores de 5 años.

-Falta mucho para mejorar el objetivo de mejorar la salud materna.

-Cada año hay 2,5 millones de personas más afectadas por VIH.

-Se ha reanudado el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Volviendo a la idea de apelar a la memoria de lo incumplido para deslegitimar la actuación de los gobiernos, también se puede recurrir al pasado reciente y recordarlo para comprobar cómo desde los países del norte se olvidan determinados hechos que pondrían en evidencia su falta de compromiso actual  en la lucha contra la pobreza. Por ejemplo, podemos hablar en el caso de España de que hasta hace escasamente 30 años era un país receptor de ayuda al desarrollo, con lo que el hecho del desmantelamiento de la ayuda oficial al desarrollo por parte del gobierno español en los dos últimos años, además de ser un atentado contra los derechos humanos de mucho seres humanos, demuestra insolidaridad por parte de quien hasta hace poco  se beneficiaba de esa ayuda exterior que hoy niega a otros países.

También podemos recordar que un verdadero compromiso político en forma de inyección de recursos puede contribuir a mejorar sensiblemente la situación de un país, así lo hizo el Plan Marshall financiado por Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial (que se considera el origen de la ayuda internacional al desarrollo), y que permitió la reconstrucción de muchos países de Europa occidental, que por cierto hoy adolecen de falta de valentía y deseos reales de querer luchar contra la pobreza a escala mundial. Se puede poner también el ejemplo de la deuda externa que muchos países  latinoamericanos, africanos o asiáticos tienen con países del Norte, que no perdonan una deuda que además es ilegítima e injusta. El pasado también nos revela que para un país tan admirado por su nivel de desarrollo como Alemania, la condonación en 1953 de buena parte de su deuda exterior contraída durante el periodo de entreguerras y tras la Segunda Guerra Mundial fue fundamental para su progreso posterior.

Baste esto para apelar a un interés verdadero por parte de los gobiernos, los mismos que se han olvidado de trabajar honestamente para erradicar la pobreza conforme al acuerdo de alcanzar los Objetivos del Milenio, y por supuesto a una ciudadanía realmente activa socialmente y que ponga en práctica el dicho “piensa globalmente, actúa localmente”, para que algún día tengamos que dejar de recordar la fecha del 17 de octubre como día mundial para la erradicación de la pobreza.

 Enrique Calderón, miembro de Pobreza Cero Extremadura y de AECOS, y representante de ONGAWA en Extremadura


Mucho, poco o nada. La sociedad de las diferencias y la acción colectiva. #RiquezaqueEmpobrece #Oct16 #BAD13

Nuestras sociedades avanzan, seguimos rindiendo culto al crecimiento económico y a las nuevas tecnologías, las distancias se acortan y el mundo se globaliza, pero (y este “pero” cada vez es más hiriente) “nunca los ricos han sido tan ricos, ni los pobres tan pobres. Más de la mitad de la población mundial tiene que conformarse con menos de dos dólares diarios, y más de 1.300 millones de personas intentan sobrevivir con un dólar al día” (Vidal Beneyto[i]).

Muy pocos gobernando el destino de muchos y muchos luchando por lo que dejan muy pocos. Un director ejecutivo medio gana hoy 364 veces más que un empleado medio, cuando hace 40 años apenas llegaba a 20 veces más. En 2008 de acuerdo con los datos facilitados por la revista Fortune los ingresos de las 10 empresas más grandes del mundo equivalían al PIB generado por los 123 países más pobres del mundo. En 2009 más del 40% de las transacciones internacionales de mercancía y servicios se realizaba entre multinacionales que controlan el 75% de las inversiones mundiales.

Tal concentración de poder no ha existido nunca antes en la historia de la humanidad y, sin embargo, nunca los retos de cambio han sido mayores, nunca hemos necesitado una gobernanza global que involucre a más actores y que afronte problemáticas mundiales como el cambio climático, los derechos humanos o las desigualdades sociales. ¿Cómo podemos resolver esta contradicción? ¿Qué margen de actuación nos queda?

Como dice Jorge Riechmann[ii] “frente a la fuerza del dinero y de las armas, lo único que podemos oponer es la fuerza de la organización. Aislados, no somos nada. Organizados somos muy poco. La diferencia entre poco y nada es decisiva”. Ese poco de muchos, el esfuerzo conjunto y la acción colectiva es lo único que nos puede salvar.

Hagamos un esfuerzo colectivo por manifestarnos “contra la riqueza que empobrece” el próximo día 17 de Octubre en el marco de la Semana de Acción de Lucha contra la Pobreza (www.pobrezacero.wordpress.com).

 José Manuel Moreno, Grupo de Movilización y Participación Social de la Coordinadora de ONGD


[i] Vidal-Beneyto, J. “La abominación que no cesa”. Artículo publicado en El País el 12 de septiembre de 2009.

[ii] Riechmann, J. Fracasar mejor. Zaragoza: Olifante, 2013.