Archivo mensual: diciembre 2011

#DerechoaSoñar: El mundo que queremos

En estas fechas en las que tendemos a soñar con más ganas, la Coordinadora de ONG para el Desarrollo-España ha animado a empezar con la “ilusión” de ser agentes de cambio en un año que “va a ser complicado” por la coyuntura económica y muestra su convicción de que “el cambio es necesario y es posible” porque “todas y todos contribuimos a construir una mejor sociedad”.

Durante la producción del “Derecho a Soñar”, la Coordinadora ha afirmado que “no todo se consigue con dinero”, y que “hay muchos sueños que están ahí y que se pueden cumplir”.

“El Derecho a Soñar” es un conjunto de vídeos de la sociedad civil que recoge una parte de esos sueños y propuestas de cambio y cuyo resultado muestra el optimismo, la ilusión, el compromiso y la exigencia del mundo que queremos y por el que apostamos.

La campaña Pobreza Cero nos invita a soñar con un mundo posible: el mundo que queremos. Esta iniciativa parte del proverbio africano “mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”, y se enmarca en una iniciativa global que coincide con el lanzamiento del informe del Llamado Mundial de Acción contra la Pobreza (GCAP[1] por sus siglas en inglés) sobre “El Mundo que Queremos”.

“Los sueños son más necesarios”

En un momento en el que parece que la sociedad civil no tiene nada que decir, y en el que el individualismo parece haberse apoderado de todo, el “derecho a soñar” intenta demostrar que estamos interconectados como ciudadanía y que, a través de nuestras acciones cotidianas y nuestras reivindicaciones políticas podemos contribuir a cambiar el rumbo de las cosas.

Tal y como Francisco Segarra, psicólogo clínico y coordinador general de la Clínica del Sueño Estivil, ha afirmado “todos soñamos, pero la mayoría de las veces lo hacemos dormidos, sin embargo, en estas fechas soñamos despiertos”, ha señalado, a la vez que insiste en que “es el momento de soñar con lo que cada uno quiere y desearlo con todas las fuerzas”.


[1] The Global Call to Action Against Poverty began as a movement to bring civil society together, across specific areas of thematic, geographic, or constituency focus, to unite diverse actions against poverty and inequality.


5 de diciembre: Día Internacional del #Voluntariado

En 1985 la Asamblea General de las Naciones Unidas decretó el 5 de diciembre como Día Internacional del Voluntariado (DIV) para el Desarrollo Económico y Social. Posteriormente, otras propuestas relacionadas han ido aumentando el interés y la participación respecto al tema. En 1997, por ejemplo, se designó el 2001 como Año Internacional de los Voluntarios (AIV), una iniciativa que fue aprobada por 123 países. Este año 2011, se celebra el Año Europeo del Voluntariado.

Sumarse a esta celebración es reconocer la labor de todas aquellas personas que contribuyen de forma voluntaria y altruista en la mejora de su entorno y de la sociedad. Su implicación favorece la generación de una conciencia solidaria que nos permite involucrarnos en un desarrollo ecuánime y sostenible. La ciudadanía es consciente y asume su capacidad de acción y transformación; un cambio que, tanto individual y como colectivamente, todo el mundo puede –y debe- ejercer.

Un trabajo en equipo.

Las personas no podemos estar ajenas a la comunidad, a la más próxima a nuestra vida cotidiana, y a la comunidad global. La implicación es importante porque cada pequeño gesto cuenta; cada acción contribuye al cambio.

Es bueno salir de la realidad en la que vivimos y aproximarnos a otras muy distintas, con sus características y problemáticas. Así, se aprende a que todo el mundo es vulnerable y se dota al día a día voraz y frenético en el que normalmente nos desenvolvemos, de un matiz de humildad.

El voluntariado existe desde siempre, es algo innato a las sociedades. Es positivo que un organismo internacional le asigne un día en su calendario oficial, pero la  labor de apoyo y ayuda que las personas se prestan entre sí va a continuar, incluso “a pesar” de los reconocimientos institucionales. Porque el voluntariado ha evolucionado; desde unas acciones de apoyo y ayuda ligadas más a la caridad, hasta el voluntariado transformador, revulsivo, que denuncia situaciones de exclusión y trata de cambiar realidades injustas.

Las personas voluntarias prestan sus servicios desinteresadamente a favor de los colectivos más vulnerables, actuando como mediadores entre la ciudadanía y el Estado para canalizar necesidades y demandas que no están siendo totalmente cubiertas por éste. Estas acciones tradicionalmente se han encauzado a través de organizaciones (entidades de voluntariado, ONG, etc.), que se convierten en un instrumento para gestionar esa oferta y demanda de colaboración. Sin embargo, y como dice Jaume Albaigés (@jaume_albaiges) en sublog Tecnolongia: “¿Y si los voluntarios decidieran pasar de las organizaciones?“.

Otro mundo, otro voluntariado.

Una persona voluntaria, por elección propia, dedica una parte de su tiempo a la acción solidaria, altruista, sin recibir remuneración por ello. Pero es precisamente esa elección la que puede llevarle a ejercer su colaboración en lugares y formas que se encuentran fuera de los cauces tradicionales de una organización. En este sentido, tenemos ejemplos claros como el cibervoluntariado o todas las acciones que aparecen desde hace un tiempo relacionadas con las nuevas tecnologías. A esa colaboración, por su planteamiento de “voluntariado online” no se le atribuye el mismo compromiso, constancia, formalidad o poder de cambio que el, digámoslo así, voluntariado de sede. Y es un error.

Los ciudadanos y ciudadanas comprometidos, las personas voluntarias, son capaces de buscar y encontrar cauces de participación distintos a los que habitualmente se venían ofreciendo. Las organizaciones hemos de ser conscientes de que no evolucionamos a la par que esa ciudadanía a la que pretendemos llegar y concienciar. Al igual que el voluntariado, la conciencia solidaria está ahí desde siempre y si esa fuerza transformadora no se ejerce desde una organización, se activará desde otros canales y por otros medios. No es menos válida por ello, simplemente es una alternativa, una vía complementaria y menos formal.

Las maneras de comprometerse han cambiado, porque la sociedad y el mundo han cambiado. Y los espacios donde ofrecer voluntariado han de adaptarse a estos nuevos tiempos y a las nuevas demandas de participación. Comparto la afirmación de Xosé Ramil cuando dice “Esta parte de la sociedad que se compromete, que es solidaria, que es activista en cierta forma, no responde a los códigos tradicionales del compromiso que se han manejado en las ONG, y menos aún de la forma que promueven, en casi todos los casos, las entidades públicas con sus planes de voluntariado”.

Si las personas voluntarias nos están mostrando sus inquietudes, su entusiasmo y compromiso de formas muy diversas, las organizaciones hemos de entenderlo y transformarnos para fomentar y dar valor a la creatividad en esa acción voluntaria.

 

Piedad Martín Sierra

Responsable de Formación

Coordinadora de ONG para el Desarrollo-España


Post #Busan#HLF4: objetivos comunes, principios más o menos compartidos pero diferentes compromisos

The principles, commitments and actions agreed in the outcome document in Busan shall be the reference for South-South Co-operation on a voluntary basis(Punto 2 de la Declaración Final del IV Foro de Alto Nivel sobre Eficacia de la Ayuda).

Ahí tenéis la concesión que logró que China suscribiese la Declaración. Una referencia explícita a que la cooperación Sur-Sur, a diferencia de la Norte-Sur (o cooperación tradicional) no estará obligada a seguir principios que concuerden con los derechos humanos, la equidad de género o la sostenibilidad medioambiental. Tampoco estará obligada a ser transparente o rendir cuentas a la ciudadanía, a pesar de ser dos de los pilares básicos en el funcionamiento de cualquier democracia, o precisamente por ello.

Un post-Busan a la carta que no es responsabilidad exclusiva del país asiático. La Unión Europea tampoco ha estado fina. Justin Kilkullen, Presidente de CONCORD decía ayer en la rueda de prensa “La UE ha sido como un fantasma en las negociaciones. Se ha mostrado fragmentada y sin liderazgo. Sólo por tratar de sumar a nuevos actores para acomodar sus intereses geopolíticos han renunciado a principios tradicionales de la política de desarrollo europea. ¿Es éste realmente un mejor acuerdo?”.

El coste para una ayuda de más calidad es importante: no hay compromiso firme con el fin de la ayuda ligada y la obligación de canalizar los apoyos a través de las instituciones del país que recibe la ayuda es bastante retórica. Tampoco se compromete al fortalecimiento de los mercados locales dando prioridad a las pequeñas y medianas empresas en la compra de bienes y suministros o en la construcción de infraestructuras.

Los derechos de las mujeres tampoco salen fortalecidos a pesar del reconocimiento, en el punto 20, de la importancia de avanzar en la equidad de género. El marcado carácter instrumental de la mujer al servicio del crecimiento económico que asume este apartado, coincidente con el que incorpora el Plan de Acción de Género, y la no inclusión de sus derechos a lo largo del documento nos hace dudar del impacto positivo que pueda tener en la vida de las mujeres. La única noticia positiva al respecto es el compromiso asumido por el gobierno de Estados Unidos de reabrir el debate en torno al Plan de Acción, en gran medida debido a la fría acogida que ha recibido por los países con interés de empujar la agenda de género.

La definición del rol del sector privado sigue preocupándonos. El apartado dedicado a este sector (p.32) continúa centrando su atención en cómo crear un entorno favorable para la actividad de las empresas, cuando de lo que se trata es de crear un entorno que favorezca que las empresas efectivamente estén contribuyendo al desarrollo humano. Para ello, los marcos reguladores basados en el cumplimiento de los derechos sociales y medioambientales son aspectos clave, pero ni siquiera  son mencionados en la Declaración.

Entre lo positivo: el punto 22 reconoce los distintos roles que las organizaciones de la sociedad civil jugamos y valora los marcos de los que voluntariamente nos hemos dotado para que nuestras acciones tengan más impacto mas significativo en la vida de las personas (Principios de Estambul y el Marco Internacional para la Eficacia de las OSC en el Desarrollo). Pero falla en concretar este reconocimiento al no comprometerse con medidas prácticas y legales acordes con los estándares de derechos humanos que fortalezcan nuestra acción. Los gobiernos no deberían sólo reconocernos como actores sociales sino también como actores políticos que contribuimos a la democratización de nuestras sociedades.

En definitiva, algunas luces pero demasiadas sombras en esta Declaración, consecuencia del nuevo balance de poder entre donantes tradicionales y emergentes, que aspira a un futuro distinto en la cooperación al desarrollo. Un futuro cuyo carácter queda muy bien perfilado en el punto 5: “South-South and Triangular co-operation, new forms of public-private partnership, and other modalities and vehicles for development have become more prominent, complementing North-South forms of co-operation”. Ya lo decía Ángel Gurria, Secretario General de la OCDE en el cierre: “This is not about Aid. It is about Development”.

¿Y ahora qué?

La Declaración abre un proceso al que tendremos que estar igual de atentos para garantizar que el marco internacional que dará seguimiento a los acuerdos represente, en igualdad de condiciones, a todos los actores que trabajamos en desarrollo, y establezca indicadores ambiciosos. Aún no está clara la estructura pero previsiblemente Naciones Unidas va a tener un rol importante a través del PNUD y el UNDCF. Lo sabremos en seis meses.

Igualmente importante es seguir la evolución de los Building Blocks, cuya traducción al español es casi igual de complicada: módulos de implementación de la agenda pendiente. Se trata de iniciativas a las que los países se suman de forma voluntaria para impulsar temas vinculados con la agenda que ha resultado de este Foro. Son ocho temas: Cooperación Sur-Sur, Situaciones de Conflicto y Fragilidad, Cambio Climático, Transparencia, Políticas e Instituciones Eficaces, Gestión de la Diversidad y Fragmentación, Resultados y Rendición de Cuentas y Sector Privado. De momento sólo contamos con sus documentos conceptuales que serán aterrizados a través de planes de acción.

España se ha sumado a dos de ellos: Cooperación Sur-Sur y Resultados y rendición de cuentas. Además previsiblemente suscribirá una declaración conjunta sobre cooperación publico-privada, así como el Plan de Acción de Género.

Busan echa el cierre pero seguiremos trabajando. Un trabajo en el que nos seguiremos articulando con redes y organizaciones de todo el mundo en un esfuerzo colectivo que, a pesar de no haber logrado plasmar todas nuestras demandas en el documento final, sí creemos que ha contribuido, en alguna medida, a que los resultados de Busan sean más ambiciosos de lo que a priori parecía a juzgar por los primeros borradores de declaración a los que tuvimos acceso. Hay mucho en juego para millones de personas.

Cierro agradeciendo al pueblo coreano su hospitalidad. Nos habéis tratado genial. Kamsahamnida!

Cristina Linaje Hervás, Responsable de Incidencia y Seguimiento de Políticas